Un brujo, dos ruedas y un montón de anchoas

Si tienen un minuto (en realidad, necesitarán tres), les invito a que le echen una ojeada a este video extraído de Youtube en el que se reproduce uno de los greatest hits de la televisión española de los últimos tiempos. Puede que asistieran a él en directo: es un fragmento de La noria emitido el pasado sábado por la noche. Y ya saben que, para bien o para mal, en Euskadi Telecinco tiene un tirón quizás digno de mejor causa.

Observarán en él cómo Miguel Ángel Revilla, actual, y repito actual presidente de Cantabria, hace gala de “una cierta psicología, fruto de los años”, que de corazón a corazón, De Tú a tú, y cual Ana García Lozano a una mujer maltratada preparada para la confesión pública, le hace al ciclista Alberto Contador la pregunta del millón:

     “mírame a los ojos, ¿tú te has dopado?”

Contador está en el ojo del huracán después de haber dado positivo por clenbuterol en un control antidopaje efectuado en el último Tour de Francia, que ganó. Dice el ciclista que ingirió esta sustancia a través de un filete comprado en una carnicería de Irun -lo cual, por otra parte, no ha sentado nada bien a los productores gipuzkoanos-, y fue al programa a hacer valer esta versión mientras la UCI aclara la situación. Pero a “Revilluca” no le hacen falta ni investigaciones ni peritajes. Confía en su conocimiento del ser humano, detecta con infalibilidad la sinceridad en los ojos ajenos, y por eso absuelve a Contador con un regio “te creo”.

Como ya nos vamos conociendo, puede que intuyan que La noria no es precisamente un programa de mi devoción. Aunque no lo comparta, entiendo que Contador pretenda limpiar su nombre por todas las vías posibles, y recurra para ello a un programa de máxima audiencia. Una media de 1.734.000 espectadores siguieron el programa del sábado. Entiendo también el interés del programa en juntar al ciclista atribulado, el buen chico, el héroe de Pinto, al que los malvados franceses quieren arrebatar su título, con un agitador tan solvente como Revilla: adviertan la socarrona sonrisa de Jordi González asistiendo a lo que sabe que será un momentazo en Youtube protagonizado por el supuesto freak. Con la suya quizás ya hayan llegado a las 24.500 visitas.

Lo que no entiendo es que sigamos asistiendo impávidos a juicios paralelos en televisión, sirvan éstos para anticipar la condena -¿les suena de algo el caso de Rocío Wanninkhof?- o como en este caso, se organicen para mayor gloria de sus protagonistas. Tampoco acabo de comprender que el electorado cántabro siga dando la razón a un político, el mejor valorado en su comunidad según una encuesta del CIS de este mismo año, que al tiempo que continúa en activo suma intervenciones televisivas, opina de lo divino y de lo humano, ejerce de juez y parte, y reparte anchoas de Santoña entre flash y flash.