{"id":1179,"date":"2017-12-18T12:33:43","date_gmt":"2017-12-18T11:33:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1179"},"modified":"2017-12-18T12:33:43","modified_gmt":"2017-12-18T11:33:43","slug":"represion-y-asesinato-en-araba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2017\/12\/18\/represion-y-asesinato-en-araba\/","title":{"rendered":"Represi\u00f3n y asesinato en Araba"},"content":{"rendered":"<p><em>La pr\u00e1ctica totalidad de Araba qued\u00f3 en manos de los sublevados nada m\u00e1s producirse el golpe militar lo que sumi\u00f3 a jeltzales y republicanos en una feroz represi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de Roman Berriozabal<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2017\/12\/16\/import_9702028.jpg\" alt=\"Grupo de presos gasteiztarras tomada en diciembre de 1936. Foto: Francisca Abaitua\" \/><br \/>\nGrupo de presos gasteiztarras tomada en diciembre de 1936. Foto: Francisca Abaitua<\/p>\n<p>AMANECER del 19 de julio de 1936. El sacerdote Pedro Anitua se cruz\u00f3 en una calle gasteiztarra con el carlista Bruno Ruiz de Apodaka. Este, zapatero de profesi\u00f3n, dirigi\u00e9ndose al sacerdote nacionalista, le dijo con conocimiento de causa: \u201cAhora las vais a pagar todas juntas\u201d. Momentos antes, los militares hab\u00edan declarado, sin disparar un solo tiro, el estado de guerra en la ciudad y, de com\u00fan acuerdo con carlistas y falangistas, se hicieron con el control de \u00e9sta y gran parte del territorio alav\u00e9s. La sublevaci\u00f3n no alcanz\u00f3 en un primer momento la victoria esperada en toda la geograf\u00eda, por lo que la situaci\u00f3n deriv\u00f3 en una guerra civil. \u00c9sta, en lo que respecta a Euzkadi, finaliz\u00f3 en julio de 1937; en lo concerniente al Estado espa\u00f1ol, el 1 de abril de 1939.<\/p>\n<p>El zapatero carlista, amparado por la oscuridad de la madrugada, hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de observar con atenci\u00f3n las idas y venidas de los jeltzales al Centro republicano as\u00ed como de los republicanos al Gobierno Civil. Unos y otros, partidarios de una acci\u00f3n armada conjunta para neutralizar a los militares, al modo y manera como se hab\u00eda procedido en Bilbao y Donostia, no pudieron hacer nada. El gobernador civil, que cre\u00eda contar con la autoridad y apoyo suficientes para meter en cintura a los levantiscos, les neg\u00f3 tajantemente las armas solicitadas. Una vez se vio traicionado por la Guardia Civil y la Guardia de Asalto a su mando, huy\u00f3 a Bilbao. Vistas las circunstancias, los burukides jeltzales desmovilizaron a varios centenares de j\u00f3venes que estaban esperando instrucciones en los locales de Juventud Vasca y, al igual que numerosos republicanos, se inhibieron y optaron por la neutralidad.<\/p>\n<p>La actitud y la din\u00e1mica de EAJ-PNV no fueron ni pudieron ser un\u00e1nimes. Estuvieron mediatizadas por el \u00e9xito y el fracaso del golpe militar en los diversos territorios: Bizkaia y Gipuzkoa permanecieron bajo la jurisdici\u00f3n republicana; por el contrario, Nafarroa y el grueso de Araba, excepto Aramaio y los municipios del Valle de Ayala y el Alto Nervi\u00f3n, pasaron a manos de los sublevados.<\/p>\n<p>Al tiempo de la toma del poder, los sublevados en Araba la emprendieron, mediante la represi\u00f3n, contra aquellas personas consideradas adversarias. La amenaza del zapatero carlista no hab\u00eda sido gratuita. En el caso de, al menos, 193 personas, la represi\u00f3n culmin\u00f3 con su asesinato. El prop\u00f3sito \u00faltimo era claro: eliminar al contrario. Fue el preludio de una dictadura que dur\u00f3 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Posturas diversas <\/span>Los jeltzales se vieron ante una dif\u00edcil disyuntiva: \u00bfqu\u00e9 hacer y c\u00f3mo comportarse? No hubo una postura un\u00e1nime. Las circunstancias les obligaron, al igual que a otros muchos, a tomar posturas, en muchos casos contradictorias entre s\u00ed: \u00e9xodo, resistencia pasiva, claudicaci\u00f3n, arrepentimiento e, incluso, apoyo a los sublevados.<\/p>\n<p>De un tiempo para ac\u00e1, determinados autores, con escasa o nula cautela y rectitud intelectual, vienen mostrando de forma taimada un inter\u00e9s en mancillar a EAJ-PNV, atribuy\u00e9ndole una actitud contemporizadora inmerecida y proyectando sombras y dudas sobre la represi\u00f3n ejercida contra los jeltzales arabarras. Por contra, omiten o ignoran voluntariamente aquellas referencias que expliquen la actitud y comportamiento de otros partidos y sindicatos.<\/p>\n<p>Tras su detenci\u00f3n, los militares sometieron a destacados jeltzales arabarras a un intensa presi\u00f3n (los burukides del ABB Juli\u00e1n Agirre y Jos\u00e9 Luis Abaitua; el exdiputado a Cortes Francisco Javier Landaburu, el abogado y antiguo burukide del ABB Manuel Ibarrondo\u2026). Estaban empe\u00f1ados en apartar a EAJ-PNV de la din\u00e1mica favorable a la Rep\u00fablica que hab\u00eda adoptado oficialmente y, consiguientemente, atraerlo a su causa. Tras sucesivos intentos infructuosos, lograron, mediante la amenaza y el chantaje, que determinados jeltzales arabarras (Abaitua, Landaburu e Ibarrondo) redactasen y firmasen, al menos, dos comunicados en un breve espacio de tiempo: el primero, ordenando a toda la afiliaci\u00f3n jeltzale realizar pac\u00edficamente las actividades de su vida ciudadana; el segundo, entre otros aspectos, exhortando a los jeltzales para que, lejos de impedir, coadyuvaran al \u00e9xito de los sublevados. Dichos documentos, interesadamente retocados por los militares, fueron publicados en la prensa local y exhibidos a modo de trofeo de guerra.<\/p>\n<p>La supuesta frialdad con que Vitoria-Gasteiz acogi\u00f3 el d\u00eda de Santiago al general Cabanellas, presidente de la Junta de Defensa Nacional de los sublevados, sirvi\u00f3 de pretexto para, una vez m\u00e1s, presionar a los jeltzales y obligarles a remitir una misiva a sus correligionarios vizcainos y guipuzcoanos, ofreci\u00e9ndoles futuras prerrogativas a cambio del mantenimiento del orden en aquellos territorios. \u00a1Vaya sarcasmo! D\u00edas antes dos aviones facciosos bombardearon Otxandio: fallecieron 58 personas. EAJ-PNV no acept\u00f3 la propuesta que le fue remitida.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">iLEGALIZACI\u00d3N <\/span>Dicho general, en su af\u00e1n por desactivar, eliminar y\/o controlar a la poblaci\u00f3n civil, puso en vigor una serie de disposiciones: declar\u00f3 fuera de la ley todos los partidos y agrupaciones pol\u00edticas o sociales contrarios. La ilegalizaci\u00f3n llev\u00f3 pareja la incautaci\u00f3n de cuantos bienes muebles, inmuebles, efectos y documentos pertenecieren a los referidos partidos o agrupaciones. En relaci\u00f3n a las personas, se procedi\u00f3 a la suspensi\u00f3n y destituci\u00f3n de aquellos trabajadores p\u00fablicos desafectos. A consecuencia de las disposiciones anteriores, fueron clausuradas las batzokis arabarras, incautados sus bienes, y, respecto a las personas, apartados de sus cargos de responsabilidad y expulsados de sus respectivas instituciones destacados jeltzales gasteiztarras (Ram\u00f3n Irazusta, ingeniero agr\u00edcola de la Diputaci\u00f3n; Manuel Ibarrondo, secretario de la Caja de Ahorros\u2026).<\/p>\n<p>Tras el fracaso anterior, los sublevados intentaron jugar la carta religiosa. No val\u00edan posiciones intermedias: o se estaba con Dios, o contra Dios. Para ello, los obispos Mateo Mugika y Marcelino Olaetxea, titulares de las di\u00f3cesis de Vitoria y Pamplona, respectivamente, declararon il\u00edcito y monstruoso el que los nacionalistas vascos se hubieran sumado al enemigo ac\u00e9rrimo del cristianismo. Exigieron a los burukides de EAJ-PNV en Bizkaia y Gipuzkoa que se apartaran de la contienda para evitar el enfrentamiento entre cat\u00f3licos. Los jeltzales se vieron ante un dilema: obedecer o desobedecer al obispo. Tras numerosas gestiones y no pocas consideraciones, estimaron que no estaban sujetos al mandato del obispo. \u00c9ste, lejos de facilitar las cosas, no escatim\u00f3 recursos para reprimir, perseguir y tolerar el asesinato de sacerdotes y religiosos nacionalistas y\/o vasquistas que hab\u00edan quedado en el lado faccioso.<\/p>\n<p>Una vez que los sublevados abandonaron toda posible idea de pacto y desechada, por tanto, la necesidad de aparentar buenas maneras, se acentuaron todas las formas posibles de criminalizar a los jeltzales. Hab\u00eda llegado el momento de los actos en\u00e9rgicos. La situaci\u00f3n se hizo insostenible. Pese a la adversidad, Pedro Anitua y su amigo Jos\u00e9 Luis Abaitua no dudaron en dar cristiana sepultura a dos presos fusilados tras consejo de guerra (Elgezabal y Kortabarria). La osad\u00eda mostrada, una supuesta ofrenda de flores a los fusilados, as\u00ed como la desaparici\u00f3n de Landaburu irritaron a los sublevados. \u00c9stos ordenaron la detenci\u00f3n de Abaitua as\u00ed como de algunos compa\u00f1eros de partido. Su puesta en libertad fue casi inmediata, previo pago de una multa. El tiempo que permaneci\u00f3 en libertad fue ef\u00edmero; se trunc\u00f3 el 26 de agosto de 1936. Nunca m\u00e1s pis\u00f3 las calles vitorianas. Mientras permanec\u00eda en prisi\u00f3n, el diario carlista <i>Pensamiento Alav\u00e9s<\/i> dio cuenta de un supuesto donativo de Jos\u00e9 Luis Abaitua y sus hermanas: 1.000 pesetas, una libra esterlina y 2 relojes de oro. Dicho donativo, as\u00ed como otros a los que se vieron obligados a realizar los jeltzales, ten\u00edan muy poco de voluntario, no en vano eran <i>invitados<\/i> a participar en la campa\u00f1a recaudatoria emprendida por los sublevados para el sostenimiento de su ej\u00e9rcito y de su aparato de terror. Dicha campa\u00f1a recaudatoria prosigui\u00f3 en el tiempo, mediante la incautaci\u00f3n de bienes y la imposici\u00f3n de multas. \u00c9stas alcanzaron una dimensi\u00f3n inusitada a\u00f1os m\u00e1s tarde, en torno a 1941, con la entrada en vigor del Tribunal de Responsabilidades Pol\u00edticas. As\u00ed, por ejemplo, por el solo hecho de haber profesado las ideas jeltzales, los padres del gudari Jos\u00e9 M\u00aa Azkarraga <i>Lurgorri<\/i>, fusilado en diciembre de 1937, fueron condenados a pagar 200.000 pesetas.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">oRDEN DE ASESINATO <\/span>Mola, considerado como el director de la conspiraci\u00f3n militar, acudi\u00f3 a Vitoria-Gasteiz el 27 de marzo de 1937, para ultimar los detalles de la inminente ofensiva contra Bizkaia. En dicho contexto orden\u00f3 el asesinato de presos. D\u00edas m\u00e1s tarde, 31 de marzo, el delegado de orden p\u00fablico firm\u00f3 una orden de puesta en libertad de Abaitua y de 15 compa\u00f1eros. Dado su apellido, Abaitua tuvo el macabro honor de encabezar la lista alfab\u00e9tica que el delegado Pelegr\u00ed confeccion\u00f3 con 16 apellidos comprendidos entre las letras iniciales A y H. En torno a las 12 de noche, fueron puestos en libertad. Una vez en la calle, un pelot\u00f3n de carlistas y falangistas capitaneados por el zapatero Ruiz de Apodaka orden\u00f3 a los reci\u00e9n liberados subir a unos veh\u00edculos. La comitiva se encamin\u00f3 hacia Estella. Se detuvo en el kil\u00f3metro 16 de la carretera A-132. Desde all\u00ed fueron conducidos, monte arriba, a un lugar concreto. Seg\u00fan iban siendo confesados, fueron asesinados. Seguidamente, sus asesinos se entregaron a la rapi\u00f1a despojando a los muertos de sus pertenencias personales m\u00e1s valiosas. Luego fueron semienterrados. Dicho acto luctuoso y execrable fue descubierto a las pocas horas. Pedro Anitua, sacertote que el 19 de julio hab\u00eda escuchado la amenaza del zapatero carlista, plant\u00f3 cara a los asesinos, localiz\u00f3 los restos mortales, no cej\u00f3 en su empe\u00f1o hasta dar sepultura digna a su amigo Jos\u00e9 Luis Abaitua y quince compa\u00f1eros asesinados en Azazeta y dej\u00f3 escrito ante notario su testimonio. El suyo fue y es un ejercicio sin par en materia de memoria hist\u00f3rica, para el que los autores referidos m\u00e1s arriba no han tenido una palabra amable y generosa.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">ABATIDOS EN aZAZETA <\/span><\/p>\n<p>Abaitua, Jos\u00e9 Luis (EAJ-PNV)<\/p>\n<p>Alejandre, V\u00edctor (PRRS)<\/p>\n<p>Cerrajer\u00eda, Casimiro (UGT)<\/p>\n<p>Collel, Manuel Jos\u00e9 (UR)<\/p>\n<p>Conca, Jaime<\/p>\n<p>Covo, Eduardo<\/p>\n<p>D\u00edaz de Arcaya, Francisco, concejal gasteiztarra (PSOE)<\/p>\n<p>Elorza, Jos\u00e9 Domingo (PSOE)<\/p>\n<p>Estrada, Jes\u00fas (PCE)<\/p>\n<p>Garc\u00eda de Alb\u00e9niz, Daniel (CNT)<\/p>\n<p>Garc\u00eda, Antonio<\/p>\n<p>Garrido, Francisco (CNT)<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez de Zarate, Teodoro, alcalde de Vitoria-Gasteiz (IR)<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez, Constantino<\/p>\n<p>Hermua, Prisco (CNT)<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez, Manuel<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pr\u00e1ctica totalidad de Araba qued\u00f3 en manos de los sublevados nada m\u00e1s producirse el golpe militar lo que sumi\u00f3 a jeltzales y republicanos en una feroz represi\u00f3n Un reportaje de Roman Berriozabal Grupo de presos gasteiztarras tomada en diciembre de 1936. Foto: Francisca Abaitua AMANECER del 19 de julio de 1936. El sacerdote Pedro &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2017\/12\/18\/represion-y-asesinato-en-araba\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Represi\u00f3n y asesinato en Araba<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[89919,37162,89918],"class_list":["post-1179","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-guerras-carlistas","tag-historia-de-los-vascos","tag-roman-berriozabal"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1179","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1179"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1179\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1180,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1179\/revisions\/1180"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}