¿Dónde estaba Pepa?

Anoche echamos de menos a Pepa Bueno presentando el Telediario 2. En su lugar nos contaba las noticias Marcos López, que es quien se encarga de la edición de fin de semana del informativo de La 1 desde que David Cantero se fue a Telecinco a hacer un programa mucho peor, pero mucho mejor pagado. Dónde está Pepa, me preguntaba, alarmada ante la posibilidad de que una de mis presentadoras favoritas de los últimos tiempos hubiese sido relegada a otros cometidos. Pero no: a lo largo del programa nos recordaron lo que había sido noticia el lunes: que el Telediario 2 había sido reconocido como el segundo mejor informativo del mundo. Y Pepa estaba recogiendo el premio en nombre de todo el equipo al que pone cara cada noche. El galardón otorgado por Media Tenor reconoce la calidad del programa en base a criterios heterogéneos: diversidad de temas, variedad en las fuentes… y es, evidentemente, un reconocimiento a un trabajo forzosamente colectivo del que participan muchos y muy buenos profesionales.

Pepa Bueno es la Susan Sarandon de las noticias. Reconozco que cuando presentaba la crónica negruzca en Gente -espacio que también dirigió durante más de un lustro- no me imaginaba que pudiera brillar con tanta luz en un espacio realmente a la altura de su dignidad. De ahí pasó a Los desayunos de TVE. Probablemente perdió en calidad de vida y en horario de trabajo, pero a mis ojos se empezó a convertir en una referencia de primer orden. Y ha tenido la fortuna de ocupar el puesto que Lorenzo Milá dejó en septiembre de 2009 al frente de la edición vespertina del Telediario en un momento en el que los servicios informativos de la cadena pública están demostrando un buen hacer incuestionable, hasta el punto de convertirse, también entre nosotros, en la mejor ventana a la actualidad.

Ramón Colom, Director General de TVE que lo fue en la década de los 90 reflexionaba en su columna de septiembre de la revista Fotogramas sobre los atributos que debe tener un buen presentador de informativos: buena dicción, físico agradable, serenidad, credibilidad… y todas esas virtudes las encuentro en Pepa Bueno, que probablemente esté presentando el informativo más equilibrado y sosegado de la televisión actual, con una sonrisa permanente que ni es de hiena ni parece forzada. De modo que estamos ante un equipo ganador, que hace un uso excepcional de los también excepcionales recursos con los que cuenta para contar cosas que interesan, y no abren su edición con la muerte del pulpo Paul, no encadenan errores garrafales ni nos revientan con informaciones de -tan dramáticos como descontextualizados-sucesos, ni tampoco aprovechan la ocasión para hacer coloridos publirreportajes. Y me alegro de que podamos acercarnos al relato de la actualidad desde un punto de vista tan respetuoso que, en ocasiones, hasta se convierte en algo exótico trátese de cadenas privadas o, lamentablemente, [Enlace roto.].

Sobre el fenómeno televisivo de la semana, sólo les diré que en lo que va de año he descubierto dos placeres que hasta ahora eran desconocidos para mí: sumar kilómetros a los mandos del volante cantando con la música del coche a tope, y disfrutar de los comentarios que emiten los espectadores en tiempo real.