Marcando

Marcar agenda. O planificar los movimientos para que la prensa los amplifique. No digo que sea un fenómeno nuevo, pero déjenme que les traiga tres ejemplos, tres, de libro.

El primero es funesto y sombrío: el asesinato a sangre fría de un soldado británico, pasado a machete en una calle londinense la semana pasada por un par de tipos con ganas de dar notoriedad a su supuesta causa. “Ojo por ojo… nunca estaréis a salvo”, grabó un viandante con su teléfono a uno de los asesinos, y el vídeo, y ese mensaje, apareció en los medios de todo el mundo, serios o no. Sin filtrar, sin interpretar. Directo a la portada, como denuncia  con acierto Iñigo Sáenz de Ugarte aquí.

Hablando con Javier Vizcaíno al día siguiente en Gabon de Onda Vasca sobre el nefasto tratamiento mediático que los periódicos y televisiones británicas estaban dando al crimen recordé la preocupación de los periodistas mexicanos de Chihuahua por no convertirse en voceros involuntarios del narco de turno. Relatando hallazgos macabros, balaceras y asesinatos, algunos de estos profesionales perciben que están siendo utilizados para ayudar a las redes de delincuentes a sacar músculo, demostrar su poder y apuntalar el estado de terror que asola un país, por lo demás, maravilloso. Pero con una agenda dolorosamente marcada, en la que una llega a sospechar que mucha de la violencia no tiene otra razón de ser que la de ser contada.

Ahí les va el segundo ejemplo. El tercero no es sangriento. Pero ha hecho correr tantos ríos de tinta en las redacciones como gritos de tertuliano en la televisión. Porque la entrevista a Aznar no tenía otra razón de ser que la de ser comentada a posteriori por cuantos más medios mejor. Con un solo movimiento, el bajito de las Azores marcó la agenda de los demás -las escaletas enfrentadas de El gran debate (Telecinco) y La Sexta Noche (Sexta) del sábado pasado dan fe de ello- y, a tenor de lo que sugirió, y si me permiten la ordinariez, se atrevió a marcar paquete. Lanzó su misil y dejó que la lógica del periodismo declarativo amplificara la onda expansiva de su mensaje. Marcó gol.

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Todas las entradas que, como esta, pertenecen a la categoría Una vasca en Oxford, están redactadas mientras disfruto de una estancia como investigadora visitante en el European Studies Centre de la Universidad de Oxford y observo, desde fuera, cómo somos y cómo nos ven.

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