Los amigos de Maribel

La política hace extraños compañeros de cama. Y el show business ni les cuento. El domingo por la noche, día de Navidad, la gala “Isabel, a su manera» certificó el paso del Rubicón de la recuperada amistad entre la Pantoja y Telecinco. Por supuesto, hace meses ya que el niño de la folklórica se convirtió en habitual de la cadena, primero en Supervivientes, luego en Tú sí que vales, y siempre que se le invite en programas, tertulias o gallineros varios. Repartiendo simpatía, ya tú sabes. Y a estas alturas supongo que a nadie sorprende que Maribel y su retoño, cava en mano, releven este año a la Esteban en esa tarea de cantar cuartos y campanadas de Nochevieja.

Los porqués de esta reconciliación ya se apuntaron cuando, allá por el verano, el hielo entre la cadena y la cantante empezara a quebrarse para acabar en charquito. Telecinco dio la bienvenida a madre e hijo después de haber sido su azote en los últimos lustros, en los que la novia de Cachuli y su pequeño del alma han dado que hablar y casi siempre para mal, bien por estafas y blanqueos, bien por cosas mucho más serias, como alopecias galopantes y genéticas desagradecidas. Intuía Vasile que teniendo bien cerca de los Pantoja, no iban a faltarle testimonios en primera persona para alimentar sus tramas de culebrón.

La cantante, por su parte, está asistiendo a una nueva primavera porque sabe que el favor de la televisión contribuye a acercarla al pueblo, sediento de heroínas protagonistas de historias de traición y engaño, víctimas de pasiones y madres corajes, artistas por los cuatro costados que luchan por sobreponerse a la desgracia, cantantes de copla en primera persona. Es probable que la opinión pública respecto a la Pantoja – …»dientes, dientes»… – esté subiendo enteros en los últimos meses -a la misma velocidad que la de su cuenta corriente, si bien no tan rápido como la meteórica carrera de su hijo-, y para cuando en junio le toque ser juzgada por su implicación en el caso Malaya estará en la cresta de la ola como corresponde a una artista tan moderna y elegante.

Así que nos la colocan el día de Navidad, en un especial que en realidad fue un concierto grabado en dos días, 8 y 9 de diciembre, ¡dónde y en el Euskalduna!, a cargo de ¡quién y de José Luis Moreno! Supongo que es el precio que Bilbao tiene que pagar si quiere seguir en el mapa: viene Police, viene Coldplay… y viene la Pantoja, [Enlace roto.]. Oigan, que tiene su público: la gala hizo un 14.3%, 2.277.000 espectadores. Maribel, en familia, también estuvo por la tarde hablando de no sé qué con María Teresa Campos. De aquí a junio la veremos hasta en la sopa. Que tiemble Sara Carbonero…

(Actualización a las 12.30: si ya les decía yo hace un rato que la lotería de los Pantoja siempre toca: «Kiko Rivera y Jessica Bueno han roto» y lo han comunicado a través de distintos tweets en sus respectivas cuentas oficiales, y ¿que cadena de televisión tendrá la vía más directa para ahondar en los detalles de esta, sin duda, inquietante noticia? ¿Eh?)

 

Renovando la programación de ETB: ¡toma, Moreno!

Aunque todavía está sin confirmar, [Enlace roto.] dejaba ayer con suficiente claridad que es probable que en breve tengamos chico nuevo en la oficina. El productor de productores, José Luis Moreno, planea un programa sobre calidad de vida para ETB. Una que creció en los ochenta y los noventa todavía recuerda las galas interminables de variedades, con su música, sus ballets, sus muñecos y, ya entonces, bien de muslo femenino para el solaz del espectador de Entre amigos. Eran otros tiempos. Aquellos programas de José Luis Moreno forman parte de la memoria colectiva de la televisión vasca tanto o más que las retransmisiones de campeonatos de perro pastor, y para bien o para mal, Monchito, Rockefeller y compañía siempre tendrán un hueco en su corazón, ¿a que sí?

Pero la sombra de Moreno es mucho más alargada: galas y espectáculos televisivos para diferentes cadenas, series, montajes teatrales y hasta la producción de la última gira de Isabel Pantoja. Por sus manos han pasado infinidad de proyectos, la mayoría de los cuales tienen un sesgo claramente identificable. Dicen del madrileño que es neurocirujano, se hizo conocido como ventrílocuo, y sin duda ha sido un hombre con olfato para los negocios y un trabajador incansable. Un generador de riqueza. Pero no me negarán que también se le intuye un lado oscuro detrás de su interminable sonrisa. Lo que se comenta en el mundillo y deja caer la «cuadrilla chanante» (aquí) guarda cierto paralelismo con el personaje histriónico, despótico y poco escrupuloso al que encarna (aquí) por obra y gracia del acierto de Santiago Segura. Y hasta aquí, las meras percepciones. Pero lo que no podrán negarme que si uno de los objetivos de las radiotelevisiones públicas pasa por fortalecer las industrias audiovisuales locales, no parece que, pese al «especial cariño» que el productor le tiene a Euskadi, la futura colaboración Moreno-ETB vaya por la línea adecuada. Y a la vista de los precedentes, casi es mejor que lo de la creatividad, la frescura y la originalidad ni nos lo planteemos.

Amarga coincidencia que estos mismos días hayamos sabido que la revisión de Las chicas de oro, último encargó de TVE1 a Moreno no regresará a la pantalla tras cerrar su primera temporada en el prime time de los lunes. Desde que la serie se estrenó con gran apoyo publicitario y de recursos, ha ido perdiendo fuelle y su audiencia poco a poco ha menguado, por no hablar de los serios problemas económicos que parece arrastrar el emporio del otrora golden boy de la televisión y el espectáculo. Este artículo de la recién remozada Vertele se hace eco de un reportaje que dedicó a la cuestión El Mundo, y es para poner los pelos de punta.

Ya puesta, aprovecho la ocasión para hacer una sugerencia a quien corresponda. Ahora que dejaremos de ver a Concha Velasco encarnando a Doroti para encontrárnosla al frente de una versión reload de Cine de barrio, quizás sea la oportunidad de echarle el lazo a Carmen Sevilla. Está muy cotizada y seguro que ella también se paseó algún verano por San Sebastián.