{"id":1027,"date":"2016-11-09T13:33:25","date_gmt":"2016-11-09T12:33:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1027"},"modified":"2016-11-09T13:33:25","modified_gmt":"2016-11-09T12:33:25","slug":"la-guerra-contra-el-analfabetismo-en-el-frente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2016\/11\/09\/la-guerra-contra-el-analfabetismo-en-el-frente\/","title":{"rendered":"La guerra contra el analfabetismo en el frente"},"content":{"rendered":"<p><em>En d\u00edas de contienda civil se cre\u00f3 un \u2018marco de guerra\u2019 m\u00e1s: activar los recursos y dotar de herramientas para que todos los gudaris aprendieran a leer y recibieran conocimientos de cultura<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de <strong>Iban Gorriti<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"text-transform: uppercase;\">ochenta <\/span>a\u00f1os despu\u00e9s, a\u00fan permanece olvidada una labor superlativa vivida en las l\u00edneas del frente del bando republicano. Se trata de las Milicias de la Cultura que ten\u00edan como objetivo alfabetizar a los combatientes y con ello posibilitarles, por ejemplo, su ascenso militar y poder leer la carta de una hija. Esta funci\u00f3n extendida por el Estado entre 1936 y 1939 tambi\u00e9n se desarroll\u00f3 en Euskadi en batallones del Eusko Gudarostea como el Leandro Carro, del PCE.<br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2016\/11\/06\/import_8899206.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>La revista <i>Blanco y Negro<\/i> enfatizaba en agosto de 1938 en Madrid que \u201catr\u00e1s quedan los parapetos, la escuela, la biblioteca. Nos dec\u00edan que, por t\u00e9rmino medio, el analfabetismo alcanzaba hasta el 70%. Hoy no pasa de un dos y medio. Pronto desaparecer\u00e1 completamente. Para eso han ido al frente los milicianos de la cultura\u201d.<\/p>\n<p>En esa misma publicaci\u00f3n se dejaba impreso un <i>Anecdotario de un Ej\u00e9rcito que se capacita<\/i>. \u201cLa actividad b\u00e9lica tiene tambi\u00e9n momentos de mansedumbre; no a todas horas est\u00e1 el fusil en erupci\u00f3n. Se suceden jornadas entre pausas de reposo y violencia. Los ratos de tranquilidad los aprovechan los combatientes para capacitarse. Una de estas interrupciones tranquilas, paz en la guerra, las utilizamos para acercarnos a los parapetos\u201d, contextualizaba. En la misma l\u00ednea describ\u00eda c\u00f3mo \u201chombres j\u00f3venes, de brazos musculosos y piel curtida por el sol, se tumban a la intemperie a repasar p\u00e1ginas de Historia, de buena literatura, de libros sociales. Tal es el materia de ense\u00f1anza escogido por los maestros\u201d.<\/p>\n<p>La docente de la UPV\/EHU de la Facultad de Filolog\u00eda y Ciencias de la Educaci\u00f3n Itziar Rekalde ha estudiado la labor educativa de las milicias culturales. En su trabajo <i>Guerra y Educaci\u00f3n<\/i>, logra poner en valor el trabajo desplegado en los frentes republicanos en aras de difundir la cultura y erradicar el analfabetismo. Amplifica \u201clas voces que desvelan las acciones de aquellos locos que, en plena guerra, creyeron en la educaci\u00f3n como arma de superaci\u00f3n personal y de conquista de la libertad para el pueblo\u201d, valora Rekalde.<\/p>\n<p>La investigadora estima que la mirada de las Milicias de la Cultura fue una de las realizaciones m\u00e1s espectaculares de la guerra, que convirti\u00f3 al bando republicano en defensor a ultranza de la cultura y que seg\u00fan la definici\u00f3n de Manuel Aucejo Puig, de la compa\u00f1\u00eda de Masa y Maniobras de la Aviaci\u00f3n, \u201ceran un intento progresista de alfabetizar el alto \u00edndice de tropa, estimular la lectura y las bibliotecas, y en muchos casos preparar a soldados para el ascenso a mandos superiores\u201d.<\/p>\n<p>A juicio de Itziar Rekalde, en Euskadi no se puede hablar de incidencia de estos milicianos, sino de soldados formados intelectualmente que decidieron, con el apoyo del comisario pol\u00edtico del batall\u00f3n, \u201cemprender acciones educativo-culturales caracterizadas por la urgencia, la asistematicidad, la precariedad y la espontaneidad, para erradicar el analfabetismo y expandir la cultura como parte del proyecto republicano\u201d.<\/p>\n<p>En la publicaci\u00f3n <i>Euzkadi Roja<\/i>, difund\u00edan en 1937 que la educaci\u00f3n de personas adultas deb\u00eda estar inspirada en \u201cuna ense\u00f1anza popular y antifascista, abierta a todos los hijos del pueblo, sean comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos o simplemente amantes de la libertad y de la dignidad de nuestra Espa\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Lacra social <\/span>Antes de que estallara la guerra en el golpe de Estado militar de julio de 1936, el analfabetismo era una lacra social. \u201cLos batallones vascos intentaron ense\u00f1ar los rudimentos b\u00e1sicos a sus gudaris\u201d, relata Rekalde, y va m\u00e1s all\u00e1 con un ejemplo: \u201cEs el caso del batall\u00f3n Leandro Carro, del Partido Comunista de Euskadi, que solicit\u00f3 a la Comisi\u00f3n de Ense\u00f1anza Elemental del Gobierno provisional de Euzkadi, con fecha del 22 de marzo de 1937, una subvenci\u00f3n econ\u00f3mica para la apertura de una escuela en la que formar en la lectura, escritura y c\u00e1lculo a 48 gudaris. La solicitud fue realizada en estos t\u00e9rminos: \u201cQue siendo el deseo un\u00e1nime de todo este batall\u00f3n por su car\u00e1cter comunista y por lo tanto amante del progreso y de la cultura, que desaparezca del mismo la plaga del analfabetismo; teniendo en la unidad un maestro nacional de Sestao que tiene solicitado del Gobierno de Valencia el ingreso en las Milicias Culturales y teniendo, por \u00faltimo, el local y mobiliario necesario para abrir una escuela de ense\u00f1anza primaria dentro de las horas que los deberes militares dejen libre a los analfabetos del batall\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Otro caso fue el del Segundo Batall\u00f3n Stalin de la Columna Meabe, de las JSU. \u201cEl n\u00famero de matriculados -expone Rekalde- fue elevado, de alrededor de 300 soldados\u201d. Los combatientes agradec\u00edan la ense\u00f1anza. Un emotivo testimonio sobre el terreno da ejemplo de ello: \u201cFederico me abraz\u00f3 emocionado y balbuciente, con todas sus fuerzas prorrumpi\u00f3 a llorar como un chiquillo. \u00bfQu\u00e9 te pasa? \u00bfPor qu\u00e9 lloras? \u00bfEn qu\u00e9 puedo ayudarte? Y con una emoci\u00f3n y alegr\u00eda me dijo: Gracias a ti, he podido leer la primera carta de mi hija\u201d, evocaba Saturnino Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>Cabe agregar asimismo las importantes conferencias, el llamado peri\u00f3dico mural de los batallones, los \u00f3rganos de batall\u00f3n en los que los gudaris confeccionaban peri\u00f3dicos, semanarios, boletines&#8230; En este sentido destacan Rosa Luxemburgo y Karl Liebneckt. \u201cSon los que han roto el fuego en Euzkadi con sus peri\u00f3dicos <i>Disciplina<\/i> y <i>Alerta<\/i>, respectivamente\u201d, qued\u00f3 escrito en 1937.<\/p>\n<p>La prensa nacionalista vasca destacaba \u201cde forma singular\u201d -analiza la investigadora- cert\u00e1menes y concursos como el D\u00eda de la Poes\u00eda vasca, organizada por el Euzko Gudarostea, en honor y memoria del sacerdote Jos\u00e9 de Ariztimu\u00f1o <i>Aitzol<\/i>, primer organizador de la convocatoria. La radio, los altavoces del frente, el cine&#8230; facilitaron tambi\u00e9n la cultura en tiempos tan dif\u00edciles. \u201cLa educaci\u00f3n en el terreno de lo social no se ha caracterizado nunca por combatir y librar retos f\u00e1ciles, sino por desarrollarse en contextos y circunstancias adversas y no siempre favorables para el trabajo del educador\u201d, concluye Rekalde.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En d\u00edas de contienda civil se cre\u00f3 un \u2018marco de guerra\u2019 m\u00e1s: activar los recursos y dotar de herramientas para que todos los gudaris aprendieran a leer y recibieran conocimientos de cultura<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-1027","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1027","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1027"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1027\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1028,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1027\/revisions\/1028"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1027"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}