{"id":1162,"date":"2017-11-20T12:15:18","date_gmt":"2017-11-20T11:15:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1162"},"modified":"2017-11-20T12:15:18","modified_gmt":"2017-11-20T11:15:18","slug":"la-desconocida-historia-de-pedro-baigorri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2017\/11\/20\/la-desconocida-historia-de-pedro-baigorri\/","title":{"rendered":"La desconocida historia de Pedro Baigorri"},"content":{"rendered":"<p><em>45 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte por el Ej\u00e9rcito colombiano en una emboscada cuando preparaba un grupo guerrillero, la familia de Pedro Baigorri sigue buscando sus restos. Las ideas revolucionarias y la cocina fueron sus pasiones<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de Unai Aranzadi<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2017\/11\/18\/import_9643335.jpg\" alt=\"Pedro Baigorri, cocinero en el Hotel Yoldi de Iru\u00f1ea.\" \/><br \/>\nPedro Baigorri, cocinero en el Hotel Yoldi de Iru\u00f1ea.<\/p>\n<p>Hubo funeral, pero no sepultura. M\u00e1s all\u00e1 de una escueta nota de la embajada de Espa\u00f1a en Colombia, la familia no recibi\u00f3 nada en su casa de Iru\u00f1ea. Ni cuerpo, ni restos \u00f3seos, ni cenizas. Ni tampoco un relato veraz de c\u00f3mo lo mat\u00f3 el Ej\u00e9rcito colombiano. Nada. Corr\u00eda el final de 1972, y tanto para el r\u00e9gimen conservador de Misael Pastrana, como para la dictadura de Francisco Franco, Pedro Baigorri Apezteguia (Zabaldika, 1939) era un revolucionario m\u00e1s a borrar del mapa. Aunque todo el barrio de la Txantrea se volc\u00f3 en el responso, y la homil\u00eda del p\u00e1rroco fue transgresora para los tiempos que corr\u00edan, tras este lleg\u00f3 un silencio de 45 a\u00f1os que por primera vez rompen los hermanos Baigorri frente a mi bloc de notas. Por incre\u00edble que resulte, hasta este a\u00f1o no se hab\u00eda publicado un s\u00f3lo documento que probara la existencia de un personaje tan fascinante como Pedro. Algo concluyente que trascendiera al mito, al rumor, a una cita de pasada. \u00bfQui\u00e9n era aquel cocinero vasconavarro que, seg\u00fan unos pocos testigos, muri\u00f3 tratando de abrir un foco guerrillero?<\/p>\n<p>Caminando por Ma\u00f1eru, la merindad navarra de donde vienen los Baigorri Apezteguia, a Pablo, hermano menor de Pedro, le brotan los recuerdos. \u201cCuando mataron a Pedro, la polic\u00eda interrog\u00f3 en la comisar\u00eda de Pamplona a mi padre, y despu\u00e9s estuvimos vigilados d\u00eda y noche durante mucho tiempo. Menos mal que mi padre era guardia retirado y aquello atenu\u00f3 algo la presi\u00f3n que hicieron\u201d. Porque el padre de los Baigorri era guardia civil. \u201cUn guardia civil de ideas republicanas que se meti\u00f3 en el cuerpo al quedarse sin trabajo tras la guerra\u201d, asegura Pablo y corrobora Angelines, su hermana mayor. \u201cEs que tras el golpe del 36, le mataron a un amigo sindicalista y \u00e9l tuvo que huir al monte, pero tras la intermediaci\u00f3n de un conocido pudo salvar la vida, y lo que le dio la seguridad plena fue meterse al cuerpo, no s\u00f3lo por trabajo, sino para quitarse la fama de republicano que arrastraba\u201d, explica.<\/p>\n<p>Siendo un adolescente, Pedro Baigorri, un aficionado a los trucos de magia que destac\u00f3 en el barrio por su habilidades para el judo, entr\u00f3 en la cocina del Hotel Yoldi como pinche. Corr\u00eda el a\u00f1o 1954, y el alojamiento pamplonica viv\u00eda su d\u00e9cada dorada. Charlton Heston, Deborah Kerr o Anthony Quinn, eran algunas de las muchas estrellas que pasaban por su comedor en Sanfermines. Entre fogones, Pedro fue tratado como un hijo por uno de los cocineros. Seg\u00fan recuerdan sus hermanos, un guipuzcoano vasquista con ideas de izquierda. Tras unos pocos a\u00f1os en la cocina del Hotel Yoldi, su padrino a los fuegos le abri\u00f3 las puertas del Hotel Mar\u00eda Cristina en Donostia. Angelines, cinco a\u00f1os menor que Pedro, recuerda un detalle importante. \u201cDesde Pamplona hasta San Sebasti\u00e1n hubo dos cosas que no dej\u00f3 nunca. Las clases de franc\u00e9s, y el judo\u201d. Todo apunta a que Pedro planeaba un salto al otro lado de la muga, donde la familia cree que ten\u00eda contactos pol\u00edticos. \u201cPero antes de abandonar la cocina del Mar\u00eda Cristina le pas\u00f3 una an\u00e9cdota muy curiosa\u201d, recuerda con humor Angelines. \u201cUno de los d\u00edas que el <i>Azor<\/i> estaba anclado en La Concha con Franco a bordo, le ordenaron que cocinara para el general\u00edsimo. Y all\u00ed que fue a prepararle unos platos\u201d. Pasado un a\u00f1o en Donostia, Pedro anunci\u00f3 que se marchaba a Par\u00eds.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Hervidero de ideas <\/span>En la rom\u00e1ntica Rue de la Harpe, situada en pleno coraz\u00f3n del barrio latino, Pedro no s\u00f3lo encontr\u00f3 alojamiento y trabajo en un restaurante cercano, sino adem\u00e1s, el espacio vital que buscaba: j\u00f3venes que hablaban su mismo idioma y todo un hervidero de ideas revolucionarias, en gran medida, tra\u00eddas por los primeros refugiados pol\u00edticos que iban huyendo de las dictaduras latinoamericanas. Tambi\u00e9n se matricul\u00f3 en la Nouvelle Universit\u00e9 para seguir aprendiendo franc\u00e9s, lugar en el que en 1960 conoci\u00f3 al que ser\u00eda el amor de su corta vida, Colombia Moya; una hermosa bailarina mexicana de cierto renombre internacional que decidi\u00f3 dar un respiro a su ajetreada carrera en la capital gala.<\/p>\n<p>Cincuenta y seis a\u00f1os despu\u00e9s de aquel flechazo, Colombia Moya accede a verse conmigo para hablar por primera vez sobre su pasado en causas de las que teme dar muchos detalles. \u201cTen\u00edamos amigos comunes, y militamos juntos haciendo esas cosas que se hac\u00edan entonces\u201d, recuerda cautelosa. Colombia, que se llama as\u00ed por su madre, natural de aquel pa\u00eds, se esfuerza en no dar detalles de siglas u organizaciones, pero deja entrever que Pedro y ella estuvieron implicados en actividades clandestinas. \u201cHaciendo un recado de inc\u00f3gnito en B\u00e9lgica, tuvimos que viajar en tren y compartir piso en Bruselas. Fue as\u00ed como empezamos nuestra relaci\u00f3n afectiva\u201d. Ella lo recuerda como un chicarr\u00f3n algo provinciano pero muy noble en sus principios. Tambi\u00e9n algo ex\u00f3tico por su mete\u00f3rica carrera como chef, pues con s\u00f3lo 21 a\u00f1os, Pedro dio el salto al Pr\u00edncipe de Gales, un conocido hotel de lujo en el que fue jefe de grupo.<\/p>\n<p>En aquellos a\u00f1os tan definitorios, los padres de Pedro viajaron a Par\u00eds para abrazar a ese hijo responsable que mes a mes, les enviaba parte de su sueldo a casa. \u201cEn aquel viaje, Pedro le dijo a mi madre que quer\u00eda llevarla con \u00e9l a Rusia, un pa\u00eds que por las cosas en las que andaba visit\u00f3\u201d, recuerda Pablo. \u201cPara m\u00ed\u201d, dice su hermana, \u201cque cuando le dijo a mi madre que fuese con \u00e9l a Rusia, lo que Pedro quer\u00eda era estar con ella a solas y poderle explicar c\u00f3mo entend\u00eda el mundo y las cosas que iba a terminar haciendo, pero al final no se dio la oportunidad y mi madre siempre se qued\u00f3 con pena de no haber podido aprovechar ese viaje\u201d, recuerda Angelines.<\/p>\n<p>Con el flamante \u00e9xito del Movimiento 26 de Julio en Cuba, gran parte de la flor y nata revolucionaria visitaba asiduamente la delegaci\u00f3n cubana de Par\u00eds, y aunque no se sabe exactamente c\u00f3mo fue, resulta plausible que all\u00ed Pedro hiciera muy buenas migas con la embajadora, Rosa Sime\u00f3n. No s\u00f3lo porque compart\u00edan ideas de izquierda, sino porque la ascendencia de Rosa tambi\u00e9n clavaba sus ra\u00edces en Navarra. \u201cLa cosa es que en Par\u00eds, Pedro conoci\u00f3 a N\u00fa\u00f1ez Jim\u00e9nez, quien fuera barbudo en la Sierra con Fidel, y luego director del Instituto Nacional de Reforma Agraria\u201d, resume Colombia Moya. \u201c\u00c9l le invit\u00f3 a Cuba para comenzar una plantaci\u00f3n de champi\u00f1ones dentro de una gran cueva, as\u00ed que despu\u00e9s de que \u00e9l se fuera, yo le segu\u00ed m\u00e1s tarde llevando yo misma los champi\u00f1ones. Deb\u00eda ser el a\u00f1o 1962\u201d. Los meses que Pedro estuvo s\u00f3lo en Cuba, vivi\u00f3 en el hotel Habana Libre, pero con la llegada de Colombia, la pareja se instal\u00f3 en un chalet de Miramar, pegado a la residencia del influyente N\u00fa\u00f1ez Jim\u00e9nez. \u201cMuy r\u00e1pidamente, Pedro empez\u00f3 a codearse con lo m\u00e1s alto. Le ten\u00edan confianza todos\u201d, asegura la mejicana. \u201cFidel le apreciaba mucho, y tambi\u00e9n Ra\u00fal. Recuerdo el d\u00eda que conoc\u00ed al Che en una cena de nuestro c\u00edrculo. Fidel era muy expresivo y hablador, pero el Che observaba en silencio desde su esquina. Era muy hermoso y muy agradable. Me pareci\u00f3 como un \u00e1ngel\u201d. Pedro no s\u00f3lo se ocup\u00f3 del proyecto de los champi\u00f1ones, sino tambi\u00e9n de otros asuntos de la industria tur\u00edstica. En esa labor, fue, adem\u00e1s de asesor en cuestiones de hosteler\u00eda, responsable de la importaci\u00f3n de vino navarro a Cuba. Un pedido enorme a bodegas Sarri\u00e1 que a\u00fan es recordado por algunos de sus m\u00e1s veteranos empleados. \u201cPero un d\u00eda tuvimos una discusi\u00f3n muy fuerte y rompimos\u201d, recuerda Colombia Moya. \u201cNo le volv\u00ed a ver m\u00e1s, aunque cuando supe de su muerte, me dio mucha l\u00e1stima\u201d, admite con tristeza.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Curso de guerrilla <\/span>Fue en esa etapa solitaria cuando Pedro conoci\u00f3 a Tulio Bayer, un m\u00e9dico colombiano que en 1962 tuvo un sonado \u00e9xito al frente de una ef\u00edmera guerrilla del Oriente colombiano. Junto a este, estaba William Ram\u00edrez, un joven estudiante de sociolog\u00eda con el que tuve la oportunidad conversar largo y tendido en su casa de Bogot\u00e1. \u201cTulio, Pedro y yo hicimos el curso de guerrilla de los cubanos. Muy bueno e intensivo, como de tres meses o m\u00e1s. Aprendimos cosas como usar explosivos, armas y comunicaciones. Al terminar, cuando lleg\u00f3 la hora de viajar a Colombia para iniciar nuestra insurrecci\u00f3n, lo hicimos pasando por Par\u00eds, como maniobra de distracci\u00f3n para que no se viese que ven\u00edamos de Cuba\u201d. A su paso por Europa en 1967, Pedro pudo acercarse a Pamplona para ver a su familia. Ser\u00eda la \u00faltima vez que lo ver\u00edan con vida. Con Tulio Bayer, William Ram\u00edrez y Pedro Baigorri nac\u00eda una nueva y singular guerrilla de tres. De esta fueron testigos los escasos colombianos que habitaban su \u00e1rea de operaciones en la Sierra Nevada de Santa Marta. \u201cNosotros est\u00e1bamos acampados a media altura. Alrededor nuestro y por debajo, campesinos, y subiendo, los ind\u00edgenas\u201d, recuerda William Ram\u00edrez. Siendo una tropa de tres, sin apoyo log\u00edstico y nula financiaci\u00f3n, aquella aventura estaba abocada al fracaso; y por si fuera poco, Tulio comenz\u00f3 a abusar del trago. Seg\u00fan afirma William, \u201cse la pasaba emborrach\u00e1ndose, escribiendo y fumando, hasta que un d\u00eda le dije a Pedro que hab\u00eda que hablar claro con \u00e9l. Lo hicimos, pero Tulio lo neg\u00f3 todo, y desde entonces el tipo sab\u00eda que yo era su opositor all\u00e1\u201d. Un d\u00eda, con la excusa de querer cazar el alimento del d\u00eda, Tulio dispar\u00f3 a William. De aquel episodio, el soci\u00f3logo guarda un detalle que revela parte de la personalidad de Pedro. \u201cYo quise hacerle un juicio de guerra a Tulio para matarlo por intentar darme, pero cuando se lo dije a Pedro, me mir\u00f3 con p\u00e1nico, como diciendo, \u00bfusted est\u00e1 loco? As\u00ed que al final, simplemente nos fuimos\u201d.<\/p>\n<p>De vuelta en la capital, William, Pedro y otros j\u00f3venes de izquierda crearon una milicia urbana en tanto que solicitaron un encuentro con la c\u00fapula del ELN para discutir su posible incorporaci\u00f3n a la guerrilla guevarista. Mientras, para poder sobrevivir econ\u00f3micamente, Pedro recuper\u00f3 su oficio de chef en una de las mejores cocinas de la ciudad, la del Hotel Presidente. Pero el tiempo iba pasando y el ELN no les recib\u00eda, as\u00ed que tras un par de a\u00f1os de exasperante espera, Pedro ide\u00f3 una alternativa mediante la cual dar cauce a sus ideales revolucionarios. Alfredo Molano, compa\u00f1ero de Pedro en la milicia urbana de Bogot\u00e1, y uno de los cronistas que mejor conoce la historia de las guerrillas, lo recuerda as\u00ed. \u201c\u00c9l era un personaje muy misterioso, y muy atractivo por lo tanto. Misterioso porque ven\u00eda de la vieja escuela clandestina que se daba en los a\u00f1os cincuenta. F\u00edjate que en Par\u00eds, \u00e9l estuvo trabajando con los argelinos del Frente Nacional de Liberaci\u00f3n\u2026\u201d. Seg\u00fan Molano, Pedro se fue al Departamento del C\u00e9sar para activar, junto a un pu\u00f1ado de campesinos, un nuevo foco guerrillero. Sin embargo, la gesta no durar\u00eda mucho. La primera semana de octubre de 1972 el Ej\u00e9rcito le prepar\u00f3 una emboscada en la que muri\u00f3 acribillado junto a otros dos campesinos. Seg\u00fan Molano, \u201clo mal enterraron en la Serran\u00eda del Perij\u00e1 tras cortarle una mano para identificarlo\u201d. 45 a\u00f1os despu\u00e9s, la familia lo sigue buscando.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>45 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte por el Ej\u00e9rcito colombiano en una emboscada cuando preparaba un grupo guerrillero, la familia de Pedro Baigorri sigue buscando sus restos. Las ideas revolucionarias y la cocina fueron sus pasiones Un reportaje de Unai Aranzadi Pedro Baigorri, cocinero en el Hotel Yoldi de Iru\u00f1ea. 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