Campanadas a medianoche

El tiempo no corre, vuela. Así que gota a gota ya vamos sabiendo detalles referidos a las transmisiones y especiales navideños que nos esperan para dentro de un mes y medio. Esta semana hemos conocido que en TVE1 la encargada de contar cuartos y campanadas, seguramente enfundada en un modelazo digno de alfombra roja, será Anne Igartiburu. Será la novena vez que Anne (¿Ane?) se encargue de esta tarea. En 2011 la acompañó José Mota; en 2012 Imanol Arias. Este año lo harán dos de los rostros de Masterchef, el concurso de cocina que, tras comenzar vacilante y temeroso, se ha convertido en uno de los goles de TVE1 de este año.

La elección de las caras para la retransmisión de las campanadas puede considerarse como termómetro aproximado de lo que cada cadena ha considerado un éxito durante los meses precedentes. Por eso me gusta estar atenta a quiénes son las elegidas para la ocasión. Porque indican qué se considera éxito… o por qué personajes se quiere seguir apostando.

Otro ejemplo de ello es el anuncio, hace algunos días más, de quiénes pondrán rostro a la retransmisión de campanadas en Antena 3: Paula Vázquez y Ana Simón. Una, imagen asentada de la cadena; la otra, en los últimos tiempos al frente de varios espacios, probablemente con menos “gloria” de lo esperado. Que  esté en las campanadas sugiere, aparte de la promesa de un (otro más) escotazo, que Antena 3 sigue confiando en ambas.

Otros que vuelven a gozar de “confianza”, y con esto regresamos a TVE1, son Los Morancos. Que, a la manera de teloneros de Igartiburu, protagonizarán un especial de humor de 70 minutos a base de sketches, “humor” y música. ¿A que –no– estaban echándolos en falta?

De estas cuestiones, y alguna más seria, como las implicaciones del cierre de Canal Nou que aunque parezca ir abandonando el ojo del huracán sigue resultando preocupante, hablábamos esta semana en La caja lista, esa sección de Graffiti, en la tarde noche de Radio Euskadi, a la que tienen a bien invitarme Miriam Duque, Juan Carlos de Rojo y Javier Domínguez. Ahí les va la charla. Y adviertan que no lo pasamos nada mal.

Cómo rellenar un programa (casi) sin esfuerzo

La jornada de ayer (5) fue casi casi tan mágica como la mañana de hoy. A media tarde aquellos niños y niñas que no asistieron a su cita con Melchor, Gaspar y Baltasar en vivo tuvieron oportunidad de ver por televisión varias cabalgatas: la madrileña, en la muy centralista TVE1; y en ETB1, y presentado por el nunca comedido Klaudio Landa y la nunca desatada Izaro Iraeta, el relato desde las calles de las capitales vascas. Recogidas las carrozas, en Bilbao la noche tenía otros protagonistas –por cierto,  el partido entre el Athletic y el F.C. Barcelona también pudo seguirse en streaming desde rtve.es-. Pero al margen de las más que justificadas euforias e ilusiones futbolísticas, en televisión la noche de ayer era de esas de intentar tirar la casa por la ventana, y la mayoría de las cadenas intentó ofrecer películas con tirón para acompañar los últimos momentos de vigilia antes de una noche especial.

En Cuatro no fueron menos, y programaron un “peliculón”: el estreno en televisión de Isi-Disi: Alto voltaje. Esta magna obra de la filmografía de Chema de la Peña cuenta con dos protagonistas sobradamente conocidos, en cuya popularidad reside el único interés de la historia: Santiago Segura y Florentino Fernández, que lleva poco más de medio año al frente de Tonterías las justas en Cuatro. Así que para  el programa de ayer llamaron al sosias de José Luis Torrente. Segura no estrena película hasta el próximo 11 de marzo, está de promoción desde ya, y no hubiera desperdiciado ni por todo el oro del mundo una oportunidad tan en bandeja como esa para llegar a su público potencial.

Tonterías las justas, producido por la misma empresa que el prescindible El Hormiguero, empezó colándose en la franja de sobremesa allá por el mes de mayo como un programa menor que peleaba cuerpo a cuerpo por un público parecido al que aglutinaba Sé lo que hicisteis, uno de los espacios más potentes de LaSexta. Y desde esa premisa, hace tiempo que le comió la tostada: en notoriedad, en audiencia y también en las redes sociales.

La sobremesa -también- es complicada: en ellas reina día tras día Amar en tiempos revueltos, que supera el 20% de share con pasmosa facilidad y reune a la audiencia madura que no cae en las redes de Sálvame. El resto de cadenas hacen lo que pueden, y el público más joven, ese que sale de clase, se reparte entre los de Ángel Martín y los de Flo. Después de seis temporadas de emisiones diarias la apuesta de Globomedia pierde fuelle y espectadores como el agua que escapa de un cesto. Los datos de audiencia del martes (4) pueden ser representativos: SLQH -“acronimiza”, que algo queda- consiguió un 4,1% de share, 560.000 espectadores, frente al 6,8%, 845.000 espectadores, de TLJ. No vale alegar que el programa de LaSexta era una repetición. De hecho, eso subraya que los que se distinguieron por ser el azote de los programas del corazón han tirado la toalla y cada vez tienen menos que hacer contra un programa gamberro capaz de generar un idioma propio que ha conectado con los jóvenes. Y parece que da igual que lo único que ofrezcan sea un -habilísimo- director en promoción, unos cuantos “chistacos”, cinco “videos de primera” y la simpatía de sus presentadores. El de ayer es sólo un ejemplo. Pero también una lección condensada de cómo hacer hora y media de televisión con unos recursos tan cortos como la falda de Anna Simón.