Político pop

Bx0EEEdCIAAxJFkCon el permiso del referéndum escocés y sus protagonistas la víspera del Día D, ayer fue el Día de Pedro Sánchez. Cual cantante en promoción, el flamante Secretario General del PSOE se marcó una ronda televisiva que hubiera firmado el más ambicioso representante de una folklórica.

Pedro Sánchez tiene un problema de imagen: no se le conoce. Y si se le conoce, se le confunde con un maniquí de El Corte Inglés. Mala suerte, o mala gestión de la agenda. Su primera comparecencia en el Congreso español coincidió con la muerte de Emilio Botín… pero no es la única ocasión en la que la actualidad le roba primeros planos, protagonismo y segundos de micro. Horror. Vacío. ¡Hagamos algo!, pensaron sus asesores. ¿Por qué no compartir plató con Pablo Motos?

Su visita a El Hormiguero, en Antena 3, ya estaba anunciada. El show de experimentos, canciones, palmadas y veneración al líder ha tentado a varios políticos españoles y, a la espera de la respuesta de Mariano Rajoy, y con la negativa de Pablo Iglesias -en más fácil ir a un plató a soltar soflamas que a aguantar preguntas impertinentes-, Sánchez ha decidido apostar duro desde el principio de curso.

Ya montado en la tabla, no cuesta imaginarle de subidón, atreviéndose también a surfear en las aguas de Telecinco. Imaginen al equipo de Sánchez ayer por la tarde, preparando la entrevista con las hormigas. A alguien se le enciende una bombilla cuando Jorge Javier Vázquez, totémico y declarado votante socialista, anuncia a cámara que retirará su voto al partido para castigar su postura frente al Toro de la Vega. Quizá ni siquiera es coincidencia que en Sálvame se hable del tema. Pedro Sánchez entra por teléfono, su rostro sobreimpreso en la pantalla se equipara al de Chabelita, y ¡zas!, primer golpe de efecto del día.

El minuto de oro de ayer fue para El Hormiguero, que a las 22:31 llevaba el rostro de Sánchez a 3.994.040 espectadores. Sálvame tuvo una audiencia media de 1.771.000 espectadores… y estoy segura de que la aparición del político, aunque no fuese más que por el shock, no desmereció esa media.

Cuando este martes hablábamos en Radio Euskadi sobre este tema (aquí el podcast de la sección entera, que resultó bastante heterogénea), yo reconocía que no tenía del todo claro la conveniencia del matrimonio infotainment-política. En la cultura anglosajona es relativamente habitual que rostros ligados a la política aparezcan en programas ligeros, realities o concursos. Participan activamente como personajes populares porque entienden que la televisión les permite hacer llegar su mensaje de un modo más directo y efectivo que los diez segundos de un corte en los informativos.

¿Es la tourné de Pedro Sánchez populista? Sin duda. ¿Le ha regalado una notoriedad que necesita como el comer? Sí, pero de modo efímero. ¿Aplausos para el programa? Auguraba Gorka Bereziartua en un tuit que para 2015 los talk shows de variedades y risotadas irán colonizando el espacio de los informativos… y pocos serán quienes adviertan el cambio. ¿Realmente lo que esperamos de la clase política es ver cómo se divierte con Pablo Motos? A preguntas pop, respuestas pop. Discurso pop. Decisiones pop. Gestión pop. ¿Estamos preparados para eso?

Animal televisivo

Apuesto a que usted fue ayer una de la tantas personas que devoraron con avidez el Teleberri de la noche. Sabida la noticia, precisos eran los detalles, las fotos históricas o las reacciones de un grupo de señoras que pasaban por ahí. “¿Iñaki? ¡Qué pena…!”. Hoy es día de declaraciones más institucionales y de expresiones, adjetivos y valoraciones más o menos unánimes -y largamente preparados en las últimas fechas-. La muerte nos humaniza, lo políticamente correcto se suele imponer y, en cualquier caso, quince años como alcalde hacen fácil sentir como más o menos propio un luto colectivo.

Repasando esas reacciones que hoy copan la prensa y la radio, se repiten expresiones que ya le serán familiares: verso libre, trabajador incansable, hombre de convicciones, amante de “su” ciudad… y también animal político. No me atrevo a añadir sin matices lo de “animal televisivo”. Animales televisivos son Ane Igartiburu, Concha Velasco o Jorge Javier Vázquez. Pero no me negarán el potencial comunicativo del que Iñaki Azkuna se hizo valer a lo largo de toda su vida pública. Asistir a la recuperación de los archivos es lo que tiene. Son impagables algunos de sus momentos de calculada espontaneidad, estratégicas entrevistas, efectivas salidas de tono y eslóganes afortunados. Pegamento para cámaras y grabadoras. Tener carisma no es ni ser gracioso ni caer en gracia, pero en simbiótica relación con los medios es casi garantía de éxito para alcanzar notoriedad.

Circula estos días por internet una simpática octavilla dando pistas sobre veinte “señales claras de que eres de Bilbao”. Aparte de descubrir que yo debo ser bilbaina solo al 95 por ciento porque aborrezco de corazón la carolina, re-descubría con placer uno de los distintivos que comparto con mis conciudadanos, porque si eres de Bilbao, “en Aste Nagusia sigues TeleBilbao como si fuera la CNN”. Y no puedo evitar recordar los encuentros, mano a mano, entre Azkuna y Joseba Solozabal, para hablar de la temporada de teatro, los fuegos artificiales o la incívica actitud de quienes mean en la ría.

Son los medios locales los que han contribuido a engrandecer, o envilecer, por momentos y cabeceras, la figura del Alcalde. Medios que conducen y dirigen simpatías colectivas y que hoy nos hacen sentir como cercana la pérdida de quien, probablemente, conocimos a través de ellos. Eso es poder.

Actualización: la casualidad quiso que sólo tres días después del fallecimiento de Iñaki Azkuna se produjera el de Adolfo Suárez. Analizamos aquí las similitudes y diferencias en el tratamiento informativo que han recibido ambos acontecimientos. Dos ámbitos, dos épocas, dos políticos que no podrían parecer más diferentes entre sí. Pero que en ambos casos adquirieron notoriedad a través de los medios, intentaron apoyarse en ellos, y pasarán a la historia, con o sin mayúsculas -eso ya no es tema nuestro-, a través de retazos televisivos.

Jorge Javier Vázquez en prácticas

Ayer por la tarde estuve viendo el primer tramo de Sálvame. En lugar del habitual patio de vecinos respondones me encontré con un ama de casa desesperada -de las de verdad, no de las de Wisteria Lane- contándole a JJ que su hija, una niña maravillosa y muy querida por todo el pueblo, tiene parálisis cerebral y necesita de una operación para recuperar la movilidad y caminar. Alerta. Primer plano, lloroso, de una madre sin duda, dispuesta a cualquier cosa para conseguir la felicidad de su pequeña.

Hace unas semanas se anunció que Jorge Javier Vázquez preparaba un programa “de sentimientos” para el prime time. No había sabido más del tema, pero en ese momento lo recordé. Impreso en pantalla, el llamamiento solidario a usted, querida amiga, querido amigo, que probablemente esté tan conmovido como el equipo de Sálvame. Providencial llamada telefónica: un instituto médico, ojo avizor, ofrece a Teresa la atención médica precisa para ayudar a la niña -en la página web de la cadena encontrarán no sólo el fragmento, sino también y por escrito el nombre de la clínica-. Aplausos. Se va una madre y llega otra: la de Laura, que presenta en el plató a la pequeña, con síndrome de Down, camiseta rosa y un muñeco en la mano. Laura tiene glaucoma congénito. Mano afectuosa de Jorge Javier, el amigo que cualquiera querría tener, sobre la mano de la madre de Laura, que se emociona al hablar de lo mucho que el hermanito de la nena la protege. Entre bambalinas, Belén Esteban abraza a la abuela, que tanto ha sufrido. Sufridoras en casa se identifican con el dolor… Y ¡bingo!… también hay en esta ocasión una llamada telefónica de un oftalmólogo, buen samaritano dispuesto a estudiar el caso. Aplausos. Cambio de tercio.

Sálvame llama a esta sección -no sé si nueva en el programa- Sálvame social. Yo lo llamo prácticas en directo. Necesitan rodarse en un terreno diferente: el del interés fariseo por la desgracia del desesperado que recurre a la televisión como quizá antes o después irá a Lourdes. Su esperanza: resolver problemas tan crudos como recreables ante las cámaras, en primera persona y sin anestesia. Y Jorge Javier Vázquez tiene que pasar de domador de jaguares a paño de lágrimas, abrazo aquí, pañuelo en mano allá.

El germen del nuevo programa, producido por Magnolia -Acorralados, Mujeres y hombres y viceversa, Supervivientes…-, sigue adelante y su estreno se espera para este mes. “Entretenimiento blanco y familiar”, lo llaman, ahora que Antena 3 parece estar consiguiéndolo –El Nº1 tuvo anoche más audiencia de Gran Hermano-, y hasta se dice que Vasile está tentando a José Mota. Personas de la calle contando sus tribulaciones, ajustando cuentas, reencontrándose con familiares, llorando de emoción, arrepentimiento o dolor, pero «sincero». El diario de Patricia en prime time y con plató king size. Probablemente se llamará Hay una cosa que te quiero decir. Ya suenan en mi cabeza coros pastelones versionando la canción de Tequila. No es nuevo: lo vimos hace años, con otras presentadoras. Y todo vuelve. Quizá la época sea propicia para poner el foco en dramas de clase media-baja. Para sustituir a freaks por desesperados. Para cambiar de tercio. Pero cuando ya conocemos los mimbres, nos va a costar el doble intuir un mínimo de humanidad tras la pausa publicitaria.