{"id":108,"date":"2012-05-18T18:24:00","date_gmt":"2012-05-18T16:24:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=108"},"modified":"2012-05-18T18:24:00","modified_gmt":"2012-05-18T16:24:00","slug":"noel-monks-odio-a-la-guerra-y-amor-a-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2012\/05\/18\/noel-monks-odio-a-la-guerra-y-amor-a-la-verdad\/","title":{"rendered":"Noel Monks: odio a la guerra y amor a la verdad"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2012\/04\/21\/mons_1.jpg\" alt=\"\" width=\"614\" height=\"346\" \/><\/p>\n<p>Luis de Guezala<\/p>\n<p>BILBAO. Ahora que conmemoramos el 75 aniversario del bombardeo de Gernika, desde la Biblioteca de Sabino Arana Fundazioa recordamos uno de sus libros, publicado en 1940, que con el t\u00edtulo de Nothing but Danger-Nada m\u00e1s que Peligro, recopila las cr\u00f3nicas de diez corresponsales brit\u00e1nicos en la Guerra Civil.<\/p>\n<p>Uno de ellos, el que nos interesa para este art\u00edculo, fue Noel Monks, uno de los tres corresponsales brit\u00e1nicos, junto a Steer y Holme, que estuvieron en Bizkaia en aquellos tr\u00e1gicos d\u00edas de 1937. Menos conocido y reconocido entre nosotros que su colega George L. Steer, famoso con toda justicia por sus cr\u00f3nicas recopiladas en su libro El \u00c1rbol de Gernika, y a quien todos los vascos creo que debemos gratitud por su denuncia valiente y profesional de las atrocidades que los sublevados cometieron al invadir nuestro territorio.<\/p>\n<p>Noel Monks era otro joven ciudadano del Imperio Brit\u00e1nico, no sudafricano como Steer, sino australiano, y no protestante, sino cat\u00f3lico, habiendo nacido en Melbourne el 18 de diciembre de 1907. Estuvo tambi\u00e9n trabajando como free-lance en la guerra de Abisinia, desde el bando et\u00edope, y, al comenzar la Guerra Civil espa\u00f1ola, tambi\u00e9n como Steer, empez\u00f3 a informar desde el bando rebelde, en su caso para el Daily Express. Su experiencia con los dirigentes de los sublevados, en las limitaciones para desarrollar su profesi\u00f3n con los obst\u00e1culos que le impon\u00eda la naciente censura franquista, no fue tan mala como la de Steer, sino mucho peor.<\/p>\n<p>Tuvo la mala suerte de que una de sus cr\u00f3nicas, que enviaba para que, por su seguridad, fueran publicadas en el diario brit\u00e1nico sin indicaci\u00f3n de autor, apareciera impresa con su nombre. Informando nada menos que de la derrota rebelde en Guadalajara. La reacci\u00f3n de los fascistas fue inmediata, y el encargado de controlar a los corresponsales extranjeros, Luis Bol\u00edn, orden\u00f3 su detenci\u00f3n. De este personaje, antiguo corresponsal de Abc en Londres, no pod\u00eda esperar Noel Monks nada bueno, habiendo tenido ya suficientes muestras de su crueldad durante la campa\u00f1a de M\u00e1laga: \u00abCada vez que ve\u00edamos una pat\u00e9tica pila de rojos reci\u00e9n ejecutados, con las manos atadas a la espalda, escup\u00eda a los cuerpos y los llamaba sabandijas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00abHas metido la pata\u00bb<\/strong> Monks fue arrestado en Sevilla, donde casualmente se encontraban Franco y Bol\u00edn, y este \u00faltimo le amenaz\u00f3 en ingl\u00e9s: \u00abHas metido la pata, Monks. Eludir la censura equivale a espiar, y los esp\u00edas duran poco en este pa\u00eds\u00bb. Fue llevado a presencia del mismo Franco, que golpe\u00f3 con el pu\u00f1o la mesa diciendo que hab\u00eda que ejecutarle. Monks protest\u00f3 para evitar su fusilamiento, argumentando su condici\u00f3n de ciudadano brit\u00e1nico, y cuando sus palabras fueron traducidas por Bol\u00edn al general\u00edsimo, este respondi\u00f3 ri\u00e9ndose a carcajadas.<\/p>\n<p>Finalmente, el castigo por informar de la presencia de tropas extranjeras, alemanas e italianas ayudando a los rebeldes, hecho que estos negaban, se limit\u00f3 a su expulsi\u00f3n. Esto permitir\u00eda que Monks pudiera llegar como corresponsal de guerra a Euskadi.<\/p>\n<p>El relato de su experiencia entre nosotros no puede tener un mejor t\u00edtulo, que le define y le distingue: I Hate War-Odio la Guerra, y sus primeras l\u00edneas, antes de pasar a hablar de su experiencia con el bombardeo de Gernika, no pueden ser m\u00e1s expresivas:<br \/>\n\u00abHe estado en este oficio muchos a\u00f1os. He cubierto cantidad de cosas, entre otras, dos guerras. He arriesgado mi vida docenas de veces, he esquivado obuses, esquivado bombas, me he tumbado cara al suelo mientras los aviones me ametrallaban. En definitiva he visto muchas cosas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCreo que ser\u00eda capaz de olvidar el odio que me embarga cuando recuerdo ese espect\u00e1culo horrible, la mayor atrocidad de la guerra moderna. Pero en este momento solo puedo odiar. Odio a los soldados que pensaban que cumpl\u00edan con su deber matando a hombres, mujeres y ni\u00f1os inocentes. Odio a los generales que daban las \u00f3rdenes. Odio a los propagandistas de boca peque\u00f1a que intentaban negar o explicar los hechos.Pero sobre todo odio a la guerra, la instituci\u00f3n que es la causante de todo esto\u00bb.<\/p>\n<p>Monks vino de Gibraltar a Bilbao en principio para informar sobre la ruptura del bloqueo rebelde por mar gracias a varios capitanes mercantes brit\u00e1nicos. Uno de estos, el capit\u00e1n Still del Hamersley, le dec\u00eda al cat\u00f3lico Monks: \u00abHay algo en esta guerra<!--more--> que me pone los pelos de punta. \u00bfPodr\u00e1s encontrarte en el mundo con un grupo de gente m\u00e1s agradable que estos vascos, amantes de sus casas, trabajadores, religiosos? Y est\u00e1n siendo aniquilados con la bendici\u00f3n del Papa. Me hace temblar por la humanidad\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Gernika<\/strong> El 26 de abril de 1937, Monks se encontraba viajando al frente en un veh\u00edculo con ch\u00f3fer que el Gobierno vasco hab\u00eda puesto a su disposici\u00f3n para facilitarle su labor period\u00edstica. \u00a1Qu\u00e9 diferencia de trato respecto al recibido de los sublevados el que experimentaron Steer y Monks! Del \u00abNo informe usted de nada sin nuestra autorizaci\u00f3n\u00bb, de Luis Bol\u00edn, al \u00abCuente al mundo lo que aqu\u00ed est\u00e1 ocurriendo\u00bb, de Bruno Mendiguren, responsable de prensa del Gobierno vasco. La verdad frente a la mentira, la libertad contra el totalitarismo. Con esa actitud, los vascos nos ganamos para siempre para nuestra causa a aquellos j\u00f3venes periodistas brit\u00e1nicos que manten\u00edan, en horas tan dif\u00edciles, su fe en la democracia y en la humanidad.<\/p>\n<p>El coche de Monks, que sali\u00f3 de Bilbao en torno a las dos y media de la tarde, pas\u00f3 por Gernika cerca de las tres y media. \u00abGuernica estaba en bullicio. Era d\u00eda de mercado. La plaza del mercado estaba abarrotada. Pas\u00e9 a trav\u00e9s del pueblo y cog\u00ed una carretera secundaria que me llevar\u00eda cerca de Marquina, donde, por lo que sab\u00eda, estaba el frente\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el ch\u00f3fer, Ant\u00f3n, un vasco de Iparralde, a 18 millas al este de Gernika, fren\u00f3 y aparc\u00f3 bruscamente en la cuneta. Comenz\u00f3 a gritar, se\u00f1alando a Monks hacia delante y all\u00ed, sobre los montes, pudo distinguir una docena de bombarderos y, volando mucho m\u00e1s bajo, seis cazas Heinkel-51.<\/p>\n<p>Los bombarderos siguieron su ruta hacia su destino, que Monks entonces ignoraba que ser\u00eda Gernika, pero los cazas viraron al ver su veh\u00edculo y el que le preced\u00eda y enfilaron la l\u00ednea de la carretera.<\/p>\n<p>Monks y su ch\u00f3fer se arrojaron sobre un cr\u00e1ter de bomba a pocos metros de la carretera, lleno de agua, y se tumbaron sobre el barro. Sin levantar la cabeza, el periodista recordaba los consejos que le hab\u00eda dado Steer el d\u00eda anterior: \u00abSi te tumbas y est\u00e1s completamente quieto no te pueden alcanzar cuando caen en picado en tu busca. El \u00e1ngulo es demasiado empinado. Pero, por Dios, no te levantes y empieces a correr, que te acribillan\u00bb.<\/p>\n<p>Aplastado contra el barro, Monks calcul\u00f3, por el sonido de las balas de las ametralladoras al impactar en el barro que les rodeaba, que los cazas llegaron a descender hasta doscientos pies de altura (sesenta o setenta metros) en sus vuelos de picado sobre ellos. Tambi\u00e9n pudo escuchar el ruido de bombas explotando. Estaba oyendo, al otro lado de los montes, sin que lo supiera entonces, el comienzo de la destrucci\u00f3n de Gernika.<\/p>\n<p>Tras veinte minutos de acribillamiento, los Heinkel se marcharon. Diez minutos despu\u00e9s el coche de Monks reanud\u00f3 su camino, ahora de vuelta a Bilbao, pudiendo escuchar, en buena parte de su trayecto el ruido de los motores de los bombarderos y las explosiones de las bombas.<\/p>\n<p>En Bilbao, Monks se reuni\u00f3 en el hotel Torrontegui para cenar con Steer, Holme y el capit\u00e1n Roberts del Seven Seas Spray, el primer barco que rompi\u00f3 el bloqueo. Cuando estaba esperando al segundo plato irrumpi\u00f3 en el comedor un oficial vasco que se dirigi\u00f3 a los periodistas llorando y gritando: \u00ab\u00a1Gernika ha sido destruida! \u00a1Los fascistas la han bombardeado, y bombardeado, y bombardeado!\u00bb.<br \/>\n<strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>El primero en llegar<\/strong> Steer, Holme y Monks se dirigieron a Gernika todo lo r\u00e1pido que pudieron. Para su asombro, a diez millas de Gernika ya pudieron ver el reflejo en el horizonte de la poblaci\u00f3n ardiendo. Monks comprend\u00eda ahora el significado de las explosiones que hab\u00eda o\u00eddo unas horas antes mientras era acribillado por los aviones de caza.<\/p>\n<p>\u00abFui el primer corresponsal en llegar a Guernica. Inmediatamente unos soldados que estaban recogiendo cad\u00e1veres carbonizados por las llamas me pusieron a trabajar. Algunos de los soldados lloraban como cr\u00edos. Hab\u00eda llamas, humo y ceniza. Y sonaba un pum pum cuando las casas se derrumbaban dentro del pozo en llamas en que se hab\u00eda convertido Guernica. En la plaza estaban reunidos un centenar de sobrevivientes. Me hice camino hasta llegar a ellos. Estaban lament\u00e1ndose, llorando y deambulando de un lado para otro. Algunos ten\u00edan sus ropas quemadas. Otros su pelo, sus manos\u00bb.<\/p>\n<p>A diferencia de Steer, el testimonio de Monks ofrece una estimaci\u00f3n aproximada de la cantidad de v\u00edctimas, que se acerca mucho a la que en su momento realiz\u00f3 el Gobierno vasco, posteriormente negada por el bando causante de la tragedia hasta l\u00edmites, por lo bajo, inveros\u00edmiles. Mentira que sucedi\u00f3 a la de la autor\u00eda de la destrucci\u00f3n, atribuyendo los sublevados el incendio de la villa a los propios vascos. Mentira, la de las escasas v\u00edctimas, que se mantuvo los largos a\u00f1os del franquismo y que, curiosamente, a\u00fan hoy en d\u00eda tienen en consideraci\u00f3n algunos, pensando que en el bombardeo de Gernika pudiera haber habido menos v\u00edctimas que en los de Durango. No teniendo en cuenta que aquel lunes en Gernika no solo se hallaba su propia poblaci\u00f3n sino la de toda la comarca, reunida all\u00ed aquel d\u00eda de mercado, adem\u00e1s de numerosos refugiados del frente, as\u00ed como gudaris. El testimonio de Monks resulta muy esclarecedor.<\/p>\n<p>\u00abVolv\u00ed al pueblo ennegrecido al amanecer. Las llamas se hab\u00edan apagado pero las ruinas ard\u00edan lentamente. Vi m\u00e1s de ochocientos cad\u00e1veres. Otros trescientos cad\u00e1veres no eran reconocibles como tales porque no eran cuerpos, eran solo manos, piernas, brazos, cabezas y pedazos de carne humana. Muchos cuerpos ten\u00edan heridas de bala, balas de las ametralladoras de los aviones\u00bb.<\/p>\n<p>Monks termina su relato denunciando la mentira de los fascistas que negaban que Gernika hubiera sido destruida por un bombardeo a\u00e9reo. La mentira comenz\u00f3 inmediatamente tras el bombardeo. Cuando todav\u00eda los rescoldos de Gernika a\u00fan no se hab\u00edan apagado, los tres corresponsales brit\u00e1nicos recibieron despachos semejantes de sus peri\u00f3dicos y agencias que les dejaron at\u00f3nitos:<\/p>\n<p>\u00abBerl\u00edn niega el bombardeo. Franco dice que ning\u00fan avi\u00f3n vol\u00f3 ayer debido a la niebla. Queipo de Llano dice que los rojos han dinamitado Guernica en su retirada. Por favor, verifiquen\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPlease check up! Hells&#8217;s bells!\u00bb (\u00a1Por favor, verifiquen! \u00a1Menudas pelotas!) -exclama Monks.<\/p>\n<p>\u00abMe volv\u00ed a Guernica. Verifiqu\u00e9 y volv\u00ed a verificar. Tambi\u00e9n lo hizo Steer. Tambi\u00e9n lo hizo Holme. Comparamos notas. Verificamos las experiencias de cada uno del d\u00eda anterior. O est\u00e1bamos locos, los tres o&#8230; Refugiados de Guernica estaban entrando a raudales en Bilbao. Les molestamos una y mil veces para que nos contaran sus historias. (&#8230;) La misma historia que treinta personas diferentes me hab\u00edan contado. Pedimos a Mendiguren que reuniera los informes meteorol\u00f3gicos de todos los frentes. Nadie hab\u00eda visto niebla en una semana\u00bb.<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s mentiras<\/strong> El general rebelde Queipo de Llano, ante la denuncia de la verdad por los corresponsales extranjeros, volvi\u00f3 a utilizar la mentira desde Radio Sevilla, dirigida expresamente a Monks: \u00ab\u00a1Ese se\u00f1or Monks! No creerle lo que escribe sobre Guernica. Es un borracho. Todo el tiempo que estuvo con las fuerzas de Franco estuvo perdido en la bebida!\u00bb. Y Noel Monks terminaba su art\u00edculo: \u00abHe sido abstemio toda mi vida\u00bb.<\/p>\n<p>Hoy, setenta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la tragedia y el crimen de Gernika, recuperamos el testimonio de Noel Monks del libro Nothing but danger, publicado en Londres en 1940 cuando las mismas bombas fascistas aterrorizaban all\u00ed a la poblaci\u00f3n civil. Pronto esperamos publicar, en el pr\u00f3ximo n\u00famero de la revista Hermes de Sabino Arana Fundazioa, su testimonio completo, traducido nada menos que por Joseba Aguirre, hijo del lehendakari que presidi\u00f3 un Gobierno que pens\u00f3 que hab\u00eda que optar por la democracia frente al fascismo y por la verdad frente a la mentira. Sea para todos ellos, y especialmente para Monks, Steer, Holme y todos los periodistas que entonces, y ahora, lo dan todo, hasta su propia vida, para contar al mundo la verdad y denunciar todos los cr\u00edmenes e injusticias, nuestro agradecimiento.<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ahora que conmemoramos el 75 aniversario del bombardeo de Gernika, desde la Biblioteca de Sabino Arana Fundazioa recordamos uno de sus libros, publicado en 1940, que con el t\u00edtulo de Nothing but Danger-Nada m\u00e1s que Peligro, recopila las cr\u00f3nicas de diez corresponsales brit\u00e1nicos en la Guerra Civil. 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