Como gestionar una crisis, según la BBC

Supongo que están ustedes al tanto: uno de los temas del momento es la investigación que está llevándose a cabo para aclarar si la BBC encubrió los supuestos abusos sexuales a menores practicados durante los años 70 y 80 por uno de sus presentadores, Jimmy Savile, que falleció el año pasado. Varias presuntas víctimas de abusos y violaciones han provocado eso que se llama “una tormenta mediática”, y el chaparrón ha empapado a la propia cadena, a quien hay quien acusa de colaborar en el encubrimiento de los hechos y echar tierra sobre el asunto. Resulta que el año pasado una edición de Newsnight, programa de investigación con más de 30 años de historia en la BBC, fue archivado porque su editor consideraba que las alegaciones contra el acusado no estaban suficientemente fundadas. Sin embargo, la sombra de la autocensura se alargaba, en este caso, hasta juntarse con la sombra de una pretérita permisividad en el seno de la cadena.

Durante el día de hoy, George Entwistle, casi recién nombrado Director General de la BBC, ha dado explicaciones al respecto durante dos horas en una comparecencia en sede parlamentaria, señal inequívoca de la seriedad del caso. Imagínense en el estirado Comité de Cultura y Medios de Comunicación británico. Una crisis en toda regla. Se dice que la más grave de la historia de la cadena.

¿Y cómo responde la BBC? En primer lugar, con humildad, asegurando por boca de Entwistle, que se trata de un asunto muy grave sólo contemplable con horror. Segundo, dejando claro que no ha querido entorpecer la investigación policial pero es decisión del editor de cada programa qué se emite y por qué no, porque tiene autonomía para ello. Tercero, dando pie a que en todo el mundo se recuerde que la BBC es una institución, un ejemplo, parte de la marca Reino Unido, como ha dicho Anna Bosch, y hasta uno de sus brazos diplomáticos. Cierto es, claro, que esta circunstancia acrecienta la gravedad de los hechos, pero también contribuye a engrandecer la leyenda de la radiotelevisión pública británica. Y cuarto, rizando el rizo, dedicando anoche no uno sino dos programas al tema: Newsnight, en BBC2, y Panorama, en BBC1, que cuestionaba la cobertura conservadora que Newsnight en particular y la BBC en general habían hecho del caso hasta el momento. Un ejercicio de metaperiodismo en horario de máxima audiencia, seguido por 5 millones de espectadores. Airear trapos y lavarlos, plantear preguntas incómodas sobre la cadena en la que se trabaja, y hacerlo ante la audiencia que la financia, no es algo que se vea todos los días.

¿Se imaginan una cobertura parecida por aquí? Yo, desde luego, ni por asomo. Para empezar, haría falta que un programa de investigación periodística hubiese ocultado información sobre algún tema. ¿Y se les ocurre algún programa de investigación? ¿Verdad que no?

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