Más Picazo y menos bobadas

TVE1 emitió ayer la cuarta entrega de Climas extremos, el programa en el que Mario Picazo ha visitado distintos lugares del mundo de características meteorológicas extraordinarias. El pueblo más frío del mundo, en Siberia, rompió el hielo y el desierto de Atacama, por lo visto, cierra el ciclo. La productora preparó cuatro programas, ofreció la idea a distintas televisiones, Telecinco, cadena de referencia de Picazo, dejó el programa en un cajón, y dos años después de su grabación, va TVE1, se interesa por él, y lo programa ¡a las doce de la noche! Es posible que vieran la promoción del primer capítulo, pero a partir de ahí, no puede decirse que la cadena haya cuidado el formato con mimo y dedicación.

En términos de audiencia, reconozcamos que Climas extremos no ha arrasado. El frío siberiano tuvo un share del 11,1% (1.545.000 espectadores); los tornados en Oklahoma bajaron al 8.4% y (1.014.000); Terranova hizo un 7,9% (942.000 y 7,9%) y ayer 1.212.000 personas, el 11% de quienes tenían la televisión encendida a las doce de la noche, comprobaron cómo se adaptaba Mario Picazo a los calores de Atacama, el desierto más seco del mundo. Les mentiría si dijera que he sido telespectadora religiosa del espacio, pero sí vi la estupenda primera entrega y a partir de ahí -además de avergonzarme por necesitar calefacción de casa en estas latitudes- lamenté la hora de la programación porque, seamos serios, una no puede trasnochar por sistema todos los martes.

Es cierto que los cuatro programas son recuperables en el portal de RTVE, pero también ahí están colgadas las aventuras de Aguila Roja no por eso los responsables de programación del ente las emiten de madrugada. Supongo que no habrá más entregas de Climas extremos, pero si a TVE le hubiese interesado, el programa habría tenido mucha más proyección, espectadores y entregas.

Supongo que Mario Picazo y el pequeño grupo de profesionales que le han acompañado en esta aventura llevaban toda la vida deseando hacer un programa de este tipo -dicen que desde 2004-. Una golosina, y encima, lowcost. Intuyo que se lanzaron a la producción sin contar con una cadena precomprometida a emitir el resultado final. Quizá por eso Climas extremos era demasiado interesante para Telecinco, pero un pelín frívolo para TVE: para muestra, piensen en el momento en el que Picazo sale de la sauna siberiana y se tira en una montaña de nieve. Estupendo para la piel. También para la de su trasero, a la vista sin decoro. Nada, en cualquier caso, que vaya a escandalizarnos a estas alturas de la película.

No voy a venir a explicarles ahora quién es Mario Picazo: se han hartado de verlo en Telecinco, primero como hombre del tiempo y luego como presentador de Supervivientes. Tiene, Picazo, un perfil fronterizo trabajado a base de proyectos y tareas de todo tipo,
desde la publicidad hasta la docencia: les aseguro que eso de anunciar los grados previstos para mañana no es más que la punta del iceberg. Sí estoy contenta por haber descubierto en él a un divulgador científico para televisión de entretenimiento con todas las de la ley. Ni pedante ni superficial. Con ese punto vacilón del que les  hablo, y acercándose lo justo y necesario a Samanta Villar, el presentador deslizaba con naturalidad pinceladas de esas que ayudan a comprender el mundo, las culturas, las leyes de la física y las de la geografía. Y les aseguro que si valoran en algo su tiempo delante del televisor, es de agradecer un programa que, como poco, resulte de ayuda en alguna futura partida de Trivial.