La semana de Michelle

La gala de los premios Oscar entregados el domingo por la noche ha dejado algunos momentos televisivos. Pero no quiero hablar ni del tropiezo de Jennifer Lawrence ni de los chistes de Seth MacFarlene, sino de la aparición sorpresa y efectiva de Michelle Obama anunciando, desde la Casa Blanca, el premio a la mejor película. La Primera Dama [Enlace roto.] apoyando de un modo implícito la industria cinematográfica -el arte que naturaliza la prevalencia internacional de los Estados Unidos como potencia cultural– y aprovechó una oportunidad de oro: 37 millones de estadounidenses delante de la televisión, con ganas de comentar vestidos de gala, como el que ella llevaba.

 Los Obama demuestran de nuevo que manejan con soltura el lenguaje de los medios de comunicación. Los tweets del presidente, medidos, calculados, iconoclastas, consiguen su objetivo de notoriedad y mensaje. Pero las apariciones en televisión de Michelle Obama van camino de convertirla en un personaje catódico en toda regla.

De hecho, y antes de la gala de los Oscar, el viernes la Primera Dama se dejó caer por el popular late night de la NBC,  que presenta el showman Jimmy Fallon. El momento estrella de la entrevista es este vídeo-parodia protagonizado por Obama y Fallon, que aparece vestido de mujer.

Ella baila con una naturalidad y salero difícil de encontrar en una aparición pública estándar. Tanto, que el par de minutos de la Primera Dama en bailarinas, rebequita y vaqueros poniendo caras y pasándoselo evidentemente bien, se han convertido en uno de los virales del momento. He hecho la prueba: esta versión llevaba, hace un par de horas, siete millones de visitas. En estos momentos va por la número 8.190.157.

Obama también estuvo hablando de su corte de pelo, pero lo que justificaba la entrevista y el vídeo era la promoción del programa Let’s Move para la prevención de la obesidad en la infancia, que a estas alturas todo el mundo ya sabe que uno de los pilares de su programa como Primera Dama. Piensen en la ingente cantidad de personas-votantes-contribuyentes-padres y madres han visto a la esposa del presidente en una vertiente desenfadada pero también volcada en una causa plena de contenido. Piensen en lo reforzada que sale su imagen, su entrega y la causa que defiende. Igualito igualito que vender la marca España en protocolarios actos tan festivos como este, este o este.

Todas las entradas que, como esta, pertenecen a la categoría Una vasca en Oxford, están redactadas mientras disfruto de una estancia como investigadora visitante en el European Studies Centre de la Universidad de Oxford y observo, desde fuera, cómo somos y cómo nos ven.

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