EITB a la carta / nahieran

Esta semana se ha presentado la apuesta de EITB por ofrecer una programación “a la carta”, en la línea con lo que hace un tiempo ofrece RTVE o TV3: la práctica totalidad de los programas de producción propia serán accesibles desde internet y estarán listos para ser consumidos a cualquier hora y desde cualquier ordenador normalito enchufado en cualquier parte del mundo. Sus responsables presentaron este nuevo servicio en la Bilbao Web Summit y Lontzo Sainz tuvo la deferencia de invitar a ésta que escribe a una pequeña reunión de bloggers en la que quedó claro que los responsables de esta nueva plataforma están encantados las posibilidades que abre a la difusión de contenidos propios. Y es para estarlo: zorionak.

El servicio entrará en función a mediados de junio, pero la versión beta del servicio es accesible desde ya en esta dirección en euskera y en esta en castellano. Aunque aún precisa de un último limado -parece ser que falta la autorización para poder recibir la señal en teléfonos móviles, y los primeros segundos son de imagen pixelada-, lo cierto es que ofrece una experiencia televisual muy parecida a la que se tiene delante de la televisión “al uso”: doy fe de la nitidez de la imagen, que puede verse en pantalla completa sin problemas.

Hagan la prueba y accederán a una señal específica elaborada a partir de informativos, retransmisiones y contenidos propios, y a un menú en forma de árbol que de manera intuitiva conduce al archivo digitalizado de ETB organizado por temáticas, por cronología o por orden alfabético. Es fácil. Y obvio, es gratis.

No podrán recuperarse contenidos geolocalizados como la retransmisión del Giro, ni series de producción ajena, como Héroes. Pero piensen que van a poder acceder a todos los programas propios que emite ETB en sus distintos soportes, que podrán recuperar los informativos de los últimos días para verlos a la hora que mejor les venga, que se ahorran los cortes publicitarios y que se abren, a sus pies, las puertas a la cueva de algunos “tesoritos” ochenteros noventeros.

Hay quienes piensan que esta oferta a la carta, que en euskera han bautizado como nahieran, va a revolucionar el consumo de televisión. Personalmente, yo no lo creo así: la mayoría de los espectadores no se sientan en el sofá con la misma actitud con la que se recupera un espacio concreto, por muy fácil que esta plataforma nos lo ponga. Pero sí me parece fantástico que el valioso patrimonio audiovisual que en las últimas décadas ha generado y difundido ETB se abra al ciberespacio y muestre las bondades y maldades de este pequeño trozo del mundo. Es difícil que, salvo excepciones, el consumo mediante internet reste una cantidad sustancial de espectadores a la señal convencional. Es probable que, si acaso, contribuya a sumar algunos de ellos -y las audiencias acaben por sumarse, como según nos explicó Joselu Blanco, director de Programación de ETB, ocurre en Estados Unidos-. Es indiscutible es que la televisión a la carta ensancha las fronteras y derriba los muros de la distancia y el horario. Lo que es imprescindible, ahora y siempre, es que se hagan programas e informativos que merezcan ser vistos, sea en una pantalla plana, sea en un ordenador de bolsillo.