{"id":1174,"date":"2017-12-11T12:04:41","date_gmt":"2017-12-11T11:04:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1174"},"modified":"2017-12-11T12:04:41","modified_gmt":"2017-12-11T11:04:41","slug":"jose-arrue-pintor-de-lo-rural-y-lo-urbano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2017\/12\/11\/jose-arrue-pintor-de-lo-rural-y-lo-urbano\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Arrue, pintor de lo rural y lo urbano"},"content":{"rendered":"<p>Los vecinos de Orozko han recordado este a\u00f1o a Jos\u00e9 Arrue representando su cuadro \u2018Romer\u00eda\u2019 en el lugar original. Este reportaje dibuja la faceta de pintor del artista bilbaino<\/p>\n<p><strong>Un reportaje de Amaia Mujika Go\u00f1i<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2017\/12\/arr0001.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1175\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/files\/2017\/12\/arr0001-580x425.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2017\/12\/arr0001-580x425.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/files\/2017\/12\/arr0001.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p>EL pasado 5 de abril se cumpli\u00f3 el cuadrag\u00e9simo aniversario del fallecimiento de Jos\u00e9 Arrue Valle. En Orozko, localidad donde Arrue conoci\u00f3 a su mujer, Segunda Mendizabal, y su lugar de residencia tras contraer matrimonio en 1910, sus vecinos le recordaron con la representaci\u00f3n viviente de su pintura Romer\u00eda, \u00f3leo de 1920 en el que se reproduce la fiesta popular que se celebraba, cada 29 de septiembre, en la campa de la ermita de San Miguel de Mugarraga, en el barrio de Beraza. Una fiel escenificaci\u00f3n liderada por F\u00e9lix Mugurutza y destinada a formar parte del documental Zerumugan, proyecto cinematogr\u00e1fico de Ant\u00f3n Lazkano.<\/p>\n<p>De los seis hermanos Arrue Valle, hijos de Lucas Marcos y Eulalia, nacidos en la Rep\u00fablica de Abando, los cuatro varones son pintores: Alberto (1874-1944), Jos\u00e9 (1885-1977), Ricardo (1889-1978) y Ramiro (1892-1971). Cuatro artistas de talento, con experiencias vitales parecidas. Iniciados desde la cuna en el oficio; los dos mayores alumnos de Antonio Mar\u00eda Lecuona, estos y Ricardo, de la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao, y los cuatro de la Academia de la calle Grande Chaumi\u00e8re, en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Alentados en su vocaci\u00f3n, primero por su padre y despu\u00e9s por la t\u00eda Matilde, de profesi\u00f3n anticuaria, tendr\u00e1n la oportunidad de adquirir un amplio bagaje art\u00edstico gracias a sus viajes y estancias en Barcelona, Par\u00eds e Italia. Concluida la formaci\u00f3n y asentados a ambos lados de la frontera, participar\u00e1n activamente de cuantas iniciativas art\u00edsticas arrancan en el primer tercio del siglo XX como la bilbaina Asociaci\u00f3n de Artistas Vascos (1911), concurriendo, adem\u00e1s con gran \u00e9xito, a un buen n\u00famero de salones y exposiciones fuera y dentro del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los cuatro pertenecen a la Escuela Vasca y beben del g\u00e9nero costumbrista de la primera generaci\u00f3n de artistas que les preceden, impregn\u00e1ndola de la est\u00e9tica moderna al uso. Conceptualmente uno, en su dedicaci\u00f3n a invocar el esp\u00edritu genuino del pa\u00eds que sienten y aman, vinculados entre s\u00ed al compartir influencias compositivas y art\u00edsticas, pero cuatro sensibilidades con cuatro proyecciones pl\u00e1sticas muy personales.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Arrue es un artista polifac\u00e9tico que experimenta con todo tipo de t\u00e9cnicas y soportes, lo que le posibilita, al igual que a otros artistas de su tiempo, desarrollar, adem\u00e1s de la pintura, una gran variedad de pr\u00e1cticas y procedimientos como la ilustraci\u00f3n, el cartel, el muralismo, las artes aplicadas, la caricatura o la pluma, dirigidas a cubrir las necesidades generales o proyectos que la sociedad de su tiempo requer\u00eda. Su gran habilidad para el dibujo y su prol\u00edfica obra gr\u00e1fica y humor\u00edstica sobre el aldeano vasco-vizcaino, erigida en imagen t\u00f3pica de su proyecci\u00f3n art\u00edstica, eclipsar\u00e1 el inter\u00e9s por su faceta pict\u00f3rica, la cual se ver\u00e1 definitivamente truncada por la guerra civil. Una faceta, la pict\u00f3rica en la que vamos a incidir, dejando sus otras habilidades, por amplias y diversas, para una segunda entrega.<\/p>\n<p>La pintura de Jos\u00e9 participa del g\u00e9nero regionalista del periodo y recoge, con conocimiento y realismo, los \u00faltimos retazos de la vida tradicional de Bizkaia, una vida condenada a desaparecer ante las nuevas formas de vida personificadas por la ciudad. Para ello conjugar\u00e1 paisajes y arquetipos ya establecidos por los artistas costumbristas del XIX, caso del arratiano icono del mundo rural o el pescador con chamarrote de la costa, con otros que \u00e9l incorpora a partir de la observaci\u00f3n directa que le permite su vinculaci\u00f3n vital, en dos periodos de su vida, con la comarca de Arratia-Bajo Nervi\u00f3n, aderezada con ciertos gui\u00f1os a la costa, proyecci\u00f3n de sus estancias veraniegas en Sopelana, Bakio y Ziburu. Una obra de g\u00e9nero, en \u00f3leo y gouache, que reflejar\u00e1 todos los \u00f3rdenes de la vida popular: el valor de la familia y la comunidad, las labores del campo y los oficios, el ocio y las ferias, las creencias y los ritos de paso. Entre todos ellos cabe resaltar la obra de gran formato Campesinos realizada para la Exposici\u00f3n Internacional de Artes Decorativas e Industrias Modernas de Par\u00eds (1925) y expuesta en el Hall del Pa\u00eds Vasco, frente al Fandango de su hermano Ramiro, siendo ambos premiados con la medalla de plata y oro respectivamente y que se puede admirar en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.<\/p>\n<p>\u2018La Romer\u00eda\u2019 Pero s\u00ed algo es espec\u00edfico de su tem\u00e1tica costumbrista, \u00e9sta es La romer\u00eda, una y otra vez representada, desde que fuera protagonista de su primera obra de juventud, vendida nada menos que al coleccionista bilbaino Laureano de Jado en 1908 y hoy en el Museo de Bellas Artes. Una id\u00edlica fiesta popular revestida de una tonalidad crom\u00e1tica suave, luminosa y apacible que alguien describi\u00f3 como un maravilloso d\u00eda de viento sur que invita al espectador a fundirse con ella.<\/p>\n<p>Una personal\u00edsima composici\u00f3n multitudinaria en las que sus integrantes, siempre en movimiento, son identificados por el traje: la autoridad, los cuerpos de seguridad, los m\u00fasicos y danzantes, los tratantes de ganado, los juerguistas y los veraneantes y, por supuesto, la gente del pueblo, algunos con nombre o mote, pero la mayor\u00eda caracterizados acordes con su franja de edad y posici\u00f3n dentro del grupo, sin olvidar a los ni\u00f1os y los perros, esos encantadores personajes y animales nunca protagonistas, pero siempre presentes. Apuntar que sus figuras de neskas, ll\u00e1mense Katalin o Marichu, tocadas con pa\u00f1uelos estampados y sencillos vestidos en tonos pastel, y sus aldeanos con blusa, pantalones y alpargatas blancas, han reemplazado en el imaginario colectivo a los arquetipos decimon\u00f3nicos en la representaci\u00f3n del aldeano vasco.<\/p>\n<p>El paisaje solitario sin figuras humanas tambi\u00e9n est\u00e1 presente en la obra de Jos\u00e9 desde sus inicios. Orozco, con mi casa blanca a la izquierda frente al melanc\u00f3lico paisaje invernal de Caminos viejos de Areta desde el balc\u00f3n de mi casa, pintado en los 40. Al periodo que media entre ambas pertenecen sus paisajes de Bakio, Bermeo y San Juan de Gaztelugatxe, tomados del natural con su antiguo alumno en la Escuela de Artes y Oficios y, en la \u00e9poca, amigo y compa\u00f1ero de fatigas en la AAV, Antonio de Guezala, al que acompa\u00f1ar\u00e1, en las vacaciones de agosto por los intrincados senderos de la costa, incursiones que Guezala inmortalizar\u00e1 en el \u00f3leo Camino de San Juan de Gaztelugatxe (1924).<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Arrue, al margen de su periplo vital, es bilbaino. Bilbao es la ciudad de su juventud y madurez, es el escenario urbano rebosante de actividad y progreso, el espacio donde los aldeanos llegados en tranv\u00eda y la gente trabajadora en sus quehaceres diarios se mezclan con la burgues\u00eda que funda bancos y sociedades, donde se amalgaman la vida callejera, las sidrer\u00edas y los chacol\u00eds con los toros y el reci\u00e9n llegado f\u00fatbol, asuntos todos que Jos\u00e9 recoger\u00e1 en su obra pict\u00f3rica sobre la Villa: Frente al Banco de Vizcaya, Regatas en El Abra (tr\u00edptico de la Sociedad Bilba\u00edna, 1919), el Athletic Club y Campo de San Mam\u00e9s, expuestos en el reci\u00e9n inaugurado Museo del Athletic.<\/p>\n<p>Talante c\u00f3mico El conocimiento de ambos ambientes, el tradicional y el urbano, de sus tipos y cotidianidad le inspirar\u00e1 tambi\u00e9n una obra pict\u00f3rica de talante c\u00f3mico, ampliamente desarrollada en su obra gr\u00e1fica, en la que se diluye la frontera entre ellos, intercambiando escenas y personajes que, al desarrollarse en situaciones ajenas a su modus vivendi, se convierten en c\u00f3micas. Una amplia y variada producci\u00f3n como las pinturas decorativas que realiz\u00f3 para el sal\u00f3n del Club N\u00e1utico de Bilbao (1919), o el tr\u00edptico dedicado a la caza (1928), emulando los programas decorativos de su profesor Guinea.<\/p>\n<p>En v\u00edsperas de la guerra civil Arrue, gran aficionado a la pelota, utilizar\u00e1 el front\u00f3n y el juego para hacer una peque\u00f1a incursi\u00f3n en las corrientes vanguardistas, con dos acuarelas en las que apuesta por la simplificaci\u00f3n de vol\u00famenes y las formas geom\u00e9tricas: Un partido de pelota en el rebotillo de Orozko y el desaf\u00edo celebrado en el Club Deportivo entre el palista aficionado Ram\u00f3n Basterra, Aitona, y la pareja de manomanistas Kirru y Artazo, siendo el resultado favorable al primero.<\/p>\n<p>En 1937, afiliado a ANV, Jos\u00e9 es detenido y encarcelado mientras su familia se exilia a Donibane Lohizune, a casa de Ramiro y su mujer Suzanne, con quien ya hab\u00edan compartido otros tiempos m\u00e1s felices en su casita-estudio de Patarragoity en Ziburu. Al finalizar la guerra, con la casa desvalijada y an\u00edmicamente desencantado, Jos\u00e9 re\u00fane a la familia y se traslada a Areta, Llodio, donde con 55 a\u00f1os empezara de nuevo, una periodo duro y oscuro para todos. Ganarse la vida era dif\u00edcil, no digamos para aquellos que como Jos\u00e9 y Alberto se dedicaban al arte, algo con lo que solo se pod\u00eda, en todo caso, alimentar el esp\u00edritu. En este exilio interior Jos\u00e9 empez\u00f3 de nuevo a pintar, atendiendo a los escasos encargos que recib\u00eda y participando en las exposiciones colectivas a las que era invitado, siendo su \u00faltima presentaci\u00f3n en sociedad la muestra dedicada a los cuatro hermanos Arrue por el Banco Bilbao en 1977. Gran parte de la producci\u00f3n de este periodo, que Jos\u00e9 y su familia han guardado celosamente, posee todos los elementos por los que su obra estaba reconocida, pero \u00e9sta al igual que el autor son hijos de los tiempos y por tanto un pobre reflejo de lo que pod\u00eda haber sido.<\/p>\n<p>Paradoja Este verano hemos tenido la oportunidad de ver en Miarritze la magn\u00edfica exposici\u00f3n Ramiro Arrue, entre vanguardia y tradici\u00f3n, comisariada por el conservador del Museo Vasco de Baiona, Olivier Ribeton. En la introducci\u00f3n del cat\u00e1logo apunta que la muestra hace patente la paradoja de un artista, que inicia su carrera art\u00edstica en el centro de la vanguardia parisina con una obra de definida paleta moderna y la acaba, seg\u00fan sus detractores, como un ilustrador de la tradici\u00f3n vasca. Una paradoja que, al igual que en otros muchos aspectos, se puede extender al resto de los hermanos Arrue, al menos a Jos\u00e9 y Alberto pero que, al contrario de Ramiro, no han tenido, a este lado de frontera, el debido reconocimiento, careciendo de cat\u00e1logos razonados de sus trayectorias art\u00edsticas. En 1990 Jos\u00e9 Antonio Larrinaga autor de Los Cuatro Arrue-Artistas Vascos \u00fanica e imprescindible monograf\u00eda sobre los Arrue, dec\u00eda que su trabajo de s\u00edntesis y recopilaci\u00f3n documental deb\u00eda considerarse como la puerta abierta a nuevas aportaciones y estudios cr\u00edticos. Sirva el cuadrag\u00e9simo aniversario de la muerte de Jos\u00e9 Arrue para recordar la necesidad de hacerlo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los vecinos de Orozko han recordado este a\u00f1o a Jos\u00e9 Arrue representando su cuadro \u2018Romer\u00eda\u2019 en el lugar original. Este reportaje dibuja la faceta de pintor del artista bilbaino Un reportaje de Amaia Mujika Go\u00f1i EL pasado 5 de abril se cumpli\u00f3 el cuadrag\u00e9simo aniversario del fallecimiento de Jos\u00e9 Arrue Valle. 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