Los padrinos

El estreno en los cines de Ocho apellidos vascos nos daba la semana pasada una ocasión perfecta para hablar sobre la relación entre cine y televisión. O más exactamente, entre las cadenas de televisión y la producción cinematográfica. Pero no quería colgar aquí el podcast correspondiente de La caja lista sin esperar al dato de taquilla de este fin de semana, que confirma con creces mis hipótesis: nada como una empresa de televisión para apadrinar/financiar tu película.

Las primeras cifras que aporta la consultora Rentrak hablan de que Ocho apellidos vascos en su primer fin de semana ha recaudado 2.700.000 euros y ha sido la película 14 más vista en todo el mundo. Es, de momento, el mejor estreno del 2014 en la taquilla estatal. No está nada mal para una versión extendida, previo pago, del Vaya Semanita más primigenio.

La tele hace mucho bien al cine. Más bien, a cierto cine. Mejor aún, a ciertas películas. No es casualidad que otros hitos del cine de producción parcial o totalmente española, como Lo imposible o Las aventuras de Tadeo Jones, superéxitos de recaudación, compartan un origen común con la peli del momento: fueron coproducidas por Telecinco Cinema. La filial de Mediaset puso sus ojos y sus dineros en el proyecto y apostó por ellas como sólo una empresa de esas características puede: poniendo a su disposición una megamaquinaria de producción.

Por supuesto, los rostros televisivos siempre tienen tirón. En este caso Clara Lago, Dani Rovira y Carmen Machi son de sobra conocidos por su participación, sobre todo -aunque no sólo-, en ficciones seriadas emitidas por Telecinco. Y aunque la semana pasada la pareja protagonista también se pasara por El hormiguero (Antena 3), es en Telecinco y derivados donde se ha hecho omnipresente por unos día.

No es esta una cuestión dejada al azar. Según la Ley General de la Comunicación Audiovisual las televisiones están obligadas a contribuir a la financiación de películas y series, documentales y series de animación con el 5% de sus beneficios. El 6% sin son públicas. En la práctica esto se traduce en que las cadenas, los grupos apuestan por películas concretas que, como han cofinanciado, les interesa exprimir al máximo para recuperar lo invertido y obtener el máximo beneficio.

Atresmedia Cine ha participado en la mayoría de las diez producciones cinematográficas más taquilleras del año pasado. “Tres bodas de más”, y “Zipi y Zape y el Club de la Canica”, dirigida por el santurtzarra Oskar Santos están entre ellas. A otro nivel, ETB cofinancia la revisión del caso Lasa y Zabala dirigida por Pablo Malo. Todas han sido promocionadas, promovidas, aireadas y publicitadas en forma de spots, publirreportajes o piezas informativas. Han conseguido una ventaja competitiva sobre las demás películas.

La industria cinematográfica, a nivel mundial pero también a escala local, depende absolutamente de estrategias de promoción y distribución, que priorizan unos títulos sobre otros. Si hay un sector en el cual las relaciones públicas resultan sustanciales, ese es el del cine. Tener de padrino a un grupo mediático, el apoyo de la televisión, no garantiza el éxito pero sí lo hace mucho más factible. Que luego la historia lo merezca o no, es otro tema. Pero para entonces a usted ya le habrán convencido para que pase por taquilla.

Bollywood desembarca en Nova

Lo anunciaron la semana pasada, pero por si acaso se lo recuerdo: esta noche a las 22.15 Nova, la filial “femenina” de Antena 3, estrena un miniciclo de tres películas hindúes. Es un movimiento original, dado que hasta ahora, y entre nosotros, sólo el cliente habitual de kebab ha tenido acceso a este tipo de producciones en televisión.

Porque no, «Slumdog Millionaire» no es un film bollywoodiense, ni esto, ni tampoco esto es Bollywood. Pero quien más quien menos sabe de qué van este tipo de películas, basadas en esquemas sencillos y maniqueos de romance Harlequín: chica hermosísima y chico valientísimo se enamoran y recorren un camino plagado de espinas hasta llegar al happy end, bien de números musicales, y una colección de tópicos que los catálogos de Viajes Eroski bautizarían como “India misteriosa”. La industria cinematográfica en Bombay produce cientos de películas al año, que a ojos occidentales exudan exotismo por los cuatro costados -y a decir verdad, dejan sus oídos un poco saturados-.

Bien, si usted tiene curiosidad, sepa que esta noche se emite la primera propuesta de Nova: «Saawariya», según la cadena, también la primera película de este tipo que se lanzó en Estados Unidos y cuyo nombre alude a la sensación de “perpetuo enamoramiento”, el que siente la protagonista, una hermosa joven que espera el regreso de su primer amor, y el que siente el músico enamorado de ella.

Más interesante aún me parece que Antena 3 haya apostado por emitir, de momento, tres películas del mismo género tres martes seguidos. El cine en televisión sólo funciona si está bien programado, si entra dentro de una estrategia regular que permita fidelizar a un espectador de gustos más o menos concretos. De poco sirve a medio plazo invertir ingentes cantidades de dinero en los derechos de emisión de la última mejor película de todos los tiempos para que, aunque ésta barra en audiencia, un par de semanas después nadie recuerde en qué cadena la vio. Porque el cine sólo hace cadena cuando semana tras semana los espectadores lo contemplan en sus previsiones de consumo. Llámenme iconoclasta, pero a mi juicio el incombustible Cine de barrio en TVE1 y los no menos tenaces westerns de las tardes de ETB2 son ejemplos de cine bien programado. Aunque sea un poco por la puerta de atrás -Antena 3 seguirá con sus barcos, sus telefilms, bien de torso adolescente y el estreno de La Reina del Sur, arriesgadísimo, todo ello-, puede que Bollywood encuentre en Nova un sector de audiencia, no forzosamente compuesta por mujeres, que den la razón a quien ha apostado por ella.