Funerales en Oz

A veces ocurre. La noticia del año te pilla fuera de casa. La muerte de Margaret Thatcher a mí me ha pillado en casa, así que ahora que después del periodo vacacional regreso a Oxford me encuentro con ofertas editoriales y toneladas de papel impreso que, desde la portada, prometen análisis sesudos sobre la vida y obra de la única Prime Minister de la historia del Reino Unido. Así son las cosas: en Loiu las revistas hablaban de Saritísima y en Heathrow la diva que glosar era otra.

Nada puedo decir yo de interés sobre Thatcher. Al fin y al cabo, ella estaba decidiendo quién compondría su primer gabinete cuando a mí me lanzaron al mundo. En estas circunstancias, es difícil no hablar de oídas.

Pero sí recordaré que las dos primeras películas que vi en la televisión británica al llegar al país, las dos en la misma semana, fueron The Young Victoria (2009), narrando los años de juventud de la, hasta la fecha, soberana más longeva de la historia del imperio -Emily Blunt es mucho más guapa, sospecho, que la verdadera Reina Victoria- y, ¡bingo!, The Iron Lady (2011). La televisión británica se dio prisa por adquirir los derechos de emisión de ambas películas que, en paralelo, fijan en el imaginario colectivo y para los restos, una muy concreta visión de ambos personajes históricos.

El funeral tendrá lugar mañana, y a estas horas el cuerpo de la baronesa ya ha llegado a Westminster, a la espera del traslado y posterior oficio en la catedral de Sant Paul. Como Churchill. El de mañana será todo un acontecimiento televisivo que, entre otras cosas, también viene asociado a su polémica. Recordándo(me) lo que ocurrió cuando “Carrero voló”, ha habido muchas personas dispuestas a hacer su propio chiste musical-privado para demostrar la opinión que les merece la finada (aquí, la canción de la que hacen bandera, bien agitada por las redes sociales angloparlantes; aquí, la historia explicada por la BBC; y aquí, el comentario de Anna Bosch). Por mi parte,  y suponiendo que habría quien mataría por una [Enlace roto.], me queda recomendar una vez más este “poema visual” firmado hace ya unos años por La hora chanante. Todo lo demás solo son palabras… 

Todas las entradas que, como esta, pertenecen a la categoría Una vasca en Oxford, están redactadas mientras disfruto de una estancia como investigadora visitante en el European Studies Centre de la Universidad de Oxford y observo, desde fuera, cómo somos y cómo nos ven.

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