Kepin kepan

yleniaVamos con la polemiquilla tonta del verano. Que de temas serios vamos servidos. Ylenia-la-de-Gandía-Shore ha estallado. Se ha enfadado mucho mucho porque, contra todo pronóstico, este verano no se grabará la segunda edición del programón que la condujo al estrellato. “¡Y encima, tía, van y me confiscan el Twitter para que no pueda quejarme y que se entere toda España! ¡Tía!”.

Un poquito de contexto: la semana pasada ya empezó a rumorearse que, aunque el comienzo de la grabación de la vuelta de Gandía Shore se había previsto para principios de julio, había algunos flecos sueltos entre la productora, Magnolia, y la cadena. MTV Spain no pasa por su mejor momento porque el gobierno español aún no ha decidido si aplicará la sentencia del Tribunal Supremo que invalida algunas de las licencias de TDT. De ser así, la cadena tendría que volver a ser de pago y, entonces ¡ay!

Así que MTV se repliega, el contrato no se firma, la grabación se aplaza. Por lo visto, a Ylenia y sus amigos les habían hecho bloquear el verano para dedicarlo al programa, haciéndoles renunciar, entiendo, a los múltiples -o no tanto- bolos discotequeros que podrían haberles caído del cielo. Que en verano hay mucho programa festivo que rellenar y mucho garrafón que vender. Los protagonistas se han quedado compuestos y sin programa. Sin bolos y sin subidón mediático. Y entonces Ylenia -en menor medida, también otros de sus compañeros- se cabrea, lo quiere contar en su cuenta de Twitter y se da cuenta de que esa cuenta no le pertenece a ella sino a la productora de la cual nació, que prefiere que todo el mundo se quede calladito y por eso ha bloqueado esta vía de comunicación.

Ay, Ylenia… se creía una estrella y se da cuenta de que es un producto. Dan hasta ternura sus palabras en la nueva cuenta que se ha abierto, arremetiendo contra “los beneficios de audiencia” de Gandía Shore, que sus “hermanos” “ni han olido”. Dice ahora que les faltaron al respeto por ser “chavales de barrio” y mezcla el tocino con la filosofía: “No dejes que nadie corte tus alas”. Ylenia tiene bien claro que: «¡No nos para nadie!». Pues nada, que siga corriendo. A ver si llega antes de que cierren a la tienda de la cordura, la mesura y el justiprecio del showbussines. No escaman sólo las formas -¡lágrimas ante el nivel dialéctico de la moza!-, sino el fondo, probablemente hijo de unas circunstancias muy concretas: aquí estoy yo porque me han hecho creer que lo valgo. Y tú no sabes con quién estás hablando.

¿Saben lo del tonto y el lápiz? Pues aunque no haya que sacarle punta, en ocasiones Twitter tiene incluso más peligro.

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