Comienza el sexto año de LaSexta

El domingo por la noche estuve viendo la gala con la que LaSexta celebraba su quinto aniversario. La organizaron como una edición especie de El club de la comedia “extended version”, con los rostros más representativos de la cadena dando vida a monólogos sobre este lustro en el que han conseguido hacerse hueco en el panorama televisivo estatal. Y al ver la mini-minifalda de Patricia Conde o la perilla de Buenafuente no podía dejar de esbozar una sonrisa al comprobar cómo la cadena de Emilio Aragón le ha comido la tostada a Cuatro.

LaSexta comenzó a emitir en marzo de 2006, un par de meses después de Cuatro. Ambas fueron recién llegadas a la vez, como consecuencia de la reforma audiovisual del Gobierno español de marzo de 2005. Ambas buscan un target joven, urbano, moderno y todo eso. Cuatro apostó desde el principio por aparecer como cadena «progre», enrollada y dinámica… y resulta que a día de hoy sus mayores activos quizá sean Los Manolos, Pablo Motos y los coach de todo tipo y condición. Todo glamour e innovación. Por no mencionar que por el camino ha pasado a convertirse en satélite de Telecinco, algo que probablemente nadie se hubiese imaginado cuando (el gran) Gabilondo dejó la radio para hacerse cargo de la dirección de Noticias Cuatro 2. LaSexta, por el contrario, hasta se ha reproducido: comenzó con humildad y sin aparente ambición, lastrada por la exigencia de “antenizar”  todo el parque televisivo español, y hoy ya cuenta con pequeñas y modestas hermanas pequeñas, LaSexta2 y LaSexta3 y se reivindica como cadena «diferente».

Hace un tiempo discutía con unas amigas sobre temas de cierta densidad hasta que una de ellas, al parecer ya algo cansada, espetó de repente: “es que yo soy más de LaSexta”, y zanjó así de un plumazo cualquier duda que pudiese seguir habiendo respecto a la personalidad de la cadena: dame fútbol y F1, dame risas, hazme pasar un buen rato, sugiéreme que soy un poco inteligente y déjate de zarandajas.

Por mucho que se esforzaran, los informativos de LaSexta jamás podrían competir en medios con los de TVE, pero eso no impide que su interpretación de la realidad no llegue a los muchos más de un millón de espectadores de Wyoming. Hay [Enlace roto.]. Haciendo de la necesidad virtud, y por la vía de la sátira, el humor y la siempre juvenil “diversión” LaSexta ha llegado a un sector del público nada desdeñable, con medias mensuales oscilando entre el 6 y el 7%, que reconoce la oferta y se siente cercano a una marca trabajada con coherencia en todos sus programas de producción propia: desenfado, chicas GASP -guapas pero listas-, crítica a «lo carca», y autoparodia -empezando por el propio Emilio Aragón, presidente de la cadena, cuya aportación a la gala del domingo no fue un discurso sino un gag-. La piedra en el zapato -de tacón- de LaSexta sigue siendo la ficción: en producción local sólo son memorables Estados Alterados y La Tira, con momentos divertidos pero factura remodesta, y en ficción internacional The Walking Dead y, quizá, El Mentalista. Pero por lo demás, y de momento, las series de la cadena son casi de saldo. Y aún así, ¿a que usted reconoce la cadena sin necesidad de ver el logo en la parte inferior de la pantalla? Pues eso es triunfar.

(Actualización: Jordilidon apunta en su comentario que Prison Break supuso un éxito de audiencia para la cadena, en la que también hemos podido ver, entre otras, How I met your mother o My name is Earl. Cierto. Y Fernando Hugo Rodrigo apunta, con mucho tino, que también fue vista en LaSexta Qué vida más triste, uno de los experimentos en ficción televisiva local más interesantes de los últimos años. Están al quite, ¿eh? Gracias a los dos)