Patio de vecinos

Que una de las funciones de los medios de comunicación es la de proporcionarnos material para engrasar eso de las relaciones sociales y el sentido de pertenencia es algo que se tiene claro desde hace mucho tiempo. Y la televisión, no nos engañemos, se sigue llevando la palma a la hora de proponer al vulgo, del cual tanto usted como yo formamos parte, un amplio abanico de tramas, historias y personajes sobre los cuales departir con mayor o menor entusiasmo.

 Ahora que con el fin del año -que no del fin del mundo, que ahí tienen, otra de esas “preocupaciones colectivas” alimentadas, en este caso, por las decenas de películas de desastres que todas las cadenas se han aprestado a programar esos días- es momento de balances, les sugiero que le echen una ojeada a este ranking de personajes televisivos “odiosos” que han preparado en Periodista Digital. ¿Trascendencia? Ninguna. ¿Importancia? Menor todavía. ¿Siente usted algo parecido a la culpabilidad porque conoce, al menos, a media docena de los mencionados? No se preocupe. Ellos forman parte del pegamento que le une al resto de los vecinos de este patio. Nos guste o no.

El hecho diferencial vasco

O uno de ellos.

No por ser conocido deja de llamar la atención. Y así lo comprobé una vez más el pasado sábado en la jornada que había organizado Ateleus en la sala Multibox de EITB cuando vi caras de algo más que sorpresa  cuando Itxaso Atutxa, socia de la productora 3Koma compartió con los asistentes unos resultados de audiencia. Los que la víspera había tenido, en Telecinco, el reencuentro en el plató de Sálvame Deluxe entre los hermanos Matamoros: 17,7% de share, dijo Itxaso. Y en Euskadi, 25,8%.

Los Matamoros se enfangaron a fondo, quizá azuzados por el rumor que se había extendido durante los días anteriores: si Deluxe no mantiene resultados, el programa que prepara José Mota para la cadena podría comerle la tostada y ocupar su lugar privilegiado en la parrilla. Y ya se sabe, muerto el perro se acaba la rabia, y también se cierra la chequera. Ahí tienen el fruto de los afanes: un share reluciente… que entre nosotros supera en ocho puntos la media estatal. Así está el tema.

Como sigo defendiendo que el desarrollo exponencial de internet no desluce ni un ápice la bruñida corona de la televisión, reina de nuestros hogares, de nuestro tiempo y de nuestro corazón, así lo hice también como moderadora de las intervenciones relacionadas. Los [Enlace roto.] vinieron a darme la razón. Y esta interpretación del “hecho diferencial” me llena de algo así como preocupación…