Francisco de Mendieta: historiador y pintor de la ‘Patria de los Eusqueles’

Francisco de Mendieta ha sido estudiado en sus facetas de escritor y pintor, pero fue también un hombre muy implicado en la actividad de los oficios y artesanos del Bilbao de los siglos XVI-XVII, con un perfil de agitador social

Imagen del cuadro del milagro: ‘Milagro en Begoña’ (1603). Foto: Euskal Museoa
Imagen del cuadro del milagro: ‘Milagro en Begoña’ (1603). Foto: Euskal Museoa

ASÍ define Mendieta en 1590 en un manuscrito, como eusqueles, a los que hablan el idioma vasco. Francisco de Mendieta es uno de los personajes más importantes de Bizkaia de finales del siglo XVI. Debido a la confusión sobre su identidad y su obra es un autor que todavía hoy está a falta de un estudio integral sobre su figura. Aunque gracias a los trabajos de Darío de Areitio (1879-1968) y de Manuel Llano Gorostiza (1926-1990) es posible rescatar, rehabilitar y completar, en parte, la figura histórica de este ayalés afincado en Bilbao.

Se da la paradoja de que es un autor al que se le ha estudiado desde dos concepciones distintas, como escritor por un lado, y como pintor por otro, y en algunos casos como dos personajes diferentes. Contribuyó, junto a otros autores contemporáneos suyos como Garibay y Poza, con el que llegó a colaborar, a construir el imaginario vasco en torno al tubalismo y el vasco-iberismo, teoría histórica que aglutina elementos como la nobleza, los fueros, la lengua vasca como originaria de toda la península y un monoteísmo primitivo.

Estos autores del siglo XVI, con estos argumentos propios de su tiempo, elaboraron la teoría que sirvió para defender, entonces y en los siglos posteriores, los ordenamientos forales vascos y las estructuras políticas basadas en ellos. Reivindicando que su mantenimiento o modificación era potestad soberana de los propios vascos en su pacto con la Corona.

La figura de Mendieta va creciendo en la medida que desde diferentes disciplinas de estudio e investigación se encuentran con su obra. La etnografía, el euskara, la historia, la pintura en todas las disciplinas, la genealogía e incluso la cartografía se topan con él.

Nació en Menagarai (Aiara) en 1565 y se crió y vivió con la familia del pintor Vázquez en Bilbao, que se limitaba entonces a lo que hoy conocemos como Casco Viejo y cuyo entramado coincidía en parte con el actual. De su época es la imagen más antigua que se conoce de Bilbao y que corresponde a un grabado de la colección editada en 1560 en Colonia del Civitates Orbis Terrarum, en la que figuran las ciudades más importantes de Europa. En dicho grabado aparecen buena parte de los edificios religiosos en los que dejó su huella. Mendieta pintó figuras y retablos en la iglesia de San Antón, en la de Santiago se vio envuelto en un litigio y denuncia por borrar unas imágenes y también pintó el retablo del prominente convento de San Francisco, hoy desaparecido, y que era la única edificación importante fuera del fortificado casco antiguo, situado al otro lado de la ría. De la basílica de Begoña, que también aparece en el grabado, colgaron algunos de sus cuadros, siendo su cuadro Milagro en Begoña el documento gráfico más antiguo sobre el interior de la basílica, del que podemos disfrutar de una copia en el Euskal Museoa de Bilbao. También pintó retablos en las iglesias de Portugalete y de Santurtzi. Mendieta fue enterrado en la vieja iglesia de los Santos Juanes situada frente a la de San Antón y de la que actualmente solo queda una desapacible y acorralada plaza en Atxuri.

Su fama como pintor y dibujante llegó al punto de recibir el encargo por parte del alcalde de Orduña para que dibujase un mapa de Bizkaia para publicarlo en el Teatrum Orbis Terrarum, editado en Amberes con los primeros mapas modernos impresos en Europa. No se sabe en que quedó el encargo porque nunca se publicó ni se conoció. Aunque Bilbao sí aparece con un excelente grabado en el Civitates, Bizkaia jamás apareció en el Terrarum. En la edición de 1598 sí apareció Gipuzkoa.

Asistió al nacimiento de la imprenta en Bilbao en 1577 de la mano de Matías Marés, un editor de origen flamenco que se instaló en la calle Askao. Una aparición tardía dada la importancia comercial de la villa, si tenemos en cuenta que en Pamplona el primer libro se edita en 1492. Además, según nos cuenta Guiard, Bilbao era el puerto por donde se introducían en la península las ediciones de Amberes de todos los libros de rezo en latín.

Aunque las obras de Mendieta se quedaron en manuscritos y no llegaron a la imprenta, colaboró y dibujó para Poza la carátula del primer libro editado por un vizcaino en Bilbao, la Hydrografía (1585), y no es descabellado pensar que también dibujara la carátula del libro más importante de Poza, De la antigua lengua, poblaciones y comarcas de las Españas (1587), reeditado en edición facsímil en 1987 por Euskaltzaindia.

Agitador Mendieta fue un hombre muy implicado en la actividad de los oficios y artesanos de Bilbao y tuvo su versión de agitador social, al ser el cabecilla de un movimiento denominado de los agavillados (1607), que reivindicaba la participación de los oficiales y artesanos en las elecciones anuales al Regimiento de la villa, cuando estaba restringida a las elites dominantes. Como consecuencia de esto sufrió persecución y arresto.

Varios autores consideran a este movimiento precursor de otra matxinada posterior, la del estanco de la sal (1636), que dio con sus autores en el patíbulo frente a la iglesia de San Antón donde hoy existe una placa conmemorativa con los nombres de los ejecutados.

Esta faceta política también nos la muestra Mendieta, al tomar parte junto a Poza, en un memorial contra el fiscal Juan García, que en un documento había escrito en contra de la hidalguía universal de los vizcainos.

A pesar de todos estos antecedentes, hasta 1889, cuando el pintor Anselmo de Guinea recibe el encargo de restaurar los cuadros de la casa de Juntas de Gernika y descubre la firma de Mendieta en el cuadro de la Jura de los Fueros, su faceta como pintor era prácticamente desconocida. Se da la paradoja de que un historiador antiguo como Henao (1687) lo toma por historiador por un documento titulado Aerario de Hidalguía y Nobleza Hespañola y plaza de armas de Vizcaya. Únicamente E. Ducere, archivero de Baiona, debió de conocer este documento, ya que publicó un grabado suyo en la revista Euskal Erria en 1883.

El documento de Mendieta que había recibido la atención de autores como Areitio, Echegaray, Allende Salazar y Llano era un manuscrito que rescató Juan Carlos Guerra en 1915 de la Biblioteca Nacional titulado Quarta parte de los Annales de Vizcaya, documento considerado incompleto en el que aparecen una innumerable relación de apellidos y linajes vascos y episodios de las guerras de banderizos de la época, muy en la línea de las Bienandanzas e Fortunas de Lope García de Salazar. Entretanto, al manuscrito Aerario… que citaba Henao los autores de finales del XIX lo dieron por desaparecido o por inexistente.

Afortunadamente, y gracias a la publicación en 1998 del libro Fondos vascos de la Biblioteca Zabalburu (Guadalupe Rubio de Urquía y Mercedes Noviembre) hemos tenido noticias del citado documento que Francisco de Zabalburu guardó en el importante Archivo-Biblioteca que construyó en Madrid en 1878. Gracias a la labor de la promotora del citado catálogo, Guadalupe Rubio de Urquía, historiadora de origen guipuzcoano, hemos tenido noticias del citado documento y de otros importantes que el bibliófilo bilbaino guardó en dicho archivo. En dicho catálogo la autora hace un breve estudio sobre el documento, y es de esperar que en un futuro nos pueda ofrecer un estudio más profundo sobre este manuscrito, tan importante en la historiografía de Bizkaia.

Más recientemente, el joven filólogo e investigador urduñarra Koldo Ulibarri, en unas jornadas organizadas por Eusko Ikaskuntza, ha presentado un estudio sobre el euskara y la figura de Mendieta a través del Aerario... donde Francisco de Mendieta escribe sobre la historia y geografía de Bizkaia y el euskara; hace una relación de sus anteiglesias y ferrerías; describe algunos de los milagros de Begoña, que luego llevaría a la pintura, y presenta algunos dibujos y grabados de apellidos y linajes de la época, en un documento claramente inacabado o incompleto, que, aun así, es su gran y principal obra manuscrita, desconocida por los que le han dedicado ríos de tinta y de trabajo.

Algo parecido pasa con su faceta de pintor. Como pintor de cuadros, tres son las obras que se le atribuyen a Mendieta, siendo una solamente autógrafa: la Jura de los Fueros en Gernika. De una gran carga simbólica, expresa la aceptación in situ por parte del monarca de las leyes de los vizcainos antes de que estos lo tomaran por Señor, como dice el inédito texto en euskara que aparece en la cartela del cuadro, el más antiguo en este estilo artístico (1609). El cuadro representa la visión del fuero como un derecho del pueblo vizcaino que el Señor había de respetar, muy lejos de las interpretaciones posteriores de la monarquía absolutista que lo considerarían como un privilegio otorgado al albur de los caprichos del monarca, que tantos conflictos generarían de manera ininterrumpida en nuestra historia.

Subasta en Londres Este cuadro tiene una historia un tanto misteriosa como toda la obra de Mendieta. E. Delmas habla de una leyenda que sitúa la aparición del cuadro en una subasta en Londres a la que accedió un marino mercante de Mundaka. La realidad es que la Diputación de Bizkaia lo adquirió en 1785 y lo instaló en la casa de juntas de Gernika.

En 1913 se trasladó al recién inaugurado Museo de Bellas Artes de Bilbao en la Escuela de Artes de Oficios de Atxuri ubicada en el viejo hospital de Bilbao, como fondo de prestigio histórico. Estuvo instalado allí hasta que en plena guerra civil, en 1936, el Gobierno vasco lo eligió como símbolo para ilustrar el despacho presidencial del lehendakari Aguirre en el hotel Carlton, donde el consejero de Cultura y Justicia, Leizaola, lo mostró a los periodistas. En 1954 se trasladó al palacio de la Diputación de Bizkaia como ubicación definitiva. La elección de un hito histórico como este pudo inspirar a su restaurador Anselmo de Guinea para la realización, a su vez, del cuadro Jaun Zuria jurando defender la independencia de Vizcaya. Encontramos así, en todo lo anterior, un nexo común entre la historia, el arte y la política vasca entre el siglo XVI y el XX.

La segunda obra de Mendieta Boda en Begoña, propiedad hoy en día de la Diputación de Gipuzkoa, muestra una boda celebrada en esta localidad en la que aparecen varias decenas de mujeres ataviadas con la vestimenta de la época, con sus tocados coniformes en una estricta clasificación numerada, correspondiente a varias localidades vascas que aparecen descritas en la cartela. El cuadro es de un incalculable valor etnográfico por lo detallado de la descripción.

Su tercer cuadro, Milagro en Begoña, cuya atribución se había discutido, describe una alegoría sobre un milagro en Begoña. No es ninguna casualidad que el milagro elegido sea de un personaje ayalés, Juan de Larrinbe, tema recurrente en Mendieta, y del que recientemente se ha descubierto una descripción escrita del propio autor en su documento del Aerario…, lo que abunda aún más en su autoría, además de ser el documento escrito más antiguo donde se describen estos milagros.

Se puede concluir, en definitiva, que la interesante figura de Francisco de Mendieta cuatro siglos después tiene todavía mucho por aclarar, interpretar y descubrir.

Jabier Aspuru Oribe

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