Teleseries: el gato y el ratón

La caja lista de esta semana estuvo dedicada casi en exclusiva a la retransmisión por televisión de los premios Goya. Porque al margen de la siempre en entredicho calidad del cine español, la gala es un acontecimiento que marca agenda. La de este año ha sido, con diferencia, la menos vista en los últimos cinco años: 350.000 espectadores menos que la de 2013 pero, aún así y como siempre ha dado de comer a estilistas televisivos, analistas cinematográficos y programas especiales antes, durante y después de la retransmisión.

Sin embargo, creo que este post se lo merece la florida y adelantada primavera que está viviendo la ficción -vamos a decir- propia -que no es propia porque no la producen las cadenas sino las productoras a las que se la encargan- por obra y gracia del pulso a décimas entre Antena 3 y Telecinco. Que no sólo se copian y se repican en formatos de entretenimiento o en su planteamiento de la parrilla.

Supongo que el punto de inflexión lo marcó El tiempo entre costuras (Antena 3) y su indiscutible éxito de público y, por qué no, crítica. En respuesta, Mediaset ha esperado unos cuantos meses para cebar El Príncipe. La empresa no quería una serie más, sino un acontecimiento en toda regla. Así que puso toda su maquinaria promocional a trabajar, y la que en principio había sido planteada como una ficción ambiciosa, sí, pero sólo «una» ficción, se convirtió, por lo que se augura, en uno de los pilares de Telecinco para esta temporada, en el faro que alumbre a toda la cadena y levante su orgullo, bastante herido en los últimos años al menos en lo que respecta al mundo teleserie.

El Príncipe se estrenó la semana pasada de manera simultánea en casi todas las cadenas de Mediaset, y Vasile se sentó a esperar: 5.6 millones de espectadores, y un 28% de share total sumando los resultados de T5 (22%) y el resto de frecuencias en las que se emitió. Una oportunidad de oro para intentar colocar titulares en la prensa especializada y también en la que no lo está, pero igualmente considera noticioso el resultado de una estrategia de programación tan particular.

No crean, sin embargo, que esto queda aquí porque las series, como las cucarachas, nacen, crecen, se reproducen y, si la audiencia no lo impide, mueren. Y cada uno de sus movimientos es convenientemente comunicado para ir calentando motores. Hasta el punto de que lo que a estas horas tiene en ascuas a los directivos de las dos principales cadenas españolas es el duelo a muerte entre Velvet (Antena 3) y B&B: De boca en boca (Telecinco). Como explica Vanitatis, la ley obliga a las televisiones a anunciar su programación con tres días de adelanto, así que ambas tienen de plazo hasta la medianoche para confirmar si el estreno será o no el lunes. Y como no quieren comerse la tostada mutuamente, o quizá sí, aquí nos tienen a los espectadores, sin saber si esos “próximamente”, “pronto” y “la semana que viene” con los que aderezan sus omnipresentes promociones se concretarán un día u otro. ¿Poker? ¿Quién dijo poker?

Actualización: finalmente tanto Antena 3 como Telecinco se han lanzado a la piscina así que ambas series estrenarán este lunes a las 22.30. Un nuevo capítulo en la -triste- historia de la contraprogramación que no beneficia ni a los programas ni a su sufrida audiencia. Quien a hierro mata a hierro puede morir.

Ciudadano Monzón

En algunas casas la misa es de lunes a jueves. A las 21.30 en laSexta. En algunas casas se sigue con fervor El intermedio que, de revista satírica de actualidad, ha mutado poco a poco en contrapoder. O altavoz. O púlpito humorístico, pero púlpito, al fin, no sé… El intermedio es, de largo, el espacio con más notoriedad de laSexta. Y el más visto: 11% de share, alrededor de 2 millones de personas.

No puedo decir que el Gran Wyoming sea un líder recién llegado, porque José Miguel Monzón lleva décadas en el candelero. Pero me llama la atención que de un tiempo a esta parte, con más fuerza que nunca, el presentador aparezca encabezando protestas, [Enlace roto.], ejerciendo de ariete de la oposición al gobierno español (que no diré yo que no lo merezca). Entre bromas y verdades, risas e ironías, Monzón representa el papel de un personaje cortado a su medida, con un carácter muy medido, socarrón, histriónico. Y digo “representa”, porque detrás de las líneas de guión que coloca como nadie hay un equipo de redactores numeroso, si atendemos a los créditos finales del programa, y talentoso, si atendemos al contenido del mismo.

Me gusta El intermedio, me gusta su relato desenfadado de la actualidad. Probablemente es necesario frente a informativos que son o falsarios o sensacionalistas. Pero me parece un poco peligrosa la fuerza mediática que acumula Wyoming, que ya está siendo incluso víctima de ataques personales por parte de periodistas derechones. Pero que también parece catalizar de una manera bastante peculiar y sesgada la oposición al PP. Blanco o negro. O listo como nosotros, o…

Quizá quepa recordar que laSexta, en realidad, y en último término, es propiedad de Atresmedia, que a su vez está participada por el Grupo Planeta, que de unos años a esta parte soporta igualmente a Onda Cero y a La Razón… ¡Qué cosas! Un programa –una cadena- dando mucha caña a los mismos que otros medios de la misma empresa jalean sin rubor. Quizá quepa recordar, también, que no se trata de línea editorial, sino de oportunidad empresarial: aquí hay un grupo de ciudadanos que quiere ser soliviantado. Y ahí está el Gran Wyoming poniendo la cara a un programa que sirve a ese propósito más que de sobra. ¿No es algo peligroso elevar a los altares a quien, si quisiera -aunque dudo de que lo pretenda porque, qué quieren, es bastante más cómodo seguir afeando conductas para solaz del respetable- podría ser el Beppe Grillo a la española que hay quien lleva tiempo esperando?

De esto, y del sensacional estreno de El tiempo entre costuras (Antena 3) hablamos ayer en La caja lista. Como cada martes por la noche, en Graffiti, de Radio Euskadi. Aquí, la ración de esta semana.