A2/Aspaldiko: cifras y letras

La semana pasada el grupo parlamentario del PNV registró una pregunta en el Parlamento dirigida a Alberto Surio, relacionada con la pluralidad informativa de A2, el magazine vespertino que llegó prácticamente de su mano allá por febrero del año pasado. A juicio del PNV, el programa no “refleja verdaderamente la realidad plural de la sociedad vasca”. Como cualquier espectador tiene la posibilidad de cotejar esta afirmación con su propia opinión, les invito a que se hagan ustedes su composición de lugar después de haber seguido un par de ediciones del programa. Es gratis. O no… Ya a mediados de diciembre el Director General de EITB tuvo que responder en el Parlamento a las preguntas de Aralar, que se interesaba por las condiciones económicas en las que se producían Arratsaldero en ETB1 y A2/Aspaldiko en ETB2. Afirmó entonces Surio que el equipo del programa estaba formado por 24 personas, que su producción corría a cargo de Sirimiri, y que sacar al aire, sus dos horas y pico de duración tenía un coste diario de 15.500 euros -las casi cinco horas de Sálvame cuestan alrededor de 80.000-.

Cuando Pásalo desapareció de la parrilla y nuevos músicos llegaron a amenizar con sus tonadas las tardes de ETB2 fueron muchas las voces que discutieron la oportunidad del recién llegado programa, que entonces era dirigido, copresentado -y cobrado- por Antxon Urrusolo, que firmó un contrato de emisión hasta diciembre de 2010 ¡sin cláusula de audiencia! Demasiado parecía confiar la dirección de la cadena entonces en el eibarrés. Con el cambio del curso Urrusolo primero dejó de copresentar el programa, dejando esta tarea en manos de Maite Esparza y Arantza Sinobas -que tan bien daba a cámara hace unos años-, y después, dejó la dirección, tarea de la que se encarga a día de hoy Juanjo Romano. Por el camino, Aspaldiko se ha convertido en A2, pero poco o nada ha cambiado en las tardes de la cadena. Ni siquiera en la propia EITB parecen demasiado conscientes del cambio.

¿La sombra de Pásalo es alargada? Partamos de que este tipo de programas nunca me ha interesado demasiado, pero hay que reconocer el trabajo bien hecho. Hace unos meses Arri Granados, directora de este espacio durante años, me decía que en un magazine basado en la actualidad informativa forzosamente tenía que haber una mesa de contertulios, chicos-y-chicas-para todo que podían explicar, discutir o matizar los temas propuestos, contribuyendo a hacer programa y cadena y permitiendo que los espectadores pudieran identificarse, al menos, con alguno de ellos.

Prudente como soy, estaba esperando la respuesta oficial a la supuesta falta de pluralidad de A2. Pero desconozco los plazos habituales que conlleva este proceso y, por de pronto, ya me está resultando difícil identificarme con las intervenciones que nos regalan los habituales del programa en relación a un panorama tan proceloso como el nacimiento de Sortu. En las circunstancias actuales, y con todo mi respeto, difícil es que interesen las opiniones de Concha Galán o Marisol Galdón, reputadas intelectuales y profundas conocedoras de la sociedad vasca que igualmente podrían ser miembros del jurado de Operación Triunfo. Y difícilmente mueven al debate sereno las incendiarias posiciones de Tonia Echarri, que el lunes nadie parecía rebatir. Hasta el punto de que después de ser entrevistado telefónicamente, el muy cauto Paul Ríos se escandalizaba en Twitter del nivel de “hooliganismo” de una tertulia en la que ¡no; y punto en boca! está más presente de lo que necesario. Una se queda, como el chaval de la fotografía, ojiplática y boquicerrada.

Si dejamos de lado el comentario político, la situación tampoco mejora: una familia de gitanos atemoriza al vecindario, así que grabemos a esos vecinos amedrentados; “El Arropiero” fue el mayor asesino en serie de España, así que difundamos una vez más su ejemplarizante historia; los recursos tomateros -“uy, uy, uyuyuy… mañana lo verán”- enganchan a la audiencia, así que copiémoslos sin pudor; los vascos tenemos fama de sosos, así que pongamos a bailar y a cantar y casi si mi apuran, a merendar en directo a un grupo de jubiladas, por aquello de desmontar mitos… Tras un año, A2 sigue siendo un despropósito de programa, cuyo interés informativo, al margen de la tan traída y llevada pluralidad tiende a cero, y cuya presencia como referente de entretenimiento muy poca gente echará en falta a no ser que realmente enderece su rumbo. Y no se trata de su poca o mucha audiencia, sino de sus poco o nada oportunos contenidos.

Estitxu, Oihan y el tambor

Corren tiempos difíciles para ETB. La sombra de la sospecha sobre la gestión de la pluralidad de sus informativos se actualiza con nuevos capítulos al respecto [Enlace roto.] y [Enlace roto.]. La audiencia sigue cayendo en picado y la autonómica vasca definitivamente ha abandonado no ya la Premier League de las televisiones, sino una digna segunda división. En octubre ETB1 y ETB2 cosecharon sus [Enlace roto.], 7,7% y 1,7% respectivamente, lo cual deja por los suelos un nombre que hace no mucho tiempo era sinónimo de un cierto buen hacer. En un año y medio ambas cadenas han perdido la mitad de su audiencia y han dilapidado el prestigio acumulado durante años, a base de azuzar la rebeldía ciudadana y de emitir programas poco afortunados.

No sé si mañana miércoles (3), en la jornada que el ente vasco ha organizado en colaboración con la FORTA para reflexionar sobre el futuro de la televisión pública, se hablará sobre esta cuestión. La noticia de hoy, por de pronto, es la de que el Director General de EITB, [Enlace roto.]. Urrusolo, que ya no es enfant -es de la quinta del 56-, sí ha firmado uno de los programas más “terribles” de los últimos tiempos, Aspaldiko primero y ahora A2, y parece ser que no propiciaba unas condiciones de trabajo digamos placenteras.

Aspaldiko retiró de la parrilla Pásalo, que por distintos motivos se había hecho un hueco en las tardes de ETB2 y que, si bien nunca fue mi programa favorito, encajaba con los postulados de un espacio informativo en una televisión pública. Y desde hace un mes parte de sus responsables están al frente de Arratsaldero en ETB1, un magazine más largo que el eterno Sálvame -¡prácticamente de Gaur Egun a Gaur Egun, comienza a las 3 y se extiende hasta las 8!- que presentan, con afán y salero, dos gladiadores de la cámara: Estitxu Fernández y Oihan Vega.

No puede decirse que sus registros de audiencia estén invitando a tirar cohetes, pero el buen hacer del equipo merece un sonoro aplauso. La decisión de enviar todos los contenidos infantiles a ETB3 había dejado un hueco -un socavón- en las tardes de ETB1, que apostó por recuperar el pulso informativo y el debate social para el espectador euskaldun. El formato es sencillo y deudor de la precariedad de medios: los dos presentadores, bregados y solventes, la mesa-mostrador, los vídeos, varios colaboradores opinando sobre esto y aquello, un par de reporteros a pie de calle -entre ellos, el eficiente Xabier Mendia– y poco más.

Es cierto que el programa se estrenó a medio hacer y se va cocinando sobre la marcha, y que en ocasiones más parece radio que televisión, porque no hay imágenes suficientes para cubrir cinco horas de programa ni personas susceptibles de ser entrevistadas y dispuestas a que la entrevista sea en euskera. En 2002 la misma Estitxu Fernández presentaba Bexamela, la respuesta euskaldun a Esta es mi gente, que hubo de desaparecer de la escena precisamente porque era imposible encontrar invitados dispuestos a contar intimidades a razón de seis personas por semana. Por eso el primer magazine vespertino de larga duración de la televisión pública vasca, que cada semana sigue creciendo con nuevas caras -muchas de las cuales, por cierto, provienen del mencionado Pásalo- es un trabajo doblemente meritorio. Y su equipo, responsable de veinticinco horas de directo a la semana, merece toda nuestra admiración y es, a su manera, la constatación de que a la sombra también florecen brotes bien pulcros.