Viaje a Navarra durante la insurrección de los vascos. Sabino de Arana en Castejón

Sabino de Arana lideró una comitiva que desde Bizkaia viajó a Castejón en 1894 para participar en las protestas de los navarros por el intento de la abolición foral absoluta

Un reportaje de Luis de Guezala

Tras el final de la última guerra carlista, ocupado militarmente el País Vasco peninsular, el Gobierno de la monarquía aprovechó, manu militari, para culminar el proceso desarrollado a lo largo del siglo XIX de unificación, uniformización y centralización de todos los territorios del reino con la abolición de las últimas instituciones forales que quedaban en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. En Navarra este proceso se había adelantado a 1841, tras el final de la primera guerra carlista, por acuerdo de sus élites con el Gobierno central. Únicamente se mantuvo tras 1876, como residuo foral, la vigencia de las haciendas vascas que siguieron recaudando los impuestos y concertando o conviniendo con la hacienda del Estado el pago de unas cantidades anuales en concepto de aportación vasca a los gastos de la administración general del reino.

Sabino de Arana y Goiri.

El 11 de mayo de 1893 se hizo público en el boletín oficial del reino, la Gaceta de Madrid, un proyecto de ley por el que el Gobierno español pretendía eliminar este residuo en Navarra. Esta iniciativa se le atribuyó al ministro de Hacienda Germán Gamazo por lo que la reacción en su contra se acabaría conociendo como la Gamazada. La resistencia al proyecto la comenzó cinco días más tarde la Diputación de Navarra con una nota de protesta a la que rápidamente se adhirió toda la sociedad navarra. Ayuntamientos, merindades y parlamentarios se expresaron en idéntico sentido que la Diputación y en Pamplona el 4 de junio se desarrolló una multitudinaria manifestación. Se llegaron a reunir 120.000 firmas en contra del proyecto, cuando la población navarra de la época se estimaba en 300.000 personas. Incluso se dio una episódica sublevación protagonizada por el destacamento en Puente la Reina comandado por sargento López Zabalegi, que junto a los cuatro soldados bajo su mando se dirigió al grito de ¡Vivan los Fueros! hasta Arraiza, donde fueron detenidos.

Todo esto no pasó lógicamente desapercibido en el resto del País Vasco. En agosto hubo importantes disturbios en Vitoria y a mediados de este mismo mes, con motivo de la visita del Orfeón Pamplonés a Gernika se dieron los hechos conocidos como la sanrocada, entre los que el más destacado y comentado fue la quema de una bandera española. El día 20 hubo incidentes en Laguardia con el resultado de un muerto y varios heridos. Y una semana más tarde, el día 27, se produjo en Donostia el asalto de una muchedumbre encolerizada al Hotel Londrés en el que acababa de alojarse el presidente del Gobierno español, Práxedes Mateo Sagasta. En esta circunstancia la Guardia Civil realizó una carga a consecuencia de la cual resultaron dos muertos y numerosos heridos. Por toda la costa de Bizkaia y Gipuzkoa hubo numerosos enfrentamientos a finales de este mes de agosto y el encargo del Gobierno de nuevos buques de guerra a los astilleros de El Ferrol en lugar de a los de la ría bilbaina aumentó aún más, si esto era todavía posible, las antipatías vascas y las movilizaciones, en este caso obreras, contra este ejecutivo.

Tras aprobarse el proyecto en el Parlamento español el Gobierno de Sagasta llamó en febrero de 1894 a los componentes de la Diputación de Navarra para negociar, que, tras negarse en un primer momento, acabaron acudiendo a Madrid.

La reina regente María Cristina consultó con el general Martínez Campos la posibilidad de utilizar la fuerza. La respuesta que recibió parece ser que fue la siguiente: “Señora: Si se tratase de otra provincia, podíamos pensar en imponer la ley general, empleando la fuerza si fuere preciso; si se tratase de Navarra aisladamente, aún podíamos ir por ese camino, pero debemos comprender que Navarra tiene a su lado a las tres Vascongadas, y que si se apela a la fuerza contra aquella, harán causa común todos los vascos, y con ellos todos los carlistas de España, que provocarían un levantamiento en aquellas provincias para darle carácter general, y en tal caso se encadenará nuevamente la guerra civil”.

Recibimiento en Castejón Los diputados navarros no aceptaron ningún acuerdo con el Gobierno español y decidieron regresar a Navarra. Conocida su postura se les organizó un gran recibimiento en Castejón, primera localidad del antiguo reino a la que llegarían por ferrocarril. Con este motivo viajó a Navarra un grupo compuesto por Sabino de Arana, su hermano Luis, otros tres vizcainos y cinco navarros residentes en Bizkaia. Eran algunos de los primeros miembros del partido nacionalista vasco cuya constitución estaba organizando Sabino de Arana, articulados en torno al periódico Bizkaitarra, que dirigido por él había empezado a publicarse el año anterior tras su discurso de Larrazabal, y por cuyo título comenzaban a ser conocidos como bizkaitarrak. Entre los navarros del grupo estaban Daniel de Irujo, abogado que acabaría defendiéndole en los procesos represivos que sufriría Arana, y padre de Manuel de Irujo, y, casi con seguridad, Miguel Cortés.

El sábado 17 de febrero, víspera del recibimiento en Castejón, llegaron a Iruñea y allí Juana Irujo les bordó un estandarte blanco con el siguiente texto en letras rojas: Jaungoikua eta Lagizarra. Bizkaitarrak agurreiten deutse naparrei. Dios y Ley Vieja. Bizkaya abraza a Nabarra.

En el reverso bordó un aspa roja de San Andrés. El mismo motivo que figura en un lienzo sobre el altar frente al que Jaun Zuria jura defender la independencia de Bizkaia en un cuadro historicista con este título que Anselmo de Guinea había presentado en la Exposición Provincial de Bizkaia organizada por la Diputación vizcaina en 1882, y que fue elogiado, por su tema, por Sabino de Arana. Este fue el portador del estandarte por su condición de director del Bizkaitarra.

Al día siguiente se dirigieron a Castejón a donde llegaron también en un tren especial otros treinta vizcainos más, entre ellos Fidel de Sagarminaga, último diputado general foral de Bizkaia y presidente de la Sociedad Euskal Herria, muchos de cuyos miembros tras su fallecimiento, un mes más tarde, acabarían uniéndose al movimiento liderado por Sabino de Arana. Su grupo se presentó con su estandarte en esta localidad a la Diputación de Navarra representada por su vicepresidente, en funciones de presidente, Ramón María Eseverri, y por el diputado Yanguas y, posteriormente, retornó a Iruñea junto con todos los congregados. En la capital navarra, Eseverri se dirigió a los asistentes a la manifestación pidiéndoles que se retiraran a sus casas y que confiaran en la Diputación.

Esta experiencia de los primeros nacionalistas vascos que se puede titular como la obra del suletino Joseph-Augustin Chaho, Viaje a Navarra durante la insurrección de los vascos, tuvo para ellos una gran importancia. Bizkaitarra dedicó a este acontecimiento dos números, el 6 y un suplemento, en los que reflejan con mucha viveza y detalle todas las circunstancias y emociones que vivieron.

De todo lo visto hemos deducido que en Nabarra hay mucho más patriotismo que en Bizkaya. ¿Cuál será la causa? Entra, lector, dentro de ti mismo, y a poco que reflexiones, has de confesar que los bizkainos estáis absorbidos y dominados por los intereses particulares de los partidos extranjeristas o por los de tres o cuatro caciques que se sirven de vosotros para sus interesados fines.

(…) Una admirable unidad de pensamiento es lo primero que le distinguió: todos los navarros, y no solo ellos, sino hasta sus huéspedes todos, tenían la mente adherida a una misma idea inmediata, a saber, de resistencia radical o absoluta intransigencia respecto de toda ingerencia extraña que pudiese empeorar la situación político-económica de Nabarra. Revistióse también una firme unión de voluntades: pues que personas de cualquier condición y partido, ricos y pobre, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, niños y ancianos, doctos e ignorantes, católicos y liberales, republicanos y monárquicos, nacionalistas, regionalistas y unitaristas, todos sin excepción demostraron por el momento unos mismos deseos, una misma aspiración.

Volvieron a reunirse al día siguiente, lunes, con José María Eseverri que les expresó su gratitud por su asistencia. Los bizkainos manifestamos que la gratitud debíamos sentirla nosotros (…) no hacíamos mas que cumplir con un deber de fraternidad y que la inmensa mayoría del pueblo bizkaino está, como nosotros, de parte de Nabarra en este asunto”.

(…) ¡Qué dichosa unión de representantes y representados! Así se representa al pueblo, Aprended, Diputados bizkainos.

Estas y otras expresiones semejantes se recogieron en el periódico Bizkaitarra por cuyo contenido fue, una vez más denunciado, en una sucesión de procesos que acabaría con su director en la cárcel y el periódico clausurado al año siguiente.

El proyecto del Gobierno de Sagasta y su ministro Gamazo al final no se realizaría. En recuerdo de la Gamazada y por suscripción popular se acabó construyendo en Iruñea un Monumento a los Fueros, nunca inaugurado por las autoridades navarras, con la siguiente inscripción:

Gu gaurko euskaldunok
Gure aitasoen illezkorren
Oroipenean, bildu gera emen
Gure legea gorde nai
Dugula erakusteko.

Nosotros los vascos de hoy
nos hemos reunido aquí,
en recuerdo inmortal de nuestros
antepasados,
para demostrar que queremos
guardar nuestras leyes.

No cabe duda de que Sabino de Arana hubiera podido firmarlo. También él y sus compañeros de viaje pudieron haber cantado el Paloteado de Monteagudo que entonces compuso, en aquella localidad del sur de Navarra, José Jarauta Martínez, en el que se incluyen estos versos:

Antiguamente Navarra
era un reino independiente
de pagos y de soldados
y de otras cosas urgentes.


Desde el mil quinientos doce
Navarra se unió a Castilla
sin abandonar sus fueros;
así el pacto lo pedía.


La Navarra en aquel año
mucho fue lo que perdió
pues perdió la independencia
prenda de inmenso valor.
Pues hay muchos en España
que trabajan con malicia
porque sea la Navarra
como las demás provincias.


Pues si el gobierno de España
sigue en sus pretensiones
se tomarán en Navarra
serias determinaciones.


Con Monteagudo, Cascante
Ablitas, también Barillas,
Cortes, Buñuel y Murchante,
formemos una guerrilla
para marchar adelante.


Pues también se nos ofrecen
como si fueran hermanos
los valientes alaveses
vizcaínos y guipuzcoanos.


Vivan las cuatro provincias
que siempre han estado unidas
y nunca se apartarán
aunque Gamazo lo diga
Viva Navarra y sus Fueros!!!
eL AUTOR

La espía vasca de la alta sociedad

Ana María Bidegaray colaboró con el Gobierno vasco en los años 40 del siglo pasado para destapar a nazis y fascistas huidos a la diáspora uruguaya y argentina; Bélgica y Cruz Roja la condecoraron por sus servicios

Iban Gorriti

hay un episodio en la vida de Ana María Bidegaray que resta por estudiar de una forma más pormenorizada. La mujer natural de Hazparne, tras una humanitaria labor protagonizada en la Primera Guerra Mundial, continuó con su lucha política desde las altas esferas de la sociedad. Lo hizo ya en Uruguay y con la máxima de hallar nazis y fascistas ocultos en el país americano, en el que muchos buscaron anonimato y una nueva vida sin juicios de guerra.

Carne hoy de película de Hollywood, la labortana, de quien se celebra estos días una biografía tecleada por Arantzazu Ametzaga Iribarren, colaboró con el Gobierno vasco en el exilio. Lo hizo como parte de una célula de siete personas que actuó en Uruguay entre 1943 y 1949 para favorecer la captura de agentes españoles, italianos y alemanes que buscaron residencia en el país. Sobre esta estructura ha comenzado a investigar el docente universitario Xabier Irujo, editor del libro María Ana Bidegaray (Euskal Herria, 2019) y colaborador en la investigación histórica del personaje que resucitan del olvido. “Bidegaray colaboró con esta red y también con el Comité Belga de Socorros de Guerra, así como con la Cruz Roja en la Segunda Guerra Mundial”, modula Irujo. “Hasta el punto de que terminado el conflicto, una vez más, fue condecorada por la Cruz Roja por ayudar a humanizar la guerra, ya que colaboró otra vez enviando alimentos y víveres sobre todo a Iparralde”, subraya.

Consultada por DEIA sobre este capítulo del periplo vital de Ana María, Arantzazu Ametzaga, madre de este director del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada (Reno), admite que en el recién estrenado volumen no abunda en este episodio. “Seguimos investigando al respecto. Se sabe que un submarino alemán se hundió frente a Montevideo y que los nazis buscaron asilo en Uruguay y en Argentina. Yo puedo decir que en los trece años que viví allí no conocí un alemán”, aporta la autora que cuenta ya con 30 divulgaciones.

Con quien sí tuvo gusto de compartir horas, aficiones, cuitas, sueños… fue con la propia Bidegaray, a quien desde la distancia y el cariño llamaba Marianita y la consideraba una heroína que labraba, además, como ella la palabra escrita. “El espionaje es una traición, pero nunca tuvo mala conciencia por ello porque lo hacía desde una misión humanitaria”, analiza, y va más allá en su explicación: “Mi familia y la suya coincidieron en una idea del siglo XIX de hermandad vasca. El tío Manuel Irujo fue quien encarnó la expresión humanizar la guerra. Y ella lo hizo desde Iparralde y Uruguay. Tanto una familia como la otra buscaron llegar a las raíces de nuestro pueblo”, compara. Transmite además que Ana María conoció al lehendakari Aguirre tanto en su primera visita a Montevideo camuflado como el Doctor Álvarez como en las sucesivas oficiales. “Ella se movía fácilmente en la sociedad, en el centro vasco, con el Laurac Bat y de las reuniones obtenía información como servicio de espionaje, pero tenemos muy poca al respecto. Es secretuda”, califica.

En 1956, Ametzaga se despidió de ella. “Fue una de las últimas personas que abracé allí”, evoca quien dejó atrás a quien considera una mujer adelantada a su tiempo y condecorada tras la Primera Guerra Mundial por el rey de Bélgica y en la Segunda Guerra Total por la Cruz Roja. “En virtud de su esfuerzo por salvar prisioneros de guerra de campos de prisioneros alemanes y enviar alimentos a Bélgica e Iparralde, fue también escritora, activista social, madre y una intensa amiga para mí”, apostilla la investigadora.

Pero, ¿por qué el olvido de una figura tan clave? Arantzazu no duda en denunciar la primera razón desde su prisma feminista. “Lo soy y por ello se le ha olvidado primeramente, por ser mujer. Si hubiera sido hombre su importancia hubiera sido mayor”, dice. A renglón seguido, determina que la comunidad vasca en Uruguay es importante, aunque simbólica, y “todo se va apagando con el paso del tiempo, más en un país que vivió una depresión política y económica. No corrían tiempos para los héroes humanitarios”.

Mujer vanguardista El periodista Aitor Azurki, activo conocedor de la memoria histórica vasca, coincide con Ametzaga e Irujo en su importancia. “El libro es una gran aportación a la Historia vasca, ya que descubre la vida de una mujer vanguardista e internacional por su labor humanitaria, política, social y cultural del siglo XX en Europa y América”, enfatiza la primera. Añade que es “una de las mujeres vascas más importantes y desconocidas del pasado siglo” en Euskadi.

Irujo avanza por la misma senda. “No hay muchos ejemplos de féminas tan activas en el curso de la Primera Gran Guerra. Por si fuera poco, durante la contienda dio a luz a dos de sus hijos”, subraya. Con 28 años fue condecorada al término de la contienda por Alberto I de Bélgica, país del que su marido era cónsul. “Este pasaje de su vida es totalmente desconocido e inédito”, estima Ametzaga, quien ha escudriñado en archivos históricos lo siguiente: “Aprovechó las relaciones diplomáticas de su marido para obtener información de interés sobre los campos de prisioneros que los alemanes organizaron más allá de las líneas de combate y organizó una red de rescate de prisioneros de guerra. Éstos eran conducidos desde el otro lado del frente hasta París y, desde allí, repatriados a sus países de origen”.

Su compromiso fue tal que Aran-tzazu Ametzaga no duda en asegurar que llegó a protagonizar la denominada Red Bidegaray, que ayudaba a prisioneros belgas a escapar de campos de prisioneros alemanes hacia las líneas aliadas y prestaba ayuda con alimentos y abrigo. Dicha Red Bidegaray sería “un antecedente” de la famosa Red Comète de la Segunda Guerra Mundial, la “red precursora”. También fue pionera como autora del primer libro editado en Uruguay con relación a la cultura vasca, Cuna Vasca, en el año 1948.

Ametzaga concluye con una de las máximas de Ana María Bidegaray: “Por este mundo solo se pasa una vez y quiero que ese paso que sea bueno”. Por este motivo, “luchó por los demás, tuvo un matrimonio feliz, descendientes, y era querida por todo el mundo”, pondera la autora del también reciente libro Irujo: una familia vasca.

Gernika Berri, ‘Goian izarrak, behean hondarrak’

Frantziako Argeles-sur-Mer-eko hondartzan 1939an sortu zen kontzentrazio esparruan euskaldunek bere toki propioa izan zuten, Gernika Berri izenekoa

Iñaki Goiogana Mendiguren

Egunotan beteko dira 80 urte frankistek Katalunia osoa menpean hartu zutela eta ondorioz etorri zen errepublikanoen erbesteratze handiarena ere bai. Ia egun batetik bestera, denbora oso laburrean, 1938ko Gabon aurrean hasi eta 1939ko otsailaren 9ra bitartean, frankistek Ebro ibaiaren ingurutik Pirinioetarainoko bidea egin zuten. Milaka, ehunka milaka, errefuxiatuk erbestera bidea hartu beharrean aurkitu zuten beraien burua, penintsulan sekula ikusi den migrazio handiena osatuz.


Iheslariotako batzuk, 6 edo 7 mila, beharbada gehiago, euskaldunak ziren. Gehienak lehenago, 1936an eta 1937an, Euskal Herritik alde egin eta Katalunian babesa lortu zutenak. Euskal iheslariotako baten testigan-tza jarraituko dugu egun haietako gertakizunak kontatzeko. Zuzenago esanda, ihes handi haren ondorio izan zen Argeles-sur-Mer-eko hondartzan sortu zen kontzentrazio esparruaren barruan eraiki zen Gernika Berri euskal zelaiaren kontakizuna egiteko.

Testigantza hau arrasatear kazetari batek eman zuen Eusko Jaurlari-tzak Parisen argitaratzen zuen Euzko-Deya aldizkarian. Bere izena Andres, edo Ander, Garate Umerez zen, baina, garai hartako idazleek ohi zuten erara, ezizena erabiltzen zuen bere artikuluak sinatzeko, Gesalibar, akaso izen bereko Arrasateko auzokoa zelako. Hona dakartzagun artikuluak 1939ko martxoaren 19tik apirilaren 16ra bitartean argitaratu zituen Euzko-Deyak.

Garatek, Euskadin, Padura batailoian egin zuen gerra, komisario politiko ardurarekin. Santoñan hartu zuten preso frankistek eta, ondoren egin zioten epaiketan, heriotza zigorra ezarri. 1938ko urtarrilaren 21ean, kanje bati esker, Kataluniara aldatu zen eta, harik eta erbesteratu arte, itsas karabineroen gorputzean aritu. Zeregin militarroz gain, lehenago Euskal Herrian antzera, artikuluak idazten jardun zuen, oraingoan Bar-tzelonako Euzkadi egunkariak zuen Euzkel atalerako.

Iheslari gehienak ez bezala, mendiak negu gorrian zeharkatuz, Gesalibarrek idatzi zuen moduan: Inork ezagutu nahi ezta inguratu ziren Frantziara. Baina nola! Pirinioetako harkaitz tartean galduz, urez beratuta, hankak handiturik, gosez, Garate itsasoz heldu zen Frantziara, baina ez arrisku gutxiago biziz. Honetara kontatzen zuen, hirugarren pertsona erabiliz, Bravo ontzian bizitakoa: Beste asko, berriz, itsasontzi kaxkarretan. Gure begiekin ikusi genuen euskotar batzuen helduera. Gau guztian itsasontzia baztertu (lehorreratu) ezinik. Urez erdi beteta, olatu ikaragarriak noiz iruntziko zain, biluzik.

Egun biz arriskuok jasan ondoren, Fortignanen lehorreratu ziren Bravokoak. Handik Beziers-ko kontzentrazio esparrura eraman zuten arrasatearra eta, ondoren, Argeles-sur-Mer-era, 1939ko otsailaren 24an.

Frantziarren harrera ez zen izan kazetariaren gustukoa. Hara zer zioen: Uste genuen gure gudako zin-tzotasuna ordaindua izango zela behar zen bezala, geurea bezain gizarte jatorra bilatuko genuela, baina neurri zorrotzak atera ziren gure bidera. Goian izarrak, behean hondarrak, inguruan izotza zuri eta bihotzean… ze korapiloa! Benetan negargarriak lehenbiziko egun aiek! Harreraren ondoren, zelaiaren deskripzioa: Argeles-ko herri hau Mendebaldeko Pirinioetako mendien oinpean aurkitzen da. Bertatik gertu dago (3 bat km) hondartza edo itsasbazter izugarri hau. Benetan izugarria. Izango gara gaur, alde guztietakoak jota, laurogei mila gizon eta emakume, baita haur pila bat ere. Lehendabizi espainiarrak, internazionalistak eta denak elkarrekin jarri gintuzten. Frantziar gudariek zaintzen dituzte inguruak. Badira zaldizko afrikar batzuk ere.

Soldadu senegaldarrak

Hala eta guzti ere, Argeles-ko zelaia sortu zenean barrukoak zaintzeko jarri zituzten soldadu senegaldarrak Gesalibar esparrura heldu zenerako ez zeuden: Beltzak, beltz beldurgarri haiek eraman zituzten. Zaintzaren deskripzioa osatzeko beste hau ere idatzi zuen Gesalibarrek: Frantziako zelai zaindariak heldu orduko hasi ziren ‘alanbrez’ bazter guztiak josten eta oraindino ez dute bukatu.

Frantziar agintariek kontzentrazio esparruetan hartu zituzten milaka iheslari, baina zelaiotan behin-behinekotasuna zen nagusi, inongo azpiegiturarik egin gabeko lekuak ziren haiek. Horretara, ez zen harritzeko izan gaixotasunak zabaltzea eta heriotzak gertatzea. Barruan ziren pertsonek ahal zuten modura moldatu behar izan zuten hasierako egunetan. Eta holaxe, jo hara eta jo hona, kortxozko zuhaitz adar batzuk zuzendu eta etxez jabetu ginen. Jarri bi makila tente, beste lasto mordo bat gainean eta guk asmatu genuen lehenengo txabola. Egun biren barruan bete ziren inguru guztiak txabolaz.

Estalpea lortzeak beste garrantzi zuen jana eskuratzeak: gordelekuaren jabe egin ginen, baina gosea ken-tzeko biderik ez. Noizko baten jakin genuen ogia banatzen ari zirela, eta joan gu. Hura burrunba eta deiadarra! Harrika botatzen zituzten fran-tziarrek ogi borobil batzuk! Jaten emateko modu hau hasierako egunetan izan zen. Geroago, agintariak janariak banatzen hasi ziren, baina jakiak prestatu barik: Gero janaria etortzen hasi zen, baina geok gertatu behar.

Euskal iheslariak egoera larrian egonda ere, ez zeuden bertan behera utzita. Erbesteratzea hasi eta batera, Jaurlaritzak, Agirre lehendakaria buru zela, neurriak hartu zituen atzerriratuei gainera zetorkien zoritxarra ahal zen neurrian arintzeko. Lehenengo Figueresen eta geroago Perpinyanen batzorde bat eratu zuen, emakumeak, umeak eta adinekoak Iparraldean eta Frantzian zehar euskal gobernuak eratuta eta egun haietan beren beregi prestatzen ziharduen aterpetxeetara bidaltzeko. Baina etxeotan ez zegoen premian zeuden euskaldun guztientzat lekurik, eta ondasunik ez zuten gizonezkoak, gazte zein heldu eta, kasu batzuetan, agureak ere bai, kontzentrazio esparruetara bidali zituzten.

Frantziar agintariek Hexagonoaren hego ekialdean, Pirinioetan, eta Ipar Afrikako kolonietan sortu zituen esparruotan (denetara 15 inguru), kontzentratu zituzten euskaldunen ardura Agirrek Telesforo Monzon Gobernazio sailburuari eman zion, aginduz arintzeko lehenbailehen zelaiotakoen egoera. Zortea izan zen, Argeles har-tzen zuen, Frantziako 16. barruti militarreko nagusia Fagalde jenerala izatea. Fagalde euskalduna zen, kanboarra, eta, Monzonen eskariz, laster agindu zuen euskaldunei tratu berezia emateko eta Argeles-ko hondartzan aparteko lekua gordetzeko. Honetara sortu zen Gernika Berri izeneko esparrua; hasteko, Argeles-en zeuden euskaldunak hartzeko lekua eta, hau lortu ondoren, beste zelaietan zirenak guztiak ere babesteko gunea izateko asmoz. Lehen usteetan 2.000 gizon inguru elkartu nahi zituen Monzonek esparru euskaldunean. Baina lekua txikia zen eta premiak handiak. Hala eta guzti ere, 1939ko martxoaren 1erako 800 lagun hartzen zituen Gernika Berrik. Barrukoak gerran izan zuten hierarkia militarraren arabera antolatu zituzten, Martin Soler Zangitu altsasuar sozialista buru zutela.

Honetara zioen Gesalibarrek: Zin-tzo eta agudo asko laguntza agertu zi-tzaigun gure oinazeak apalduko zituena, gure estutasunak lasaituko zituena. Ze gogoz gure esku zurtzak estutu zuen Monzon, gure Jaurburu jauna! […] Eta berehala hasi zen bere lanetan. Ez zen erraza laurogei mila gizonen artean euskaldunak biltzea eta hau izan zen lehenbiziko lan izugarria. Lan honetarako, euskaldunak elkartzeko, erabiltzen zuten modua zera zen: ikurrin bat abizari modura jarri eta bertara inguratzen zirenak zerrendatu. Horretara batutako euskaldunekin hasi ziren Gernika Berri prestatzen. Berehala toki ikaragarri honetan neurtu zuan euskaldunentzat bakarrik bazter bat eta bere diruz, bere aziendaz, eta gure lagun-tzarekin hasi ginen txabola oso egokiak elkarri ezarrita, ilaran alde batetik jasotzen. Janlekua, sukaldea, garbitokia eta abar ahal zen azkarren gertatu zituzten eta gaur, gauza hauek denak nahi bezain ongi aurkitzen dira.

Futbola eta korua

Hainbeste mila lagun elkarrekin, eta gainera dena behar zutenak, negoziorako leku aproposa suertatu zen inguruko merkatarientzat eta, Garatek dioen moduan, Arratsaldeetan feria txiki bat ere egiten da zelai bazter baten, (…) karro zahar ugari ere han eta hemen, mando, asto, zaldi eta guztiekin etorriak. (…) Egunero frantziar dendariak etortzen zaizkigu txarkuteri, gozoki, gazta, errekin, ardo eta abarrekin.

Agintari frantsesek argi-indarra jarri zutenean, kale nagusia argiztatzeaz gain, zelai osoan zehar bozgorailuak ipini zituzten. Honela azaldu zuen Gesalibarrek bere kronika batean: Toki guztietatik aditzen da irradotzaren deia: izparrangietako berriak, bisitak, eta barruko harantz-honantz denetarako. Alanbrez inguratuta eta janaren eta aterpearen arazoak modu batera edo bestera konponduta, barruan zirenek egun osoa zuten libre eta ezer egitekorik gutxi. Denbora guzti hori betetzeko asmoz, futbol taldea eta korua antolatu zituzten euskaldunek. Kirolarien berririk ez dugu askorik, baina Euzko Ametza izeneko abesbatzak badakigu emanaldi ba-tzuk burutu zituela. Debuta zelaiko megafoniaren aurrean abestuz egin zuen eta, hor entzunda, Argeles-sur-Mer-eko kasino militarrean abesteko gonbita hartu zuten Muguruzak zuzentzen zuen koralekoek. Bigarren ekitaldi honetan, Monzonez gain, Argeles-ko buruzagi militarrak eta zelaiko pertsonalitate espainiarrak izan ziren entzule. Hirugarren ekitaldi baten berri ere eman zigun Garatek, hau Argeles-ko Zirkulu Militarrean egindakoa. Gesalibarren ida-tziak tarteka optimistak eta humore-tsuak ere badira, akaso irakurleak -Gernika Berrin zirenen etxekoak eta lagunak-, ez kezkatzeko. Baina benetan Argelesko hondartzan iheslariek bizi zutena ez zen inondik inora inorentzat desiragarria. Orduko dokumentazioa irakurrita badakigu janari gutxi eta beti antzekoa izaten zutela, erizaindegiak materiala eta botikak falta zituela, barrukoek sarri soinean zeramaten arropa besterik ez zutela, eta holako gabezia abar luze bat. Denen desioa zen handik aldetzea, eta laster bete zen esperantza hori.

Monzonek eta Fagaldek izan zituzten hartu-emanetan adostu zuten, Gernika Berrin, lekurik ez zegoenez, beste kontzentrazio esparru bat egitea euskaldunentzat. Horretara eraiki zen Gurseko zelaia, hasieran euskaldunentzat, baina laster beste jatorri batzuetakoentzat ere egokitu zena. Horretara lehen euskaldunak Gursera 1939ko apirilaren 4an heldu ziren eta guztira 4 osteratan Biarnoko esparru horretara eraman zituzten gehienak, guztira 6.000 gizon inguru.

Garate ere Gursera eraman zuten eta han egon zen 1939ko urriaren 16ra arte, La Roseraieko ospitalera aldatu zutenera arte, ze, gaztea zen arren, 29 urte zituen, bihotzetik gaixo zegoen. Argeles-ko berriak emanez idatzi zuen azken kronikan honetara agurtu zuen Gernika Berri: Agur Argeles-ko itsas bazterrak. Agur, gure aberriaren egarriaren azken edan-toki gazia, gure oinaze ameskorren ohe hotza, gure gomutasun xamur-xamurren negar tokia, gure isileko malko gaixoak bildu dituen zapi zoriona.

Documentos e historia para principiantes. La producción documental de Sancho VI el Sabio, rey de Navarra

El autor introduce a los lectores no iniciados, en la labor que realizan los historiadores para sacar de los documentos que analizan información que puede arrojar luz sobre acontecimientos de la Historia.

Un reportaje de Iosu Urra Lorea

QUÉ supone investigar la historia medieval? ¿Qué información, conclusiones y pequeños detalles se extraen de su análisis? Son muchos datos curiosos los que podemos encontrar cuando se realiza un trabajo de investigación medieval, y sobre esto tratan las siguientes líneas. Historiador de formación y medievalista de vocación, no tengo ni voz ni voto para hablar de cómo es la investigación de la Edad Media. Sin embargo, sí que voy a contarles la aventura de realizar un Trabajo de Fin de Máster desde el punto de vista de alguien que no tenía mucha idea y que aprendió sobre el terreno, o sobre el documento, mejor dicho.

Quizá el lector se estará preguntando por qué se utiliza la cursiva en la palabra historiador. La respuesta es que tras acabar la carrera podía llamarme oficialmente historiador, pero, siendo honesto, no tenía casi ninguna idea de cómo escribir historia, opinión que compartíamos otros historiadores y otras historiadoras de clase y cuyos motivos darían para un par de artículos más. Hoy en día me sigo sintiendo historiador, pero creo que en camino de quitarme la cursiva.

El objetivo del TFM era un primer acercamiento a los problemas que plantearía elaborar una colección diplomática regia de Sancho VI el Sabio. ¿Qué quiere decir esto? Que había que recopilar los textos correspondientes emitidos o confirmados por el monarca, los conservados en el Archivo General de Navarra principalmente para esta ocasión. Una colección diplomática regia completa sería, grosso modo, recopilar todos y cada uno de los documentos emitidos o confirmados por el rey, tanto los que se conocen como los que no, para lo que se tendría que acudir a archivos de distintos niveles con la esperanza de encontrar alguno aún desconocido e inédito. Sería necesario transcribir dichos textos y compararlos entre ellos, teniendo en cuenta las publicaciones ya existentes. A continuación, se procedería al análisis diplomático de todos ellos deteniéndose en elementos como el tipo de escritura, tamaño de las distintas piezas, la morfología de las letras, su inclinación, estado de conservación del documento, tradición (originales o copias), signos de validación, idioma, datación, etc. Todo ello debería culminar en una edición completa de dichos diplomas, adaptada a las normas internacionales existentes, algo que exigiría (obviamente) un largo proceso de formación del propio investigador.

¿Qué necesidad hay de hacer un trabajo así? Aparte de que la investigación engancha mucho a quien es un apasionado de la materia, nadie ha realizado una colección diplomática completa de Sancho VI. Solo María Isabel Ostolaza y Santos García Larragueta realizaron algo parecido para este monarca en un magnífico trabajo publicado hace ya treinta y siete años.

104 DOCUMENTOS Para el TFM, lo primero que se hizo fue una introducción sobre el reinado de Sancho VI que sirviese como contexto histórico de los documentos que después se iban a analizar. Un segundo apartado estaba dedicado a hablar del itinerario real una vez analizados los 104 documentos que se utilizaron en el trabajo, aunque hay que insistir en que estos no son todos los diplomas del monarca. Esta parte nos sitúa a Sancho VI de un modo geográfico.

¿Cómo podemos saber esto? A través de la data tópica de un diploma, o lo que es lo mismo, el lugar desde donde se emitió. Cuando los documentos muestran las datas tópicas, y lo hacen muy a menudo, se puede saber por dónde se movía el rey o su entorno, donde pasaba más tiempo, que ciudades frecuentaba más que otras etc.

Esto arrojó curiosidades como que Tudela era la ciudad desde donde más documentos había emitido el rey. Llama la atención este dato, ya que lo lógico sería pensar que desde donde más diplomas se habrían emitido habría sido Pamplona, siendo esta última capital del reino. Aun así, al no utilizar todos los documentos existentes del rey para este trabajo, sería aventurado sacar conclusiones demasiado ambiciosas. Quizá si se analizasen todos los documentos este dato cambiaría. En las datas tópicas y en los documentos en general también aparecen nombres de localidades navarras atestiguando así su antigüedad.

En los documentos a menudo no constan los nombres de los pueblos tal y como se llaman hoy, sino que los encontramos con la forma arcaica con que se conocían en la época, algo curioso para los interesados en la toponimia.

Una tercera parte estuvo dedicada a hablar sobre el servicio de expedición de documentos regios, puesto que durante este reinado es cuando se creó la Cancillería del Reino. Cuando se redactaba un documento normalmente aparecía el nombre de la persona que lo había redactado, escribanos reales hasta la mitad del reinado del Sabio. De todos los documentos consultados para el trabajo el título de canciller, como responsable de un servicio más organizado, aparece por primera vez en 1173 (unos años antes de lo que sugieren Larragueta y Ostolaza en su publicación), por lo que se puede deducir que es a partir de entonces cuando se podría hablar de la Cancillería del Reino de Navarra, por muy primitiva que fuese (se desarrolló mucho más en el siguiente reinado con Sancho VII el Fuerte). Por lo tanto, vemos cómo en este periodo la organización de la creación y emisión de documentos va evolucionando y volviéndose más compleja.

Las siguientes partes del trabajo estuvieron dedicadas puramente al análisis de los documentos. Tras unas líneas dedicadas al Archivo General de Navarra, a las colecciones diplomáticas que se han realizado hasta ahora en general, etc. se dio paso directamente al estudio de los diplomas dividiéndolo en dos partes: caracteres extrínsecos e intrínsecos. Dentro de los caracteres extrínsecos (los relativos a la materialidad del documento) se investigaron solamente los diplomas originales centrándose en aspectos como sus medidas, la disposición de los párrafos, el estado de conservación, todo lo relacionado con las letras, con la escritura, el idioma, etc.

Aquí hubo bastantes complicaciones ya que, era difícil diferenciar un original de una copia y sin el asesoramiento y precauciones precisos del director del TFM, imposible. El problema estaba en que algunas publicaciones aseguran que un documento es original o que es copia, pero luego en el archivo hubo que revisar y replantear algunas de estas opiniones.

Quien realiza un TFM no tiene conocimiento ni tampoco experiencia suficiente para cuestionar la opinión de expertos en la materia, pero si alguien que la tiene revisase documentos originales y lo debatiese con otros expertos para mejorar el conocimiento sobre ellos nos haría un gran favor, sin ánimo de menospreciar el trabajo ni la opinión de nadie.

CAMBIO A ‘REINO DE NAVARRA’ Todo esto por lo tanto trastocaba ciertos aspectos generales y uno en concreto: el cambio de Reino de Pamplona a Reino de Navarra, lo que denota un cambio substancial en la manera de concebir el ejercicio del poder real. Se acepta comúnmente que el cambio se produjo en 1162, pero la palabra Navarra no fue una invención de la nada, es decir, el término ya se utilizaba antes de que se cambiase el nombre del reino, no se la inventaron ex nihilo.

Se podría pensar que en ámbitos no oficiales ya se utilizaba ese término, por ejemplo en el lenguaje oral o en documentos ajenos al entorno regio. Por otra parte, documentos analizados, algunos de ellos anteriores a 1162, muestran la titulación Sancius per Dei gratia rex Nauarre (Sancho rey de Navarra por la gracia de Dios).

De modo que el cambio debía haberse producido con anterioridad, según algunos autores, en torno a 1157. Todo depende de los documentos, ¿Son verídicos? ¿Los que muestran esa titulación antes de 1162 son originales o copias? Si son originales o copias fidedignas, tal vez debamos adelantar unos pocos años el cambio. Debemos tener presente que también pueden ser copias con errores de transmisión textual. Puede que esto a simple vista no tenga mucha importancia, al fin y al cabo, no son más que unos pocos años. Pero para un navarro y navarrista tomó bastante importancia, de modo que desde aquí se anima a cualquiera que tenga conocimientos sobre el tema a que los comparta.

Dejando de lado el dichoso cambio, el análisis de documentos originales y su consecuente observación en los archivos sirve para ver ciertas cosas. No todos los archivos son iguales ni todos están cuidados y organizados al mismo nivel. No todos los documentos están guardados como se debería y no todos ellos se tratan con el debido cuidado. Aun así, el sumergirse en un documento original escrito por alguien que vivió hace tanto tiempo, leerlo y tocarlo, notar su fragilidad y comprobar que todavía no se ha perdido es algo que enseña a valorar el trabajo de quienes han hecho un esfuerzo por guardarlo y conservarlo, y a quienes deberíamos estar agradecidos.

En cuanto a los rasgos intrínsecos (que tienen que ver con el contenido del documento) se analizaron cada uno de los 104 documentos deteniéndose en rasgos más generales como pueden ser la tradición (originales o copias), el idioma (las copias a veces aparecen en romance o en un latín muy romanceado), datación y el tenor documental, que básicamente es como se le llama al esquema interno que siguen todos los documentos.

Aquí se pudo observar que la mayoría de documentos reales siguen el mismo orden y tienen muchas similitudes entre sí (a excepción de algún fuero como el de Estella), por lo que se podría decir que los escribanos tenían una serie de formularios que utilizaban para redactarlos. En relación con los fueros, hay cierto número elevado de ellos para este reinado.

Algunos nacen de la necesidad de confirmar y en algún caso modificar los ya existentes, pero en otros surgen debido a la fundación (más intensa que en otros periodos) de nuevas villas, sobre todo a partir de 1179. ¿Qué se esconde detrás de estas cartas de población y fueros? A menudo se trata de atraer a gente nueva para que pueble ciertos territorios, especialmente aquellos colindantes con el reino de Castilla y Aragón, enemigos del rey durante gran parte de su reinado. En otras ocasiones, revelan el propio crecimiento de una sociedad cada vez más compleja.

Tal y como espetó Iñaki Perurena, muy más o menos y sin ser exactos: “interesarnos y conocer nuestra historia anterior a los últimos 100 años es el mínimo que todos teníamos que conocer, y a lo mejor las cosas funcionarían de otra manera”. Así pues, desde aquí se anima a cualquier interesado o interesada en la historia de su tierra anterior a los últimos no 100, sino muchos años más, a que investigue un poco sobre ella, a que se pase una tarde leyendo algo relacionado con el tema y por supuesto, en el archivo si puede, y a que comparta su conocimiento con el resto de personas, ya que creemos que es necesario conocer la historia en general, pero la propia en particular.

La frustrada Marbella de Franco en Busturialdea

VECINOS DE LA COMARCA SE OPUSIERON AL PLAN, AL IGUAL QUE LO HIZO UN COMANDO DE ETA. LA MUERTE DEL DICTADOR EN 1975 ACABÓ POR DAR AL TRASTE CON EL PROYECTO

Un reportaje de Iban Gorriti

LA movilización popular de Busturialdea frustró los planes de Franco de convertir lo que hoy es la Reserva de la Biosfera de Urdaibai en un canal edificado desde Gernika-Lumo hasta Mundaka con un megapuerto deportivo incluido. La oposición a este proyecto se gestó con curiosas actuaciones a finales de los años 60. El fallecimiento del dictador en 1975 contribuyó asimismo a dar el carpetazo definitivo a aquella faraónica iniciativa franquista denominada Plan de aprovechamiento de la ría Guernica- Mundaca y que podría haber llegado a ser una Marbella vasca.

El estallido de la Guerra Civil en 1936 había detenido un intento similar de canalización de las marismas que había proyectado el Gobierno de la República española en 1934.

Bien conoce todas las particularidades el investigador José Ángel Txato Etxaniz, del colectivo Gernikazarra Historia Taldea. “Hasta fecha de hoy ha habido como ocho proyectos de canalización. El primero con Fernando el Católico en 1476 cuando vino a Gernika a firmar los Fueros. Los reyes hicieron un proyecto”, pormenoriza el investigador. Y va más allá al evocar que la sensibilidad ecologista que fue de la mano de la política nacería a finales de los años 60 y concluiría a mediados de los 70 del siglo pasado.

Corría el año 68 y mientras París ardía con las históricas movilizaciones de mayo, la Diputación provincial franquista anunciaba sin miramientos un plan de aprovechamiento de explotación y construcción en la ría de Gernika hasta su salida al mar. “Querían desecar las marismas, construir un puente que iría desde Sukarrieta a Kanala, un puerto deportivo…”, resume Txato al respecto.

Meses después, en octubre, los José Allende, Francisco Letamendia Ortzi y Jon Larrinaga pidieron a Perico Ibarra que solicitara a su padre que les ayudara a recabar más información sobre este plan. En enero de 1969, este grupo comenzó a movilizarse contra lo que consideraban “un desastre” a todos los efectos en aquel privilegiado litoral vizcaino.

Cabe subrayar que aún no existía la Reserva de la biosfera de Urdaibai. Tras unas protestas, la policía encarceló a uno de aquellos jóvenes en el Centro Penitenciario de Bilbao, en Basauri.

“En la primera semana de enero, miembros de un comando de ETA entraron a la Casa de Juntas y robaron los planos del proyecto que estaban expuestos para la ciudadanía. Saltaron la valla y se llevaron todo salvo la maqueta porque pesaba mucho… ¡Esa fue la primera oposición al plan!”, recalca el integrante de Gernikazarra, quien evoca que “los periódicos no publicaron nada al respecto. Salvo la Gaceta, que editó algo en pequeño, el resto no quiso que se supiera nada”.

En marzo de 1969 cayó la dirección de ETA y el plan mastodóntico siguió, como el agua de la ría, su curso. Sin embargo, entre 1970 y 1971, vecinos de Busturia plantearon crear una asociación. Así nació Auzokideak o Auzokideok, al tiempo que se comenzó a construir la conocida como Torre de Paco, un restaurante y hotel del cocinero Francisco de la Fuente. “El propio ministro Fraga propuso construir con dinero propio un parador en la zona”, evoca Etxaniz. Así las cosas, y con una concienciación política y ecologista en evidente crecimiento, se registraron las primeras alegaciones con el fin de paralizar el plan.

COSTA NUCLEAR El año 1973 estrenó calendario con el recordado lema Zain dezagun Busturialdea –cuidemos Busturialdea–. “Aún no se utilizaba la denominación Urdaibai”, matiza el historiador. El movimiento ecologista había llegado para quedarse y dio un paso más al frente al recibir la noticia de que se quería construir una central nuclear primero en Deba y Ogeia –Ispaster– y finalmente en Lemoiz.

“La cosa estaba al pil pil y uno de los que comenzaron las protestas, José Allende, se opone a la costa nuclear”, asevera Txato. Las luchas continuaron. Y llega 1975, año clave: Franco muere y con él también desaparece el plan de la Diputación. “Hoy no sería posible un plan así porque la Reserva de la Biosfera de Urdaibai está reconocida por la Unesco y es, además, la primera y única en el mundo que tiene una ley propia”, concluye el historiador gernikarra.