Canal Nou, ¿buen trabajo?

El cierre por decreto de la Radiotelevisió Valenciana no sólo es el tema del momento en materia televisiva. Ese sobre el que tanta gente está hablando o escribiendo hoy, en el día después; ese que genera opiniones encontradas, solidaridades con los trabajadores y manos elevadas a la cabeza o encogimiento de hombros desdeñoso. Una de las radiotelevisiones autonómicas “de bandera”, de cuño antiguo -comenzó sus transmisiones en 1989- desparece del mapa por obra y gracia de un gobierno autonómico, del PP, que [Enlace roto.]. No es improbable que esto siente un precedente de aplicación posterior a radiotelevisiones públicas deficitarias, problemáticas o incómodas.

Cuando el PP llegó al gobierno valenciano se propuso privatizar la radiotelevisión pública pero no pudo. Estoy segura de que muchos de los gestores a los que entonces se les encomendó, de modo más o menos velado, que debilitaran los cimientos de Nou -y a partir ahora sólo puedo hablar de la televisión- ven culminado ahora un trabajo de años. Pero el triunfo de quien pretendía terminar con la pública no tuvo lugar ayer, no. El triunfo, y esto lo comentaba esta mañana con mi colega Josep Angel Gimerá, profesor de la UAB, valenciano y experto en televisiones públicas, se produjo cuando a la mayoría de la sociedad valenciana se le convenció de que su televisión de proximidad, esa que habla de la realidad cercana, esa que debería atender a la diversidad cultural de su comunidad, esa que vertebra una sociedad, no merecía la pena.

Tras años de Tómbola –¿la triste y probablemente más recordada aportación de Nou al panorama televisivo estatal?-, de manipulación informativa, de [Enlace roto.], de presupuestos desmesuarados y mal gestionados, de implicación en la Gürtel, de enchufismos y falta de credibilidad… ¿no estaba el terreno abonado para que Fabra asegure eso de que [Enlace roto.]? ¿Qué puede importarle a la ciudadanía perder una televisión en la que no puede confiar, que se percibe como derrochona y prescindible? ¿Que en pocos años ha pasado de 14% a raquíticos 4% de audiencia?¿Faltarán quienes, entre el cinismo y la practicidad, le den al President la razón populista que busca defendiendo ese discurso?

La puntilla es el decreto; el trabajo, buen trabajo, sin duda, ha sido el de vaciar de contenido y razón de ser lo que nació como servicio público y hace tiempo dio la espalda a quienes llevan años financiando abusos privados.

Esta semana no ha habido Caja Lista en Radio Euskadi. Fútbol obliga. Pero aquí les dejo la entrega de la semana pasada, en la que hablamos, entre otras cosas, del regreso de Salvados (laSexta) y de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? (Cuatro), un guilty pleasure que enciende pasiones. Aquí les va.