{"id":1155,"date":"2017-11-13T12:47:24","date_gmt":"2017-11-13T11:47:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1155"},"modified":"2017-11-13T12:47:24","modified_gmt":"2017-11-13T11:47:24","slug":"un-siglo-de-concejales-abertzales-en-irunea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2017\/11\/13\/un-siglo-de-concejales-abertzales-en-irunea\/","title":{"rendered":"Un siglo de concejales abertzales en Iru\u00f1ea"},"content":{"rendered":"<p><em>Los tres primeros concejales jeltzales accedieron al Ayuntamiento de Iru\u00f1ea en 1917; su gesti\u00f3n hizo que en 1922 se les unieran otros cinco ediles abertzales m\u00e1s<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de Josu Chueca<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2017\/11\/11\/bin_25482862_con_9629541_20755.jpg\" alt=\"Francisco Lorda, pintado por Ciga.\" \/><br \/>\nFrancisco Lorda, pintado por Ciga.<\/p>\n<p>Era la cuarta vez que lo intentaban. Hab\u00edan presentado candidaturas en 1911, 1913 y tambi\u00e9n en 1915, pero hasta las elecciones del 11 de noviembre de 1917, no pudieron conseguir las ansiadas primeras actas de concejal en el Ayuntamiento de Iru\u00f1ea los candidatos jeltzales Francisco Lorda Yoldi, Felix Garc\u00eda Larrache y Santiago Cunchillos Manterola. Aunque en las anteriores convocatorias citadas, hab\u00edan presentado gente muy cualificada y conocida -Manuel Aranzadi, Cipriano Monz\u00f3n, Serapio Esparza- la hegemon\u00eda liberal y carlo-integrista solo fue acompa\u00f1ada por representantes de las distintas facciones derechistas de \u00e1mbito estatal (mauristas, romanonistas\u2026).<\/p>\n<p>Tan solo a partir de 1913, con la puntual entrada de concejales socialistas, un atisbo de heterodoxia empez\u00f3 a fisurar el bloque conservador de la capital navarra. Esta fina veta de pluralismo, en la Iru\u00f1ea de principios del siglo pasado, se agrand\u00f3 cuando la alternativa nacionalista irrumpi\u00f3 con los citados Lorda, Garc\u00eda Larrache y Cunchillos en el Ayuntamiento de la capital navarra.<\/p>\n<p>Sin duda, de los tres, el m\u00e1s destacado era Santiago Cunchillos, quien, abogado de profesi\u00f3n, hab\u00eda sido secretario de la Diputaci\u00f3n navarra en los a\u00f1os 1909-1913. Dimitido, en circunstancias a\u00fan no esclarecidas (oposici\u00f3n a un contrafuero o enfrentamiento con alg\u00fan diputado) le daba a la candidatura de 1917 un relieve muy cualificado en el plano pol\u00edtico administrativo. Cunchillos, originario de Aoiz (1882), se hab\u00eda vinculado desde su juventud a actividades y organizaciones vasquistas de corte cultural. Como militante del PNV presidi\u00f3 el Centro Vasco en 1915, a\u00f1o en el que se present\u00f3 por primera vez a las elecciones municipales. Tras su entrada en el Ayuntamiento, repiti\u00f3 cargo en las elecciones de 1922. Despose\u00eddo de su acta por la dictadura primorriverista no la recuper\u00f3 hasta el breve periodo de 1930-1931.<\/p>\n<p>Proclamada la Rep\u00fablica, particip\u00f3 en la Comisi\u00f3n dinamizada por Eusko Ikaskuntza para la redacci\u00f3n del Estatuto General del Estado Vasco, popularmente conocido como el Estatuto de Estella. Exiliado en 1936, integr\u00f3 la Delegaci\u00f3n del Gobierno vasco, constituida en Buenos Aires en 1938, donde fallecer\u00eda en 1953.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n padeci\u00f3 el exilio Felix Garc\u00eda Larrache. Originario de Iru\u00f1ea (1880) era el hermano primog\u00e9nito del luego dirigente republicano Rufino G. Larrache. F\u00e9lix, nacionalista desde su juventud, comparti\u00f3 estudios y afinidades en Tolosa, con sus amigos y luego significados dirigentes peneuvistas Jose Eizaguirre y Doroteo Ziaurriz. Tras realizar la licenciatura de Farmacia en Madrid y de An\u00e1lisis Biol\u00f3gicos en el Instituto Pasteur de Par\u00eds, abri\u00f3 farmacia en Iru\u00f1ea, en los bajos de la casa familiar. La guerra lo llev\u00f3 al destierro, junto al resto de su familia, siguiendo el camino de algunos de sus progenitores, ya instalados en Baiona desde el siglo XIX, con una continuidad hasta el presente, como lo atestigua el largo exilio de su sobrino recientemente fallecido en la capital labortana, Javier Garc\u00eda Larrache.<\/p>\n<p>El \u00faltimo de ellos, Francisco Lorda Yoldi (Iru\u00f1ea, 1877) era empleado administrativo en el Instituto Provincial de Ense\u00f1anza. Vinculado al PNV desde su fundaci\u00f3n en Iru\u00f1ea, fue presidente del Centro Vasco en 1926 e integrante de la Comisi\u00f3n pro Reunificaci\u00f3n PNV-CNV en 1930. Fue, sin duda, el m\u00e1s relevante y activo de los tres en la pol\u00edtica municipal. Seguramente por ello se intent\u00f3 inhabilitarle, sin conseguirlo, argumentando la supuesta incompatibilidad con su actividad profesional. Por el n\u00famero y por la variedad de temas planteados por Lorda, en el Ayuntamiento pamplonica, fue en sus periodos como concejal el m\u00e1s activo y relevante de la minor\u00eda nacionalista y del conjunto de ediles all\u00ed representados.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Ambiente \u2018caliente\u2019 <\/span>Las elecciones en las que fueron elegidos, celebradas el domingo 11 de noviembre de 1917, eran comicios municipales ordinarios, para la renovaci\u00f3n bienal de los ayuntamientos, pero se dieron enmarcadas por la situaci\u00f3n muy especial que se viv\u00eda en todo el Estado desde el reciente verano-oto\u00f1o <i>calientes<\/i> de 1917.<\/p>\n<p>A la convocatoria de huelga general por parte de las organizaciones de izquierdas como el PSOE, UGT&#8230; y la consiguiente represi\u00f3n gubernativa, se sumaba la abortada asamblea de parlamentarios intentada en Barcelona. En el \u00e1mbito vasco destacaba el rebrote de la reivindicaci\u00f3n nacionalista que vino materializado por el <i>Mensaje de las Diputaciones <\/i>de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba a la monarqu\u00eda espa\u00f1ola, pidiendo la reintegraci\u00f3n foral o en su defecto un amplio reparto de competencias auton\u00f3micas a favor de las diputaciones citadas.<\/p>\n<p>En este especial contexto, cuatro candidaturas concurrieron a las urnas para completar la m\u00e1xima entidad municipal navarra. Tres lo hicieron mediante coaliciones: la Alianza Liberal, agrupando a los partidos liberal democr\u00e1tico y conservador y al Partido Republicano; una segunda entente, conformada por mauristas y liberales albistas, flanqueados por la izquierda por el m\u00e1s significado dirigente socialista local, Gregorio Angulo, y la tercera de ellas, la conformada por los militantes peneuvistas Lorda, G. Larrache y Cunchillos y los integristas V. Lipuzcoa y E. Ariz. Completaba estas opciones electorales, el \u00fanico partido que no concurri\u00f3 coaligado, el carlista, que a\u00fan yendo en solitario se hizo con la mayor parte (7) de las actas en litigio.<\/p>\n<p>La entrada en el Ayuntamiento, por parte de los jelkides Lorda, Cunchillos y Garc\u00eda Larrache era la consecuencia de la pol\u00edtica de implantaci\u00f3n y desarrollo que su corriente ven\u00eda experimentando en Nafarroa en general y en Iru\u00f1ea en particular, desde su aparici\u00f3n en la primera d\u00e9cada del reci\u00e9n iniciado siglo XX. Enlazando con el ya finiquitado impulso de los <i>euskaros,<\/i> quienes, a trav\u00e9s de la Asociaci\u00f3n Euskara de Navarra, hab\u00edan acercado al vasquismo cultural y nacionalismo pol\u00edtico a algunos de los primeros conspicuos nacionalistas -Estanislao Aranzadi- y sobre los ecos de la extraordinaria y pionera movilizaci\u00f3n de la <i>Gamazada<\/i>, la apertura de los primeros Centros Vascos (plazuela de San Jos\u00e9, 1910; Palacio de Marqu\u00e9s de Guirior en Zapater\u00eda 50, 1913) les hab\u00eda dado un extraordinario soporte organizativo, complementado en el plano pol\u00edtico con la aparici\u00f3n de organizaciones locales y con su coordinaci\u00f3n desde 1911, a trav\u00e9s del Napar Buru Batzar. La aparici\u00f3n en ese mismo a\u00f1o del semanario <i>Napartarra<\/i> les dot\u00f3, hasta el surgimiento del diario <i>La Voz de Navarra<\/i> (1923), de la m\u00e1s importante herramienta de popularizaci\u00f3n de la alternativa jelkide en la sociedad navarra de la Restauraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Su acceso al Ayuntamiento iru\u00f1earra iba a multiplicar cualitativamente su audiencia e incidencia pol\u00edtica, tanto en los grandes ejes de la misma, como en las \u00e1reas m\u00e1s a pie de calle. As\u00ed, en la sesi\u00f3n constitutiva del Ayuntamiento, verificada el d\u00eda 1 de enero de 1918, la moci\u00f3n presentada por Santiago Cunchillos fue una declaraci\u00f3n de intenciones program\u00e1ticas en toda l\u00ednea. En ella, adem\u00e1s de criticar la inhibici\u00f3n de las autoridades navarras, tanto municipales como provinciales, en la reivindicaci\u00f3n de la reintegraci\u00f3n foral ya puesta en marcha por parte de las diputaciones de las provincias vascongadas, se protestaba directa y claramente \u201ccontra la ley de 25 de octubre de 1839, abolitoria de los fueros o derechos vascos y, por tanto, la Constituci\u00f3n del Reino de Navarra y contra todas las disposiciones emanadas de las Cortes y de los Gobiernos Centrales atentatorias a dichos Fueros\u201d. Como consecuencia de esta moci\u00f3n y tras ese planteamiento, un extraordinario movimiento municipalista se dio por toda Navarra, hasta su culminaci\u00f3n en la Asamblea del 30 de diciembre de 1918, donde a nivel de toda la comunidad provincial se plante\u00f3 \u201cla derogaci\u00f3n de la ley abolitoria de los Fueros y la reclamaci\u00f3n de la m\u00e1s amplia autonom\u00eda posible\u201d.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">El d\u00eda a d\u00eda <\/span>Pero, adem\u00e1s de esta pol\u00edtica general, que conflu\u00eda con las reivindicaciones entonces planteadas en las distintas capitales vascas, de la mano y voz de estos concejales, cuestiones que ata\u00f1\u00edan a la lucha a favor del abaratamiento del precio del pan, a trav\u00e9s de la bajada de su precio por parte de la Tahona municipal del V\u00ednculo; la pavimentaci\u00f3n de las calles; la regularizaci\u00f3n y control efectivo de las contrataciones por parte del ayuntamiento; la oposici\u00f3n a sufragar la construcci\u00f3n de instalaciones militares para el <i>ramo de guerra<\/i>\u2026 multiplicaron la incidencia de esta minor\u00eda, mucho m\u00e1s all\u00e1 de sus tres esca\u00f1os municipales.<\/p>\n<p>Seguramente por ello, la siguiente renovaci\u00f3n parcial del Ayuntamiento, verificada en las elecciones de 3 de febrero de 1922, aument\u00f3 su implantaci\u00f3n, con la entrada como concejales de otros cinco jelkides m\u00e1s, entre los que se encontraban el renombrado ge\u00f3grafo y profesor Leoncio Urabayen, el arquitecto Serapio Esparza y el pintor Javier Ciga. Todo ello le dio un relieve al grupo municipal del PNV, segunda fuerza en el Ayuntamiento, que solo la inhabilitaci\u00f3n de todos ellos, en la dictadura primorriverista, pudo eliminar. Abundando en esta desaparici\u00f3n como alternativa pol\u00edtica municipal, la especial bipolarizaci\u00f3n de las elecciones parteras del r\u00e9gimen republicano, el 12 de abril de 1931, dej\u00f3 sin grupo municipal al PNV en el consistorio iruindarra.<\/p>\n<p>Cuando en la transici\u00f3n postfranquista, en las primeras elecciones de abril de 1979, irrumpieron de nuevo, hasta el punto de casi alcanzar la vara de mando los concejales abertzales, alguien con poca informaci\u00f3n y peor fe pudo pensar que eso era algo novedoso y circunstancial. Pues no, actualmente, a un siglo de los primeros concejales abertzales en Iru\u00f1ea, en la primigenia ciudad de los vascones, tal como en Donostia, Bilbao o Gasteiz, la m\u00e1xima <i>makila<\/i> municipal hace honor a aquellos pioneros como Felix Garcia Larrache, Santiago Cunchillos y Francisco Lorda que, tal d\u00eda como hoy, entraron en el Ayuntamiento iruindarra por la puerta grande de las urnas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los tres primeros concejales jeltzales accedieron al Ayuntamiento de Iru\u00f1ea en 1917; su gesti\u00f3n hizo que en 1922 se les unieran otros cinco ediles abertzales m\u00e1s Un reportaje de Josu Chueca Francisco Lorda, pintado por Ciga. Era la cuarta vez que lo intentaban. 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