Estitxu, Oihan y el tambor

Corren tiempos difíciles para ETB. La sombra de la sospecha sobre la gestión de la pluralidad de sus informativos se actualiza con nuevos capítulos al respecto [Enlace roto.] y [Enlace roto.]. La audiencia sigue cayendo en picado y la autonómica vasca definitivamente ha abandonado no ya la Premier League de las televisiones, sino una digna segunda división. En octubre ETB1 y ETB2 cosecharon sus [Enlace roto.], 7,7% y 1,7% respectivamente, lo cual deja por los suelos un nombre que hace no mucho tiempo era sinónimo de un cierto buen hacer. En un año y medio ambas cadenas han perdido la mitad de su audiencia y han dilapidado el prestigio acumulado durante años, a base de azuzar la rebeldía ciudadana y de emitir programas poco afortunados.

No sé si mañana miércoles (3), en la jornada que el ente vasco ha organizado en colaboración con la FORTA para reflexionar sobre el futuro de la televisión pública, se hablará sobre esta cuestión. La noticia de hoy, por de pronto, es la de que el Director General de EITB, [Enlace roto.]. Urrusolo, que ya no es enfant -es de la quinta del 56-, sí ha firmado uno de los programas más “terribles” de los últimos tiempos, Aspaldiko primero y ahora A2, y parece ser que no propiciaba unas condiciones de trabajo digamos placenteras.

Aspaldiko retiró de la parrilla Pásalo, que por distintos motivos se había hecho un hueco en las tardes de ETB2 y que, si bien nunca fue mi programa favorito, encajaba con los postulados de un espacio informativo en una televisión pública. Y desde hace un mes parte de sus responsables están al frente de Arratsaldero en ETB1, un magazine más largo que el eterno Sálvame -¡prácticamente de Gaur Egun a Gaur Egun, comienza a las 3 y se extiende hasta las 8!- que presentan, con afán y salero, dos gladiadores de la cámara: Estitxu Fernández y Oihan Vega.

No puede decirse que sus registros de audiencia estén invitando a tirar cohetes, pero el buen hacer del equipo merece un sonoro aplauso. La decisión de enviar todos los contenidos infantiles a ETB3 había dejado un hueco -un socavón- en las tardes de ETB1, que apostó por recuperar el pulso informativo y el debate social para el espectador euskaldun. El formato es sencillo y deudor de la precariedad de medios: los dos presentadores, bregados y solventes, la mesa-mostrador, los vídeos, varios colaboradores opinando sobre esto y aquello, un par de reporteros a pie de calle -entre ellos, el eficiente Xabier Mendia– y poco más.

Es cierto que el programa se estrenó a medio hacer y se va cocinando sobre la marcha, y que en ocasiones más parece radio que televisión, porque no hay imágenes suficientes para cubrir cinco horas de programa ni personas susceptibles de ser entrevistadas y dispuestas a que la entrevista sea en euskera. En 2002 la misma Estitxu Fernández presentaba Bexamela, la respuesta euskaldun a Esta es mi gente, que hubo de desaparecer de la escena precisamente porque era imposible encontrar invitados dispuestos a contar intimidades a razón de seis personas por semana. Por eso el primer magazine vespertino de larga duración de la televisión pública vasca, que cada semana sigue creciendo con nuevas caras -muchas de las cuales, por cierto, provienen del mencionado Pásalo- es un trabajo doblemente meritorio. Y su equipo, responsable de veinticinco horas de directo a la semana, merece toda nuestra admiración y es, a su manera, la constatación de que a la sombra también florecen brotes bien pulcros.