¿A TVE se le acaba la hucha?

Ya nos hemos acostumbrado -de modo extremadamente rápido- a que la programación de las cadenas de Televisión Española no sea interrumpida por publicidad. Pero en realidad sólo hace un año que la decisión de RTVE de retirar los anuncios puso patas arriba la corporación, sus vías de financiación y, de paso al resto de la industria televisiva. La desaparición de los anuncios -que no las autopromociones- de las parrillas de la pública fue bastante controvertida, y en muchas ocasiones entendida como un paso previo a la desmantelación de la corporación. Conviene recordar que RTVE se financia a partir de la partida que le asignan los Presupuestos Generales del estado –580 millones de euros este año– por una parte, y por otra, y hasta el 1 de enero, lo hacía a partir de los ingresos publicitarios que ya no obtiene. También están los ingresos “atípicos” provenientes de la venta de sus productos y formatos, pero les aseguro que muchos ejemplares del libro de Amar en tiempos revueltos deberían venderse estas Navidades para compensar el dineral que mueve la publicidad en televisión que han dejado de ingresar a lo largo del 2010.

No voy a insistir demasiado en lo mucho que ha variado la oferta de TVE1 a lo largo de este año: informativos más largos y profundos, más que dignos programas hibridados a partir de la actualidad y series asentadas en la parrilla. Y esto es algo que pocos hubiesen augurado el año pasado a estas alturas, y que desde luego el resto de las televisiones públicas harían bien en no plantearse, so pena riesgo de estrellarse estrepitosamente. Diríase que con la retirada de la publicidad el perfil del espectador de TVE1 se ha rejuvenecido, y la pública tiene los datos de audiencia de cara. Como muestra, cualquier día valdría de botón, pero dense cuenta de que ayer (22) cuatro de los cinco programas más vistos del día los emitió TVE1 -el restante, y de hecho el más visto, fue el partido de Copa que enfrentaba en LaSexta al Real Madrid con el Levante, y ya se sabe que fútbol es fútbol-.

Sin embargo, los responsables de la pública no pueden dejarse llevar por la euforia: periódicamente tenemos noticia de protestas en el seno de RTVE. También hemos oído del malestar que genera el abuso de la producción externa, denunciada [Enlace roto.]: esta semana se ha conocido que TVE prepara una serie de producción propia, ¡pero es que desde Paco y Veva, llevaban seis años sin dejar de subcontratar toda su ficción a productoras externas! Y luego están los rumores que sugieren que el Ente se encuentra al borde de la asfixia financiera y depende casi por completo, desde este año sí o sí, de que el Gobierno siga manteniendo la subvención necesaria para mantener el nivel.

Y ahora piensen en el cine: les aseguro que es más complicado de lo que parece encontrar la oferta cinematográfica para estas semanas, tan propicias ellas para las novedades, los grandes taquillazos y las películas familiares. Así que de la mera experiencia como espectadora deduzco que hasta Neox, una recién llegada, ofrece títulos  atractivos -el estreno de Garfield, esta noche, es su apuesta más promocionada-, y en TVE1, aparte de unos bonitos christmas protagonizados por sus rostros más representativos -aunque no tan «vibrante» como el precioso clip de ETB-, parece que no están tirando la casa por la ventana. Es cierto que la emisión de cine no alimenta la imagen de cadena ni genera fidelidad ni vínculos entre las cadenas y la audiencia, pero ¿no será, también, que la hucha va disminuyendo poco a poco, y hay que adelgazar la oferta por donde sea? Ya es Navidad en El Corte Inglés, y Televisión Española ni se ha enterado.

Actualización: esta misma noche (domingo, 26), TVE1 emitirá Mamma Mía, que se estrena en televisión, junto con algún otro título más, incluida una franquicia de Harry Potter . Pero sigo creyendo que la pública ha invertido más en promocionar sus productos -dvds, libros, cds…- que en dar a conocer su modesta propuesta para este año. ¿Por qué será?