Will & Kate, the movie

Si ustedes tienen la fortuna de tener activado el chip de las vacaciones, es probable que uno de los acontecimientos más mediáticos del año a nivel interplanetario vaya acercándose y ni se estén dando cuenta. Pero dentro de dos viernes, el 29 de abril, el nieto de la reina Isabel de Inglaterra, se casará entre pompa y circunstancia, y ahí estarán todas las televisiones de todo el mundo para dar cuenta del evento. Cual súbditos británicos en la distancia, el bombardeo de informaciones, fotografías, detalles y diseños de Alexander McQueen, tocados de ensueño, merchandising de pesadilla, árboles genealógicos y escenarios de película, nos salpica cada día. Los periódicos se hacen eco del más mínimo detalle relacionado con la real boda, y la crónica social televisiva aprovecha la ocasión para volver a emitir la imagen del “pedrusco” de la real prometida, que sonríe y sonríe ante los flashes como si no hubiese un mañana. A esto se le llama “hacer institución”. Que a nadie se le escape que fue en Belfast donde [Enlace roto.], bien rodeada de union jacks, lo cual, en Irlanda del Norte puedo asegurarles que resulta de todo salvo inocente.

Pero la fiebre nupcial no se queda en el goteo de informaciones. Hoy en día, si no hay telefilm que lo atestigüe, poco de histórico puede atribuirse cualquier pasaje. Así que a finales de enero nos enterábamos de que se iba a rodar una película para televisión que recrearía la historia de la pareja. A esto se le llama “aprovechar el filón”. El jueves pasado, 14 de abril, la crítica abucheó el resultado de la versión televisada de un romance con bien de iloveyous, desigualdades sociales, esquís y caza y el cliché -¡otra vez!- de Cenicienta. Esa la que consideran “peor película de temática real jamás filmada”, va a emitirse este fin de semana por las cadenas Lifetime (EE.UU.) y Channel 5 (Reino Unido), y en Antena 3, justo el día del enlace.

Además, Antena 3 también emitirá el imprescindible documental -¿a que sí?- William, Kate y ocho bodas reales, original hasta en el título, a lo largo del cual seguro que queda constancia de lo mal que envejecen los ingleses, particularmente los de testa coronada, y lo fácilmente que entran en carnes las inglesas, particularmente las de piel más sonrosada.

Como quien les habla cuenta entre sus guilty pleasures la observación entre divertida y ojiplática de este tipo de productos que tantas alegrías suelen dar a los programadores de las televisiones, supongo que tendremos la oportunidad de departir sobre la versión catódica del romance del hijo del heredero y la heredera de una empresa de matasuegras. Lo que comparto con ustedes desde ya es la no-sorpresa que produce que Telecinco se haya hecho eco de las malas críticas cosechadas por el telefilm que emitirá Antena 3. Ya saben, al enemigo, ni agua… Aunque si yo estuviese en su piel, en lugar de echar a los caballos a Will & Kate, quizá contraprogramaría Felipe y Letizia. Aquí les dejo el trailer de la primera; el eco de las risas provocadas por la segunda todavía no se ha apagado.