{"id":1137,"date":"2017-10-16T12:39:18","date_gmt":"2017-10-16T10:39:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1137"},"modified":"2017-10-16T12:39:18","modified_gmt":"2017-10-16T10:39:18","slug":"mitxelena-elogio-del-heroe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2017\/10\/16\/mitxelena-elogio-del-heroe\/","title":{"rendered":"Mitxelena elogio del h\u00e9roe"},"content":{"rendered":"<p><em>El pasado mi\u00e9rcoles 11 de octubre, se conmemor\u00f3 el trig\u00e9simo aniversario del fallecimiento de Koldo Mitxelena. Ling\u00fcista, intelectual, impulsor de la UPV\/EHU, gudari, encarcelado ocho a\u00f1os, autor de una ingente y variada obra&#8230; Fue clave en el proceso de unificaci\u00f3n del euskera<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de Eugenio Ibarzabal<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2017\/10\/14\/14-giz-pag2021-4_24204.jpg\" alt=\"Koldo Mitxelena, en el centro, durante una de las reuniones de Euskaltzaileen Biltzarra en Arantzazu. Foto: Sabino Arana Fundazioa\" \/><br \/>\nKoldo Mitxelena, en el centro, durante una de las reuniones de Euskaltzaileen Biltzarra en Arantzazu. Foto: Sabino Arana Fundazioa<\/p>\n<p>Acudo a la exposici\u00f3n sobre h\u00e9roes de Baselitz en el Guggenheim, y desde que observo el primer cuadro, no s\u00e9 muy bien porqu\u00e9, me acuerdo de Mitxelena\u2026 y de otros. Luego lo s\u00e9. No son las figuras t\u00edpicas de h\u00e9roes: figuras esbeltas que miran al futuro con confianza, incluso con descaro, sino m\u00e1s bien cuerpos desgarrados, mal parecidos, sufrientes, y, al mismo tiempo, precisamente por eso, a\u00fan m\u00e1s humanos. Mitxelena ten\u00eda mucho de esto, aunque estoy seguro de que si me escuchara ahora decir lo de h\u00e9roe me contestar\u00eda sonriendo, con la eterna carpeta en uno de sus brazos, la mano levantada y desviando la mirada: tampoco es eso, hombre. Pero, al tiempo, contento de ser reconocido.<\/p>\n<p>Al menos para m\u00ed, fue un h\u00e9roe. No voy a traer hasta aqu\u00ed los datos que lo demostrar\u00edan, pues son conocidos, pero s\u00ed dir\u00eda que, de todos ellos, el que m\u00e1s me sigue emocionando es el momento en el que, una vez salido de la c\u00e1rcel, a los veintisiete a\u00f1os, deseando estudiar, renuncia, y se vuelve a comprometer en la clandestinidad en Madrid, lo que le har\u00e1 volver a la c\u00e1rcel a los treinta. Es necesario compromiso y valor para hacer eso, pues hab\u00eda entrado en combate a los veintiuno y condenado a muerte a los veintid\u00f3s. Digamos, as\u00ed, que, a su salida por segunda vez de la c\u00e1rcel, a los treinta y dos, se matricula por libre en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras. Consigue el doctorado a los 44, y a los 52, veinte a\u00f1os despu\u00e9s de entrar en la Universidad, es nombrado catedr\u00e1tico en Salamanca. Mientras tanto, mucho sufrimiento, nuevos riesgos de c\u00e1rcel, trabajos varios, profesor de casi todo, problemas graves de salud, enfrentamientos diversos y precariedad laboral absoluta.<\/p>\n<p>Cuando algunos j\u00f3venes hablan ahora de precariedad y se quejan, y no sin raz\u00f3n, tendr\u00edan que haber conocido tambi\u00e9n la de Mitxelena a lo largo de treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Lo mejor fue su propia vida. Zweig subtitul\u00f3 la biograf\u00eda de Balzac como <i>Una vida de novela<\/i>. La de Mitxelena no lo es menos. Lo que m\u00e1s me interesa de Mitxelena es su capacidad para sobrevivir. Por eso es para m\u00ed un h\u00e9roe. Subyace, pues, a lo largo de toda su vida un mensaje de optimismo. Se puede. Incluso en los peores momentos. Admiro a Mitxelena por la misma raz\u00f3n que admiro a Viktor Frankl, el autor de <i>El hombre en busca de sentido<\/i>, o a Ernest Shackleton. Solo me inspiran cosas buenas.<\/p>\n<p><b><span class=\"MayusculasNegrita\">Minusvalorar al h\u00e9roe <\/span><\/b><\/p>\n<p>En las sociedades anglosajonas se reconoce a los h\u00e9roes; aqu\u00ed no. Es m\u00e1s, se trata de minusvalorarlos. No ser\u00e1 para tanto, nos dicen algunos. O por algo ser\u00e1, comentan otros, tratando de inmediato de encontrar alg\u00fan agujero por el que drenar su valor, no vaya a resultar que la contemplaci\u00f3n de los h\u00e9roes y de las hero\u00ednas vaya a poner al descubierto nuestras propias y no reconocidas miserias. Otros lo hicieron y nosotros no. Ya se sabe el porqu\u00e9: debe de ser que ellos recibieron apoyo externo, tuvieron suerte o su \u00e9xito conven\u00eda a otros, abriendo as\u00ed paso a la m\u00e1s miserable de las explicaciones humanas: la teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n, detr\u00e1s de todos y de todo.<\/p>\n<p>Pero no, detr\u00e1s de Mitxelena, de Frankl o de Shackleton no hubo apoyo externo, ni tuvieron suerte, ni su \u00e9xito conven\u00eda a otros. Vamos, que no hubo asomo de conspiraci\u00f3n alguna. M\u00e1s bien dosis ingentes de miseria, sufrimiento, soledad y la circunstancia de haberles tocado lo malo en el peor de los momentos.<\/p>\n<p>Un pueblo se hace de referencias buenas a las que acudir en los momentos malos. Por eso son tan importantes los patriotas y los h\u00e9roes, por eso los necesitamos tanto. S\u00ed, los patriotas y los h\u00e9roes, por muy poco de moda que decirlo pueda estar. Para m\u00ed patriota es una de las caras que presenta la solidaridad humana. Porque es lo que se hace, no lo que se dice.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca de <i>influencers<\/i>, cuya influencia dura tres d\u00edas, hay que recordar la influencia que algunos han tenido de por vida. Y es bueno observar que esa influencia est\u00e1 basada, con mucha frecuencia, no tanto en grandes aciertos, victorias o \u00e9xitos, sino en su comportamiento como derrotados y marginados. Y sin embargo&#8230; La historia no es c\u00f3mo empieza, sino m\u00e1s bien c\u00f3mo acaba. La cuesti\u00f3n fundamental es la hora en la que decidimos hacer el balance. Mitxelena era un condenado a muerte a los 22, un hombre sin oficio ni beneficio a los 32, y una referencia intelectual para todo un pueblo a los 60. Como para advertir dicha tendencia en los a\u00f1os 40. El propio Mitxelena sol\u00eda repetir a menudo que si pol\u00edticamente estaba donde estaba era debido al ejemplo dado en el peor de los momentos por gentes como Juan Ajuriagerra y Joseba Rezola. No se pod\u00eda decir que Mitxelena se apuntara entonces a un caballo ganador.<\/p>\n<p>Koldo nos dej\u00f3 un legado conocido de todos, pero lo m\u00e1s importante hoy para m\u00ed es su manera de enfrentarse a la vida, su ir a por todas, su compromiso vital, su valent\u00eda y su incapacidad para rehuir lo que ten\u00eda delante, por dif\u00edcil que fuera. Ah\u00ed estaba \u00e9l, siempre, acertada o equivocadamente. Recordamos sus aciertos, olvidamos sus errores y admiramos su comportamiento, su actitud.<\/p>\n<p><b><span class=\"MayusculasNegrita\">H\u00e9roe y hero\u00edna <\/span><\/b><\/p>\n<p>Lo observo sufriendo las embestidas de lo que fueron aquellos terribles a\u00f1os finales de los 70 y comienzos de los 80, que hoy ya ni recordamos, pero en los que nos pareci\u00f3 que todo, absolutamente todo, otra vez, estaba en juego. Y un hombre que amaba tanto a su pa\u00eds como Koldo no estaba dispuesto a que las nuevas generaciones sufrieran de nuevo lo que \u00e9l hab\u00eda sufrido. No, nunca m\u00e1s, pensaba. Si algo le dol\u00eda especialmente era observar la soberbia de algunos j\u00f3venes de las nuevas generaciones al obstinarse en partir de cero.<\/p>\n<p>Volver a empezar est\u00e1 muy bien, pero nunca desde cero. Ah\u00ed radica a veces la diferencia entre la soberbia y la humildad. Hablamos de Koldo, pero creo que tendr\u00edamos que hablar de Koldo y de Matilde, sin la cual no se entiende absolutamente nada de la trayectoria de Koldo. No quiero ni pensar en la desaz\u00f3n de alguno de los momentos vividos juntos. H\u00e9roe y hero\u00edna.<\/p>\n<p>Si historias como la de Koldo nos hicieran al menos ayudar a saber que la vida no empieza con nosotros, que somos lo que somos en gran parte a lo que en su momento hicieron otros, y que lo nuestro, con ser grave, puede ser m\u00ednimo con lo que a otros les toc\u00f3 sufrir\u2026 Y a la vez, servir para constatar que, si otros lo hicieron, tambi\u00e9n nosotros podemos, de la misma manera, sobrevivir. Otros lo tuvieron mucho peor y salieron. A veces lo \u00fanico que se puede hacer es aguantar, mantener la calma y continuar. Es decir, a veces lo \u00fanico que se puede hacer es convertirse en un h\u00e9roe.<\/p>\n<p>Me he preguntado qu\u00e9 pensar\u00eda Mitxelena a prop\u00f3sito de los acontecimientos que estamos viviendo en estos d\u00edas. Tal vez juzgar\u00eda de modo diferente. Cada cual est\u00e1 anclado en su \u00e9poca y proyecta el futuro en funci\u00f3n de su presente y, en muchas ocasiones, de su pasado. A Mitxelena la guerra le marc\u00f3 definitivamente. Era, lo sab\u00eda bien, un perdedor, que lo que m\u00e1s aborrec\u00eda y trataba de evitar era eso: una nueva derrota.<\/p>\n<p>Pero, al tiempo, cuando orient\u00f3 su soluci\u00f3n con respecto a la unificaci\u00f3n de la lengua vasca, se dej\u00f3 llevar, lo dijo muchas veces, por la tendencia dominante que observaba entre los sectores m\u00e1s din\u00e1micos de la literatura vasca. Estaba, pues, abierto a los signos de los tiempos.<\/p>\n<p>Si, adem\u00e1s, el h\u00e9roe mantiene en el peor de los momentos el sentido del humor, es para elevarlo a los altares. Siento decirlo, no era el caso de Koldo, que, de verdad, ten\u00eda muy mal genio. Pod\u00eda convertirse en alguien muy desagradable. A cada uno lo suyo. Y es verdad. \u00a1Pero es que algo malo ten\u00eda que tener el bueno de Koldo&#8230;! Alguien, en el fondo, tan humano. La palabra entra\u00f1able parec\u00eda haber sido creada para \u00e9l. Muy a pesar suyo en algunos momentos.<\/p>\n<p>Me alegro que la figura de Koldo Mitxelena sea recuperada y acogida nuevamente por los que \u00e9l siempre consider\u00f3 que eran los suyos, incluso en momentos de enfrentamiento. Porque algunos de los m\u00e1s graves errores de los suyos en aquella \u00e9poca tuvieron mucho que ver con el escaso aprecio que manifestaron a prop\u00f3sito de la apertura de Mitxelena hacia las opiniones de las nuevas generaciones, as\u00ed como su visi\u00f3n y conocimiento de la lengua vasca.<\/p>\n<p>Si algo me apena es no haber profundizado m\u00e1s en los sentimientos religiosos de Mitxelena en <i>D\u00edas de ilusi\u00f3n y v\u00e9rtigo. 1977-1987<\/i>. Pero no pude. \u00bfC\u00f3mo evolucion\u00f3 a este respecto aquel ni\u00f1o de los luises de Renteria, que se escandaliza por la actuaci\u00f3n de la jerarqu\u00eda espa\u00f1ola en la guerra y en las c\u00e1rceles, y que luego apenas habla de ello cuando se trata de conocer sus convicciones m\u00e1s \u00edntimas? Era autoridad moral, pero no la ejerc\u00eda; dejaba a los dem\u00e1s que obraran en consecuencia. Me hubiera gustado saberlo, pero algunos de los suyos no me lo permitieron.<\/p>\n<p>No me negar\u00e1n que nos dej\u00f3 una maravillosa historia: \u00e9rase una vez un pobre gudari, flaco, t\u00edmido y enfermizo, que comenz\u00f3 a estudiar griego en la trinchera y ling\u00fc\u00edstica en la c\u00e1rcel de Burgos, y que termin\u00f3 siendo catedr\u00e1tico en Salamanca.<\/p>\n<p>\u00bfHay quien tenga una historia mejor?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado mi\u00e9rcoles 11 de octubre, se conmemor\u00f3 el trig\u00e9simo aniversario del fallecimiento de Koldo Mitxelena. 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