{"id":1069,"date":"2017-03-06T13:13:33","date_gmt":"2017-03-06T12:13:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1069"},"modified":"2017-03-06T13:13:33","modified_gmt":"2017-03-06T12:13:33","slug":"protagonistas-invisibles-el-papel-de-la-mujer-en-la-zamakolada-1804","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2017\/03\/06\/protagonistas-invisibles-el-papel-de-la-mujer-en-la-zamakolada-1804\/","title":{"rendered":"Protagonistas \u2018invisibles\u2019: el papel de la mujer en la Zamakolada (1804)"},"content":{"rendered":"<p><em>La amenaza de que los j\u00f3venes vizcainos fueran reclutados a la fuerza para combatir en el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol llev\u00f3 en 1804 a miles de hombres y mujeres del Se\u00f1or\u00edo a arremeter contra las autoridades por la \u2018traici\u00f3n\u2019 cometida contra su pueblo<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de Luis de Guezala<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2017\/03\/04\/bin_23849919_con_9138605_31974.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>QUE nos los llevan! \u00a1Que nos los llevan!\u201d. Dicen que este grito se extendi\u00f3 por Madrid al suponerse el traslado de parte de la familia real por las tropas francesas el 2 de mayo de 1808. Mucho menos recordado es que cuatro a\u00f1os antes, en agosto de 1804, el mismo grito hab\u00eda sido lanzado por miles de vizcainas y vizcainos, pero no para referirse a ninguna distinguida familia coronada, sino a sus propios hijos, temiendo que fueran reclutados forzosamente para combatir en las guerras en Europa.<\/p>\n<p>La noticia de esa posibilidad la fueron trayendo a todas las localidades de Bizkaia sus respectivos apoderados en las Juntas Generales -celebradas en Gernika entre el 23 de julio y el 1 de agosto de 1804- seg\u00fan fueron regresando a ellas. La reacci\u00f3n popular fue pr\u00e1cticamente un\u00e1nime en todo el Se\u00f1or\u00edo. Se extendi\u00f3 as\u00ed la noticia de que \u201clos solteros ten\u00edan que ir a servir al Rey en sus ej\u00e9rcitos, y que pod\u00edan dejar de sembrar sus tierras\u201d.<\/p>\n<p>Aquello se consider\u00f3 una traici\u00f3n de las autoridades vizcainas hacia su propio pueblo. Al lugar donde ten\u00edan residencia, Bilbao, comenzaron a dirigirse desde muchas anteiglesias hombres y mujeres, los primeros bajando desde Bego\u00f1a, al grito de \u201c\u00a1Muera don Sim\u00f3n de Zamacola! \u00a1Muera el corregidor! \u00a1Muera el consultor! \u00a1Mueran los diputados generales! \u00a1Y mueran todos los zamacolistas!\u201d.<\/p>\n<p>Las asambleas de muchas localidades decidieron mandar a Bilbao destacamentos de ese ej\u00e9rcito popular al que se pretend\u00eda eliminar para obtener una copia del nuevo plan militar, conocerlo y apresar a las autoridades que lo hab\u00edan permitido, como de hecho hicieron, \u201cno para maltratarlos sino para entregarlos a la Justicia\u201d. Un antiguo diputado general, Pedro Francisco de Abenda\u00f1o, fue tambi\u00e9n detenido y obligado a firmar un documento en el que se declaraba \u201cbuen patriense\u201d y decidido a defender los fueros.<\/p>\n<p>En toda la revuelta, afortunadamente, no hubo una sola v\u00edctima mortal. Esto posiblemente se debi\u00f3, en gran parte, a que las anteiglesias vizcainas utilizaron su propio <i>ej\u00e9rcito<\/i> local, organizado y disciplinado, con sus propios mandos. Tambi\u00e9n pudo colaborar la r\u00e1pida fuga de Bizkaia de Zamacola y sus m\u00e1s destacados partidarios, al llegarles rumores como el de que los j\u00f3venes de Abando hab\u00edan comprado cuchillos \u201cpara matar a cualquiera que les fuese a atar para llevarles soldados\u201d.<\/p>\n<p>Las cargueras que trabajaban en el Arenal resumieron muy bien el sentir popular gritando \u201cque sus hijos no ir\u00edan soldados; que fueran a servir al Rey los que los hab\u00edan ofrecido\u201d.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">La mujer en la Zamakolada <\/span>Coinciden muchos relatos sobre la Zamakolada en se\u00f1alar como la primera de sus expresiones estos gritos de las mujeres que trabajaban en la carga y descarga de los buques que atracaban en El Arenal bilbaino. Actividad que, por su dureza, sol\u00eda sorprender que fuera realizada por mujeres a muchos de nuestros visitantes, quienes dejaron constancia del hecho en sus testimonios, as\u00ed como de su participaci\u00f3n en duras tareas agr\u00edcolas que en otros pa\u00edses quedaban reservadas para los hombres.<\/p>\n<p>Podemos, por tanto, concluir, en que el protagonismo de las mujeres en la Zamakolada fue primordial, desde su principio, origin\u00e1ndolo incluso de una manera que recuerda a otra actividad tambi\u00e9n tradicionalmente desempa\u00f1ada por mujeres, las <i>llamadoras <\/i>que en las localidades costeras despertaban con sus gritos a los arrantzales al amanecer.<\/p>\n<p>La alarma de perder a los hombres, a sus maridos y, m\u00e1s espec\u00edficamente, a sus hijos, la dieron, as\u00ed, las mujeres con los referidos gritos de \u201cque sus hijos no ir\u00edan soldados; que fueran a servir al Rey los que los hab\u00edan ofrecido\u201d.<\/p>\n<p>Puede considerarse que fue protagonista de la Zamakolada el propio <i>ej\u00e9rcito<\/i> de Bizkaia, que era popular y estaba organizado en cada localidad, con sus propios mandos y estructura, y con sus propias armas. La principal excepci\u00f3n que cabr\u00eda hacer a esta interpretaci\u00f3n del ej\u00e9rcito popular vizcaino movilizado, distinguible de su actuaci\u00f3n en guerras o conflictos armados ser\u00eda, precisamente, la participaci\u00f3n de las mujeres.<\/p>\n<p>Los relatos y testimonios que consult\u00e9 durante mi investigaci\u00f3n sobre la Zamakolada, con motivo de mi tesis sobre este acontecimiento, pr\u00e1cticamente <i>invisibilizaban<\/i> la participaci\u00f3n femenina o apenas hac\u00edan referencia a ella.<\/p>\n<p>Posteriormente a la lectura de mi tesis he podido conocer otro testimonio sobre aquel acontecimiento, importante entre otras razones porque s\u00ed destacaba su papel. Se trata del relato de Mariano Luis de Urquijo, rescatado del pasado por el historiador Aleix Romero Pe\u00f1a en el curso de su investigaci\u00f3n sobre este interesante personaje hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Urquijo mencion\u00f3 a las mujeres que participaron en la Zamakolada de forma poco elegante pero muy descriptiva al relatar los problemas que tuvieron \u00e9l y otros destacados notables vizcainos en sus intentos de rescatar a las autoridades apresadas. Que habiendo sido detenidas en Bilbao hab\u00edan sido trasladadas, cruzando la r\u00eda, a lo que entonces era la anteiglesia de Abando, quedando encarceladas en el cepo de su edificio municipal, junto a la iglesia de San Vicente que todav\u00eda se conserva, estando ocupados los terrenos que rodeaban al edificio, hoy Jardines de Albia, por cerca de dos mil vizcainos puestos en armas con sus bayonetas caladas.<\/p>\n<p>La <i>comitiva de rescate<\/i>, encabezada por el propio Urquijo, su padre, Francisco, y el almirante Jos\u00e9 de Mazarredo, acompa\u00f1ados por algunos miembros del Ayuntamiento de Bilbao, como Jos\u00e9 Mar\u00eda de Murga, tuvo grandes dificultades y corri\u00f3 riesgos no solo para liberar a los detenidos garantizando personalmente su custodia sino incluso para atravesar la multitud y llegar al Ayuntamiento de Abando y, sobre todo, despu\u00e9s para regresar con ellos sanos y salvos a Bilbao.<\/p>\n<p>En la memoria que Murga escribi\u00f3, muy detallada, solo hay referencias a hombres. Las mujeres que estuvieron en Jardines de Albia habr\u00edan permanecido invisibles para la Historia si solo hubiera sido por su testimonio. Afortunadamente el relato de Urquijo nos ha permitido conocer su presencia y protagonismo, con pocas palabras que dicen mucho:<\/p>\n<p>\u201cApenas nos vimos en el campo con ellos, cuando las mujeres, que son las peores en todas las conmociones, principiaron a insultar a los hombres porque los dejaban llevar, y entonces ellos, agolp\u00e1ndose en torno sobre nosotros, nos los arrancaron [los presos] de los brazos; y por dos veces, a no haber hurtado el cuerpo, me hubieran traspasado con las bayonetas.\u201d<\/p>\n<p>Las bayonetas las usaban los hombres, pero parece, por este relato, que atendiendo a razonamientos de mujeres que se daban cuenta las primeras de lo que estaba pasando al <i>liberarse<\/i> a los apresados por \u201ctraidores a la Patria\u201d. \u201cLas peores\u201d en opini\u00f3n de Urquijo, pudieran ser \u201clas mejores\u201d seg\u00fan como interpretemos los hechos.<\/p>\n<p>Protagonizando el rescate, y junto a Urquijo, destac\u00f3 el almirante Mazarredo. Gracias a su relato podemos tener una idea del importante porcentaje de mujeres que hab\u00eda entre los vizcainos protagonistas de la Zamakolada: \u201cHab\u00eda m\u00e1s de dos mil personas, un quinto de las cuales ser\u00edan mujeres\u201d.<\/p>\n<p>Junto a estos testimonios, escasos pero muy reveladores a pesar de su parquedad, han pasado tambi\u00e9n a la Historia algunas mujeres por ser reconocida su participaci\u00f3n en la Zamakolada, lamentablemente, por las condenas que sufrieron.<\/p>\n<p>Fueron estas, en proporci\u00f3n muy menor respecto a los cientos de hombres condenados, en general a penas mucho m\u00e1s graves:<\/p>\n<p>La pena mayor le correspondi\u00f3 a Mar\u00eda Manuela de Sarraga, de Erandio, condenada a seis a\u00f1os de prisi\u00f3n en la casa galera de Zaragoza. Teresa de Hurtado, de Abando, y Juana de Aresti, de Tres Concejos, fueron castigadas con cuatro a\u00f1os de destierro. Mar\u00eda Antonia de Gana, Mar\u00eda Mart\u00edn de Rivera, Catalina de Sarria, Mar\u00eda Luisa de Arriola y Mar\u00eda \u00c1ngela de Bas\u00e1\u00f1ez, de Abando; Mar\u00eda Catalina de Larrazabal y Francisca de Egurrola, de Bilbao, dos a\u00f1os de destierro. Concepci\u00f3n de Landaluce (relacionada como mujer de Jos\u00e9 de Aretxaga) fue condenada a una multa de 400 ducados o cuatro a\u00f1os de destierro.<\/p>\n<p>Finalmente fueron apercibidas \u201cpara que en lo sucesivo se abstengan de cometer los excesos que contra ellas resultan, pena que si reincidiesen, ser\u00e1n tratadas con el rigor que previenen las leyes\u201d: Josefa de Urizar, de Bego\u00f1a; Br\u00edgida de Usabel, Mar\u00eda Vicenta Palacio, Xaviera de Arbide, Asensia de Olascoaga, \u00darsula de Barroeta y Francisca Paula de Basterrechea, de Bilbao, y Juana Aguirre, de Erandio.<\/p>\n<p>En total, once mujeres condenadas y siete apercibidas desde Aranjuez un 23 de mayo de 1805. Como coment\u00e9 en el Symposium sobre <i>Mujeres en la Historia de Bilbao<\/i>, celebrado recientemente en Bidebarrieta, aquellas mujeres fueron solo visibles para la justicia impartida en nombre del rey de Espa\u00f1a por Jos\u00e9 Antonio Caballero, e invisibles para la Historia. Hasta hoy.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La amenaza de que los j\u00f3venes vizcainos fueran reclutados a la fuerza para combatir en el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol llev\u00f3 en 1804 a miles de hombres y mujeres del Se\u00f1or\u00edo a arremeter contra las autoridades por la \u2018traici\u00f3n\u2019 cometida contra su pueblo<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[37162,37163,31,89885],"class_list":["post-1069","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-historia-de-los-vascos","tag-luis-de-gezala","tag-mujer","tag-zamakolada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1069","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1069"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1069\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1070,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1069\/revisions\/1070"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1069"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1069"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1069"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}