Hormigas y estrellas

Hace tiempo que no veo El hormiguero. Pablo Motos me resulta soberanamente cargante, y el atractivo del que puede que gocen algunas de las secciones del programa no me compensa si tengo que asistir a sus numeritos histriónicos. Sin embargo, lo traigo a colación porque ayer 3.200.000 personas atendieron al desembarco en su plató de Tom Cruise, estrellona de ayer y de hoy, que está de promoción y prestó su sonrisa al business. Con un 15,7% de share, el gurú de la cienciología fue a ver cómo se divertía Pablo Motos, y le regaló al show su segundo mejor registro de audiencia.

Ahí lo tienen: un profesional. Que hay que reír las gracias del tipo este, pues se le ríen. Que hay que poner cara de interés ante un montón de palillos que salen volando por no-sé-qué razón física, pues se interesa uno. Que hay que aguantar que le pregunten “qué hace para conservar ese culo”, pues… Por el camino, y antes de dejar un rastro de huellas de miel, el eterno ídolo tardoadolescente dejó un par de declaraciones de lo más sensatas. Al cienciólogo “le gusta divertir y entretener a la audiencia”.

Uno de los motivos por los cuales Hollywood sigue siendo y será por siempre la cuna de las estrellas está relacionado con tener claro que el trabajo de actores y actrices debe estar al servicio de la promoción. A veces pienso que la farándula española cree que su tarea termina con el golpe final de claqueta. De la farándula vasca ni hablamos, y para todo lo demás, Bebe.  Asumir que las veleidades artísticas han de plegarse a la industria del entretenimiento es una de las razones del éxito mundial de Antonio Banderas, tan dispuesto -con película en cartelera- como Cruise a prestarse a la promoción. Abierta, alegre y beneficiosa para todos: para el artista, para la película y para el programa en cuestión.

Que El hormiguero consiguiera entrevistar a un actor tan popular como Cruise tiene su mérito, y no seré yo quien se lo niegue. Y además es una novedad relativa: por las manos de Motos, primero en Cuatro y ahora en Antena 3, han pasado Cameron Díaz, Will Smith, Justin Bieber, Johnny Deep, Shakira o Mel Gibson. ¿Es El hormiguero la punta de lanza de una conspiración gringa que pretende globalizar la cultura y el ocio en todo el planeta? No, que va, sólo es un show. ¿Es conceder una entrevista a un programa de entretenimiento una buena manera de promocionar disco, libro, obra de teatro o estreno cinematográfico? Pues la verdad es que, a día de hoy, con realities de famosos hasta en la sopa o photocalls máso o menos babosamente comentados desde un gallinero o aderezados con bien de imágenes de archivo de divorcios, escándalos y demás familia, parece la más honesta. ¿Es El hormiguero el mejor programa de amplio espectro y tono neutro en el que hacerlo? De hecho, es que es prácticamente el único