Un vasco en Cuba y en Catalunya

Las raíces familiares de los escritores catalanes Juan, José Agustín y Luis Goytisolo se sitúan en Euskal Herria. Su bisabuelo, Agustín Goytisolo Lezarzaburu, nació en Lekeitio en 1811 (falleció en Barcelona en 1886) y emigró a Cuba, donde hizo fortuna.

Un reportaje de Martín Rodrigo y Alharilla

Pocos casos debe haber en la historia de la literatura, tal vez ninguno, como el de los escritores catalanes Juan, José Agustín y Luis Goytisolo Gay, tres hermanos dedicados por igual a la creación literaria, cuyas obras destacan por su innegable calidad. No resulta tan conocido, sin embargo, que el origen familiar de los tres hermanos escritores arranca del País Vasco. En concreto, de la vizcaina villa de Lekeitio, localidad donde nació su bisabuelo Agustín Goytisolo Lezarzaburu, en julio de 1811.

Fotografía de Agustín Goytisolo Lezarzaburu, nacido en Lekeitio en 1811.
Fotografía de Agustín Goytisolo Lezarzaburu, nacido en Lekeitio en 1811.

Agustín Goytisolo fue el quinto de los once hijos nacidos del vientre de Magdalena Lezarzaburu, una mujer fuerte, capaz de sacar adelante a todos sus hijos pese a la muerte o deserción de los tres hombres con los que los había engendrado. El joven Agustín Goytisolo nació y se crió, pues, en un hogar extenso y sin demasiadas alegrías económicas, aprendiendo pronto el oficio de carpintero. Su padrastro fue el guipuzcoano Francisco Arruebarrena, a quien podemos identificar como un indiano: nacido en Astigarreta, Arruebarrena había vivido unos años en La Habana, donde había ejercido su oficio de chocolatero, antes de regresar a la península. Como él, muchos otros naturales o vecinos de Lekeitio habían intentado hacer las Américas y algunos incluso lo habían conseguido, retornando como ricos indianos.

Ese fue el caso, por ejemplo, de José Ventura de Aguirre Solarte (quien se había enriquecido en Perú antes de domiciliarse, en 1823, en Londres para abrir la casa de banca Aguirre Solarte y Murrieta) y de José Javier de Uribarren (enriquecido en México y retornado a Europa, en 1825, para crear la casa de comercio y banca Aguirrebengoa Fils et Uribarren, con oficinas en Burdeos y en París). También fue el caso de Pedro Nicolás de Chopitea, natural de la vecina Mendexa y enriquecido en Santiago de Chile, adonde había llegado a ejercer como alcalde realista, en plenas guerras de independencia, antes de regresar a España y avecindarse en Barcelona.

Siguiendo, así, el ejemplo de sus convecinos lekeitiarras y el de su propio padrastro, el joven carpintero Agustín Goytisolo Lezarzaburu emigró a América, en 1833. Lo hizo, en su caso a Trinidad (en la isla de Cuba). De allí pronto pasó a Cienfuegos, una localidad que se había fundado poco antes, en 1819, y que estaba conociendo una etapa de crecimiento demográfico y económico, en tanto que ciudad capital y portuaria de una región que estaba siendo rápida e intensamente colonizada por la caña de azúcar.

matrimonios entre vascos En sus primeros once años en Cuba, el propio Goytisolo pudo acumular el capital suficiente que le permitió dar el salto al mundo del azúcar. Así, en enero de 1844 compró su primer ingenio (o plantación de caña), al que llamó Simpatía. Aquella compra la hizo en sociedad con el guipuzcoano Antonio Arce (natural de Usurbil y antepasado, por cierto, del poeta Joxean Artze), quien acabaría convirtiéndose en su cuñado.

Un mes después, Goytisolo se casó en Cienfuegos con Estanisláa Digat Irarramendi, hija del vasco-francés Antonio Digat y de la vasco-española Paula Irarramendi. Los dos hermanos de Estanisláa, Juan y Telesfora Digat, se acabarían casando, también en Cienfuegos, con dos individuos nacidos en Euskal Herria: con Fermina Echeverría (natural de Aranaz, Navarra) y con Salvador Harguindéguy (natural de Iholdy, en Iparralde). Los susodichos enlaces ofrecen una buena muestra de cómo las relaciones de paisanazgo entre vascos se reproducían en tierras americanas. En este caso, en Cienfuegos.

El matrimonio Goytisolo-Digat tuvo siete hijos (dos varones y cinco féminas), nacidos todos en Cuba. Y mientras en la feraz Antilla crecían aquellos siete hijos, Agustín Goytisolo desarrollaba desde Cienfuegos una intensa actividad empresarial, vinculada en buena medida al mundo de la caña de azúcar y desarrollada merced a la explotación del trabajo de sus esclavos, que se contaron por centenares.

Tras aquel primer ingenio, nombrado Simpatía, acabó comprando o fomentando otras tres plantaciones más de caña (llamadas Lequeitio, San Agustín y Lola) y con sus capitales contribuyó a fundar la sociedad mercantil Solozábal Campo y Cía. (dedicada a la exportación de los derivados de la caña) así como la Empresa de Vapores por la Costa del Sur de Cuba. Desde Cienfuegos, Goytisolo invirtió también parte de sus caudales en la creación de la firma Sola Brothers (de Nueva York), cuyos socios eran dos hijos de Fermín de Sola Nanclares, natural de Mondragón y vecino también de Cienfuegos. Es más, las ganancias obtenidas en Cuba merced a su actividad como empresario, las quiso depositar Goytisolo también fuera de la isla, en forma de depósito en casas de banca de Filadelfia, Londres y París.

Quiero señalar, por otro lado, que el hacendado Goytisolo tuvo también relaciones con los líderes más destacados de la comunidad vasca de Cuba; especialmente con el portugalujo Manuel Calvo y con el alavés Julián Zulueta, a quien solicitó, sin éxito, que le permitiese participar en su negocio de importación de culíes chinos a la isla.

No contento con su actividad como hombre de negocios, Agustín Goytisolo acumuló además varios cargos políticos en la mayor de las Antillas, llegando a ser alcalde de Cienfuegos en 1869, es decir, a los pocos meses del estallido de la primera guerra de independencia de la isla. Y es que el hacendado lekeitiarra se situó decididamente en el lado españolista (como también hicieran, por otro lado, Zulueta o Calvo). Fue entonces, en 1870 y en plena guerra de los Diez Años, cuando Agustín Goytisolo Lezarzaburu abandonó Cuba para instalarse en la península.

No eligió instalarse en su localidad natal sino Barcelona, donde se avecindó con su mujer y con la mayoría de sus hijos. Fue en la capital catalana donde el rico lekeitiarra empezó a invertir buena parte de los caudales que había acumulado en América. No en vano, en sus cartas remitidas desde la capital catalana a Cienfuegos insistía en la frase: “Quiero más uno aquí [en Barcelona] que diez allí [en Cuba]”. La conducta inversora de Goytisolo en Cataluña merece ser caracterizada, eso sí, como rentista: se dedicó a comprar solares urbanizables, en su mayoría en el nuevo Ensanche de la capital catalana, para levantar después diversos edificios.

Pronto la familia al completo pasó a vivir en un moderno inmueble construido a sus expensas en pleno centro de la ciudad (en la actual plaza de Cataluña y en un terreno ganado a las antiguas murallas) mientras a la vez financiaban la construcción de otros ocho edificios (repartidos entre las calles Pelayo, Gravina y el señorial Paseo de Gracia). El deseo del patriarca familiar fue poder legar, a su muerte, un inmueble de varias alturas a cada uno de sus siete hijos, algo que consiguió efectivamente, llegando a convertirse (a principios de los años 1880) en el principal propietario privado de inmuebles en el Ensanche de Barcelona.

‘De donde le va bien’ No parece que Agustín Goytisolo mostrase un interés especial por sus raíces, que se hundían en aquel País Vasco del que había emigrado con 21 años, en el invierno de 1833. A sus hijos les quiso dejar claro una idea: “el hombre no debe ser sino de donde le va bien” y el lekeitiarra parece haberse sentido bien tanto en Cienfuegos, primero, como en Barcelona, después. Tal vez su desapego respecto a Lekeitio tuvo que ver con su condición de hijo natural, como apuntó en su día su bisnieto, el escritor Juan Goytisolo Gay. No consta, de hecho, que hiciese ningún viaje a su tierra natal, una vez hubo regresado de Cuba. Consta, eso sí, que era suscriptor de La Unión Vasco-Navarra, un periódico de Bilbao de orientación fuerista. Sus hijos e hijas se casaron en Cataluña, de manera que su descendencia acabó siendo mayoritariamente catalana. Su hijo Antonio Goytisolo Digat (abuelo paterno de los escritores) se casó, por ejemplo, en Barcelona con Catalina Taltavull Victory, hija de un hacendado de Cienfuegos de origen menorquín mientras que su hija Luisa hizo lo propio con Juan Ferrer-Vidal Soler (hermano del cofundador y primer presidente de La Caixa); su otra hija Josefa se casó, a su vez, con Leopoldo Gil Llopart (sobrino de Pablo Gil Serra, cuya fortuna hizo posible la construcción del barcelonés Hospital de San Pablo) y la mayor de sus hijas, Fermina Goytisolo Digat, se acabó casando en segundas nupcias con José Oriol de Sentmenat y Despujol (de la muy noble, muy antigua y muy catalana casa de los marqueses de Sentmenat).

Son buenas muestras de la inserción de los Goytisolo en el seno de las buenas familias de Barcelona. Valga señalar, a modo de curiosidad y de conclusión, que la nieta mayor de Agustín Goytisolo Lezarzaburu, María Plana Goytisolo, acabaría siendo íntima amiga del pintor valenciano Joaquín Sorolla, quien le pintó, al menos, un precioso retrato en 1906, veinte años después de la muerte del patriarca

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