{"id":112,"date":"2012-05-29T13:32:56","date_gmt":"2012-05-29T11:32:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=112"},"modified":"2012-05-29T13:32:56","modified_gmt":"2012-05-29T11:32:56","slug":"una-vision-romantica-del-pais-vasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2012\/05\/29\/una-vision-romantica-del-pais-vasco\/","title":{"rendered":"Una visi\u00f3n rom\u00e1ntica del Pa\u00eds Vasco"},"content":{"rendered":"<div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2012\/05\/12\/import_12086606_11.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"384\" \/><\/p>\n<p><strong>Marian \u00c1lvarez<\/strong><\/p>\n<p>BASAURI. Veintisiete de agosto de 1844. El pintor Jenaro P\u00e9rez de Villaamil llega a Irun, procedente de Par\u00eds, dispuesto a recorrer el territorio vasco a la b\u00fasqueda de lugares y escenarios dignos de ser incluidos en el gran proyecto que \u00e9l mismo promovi\u00f3 y en el que viene trabajando como director art\u00edstico y dibujante desde el a\u00f1o 1837: la obra <em>La Espa\u00f1a Art\u00edstica y Monumental. Vistas y Descripci\u00f3n de los sitios y monumentos m\u00e1s notables de Espa\u00f1a<\/em>.<\/p>\n<p>Tras un periplo de 30 d\u00edas que le lleva a visitar diversos parajes de Gipuzkoa, Bizkaia y Navarra, Villaamil abandona el Pa\u00eds, intern\u00e1ndose en Arag\u00f3n, habiendo trazado durante este tiempo cerca de una treintena de dibujos y apuntes, dieciocho de los cuales fueron finalmente publicados en la obra de referencia, leg\u00e1ndonos as\u00ed un extraordinario testimonio de paisaje, monumentos, tipos y costumbres, a\u00f1os antes de que la t\u00e9cnica fotogr\u00e1fica (en ese momento dando todav\u00eda sus primeros pasos) centrase su objetivo en nuestro entorno para ofrecernos una imagen real y sin aderezos de lo que entonces \u00e9ramos.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n es Villaamil, qu\u00e9 <em>La Espa\u00f1a Art\u00edstica y Monumental<\/em> y cu\u00e1l su aportaci\u00f3n a estas historias de los vascos que nos ocupan?<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2012\/05\/12\/import_12086604_11.jpg\" alt=\"\" width=\"585\" height=\"447\" \/><\/p>\n<p>Jenaro P\u00e9rez de Villaamil naci\u00f3 en Ferrol en el a\u00f1o 1807. Hijo de un profesor de Dibujo y Topograf\u00eda, su vocaci\u00f3n pict\u00f3rica llegar\u00e1 tras su paso por el ej\u00e9rcito y a resultas de una herida de guerra que le llev\u00f3 a C\u00e1diz, donde comenz\u00f3 a asistir a las clases de la Escuela de Bellas Artes. Ser\u00e1, sin embargo, su encuentro en Sevilla en 1833 con el pintor paisajista ingl\u00e9s David Roberts, lo que marcar\u00e1 definitivamente su destino y su estilo como pintor, convirti\u00e9ndolo en el representante m\u00e1s genuino del paisajismo rom\u00e1ntico peninsular. Titular de la C\u00e1tedra de Paisaje y Director de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, pintor honorario de c\u00e1mara de la Reina Mar\u00eda Cristina, fue autor de una ingente producci\u00f3n art\u00edstica caracterizada por su dominio del trazo y la t\u00e9cnica, su precisi\u00f3n y gusto por el detalle y su sensibilidad para captar la luz y el color.<\/p>\n<p>Su ya mencionada relaci\u00f3n con David Roberts fue tambi\u00e9n la que determin\u00f3 su implicaci\u00f3n y participaci\u00f3n en el proyecto de <em>La Espa\u00f1a Art\u00edstica y Monumental<\/em>. Al modo de aquel, autor de los dibujos de la obra <em>Picturesque Sketches in Spain<\/em> publicada en Londres en 1837, Villaamil quiso ofrecer su propia versi\u00f3n de la realidad peninsular, un territorio que se hab\u00eda convertido en uno de los destinos preferidos por la literatura de viajes tan en boga en la primera mitad del siglo XIX. En efecto, al amparo del romanticismo y dirigidos a un p\u00fablico culto fascinado por el pasado y por el conocimiento de lugares y culturas, tanto m\u00e1s atractivos cuanto m\u00e1s ex\u00f3ticos y pintorescos, fueron numerosos los relatos de viajeros, algunos de ellos magn\u00edficamente ilustrados, que vieron la luz aquellos a\u00f1os. A las obras de Roberts, Locker, Lewis, Laborde, Vivian\u2026 quiso oponer Villaamil una mirada aut\u00f3ctona, quiz\u00e1s un punto reivindicativa, que le lleva a incidir especialmente en la grandiosidad y riqueza del arte y la historia hispana, aunque sin despojarla, antes al contrario, del inevitable componente costumbrista. Con la financiaci\u00f3n del mecenas Gaspar de Remisa y la colaboraci\u00f3n literaria de Patricio de la Escosura, Villaamil se encarg\u00f3 de dibujar la mayor parte de las vistas de la obra, de documentarlas y de dirigir el litografiado de las mismas en los talleres parisinos de Lemercier, cuyos lit\u00f3grafos eran considerados los mejores del momento.<\/p>\n<p>La obra completa fue originalmente editada en forma de cuadernos, al modo de los actuales fasc\u00edculos, contabiliz\u00e1ndose un total de treinta y seis, que fueron finalmente agrupados en tres vol\u00famenes, publicados por la editorial Hauser de Par\u00eds en 1842, 1844 y 1850, respectivamente, alcanzando el conjunto un total de 142 estampas, con textos descriptivos en espa\u00f1ol y franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Arte y costumbres Las estampas correspondientes al Pa\u00eds fueron publicadas en el \u00faltimo tomo, en 1850, como resultado de los apuntes tomados por el pintor en su viaje del a\u00f1o 1844. Las im\u00e1genes son un total de dieciocho, correspondiendo siete a Gipuzkoa, cuatro a Bizkaia y las siete restantes a Navarra, aunque no son tantas las localidades representadas, ya que las vistas se circunscriben a Irun, Hondarribia, Tolosa, Azpeitia, Bilbao, Pamplona y Olite. Razones probablemente editoriales, obligar\u00edan a elegir estas im\u00e1genes de entre las cerca de treinta que el pintor menciona en su diario de viaje y entre las que se encontraban tambi\u00e9n la calle mayor de Hondarribia, varias vistas de Azpeitia (villa sobre la que se\u00f1ala, \u00abencuentro cosas maravillosas de pintar\u00bb), la iglesia de San Francisco en Bilbao, una romer\u00eda en Burce\u00f1a o los apuntes de un viaje en barco desde Bilbao a Portugalete\u2026<\/p>\n<p>El n\u00famero de las publicadas es, no obstante, importante, s\u00f3lo superado en el conjunto de la obra por las dedicadas a Castilla, especialmente Burgos y Toledo. El leitmotiv de las mismas son, como bien lo define el propio t\u00edtulo de la obra, los monumentos, las grandes obras arquitect\u00f3nicas, mayoritariamente las de car\u00e1cter religioso, deteni\u00e9ndose en las iglesias de<!--more--> Nuestra Se\u00f1ora del Juncal en Irun, Santa Mar\u00eda en Hondarribia y Tolosa, San Sebasti\u00e1n y San Ignacio de Loiola en Azpeitia, San Ant\u00f3n, Santiago y Bego\u00f1a en Bilbao, la Catedral de Pamplona y Santa Mar\u00eda y San Pedro en Olite, quedando como \u00fanico representante de la arquitectura civil del Pa\u00eds el Castillo de Olite, entonces en estado ruinoso como consecuencia de los efectos de la guerra carlista.<\/p>\n<p>La mirada de Villaamil realza y pone en valor nuestro patrimonio arquitect\u00f3nico, y es esta la primera aportaci\u00f3n a destacar en su obra, pero no es tanto \u00e9ste, c\u00f3mo el Pa\u00eds en s\u00ed, sus paisajes y sus gentes, lo que verdaderamente atrapa al pintor, tal y como Escosura, receptor de sus impresiones, nos trasmite:<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed es que al paso que escasean, relativamente hablando, las obras de las bellas artes en el Pa\u00eds Vasco, abundan mucho m\u00e1s las de inmediata y positiva utilidad, como son caminos y puentes; las de comodidad, esto es paradores, fondas y buenas posadas; y las de recreo campestre en excelentes, amenas, y numerosas quintas. Todo se enlaza, todo se armoniza en el pa\u00eds vasco: el mismo esp\u00edritu que preside en las asambleas forales, reina en las transacciones mercantiles, domina en la familia, ejerce su influencia en el sistema de vida de los individuos, y presta, en fin, su original colorido al cuadro entero. (\u2026) Vayan y contemplen aquellos oteros laboriosamente cultivados, las vegas en hortalizas ricas, los bosques con sus innumerables \u00e1rboles, los montes con sus inagotables canteras de veteados jaspes. Crucen aquel pa\u00eds cubierto, por decirlo as\u00ed, con una red de caminos excelentes y bien entretenidos, y a cada paso encontrar\u00e1n un blanco caser\u00edo respirando limpieza, cuyas puertas nunca se cierran al peregrino, cuyos habitantes con natural urbanidad los acoger\u00e1n, ofreci\u00e9ndoles sin cumplimiento todas sus no escasas provisiones\u00bb.<\/p>\n<p>Algo de esta atracci\u00f3n que Villaamil sinti\u00f3 por el Pa\u00eds y por sus gentes qued\u00f3 indudablemente plasmado en sus ilustraciones. Fiel a su estilo, el pintor acompa\u00f1a todas sus im\u00e1genes de un mayor o menor n\u00famero de figuras humanas, normalmente tipos populares que en ocasiones s\u00f3lo le sirven para destacar la monumentalidad de los edificios (puntualmente incluso distorsionados, prolongados en su verticalidad), pero que otras veces se agrupan componiendo complejas escenas de vida cotidiana, de usos y costumbres que nos acercan a ambientes y quehaceres de nuestras urbes y aldeas que hoy no son sino recuerdo. Barcas que cruzan los r\u00edos cargadas de pasajeros y mercanc\u00edas, reatas de mulas, carros de bueyes, pastores de ovejas y cabras, lavanderas, aguadoras, vendejeras, vestidos de diario, trajes de fiesta\u2026 p\u00f3rticos de iglesias como espacios de mercado y sociabilidad, rezos y devociones, romer\u00edas populares\u2026 El talento art\u00edstico y la precisi\u00f3n costumbrista del pintor nos ofrecen un documento de primer orden sobre c\u00f3mo era la vida y los edificios de nuestro pa\u00eds hace casi 170 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Aurresku en Bego\u00f1a Una de estas escenas, la del Aurresku en Bego\u00f1a, de la que el Museo Vasco de Bilbao conserva uno de los dibujos preparatorios, ha sido la m\u00e1s afortunada y quiz\u00e1s tambi\u00e9n la m\u00e1s fruct\u00edfera de todas las entonces producidas, puesto que se ha perpetuado en el tiempo y llegado a nuestros d\u00edas gracias al trabajo del grupo de danzas Beti-Jai-Alai de Basurto-Bilbao. Interesados en la recuperaci\u00f3n de las antiguas tradiciones y encabezados por el investigador folklorista I\u00f1aki Irigoien, analizaron y desmenuzaron la estampa para llegar a la reproducci\u00f3n de los trajes y a la propia recreaci\u00f3n de la danza all\u00ed representada, estableciendo desde el a\u00f1o 1995 la costumbre de bailar el aurresku el d\u00eda de la Amatxu de Bego\u00f1a a espaldas de la Bas\u00edlica, en lo que antes fuera Plaza de la Rep\u00fablica de Bego\u00f1a.<\/p>\n<p>Ellos, y todos los que con ellos asistimos como espectadores emocionados a este acto, hacen buenas las palabras con que Patricio de la Escosura explicaba esta estampa, alabando la capacidad de nuestro pueblo para conciliar el avance y el desarrollo en cualquier campo de la actividad humana, con el respeto y el amor por la tradici\u00f3n y las costumbres que nos identifican y nos hacen ser quienes somos.<\/p>\n<p>\u00abLas Provincias Vascongadas ofrecen a la contemplaci\u00f3n del observador filosofo dos fen\u00f3menos simult\u00e1neamente, que al parecer deb\u00edan excluirse el uno al otro, a saber: el no haberse atrasado en civilizaci\u00f3n, y el de conservar al mismo tiempo m\u00e1s puras y fieles que en ninguna otra porci\u00f3n del territorio las tradiciones de sus mayores. (\u2026) El esp\u00edritu industrial y mercantil se halla hace muchos a\u00f1os desarrollado en aquella regi\u00f3n; sus naturales han viajado siempre, corriendo el globo en pos de la fortuna; y no obstante, volvemos a repetirlo, las costumbres as\u00ed dom\u00e9sticas como p\u00fablicas han resistido tenazmente a la invasi\u00f3n de extra\u00f1os usos y las tradiciones patrias se han conservado poco menos que intactas (\u2026)\u00bb.<\/p>\n<p>Sirvan estas reflexiones para poner fin a estas l\u00edneas cuyo prop\u00f3sito no es otro que el de reconocer el papel de Villaamil como art\u00edfice de unas im\u00e1genes que, en su \u00e9poca, divulgaron y elevaron nuestros edificios y nuestras costumbres a la categor\u00eda de arte y, en nuestros d\u00edas, nos permiten rememorar con nostalgia un pintoresco pasado del que ellas son uno de los pocos testimonios gr\u00e1ficos que conservamos.<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jenaro P\u00e9rez de Villaamil &#8216;retrat\u00f3&#8217;, en una treintena de dibujos y apuntes, paisajes de Gipuzkoa, Bizkaia y Navarra en 1844<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[10216],"class_list":["post-112","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-jenaro-perez-de-villaamil"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=112"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":114,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/112\/revisions\/114"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=112"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=112"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=112"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}