La filtración

Yo lo he visto en un informativo, pero supongo que lo habrán emitido otros más. Es fruto de una filtración y ha disgustado profundamente tanto a los pilotos como a los familiares de las víctimas. Y a mí me desasosegado infinitamente. Me refiero a [Enlace roto.], antes del accidente que costó la vida a 154 personas en agosto de 2008.

Resulta escalofriante medioescuchar, intuir, cómo los técnicos bromean después del fallo  del primer intento de despegue del avión y cómo descartan cambiar de aparato. Minutos después los pilotos parecen tranquilos, dice el reportero en la pieza, mientras se oye a alguien, afanado, atareado, silbando una popular canción sin sospechar que un grito angustiado, “¡fallo de motor!”, vendrá poco después. Ilustrando la noticia, las imágenes generadas por ordenador que reconstruyen los hechos, una y mil veces mostradas.

Antes de una semana la Audiencia Provincial de Madrid estudiará el recurso interpuesto por las víctimas y el SEPLA, entre otros, que consideran insuficiente que la instrucción del caso se haya cerrado imputando sólo a dos técnicos de mantenimiento. Por lo visto, hay quien ha intentado pisar a fondo el pedal del dramatismo poniendo un altavoz a esos minutos cotidianos previos al desastre y filtrando a los medios una grabación que de puro morbosa hasta sorprende.

El tratamiento gráfico del que fue objeto este terrible accidente que nos dejó helados hace ahora algo más de tres años resultó relativamente respetuoso con las víctimas. Si ustedes recuerdan imágenes televisadas al respecto probablemente sean las de una pista de aterrizaje, una columna de humo y un montón de ambulancias. Aun terrorífico, neutro. Reproducir el tarareo alegre, despreocupado, siniestro, de esa canción grabada en la caja negra me parece todo lo contrario.

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