{"id":1112,"date":"2017-06-19T11:36:31","date_gmt":"2017-06-19T09:36:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1112"},"modified":"2017-06-19T11:36:31","modified_gmt":"2017-06-19T09:36:31","slug":"19-de-junio-de-1937-agur-bilbao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2017\/06\/19\/19-de-junio-de-1937-agur-bilbao\/","title":{"rendered":"19 de junio de 1937: Agur Bilbao"},"content":{"rendered":"<p><em>El cintur\u00f3n de hierro levantado para la defensa de Bilbao fue roto el 12 de junio. Esta es la cr\u00f3nica de la agon\u00eda posterior <\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de Jos\u00e9 Ignacio Salazar Arechalde<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2017\/06\/17\/import_9353736.jpg\" alt=\"Columna de blindados de las tropas franquistas entrando en Bilbao por la Ribera, casi des\u00e9rtica. Foto: Sabino Arana Fundazioa\" \/><br \/>\nColumna de blindados de las tropas franquistas entrando en Bilbao por la Ribera, casi des\u00e9rtica. Foto: Sabino Arana Fundazioa<\/p>\n<p>ERA una ma\u00f1ana fr\u00eda de enero de 1941. El puerto de Marsella se encontraba atestado de viajeros. En uno de sus muelles aparec\u00eda amarrado el buque <i>Alsina<\/i> al que acceden fatigados un buen n\u00famero de republicanos espa\u00f1oles, nacionalistas vascos y jud\u00edos de toda Europa. Comenzaba para muchos un exilio sin retorno. Algunos de ellos lo hab\u00edan iniciado antes. Era el caso del abogado bilbaino Jos\u00e9 de Arechalde, secretario general de justicia en el Gobierno vasco, que recordaba en la cubierta del <i>Alsina<\/i> los d\u00edas fat\u00eddicos de Bilbao en la primera quincena del mes de junio de 1937.<\/p>\n<p>El cintur\u00f3n de hierro, fortificaci\u00f3n levantada para la defensa de Bilbao con pocos medios y escaso tiempo, hab\u00eda sido roto en el sector de Gaztelumendi el 12 de junio. Las tropas vascas combat\u00edan con medios precarios a un enemigo que les machacaba desde los aviones italianos y alemanes con total impunidad.<\/p>\n<p>A media tarde, la artiller\u00eda enemiga lanzaba sobre la villa tremendos ca\u00f1onazos que derribaban varias casas de las calles Fern\u00e1ndez del Campo, Iturriza y San Francisco. Consecuencia de este ataque fue tambi\u00e9n la destrucci\u00f3n del front\u00f3n Euskalduna.<\/p>\n<p>Para el d\u00eda 13 de junio, el monte Santa Marina ya estaba ocupado por las fuerzas enemigas. As\u00ed, las fuerzas atacantes dominaban la orilla derecha del r\u00edo Ibaizabal y la r\u00eda de Bilbao.<\/p>\n<p>A medianoche, el lehendakari Aguirre convoca a los principales responsables militares, y a los consejeros, Leizaola y Astigarrabia. La defensa de Bilbao en aquellas condiciones se muestra imposible.<\/p>\n<p>El 14 se lucha por la posesi\u00f3n de Santo Domingo y, al d\u00eda siguiente, el enemigo atravesaba los r\u00edos Ibaizabal y Nervi\u00f3n y arrebataba a las fuerzas vascas la ermita de San Roque. El cerco de la villa estaba casi cerrado.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">La batalla final<\/span> El 16 de junio la batalla encarnizada se disputa ya en jurisdicci\u00f3n de la villa. El Gobierno vasco, se re\u00fane con la asistencia de los mandos militares. La situaci\u00f3n es tan desesperada que la sesi\u00f3n se celebra en la parte trasera del edificio de Presidencia porque la fachada que da a la plaza El\u00edptica recib\u00eda los disparos que llegaban desde Artxanda.<\/p>\n<p>A las nueve y media de la noche, el lehendakari se dirige a los vascos desde Radio Bilbao. Lanza un mensaje dram\u00e1tico, invocando la historia gloriosa de la Patria, la fe en la victoria y la firmeza en la lucha. Con las tropas franquistas a las puertas de Bilbao, el Gobierno vasco se ve obligado a abandonar la villa esa noche e instalarse en la localidad de Truc\u00edos.<\/p>\n<p>Se forma entonces una Junta de defensa compuesta por los consejeros Leizaola, Aznar y Astigarrabia, y el general Gamir Ulibarri. En un bando firmado ese mismo d\u00eda, se proh\u00edbe que ninguna persona salga de sus casas desde las ocho y media de la tarde hasta las seis de la ma\u00f1ana salvo que disponga un pase especial de circulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante cinco largu\u00edsimos d\u00edas, del 13 al 17 de junio, los batallones vascos resistieron de manera heroica en toda la l\u00ednea que va de Santo Domingo a Enekuri, con violentos combates en San Roque, el Casino y el Funicular, soportando intensos bombardeos de la aviaci\u00f3n enemiga, sin material antia\u00e9reo ni un solo avi\u00f3n que pudiese hacerles frente.<\/p>\n<p>No le faltaba raz\u00f3n a Pablo Beldarrain, el comandante de gudaris, cuando afirmaba: \u201cQuiz\u00e1s pueda parecer exagerado pero, ciertamente, algo serio hab\u00eda ocurrido aqu\u00ed, en Artxanda-Santo Domingo, ya al final de la guerra en Bizkaia, protagonizado por el saber estar de los Batallones de Euskadi, resistiendo a un enemigo cien veces mejor armado con el patrocinio de Hitler y Mussolini, a punto de caer sobre Bilbao\u201d.<\/p>\n<p>El ultimo peri\u00f3dico de la Bilbao republicana sale el d\u00eda 18 de junio. Es el <i>Euzkadi<\/i>. En una especie de grito al mundo se alaba el hero\u00edsmo de los gudaris y se pide sacrificio.<\/p>\n<p>En la madrugada del d\u00eda 19, con la intervenci\u00f3n del arquitecto Tomas Bilbao, se vuelan los puentes que cruzan la r\u00eda bilbaina, tratando de retrasar, aunque solo fuesen unas horas, el avance del ejercito franquista para que el operativo de evacuaci\u00f3n se llevase a cabo de manera m\u00e1s ordenada.<\/p>\n<p>Era llevar a la pr\u00e1ctica lo que se acord\u00f3 en la reuni\u00f3n del Gobierno vasco y que aparece en le informe de Aguirre en a la Republica, esto es, que las destrucciones de obras y bienes se limitasen a lo militarmente razonable. Esa fue la misma l\u00ednea de actuaci\u00f3n que llev\u00f3 a la pr\u00e1ctica el consejero Leizaola, consiguiendo de esa manera evitar la destrucci\u00f3n de diversos edificios como el de la Universidad de Deusto.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Presos liberados<\/span> Durante los primeros d\u00edas de junio, los presos de derechas, hab\u00edan sido concentrados, para mejor garantizar su seguridad, en la c\u00e1rcel de Larrinaga. El Gobierno vasco tuvo clara la decisi\u00f3n de darles la libertad. Es verdad que algunos sectores izquierdistas mostraron su disconformidad pero prevaleci\u00f3 la posici\u00f3n humanitaria.<\/p>\n<p>No fueron pocas las dificultades que tuvieron que arrostrar las autoridades del gobierno y los mandos del Ej\u00e9rcito vasco que participaron en esta operaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tuvo una intervenci\u00f3n trascendental el inspector de prisiones Joaqu\u00edn Zubiria. Al anochecer del d\u00eda 18 de junio, agrupa a todos los presos, les entrega picos y palas al objeto de simular una salida de zapadores y, al mismo tiempo, se pone en contacto con las fuerzas enemigas.<\/p>\n<p>Por otro lado, el comandante Francisco Gorritxo dirige el operativo militar distribuyendo a los gudaris del batall\u00f3n Itxasalde por los puntos de Zabalbide, Iturribide y Atxuri para cubrir con seguridad la salida de los presos. Debi\u00f3 de hacer frente a la oposici\u00f3n de Jaime Urquijo, jefe sustituto de la VI Brigada, no sin riesgo de su propia vida, al que manifiesta de manera rotunda que actuaba bajo las ordenes del Gobierno vasco, seg\u00fan cuenta de manera pormenorizada en un informe que redacta a solicitud del PNV el 23 de marzo de 1938.<\/p>\n<p>Otra entrega de unos 650 presos tuvo lugar en Truc\u00edos, labor ejecutada por Ricardo Leizaola, Jos\u00e9 Manuel Epalza y Le\u00f3n Urriza, actuaci\u00f3n tambi\u00e9n arriesgada porque se ejecut\u00f3 a la vista de milicianos santanderinos y asturianos, opuestos a esa liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese rasgo humanitario no fue reconocido por las autoridades franquistas ni por los medios de comunicaci\u00f3n a su servicio. Para estos, la liberaci\u00f3n se transforma en evasi\u00f3n, cuando no en huida heroica y casi novelesca. Nada m\u00e1s lejos de la realidad. Los gudaris bajo las directrices \u00faltimas del lehendakari y la Consejer\u00eda de Justicia, hab\u00edan liberado a los presos quienes, como recuerda Jos\u00e9 de Arteche en su libro <i>El abrazo de los muertos<\/i>, gritaban entusiasmados en los jardines del Arenal. \u201c\u00a1Nos han salvado los gudaris!\u201d. La manipulaci\u00f3n de los datos concluir\u00e1 con el discurso de Areilza en el que fijar\u00e1 la versi\u00f3n oficial del r\u00e9gimen franquista: Los presos hab\u00edan huido y su salvaci\u00f3n era obra heroica de los soldados de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Memoria manipulada <\/span>Con la conquista de Bilbao por el Ej\u00e9rcito de Franco, el nuevo poder instalado en la villa impone su relato. El primer alcalde franquista, Jos\u00e9 Mar\u00eda de Areilza, durante los 250 d\u00edas al frente del ayuntamiento impone una visi\u00f3n de una Bilbao espa\u00f1ola, imperial y guerrera, no solo en el discurso del Coliseo sino en una serie de alocuciones que, no por casualidad, tienen lugar en sitios significativos de la Villa. Ibaigane, la casona del empresario nacionalista vasco Sota, sirve para contraponer la soberbia de los millonarios bizkaitarras con la modestia falangista y, tomando posesi\u00f3n de Sabin Etxea, pretende acabar con el \u201cdrag\u00f3n del separatismo vasco\u201d. Los medios de comunicaci\u00f3n afines en la villa a la dictadura, est\u00e1n plagados de cientos de art\u00edculos que enfocan la toma de Bilbao en id\u00e9ntica direcci\u00f3n que Areilza.<\/p>\n<p>Sirva como ejemplo el primer n\u00famero de <i>El Correo Espa\u00f1ol<\/i> de 6 de julio de 1937 en el que su colaborador Jos\u00e9 Mar\u00eda Arozamena en un articulo con titulo tan significativo como Lo que venimos a hacer en Bilbao, viene a sintetizar lo que para el r\u00e9gimen significaba la conquista: \u201cLa quimera dorada de la nacionalidad vasca ha quedado vencida por completo en la entrada vibrante de nuestras banderas victoriosas portando el modo y el estilo nuevo de la juventud\u201d.<\/p>\n<p>Cabe citar tambi\u00e9n a cierto tipo de intelectual como Jos\u00e9 F\u00e9lix de Lequerica. La toma de Bilbao supone, para el que fuera ministro de Franco, el triunfo de lo mejor de la sociedad, lo culto y lo exquisito. Frente a ello el nacionalismo vasco y el socialismo representan lo plebeyo, lo zafio, en definitiva, lo innoble.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Memoria olvidada<\/span> Con la muerte de Franco, la recuperaci\u00f3n de esta parte de nuestra historia se realiz\u00f3 de un modo fragmentario. Es verdad que salieron a la luz libros prohibidos, escritos en el exilio, y se recopilaron testimonios de protagonistas de aquel tiempo que hab\u00edan sido silenciados por la memoria impuesta por la dictadura.<\/p>\n<p>Pero, sin embargo, siempre me ha sorprendido que, probablemente el d\u00eda m\u00e1s trascendente en la historia de Bilbao del siglo XX, el 19 de junio de 1937, no haya sido objeto de mayores estudios entre historiadores, ensayistas, ni se haya rememorado de la manera que pide tan trascendental fecha. Y es que el fat\u00eddico 19 de junio supuso un corte radical en el devenir cultural, social y pol\u00edtico de la villa. Durante casi 40 a\u00f1os se impone una Bilbao espa\u00f1ola y franquista a partir de un hecho fundacional violento, como fue el golpe de Estado y la victoria militar de Franco.<\/p>\n<p>Supuso el exilio de miles de bilbainos, casi podemos hablar de una Bilbao exiliada, y la imposici\u00f3n de unas formas de vida. Faltan aun estudios completos sobre el n\u00famero de exiliados, las requisas de sus bienes, las multas judiciales y gubernativas y otros tantas cuestiones cuyo impacto gener\u00f3 una autentica ruptura social.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Deber de memoria<\/span> Es aqu\u00ed cuando se hace preciso reivindicar el deber de la memoria. El hecho traum\u00e1tico de la conquista de Bilbao, no es simplemente un acontecimiento hist\u00f3rico que todo el vecindario de la villa debiera conocer. La memoria se relaciona con la idea de justicia y con la idea de deuda a los que nos precedieron. La deuda comprende la necesidad de guardar las huellas materiales, las documentales y, tomando prestadas unas palabras de Paul Ricoeur, exige \u201cel sentimiento de estar obligados respecto a estos otros de los que afirmaremos m\u00e1s tarde que ya no est\u00e1n pero que estuvieron\u201d. No se trata de defender la memoria por la memoria, ni de abusar de ella. Si es verdad que el dolor de los hechos nos remiten pasado, el valor moral que hemos reivindicado, el deber de memoria, se dirige al futuro.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Fin de trayecto <\/span>Miles de bilbainos se vieron obligados a dejar su hogar. Algunos volvieron en plena dictadura. Otros se despidieron definitivamente de su Bilbao natal camino de un exilio eterno. Y aunque sus vidas transcurrieron por diferentes pa\u00edses y ciudades, en su memoria conservaron perpetuamente la casa de Bilbao donde nacieron, donde vivieron. Ese hogar permanente en el que pensaba Jos\u00e9 de Arechalde a bordo del Alsina. Aquel piso tercero, del n\u00famero 1, de la calle Tender\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed pasen 80 a\u00f1os.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>19 de junio de 1937: Agur Bilbao<br \/>\nEl cintur\u00f3n de hierro levantado para la defensa de Bilbao fue roto el 12 de junio. 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