{"id":1030,"date":"2016-11-16T11:45:13","date_gmt":"2016-11-16T10:45:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1030"},"modified":"2016-11-16T11:45:13","modified_gmt":"2016-11-16T10:45:13","slug":"aurelio-arteta-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2016\/11\/16\/aurelio-arteta-en-mexico\/","title":{"rendered":"Aurelio Arteta en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p><em>Un choque de tranv\u00edas en M\u00e9xico acab\u00f3 con la vida de Aurelio Arteta y trunc\u00f3 lo que pudo ser una nueva etapa art\u00edstica<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de <strong>Javier Gonz\u00e1lez de Durana Isusi<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"text-transform: uppercase;\">E<\/span>L pasado d\u00eda 10 se cumplieron 76 a\u00f1os del fallecimiento del pintor bilbaino Aurelio Arteta en la ciudad de M\u00e9xico como consecuencia de un choque de tranv\u00edas, en uno de los cuales viajaba con su mujer para disfrutar de un soleado domingo en Xochimilco, el precioso pueblo situado al sur de la capital federal que a\u00fan hoy conserva lagunas y canales supervivientes de la antigua masa de agua que rodeaba la Tenochtitlan azteca.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2016\/11\/12\/import_8912890.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Pas\u00f3 la noche anterior llorando por la muerte de su amigo Juli\u00e1n Zugazagoitia, periodista y pol\u00edtico socialista, mandado fusilar por Franco tras ser detenido en Francia por la Gestapo y entregado a la polic\u00eda espa\u00f1ola. Por tanto, el viaje a Xochimilco, con sus vistosos mercados de flores y coloristas embarcaciones, buscaba paliar el dolor causado por esta noticia. Hubo otro motivo para coger el tranv\u00eda hacia el pintoresco lugar: quer\u00eda comprar all\u00ed un terreno al que retirarse de vez en cuando, lejos del ajetreo urbano.<\/p>\n<p>Todo ello (el descanso, el consuelo y el terreno id\u00edlico) se frustr\u00f3 cuando el tranv\u00eda en que viajaba se empotr\u00f3 contra otro estacionado en una parada a mitad de camino. El conductor no vio el veh\u00edculo detenido o le fallaron los frenos o iba distra\u00eddo\u2026 El caso es que falleci\u00f3 el viajero Arteta, que iba a su lado, en la zona delantera del vag\u00f3n que no fren\u00f3. El encontronazo entre ambos veh\u00edculos fue brutal. Un hierro golpe\u00f3 la cabeza del pintor, abri\u00e9ndole el cr\u00e1neo, y otro hierro le atraves\u00f3 el est\u00f3mago con salida de masa intestinal. La agon\u00eda dur\u00f3 tres horas. La prensa public\u00f3 al d\u00eda siguiente la fotograf\u00eda de su cabeza, en la que se observa la brecha profunda y un rictus de dolor en la boca.<\/p>\n<p>Arteta y su familia fueron favorecidos por la generosidad del M\u00e9xico presidido por L\u00e1zaro C\u00e1rdenas. Miles de exiliados encontraron la posibilidad de rehacer all\u00ed sus vidas al sentir que su regreso a la normalidad anterior a la guerra civil era imposible con Franco. No es que el pintor sospechara que pod\u00eda ser acusado de delitos pol\u00edticos por los militares gobernantes, pues \u00e9stos no los hubieran encontrado, salvo que ser dem\u00f3crata, sin carnet de partido pol\u00edtico alguno, fuera considerada actitud delictiva. Sin embargo, temi\u00f3 por la vida de sus dos hijos y ellos fueron el motivo de su marcha a M\u00e9xico. Ambos lucharon en el frente republicano. Su hijastro Andr\u00e9s, que estaba haciendo el servicio militar en el norte de \u00c1frica el 18 de julio, fue obligado a pasar a la pen\u00ednsula con el ej\u00e9rcito insurrecto pero una vez en M\u00e1laga desert\u00f3 para integrarse en las tropas leales a la Rep\u00fablica. Es decir, un traidor a los ojos franquistas. El otro hijo, Aurelio, trabaj\u00f3 como intermediario en comunicaciones para el Servicio de Inteligencia Militar. O sea, un esp\u00eda. Un traidor y un esp\u00eda. Evidentemente, Arteta no pod\u00eda regresar con ellos a Bilbao o a Madrid sin que sus vidas corrieran grave riesgo. Carentes de documentaci\u00f3n en Francia, donde su padre viv\u00eda refugiado desde marzo de 1938 con el amparo del Gobierno vasco, si no quer\u00edan ser detenidos por la polic\u00eda del Gobierno de Vichy y correr el riesgo de ser entregados a este lado de la frontera, a los muchachos no les quedaba otra opci\u00f3n que alistarse a la Legi\u00f3n Extranjera en v\u00edsperas de una conflagraci\u00f3n mundial. La \u00fanica alternativa razonable era escapar lo m\u00e1s lejos posible.<\/p>\n<p>La epopeya del exilio vivido por los defensores de la legitimidad republicana que temieron por sus vidas o por las de sus seres queridos se encuentra ya bien estudiada, en t\u00e9rminos generales. Los archivos y la documentaci\u00f3n est\u00e1n abiertos y disponibles desde hace algunas d\u00e9cadas, de manera que tras la <i>omert\u00e1<\/i> franquista se ha podido conocer la magnitud de aquella tragedia. Se encuentran pendientes de abordar las odiseas personales de algunos de aquellos individuos obligados a dejar atr\u00e1s una parte importante de sus vidas para intentar dar comienzo a una existencia nueva en lugares inesperados para ellos.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Reinvenci\u00f3n en el exilio <\/span>Como es obvio, no todas las personas exiliadas pasaron por vicisitudes dignas de ser conocidas, aunque todas sufrieron injustamente, pero algunas s\u00ed reclaman ser examinadas por la fuerza poderosa de su personalidad. Y m\u00e1s si, como en el caso del pintor vasco, ese exilio hasta ahora desconocido estuvo caracterizado por una prodigiosa reinvenci\u00f3n de s\u00ed mismo que, por desgracia, no pudo culminar. Diecisiete meses vividos en M\u00e9xico no le dieron tiempo para mucho aunque, de los numerosos artistas en la misma situaci\u00f3n que \u00e9l, fue quien en ese breve periodo de tiempo se situ\u00f3 y adapt\u00f3 mejor profesionalmente al nuevo contexto. La dificultad para abordar estas historias personales es que los protagonistas ya no est\u00e1n, sus hijos y conocidos, a veces, tampoco, y las huellas documentales dejadas suelen ser escasas y fr\u00e1giles.<\/p>\n<p>Arteta embarc\u00f3 en el puerto franc\u00e9s de S\u00e8te a bordo del buque <i>Sinaia<\/i>, junto con su mujer y sus hijos, el 25 de mayo de 1939, despu\u00e9s de pasar varios d\u00edas tirados sobre las arenas del campo de concentraci\u00f3n de Le Bercar\u00e9s, llegando a Veracruz el 13 de junio. Si un fot\u00f3grafo an\u00f3nimo tom\u00f3 la imagen de su cabeza rota a\u00f1o y medio despu\u00e9s, en aquel momento fueron los servicios mexicanos de inmigraci\u00f3n los que fotografiaron su cabeza, de frente y de perfil.<\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas la familia Arteta se encontraba alojada en la acogedora casa de Francisco Belaustegigoitia, delegado del Gobierno vasco en M\u00e9xico, quien no conoc\u00eda personalmente al pintor pero s\u00ed su prestigio y obra. En su casa vivieron durante dos semanas hasta encontrar un domicilio propio. Las dos personas clave durante los meses mexicanos de Arteta fueron Paco Belaustegigoitia e Indalecio Prieto, un nacionalista y un socialista. El primero no s\u00f3lo lo acogi\u00f3, sino que lo introdujo entre sus amigos empresarios asentados all\u00ed. De estos contactos derivaron encargos para ejecutar retratos de \u00c1ngel Urraza, fundador de la Compa\u00f1\u00eda Hulera Euzkadi dedicada a la fabricaci\u00f3n de llantas y c\u00e1maras para ruedas de autom\u00f3vil; de Nicol\u00e1s Arbide, creador de una empresa de fabricaci\u00f3n de pavimentos y tubos de hormig\u00f3n para canalizaciones que abasteci\u00f3 a todo el pa\u00eds, y de los hermanos Valent\u00edn y Nicol\u00e1s Arsuaga, creadores de una empresa de alimentaci\u00f3n que a\u00f1os despu\u00e9s desembocar\u00eda en el grupo Gigante. Adem\u00e1s, Belaustegigoitia consigui\u00f3 que el Centro Vasco le encargara una pintura mural, de la que s\u00f3lo pudo elaborar el boceto, y le puso en contacto con otros empresarios all\u00ed instalados, como Carlos Prieto, impulsor de la Sider\u00fargica de Monterrey, para quien pint\u00f3 un delicioso retrato de su mujer e hijos peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Aparte de los retratos -trabajos alimenticios que resolv\u00eda con eficacia-, durante sus primeros meses Arteta ejecut\u00f3 visiones vascas pintadas con el pincel de la nostalgia. Escenas de neskas y arrantzales como si estuviera en Bermeo, de layadores como si se encontrara en las laderas del Sollube o de romer\u00edas como si las viera en Orozko. Muchas de estas pinturas fueron adquiridas por miembros de la comunidad vasca local.<\/p>\n<p>Su otro valedor, Indalecio Prieto, le puso en relaci\u00f3n con la personalidad institucional m\u00e1s importante del momento, el presidente de la Rep\u00fablica, L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, de cuya esposa, Amalia Sol\u00f3rzano, realiz\u00f3 un elaborado y espectacular retrato. La satisfacci\u00f3n con que resolvi\u00f3 este encargo le iba a abrir todas las puertas de la sociedad mexicana deseosa de verse retratada por \u00e9l o poseedora de alguna de sus piezas. Por desgracia, a los pocos d\u00edas de entregar la pintura, C\u00e1rdenas dej\u00f3 el cargo presidencial y Arteta encontraba la muerte.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Arte para el pueblo <\/span>Da que pensar, con tristeza, lo mucho que Arteta a los 61 a\u00f1os a\u00fan hubiera podido conseguir en ese pa\u00eds de muralistas, \u00a1\u00e9l que siempre se consider\u00f3 un pintor muralista! Le separaba de los colegas mexicanos la ideolog\u00eda radical, de ra\u00edz anarquista o comunista-estalinista, pero le acercaba a ellos el deseo de plasmar im\u00e1genes que hablaran desde el muro al pueblo con una est\u00e9tica comprensible. Poco d\u00edas antes de su muerte se inaugur\u00f3 y pudo conocer la obra de David Alfaro Siqueiros, <i>Retrato de la burgues\u00eda<\/i>, plasmada en los muros del Sindicato Mexicano de Electricistas. El ataque ideol\u00f3gico es brutal y esto no debi\u00f3 de gustar a Arteta, hombre moderado en formas y delicado en gustos, pero es seguro que le interes\u00f3 la utilizaci\u00f3n de modernas t\u00e9cnicas pict\u00f3ricas, como el aer\u00f3grafo y la pintura Duco, esto es, tecnolog\u00eda del siglo XX aplicada a relatos del siglo XX. Poco a poco Arteta fue dejando a un lado las im\u00e1genes relacionadas con su pa\u00eds natal, el indigenismo vasco que practic\u00f3 con acierto y ternura, para dar paso a un indigenismo mexicano al que la realidad circundante le empujaba y obligaba. Apenas una docena de piezas dan testimonio de este tan interesante como breve recorrido.<\/p>\n<p>Volviendo a la causa de su fallecimiento. Arteta utiliz\u00f3 el nombre del muse\u00f3grafo mexicano Fernando Gamboa, quien se lo ofreci\u00f3 como avalista para que entrara en el pa\u00eds. A Gamboa lo hab\u00eda conocido en Valencia en 1937 con motivo del Segundo Congreso de Escritores Revolucionarios, al que \u00e9ste asisti\u00f3 en representaci\u00f3n de la LEAR (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios) mexicana, junto con Octavio Paz, Elena Garro, Jos\u00e9 Revueltas, Juan de la Cavada y otros creadores del pa\u00eds americano. Pues bien, el conductor del tranv\u00eda que provoc\u00f3 el accidente, aquel a cuyo lado estaba situado Arteta, form\u00f3 parte del Comit\u00e9 de Redacci\u00f3n de la revista Frente a frente, \u00f3rgano portavoz de la LEAR, un comit\u00e9 en el que tambi\u00e9n estaba Fernando Gamboa y algunos otros que visitaron Valencia.<\/p>\n<p>La pregunta surge inevitable: \u00bfestaba Arteta al lado del conductor porque lo conoc\u00eda de alguna reuni\u00f3n previa entre obreros e intelectuales que a la LEAR gustaba convocar? Una de las personas heridas en el accidente era Eli de Gortari, una descendiente de vascos cuyo hijo tambi\u00e9n estaba vinculado a la Liga, una organizaci\u00f3n que en todo el pa\u00eds no contaba con m\u00e1s de 200 afiliados. \u00bfCasualidad? Es dif\u00edcil de creer. \u00bfMuri\u00f3 Arteta por estar en el lugar m\u00e1s perjudicial del tranv\u00eda durante el accidente porque conoc\u00eda al conductor? \u00c9ste, llamado Salvador Avi\u00f1a Vera, fue inmediatamente detenido por la polic\u00eda acusado de manejo negligente del veh\u00edculo. Tres d\u00edas antes, Avi\u00f1a hab\u00eda sido desahuciado de su casa por impago continuado de la renta. Era un hombre con inquietudes pol\u00edticas y culturales que atravesaba una dif\u00edcil situaci\u00f3n personal. No podemos evitar preguntarnos cu\u00e1l hubiera sido el destino de Arteta en M\u00e9xico si el infortunio no se hubiera cruzado en su excursi\u00f3n a Xochimilco un soleado domingo de noviembre.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un choque de tranv\u00edas en M\u00e9xico acab\u00f3 con la vida de Aurelio Arteta y trunc\u00f3 lo que pudo ser una nueva etapa art\u00edstica<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[59784],"class_list":["post-1030","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-historias-de-los-vacos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1030","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1030"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1030\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1031,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1030\/revisions\/1031"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}