{"id":1190,"date":"2018-01-02T11:48:50","date_gmt":"2018-01-02T10:48:50","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1190"},"modified":"2018-01-02T11:48:50","modified_gmt":"2018-01-02T10:48:50","slug":"aquella-bomba-olvidada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2018\/01\/02\/aquella-bomba-olvidada\/","title":{"rendered":"Aquella bomba olvidada"},"content":{"rendered":"<p><em>El reciente hallazgo en una casa de Bilbao de una bomba de la Guerra Civil sirve al autor para realizar un relato sobre el nacimiento y evoluci\u00f3n de la guerra desde el aire<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de Jos\u00e9 Mar\u00eda T\u00e1piz<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2017\/12\/30\/casa_3654.jpg\" alt=\"La casa de Bilbao, en la plaza San Francisco Javier, sobre la que cay\u00f3 la bomba, en una foto de los a\u00f1os 30. Fotos: Familia T\u00e1piz\" \/><br \/>\nLa casa de Bilbao, en la plaza San Francisco Javier, sobre la que cay\u00f3 la bomba, en una foto de los a\u00f1os 30. Fotos: Familia T\u00e1piz<\/p>\n<p>DE todos es sabido que las guerras generan mucha chatarra. Chatarra a veces inofensiva pero en otras letal, como pueden ser bombas sin estallar. S\u00f3lo hace poco m\u00e1s de dos meses que en Alemania se ha producido el mayor desalojo de una zona habitada en dicho pa\u00eds desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La causa: la aparici\u00f3n durante unas obras de una bomba aliada de casi dos toneladas lanzada sobre la ciudad de Fr\u00e1ncfort durante la citada guerra. La enorme peligrosidad de la bomba hizo que se desalojara a 60.000 personas mientras duraba la desactivaci\u00f3n de la misma. Y en zonas de conflictos tanto recientes como antiguos es frecuente que se encuentren restos de este tipo. Y de cuando en cuando salen en la prensa noticias al respecto.<\/p>\n<p>Hace pocas semanas, sin ir m\u00e1s lejos, sali\u00f3 una noticia en las redes sociales que pas\u00f3 casi desapercibida, sobre la aparici\u00f3n en una casa de Bilbao de uno de estos macabros <i>recuerdos<\/i>. En este caso se trataba de una bomba del modelo B1E incendiaria de un kilo alemana, desarrollada en los a\u00f1os treinta y probada para su perfeccionamiento en la Guerra Civil espa\u00f1ola. Fue uno de los modelos que los alemanes lanzaron, entre otras localidades, sobre Gernika. Estos primeros prototipos eran a\u00fan, sin embargo, poco fiables, pues en muchas ocasiones no llegaban a detonar, aunque si se lanzaban en racimo -como era lo habitual- explotaban por simpat\u00eda, al caer varias sobre una misma zona. En modelos posteriores se solvent\u00f3 esa carencia, siendo utilizadas con profusi\u00f3n durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en los duros bombardeos de Londres durante la Batalla de Inglaterra, en 1940.<\/p>\n<p>A estas alturas, seguramente muchas personas se hagan la misma pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 aparecen tantas bombas sobre poblaciones y ciudades indefensas? \u00bfPor qu\u00e9 se ataca a la poblaci\u00f3n civil, cuando precisamente son ellos los m\u00e1s d\u00e9biles en un conflicto armado, al no tener capacidad de defenderse? \u00bfQu\u00e9 se gana con dicha estrategia?<\/p>\n<p>Los bombardeos sobre la poblaci\u00f3n civil se encuadraban en un nuevo modelo de guerra que se estaba desarrollando en el mundo en los a\u00f1os treinta del pasado siglo. La precedente Primera Guerra Mundial -conocida entonces como la Gran Guerra- hab\u00eda desvelado el enorme potencial que pose\u00eda la aviaci\u00f3n. No en vano, a principios de esta los aviadores no eran m\u00e1s que simples exploradores a\u00e9reos, destinados a vigilar desde el aire las evoluciones de las tropas enemigas.<\/p>\n<p>Con el desarrollo de la tecnolog\u00eda a\u00e9rea, a los aparatos se les dot\u00f3 de armamento y, posteriormente, de capacidad de bombardeo. Al final de la Gran Guerra todos los contendientes hab\u00edan desarrollado numerosos modelos de naves a\u00e9reas, principalmente cazas y bombarderos. De esta manera, para 1918 todos los estados mayores reconoc\u00edan, en mayor o menor medida, los efectos que pod\u00eda causar una fuerza a\u00e9rea eficaz y numerosa.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Ej\u00e9rcitos del aire <\/span>As\u00ed, los gobiernos que con mayor claridad vieron las posibilidades de esta nueva herramienta de destrucci\u00f3n se aplicaron a desarrollar nuevos prototipos de aviones. Pa\u00edses como Estados Unidos, Gran Breta\u00f1a, Alemania o Italia fueron, paso a paso, desarrollando un ej\u00e9rcito del aire capaz de cambiar en un determinado momento el curso de una guerra, como de hecho terminar\u00eda sucediendo.<\/p>\n<p>Pero en una Europa en paz en los a\u00f1os veinte, ese esquema de guerra a\u00e9rea no pod\u00eda comprobarse sobre el terreno. Hubo que esperar a la siguiente d\u00e9cada -los convulsos 30- para ratificar sobre el campo de batalla lo que los estados mayores profetizaban.<\/p>\n<p>Y ese momento lleg\u00f3 desgraciadamente, en primer lugar en la llamada Guerra de Abisinia, que era el nombre de Etiop\u00eda entonces. Dicho pa\u00eds era independiente pol\u00edticamente pero d\u00e9bil militarmente, y hab\u00eda puesto sus esperanzas de mantener su soberan\u00eda en la mediaci\u00f3n internacional a trav\u00e9s de la Sociedad de Naciones, de la que era miembro, y que era el precedente de la actual Organizaci\u00f3n de Naciones Unida (ONU). Pero la Italia fascista de Mussolini quer\u00eda ampliar sus colonias en \u00c1frica y puso su mirada sobre Etiop\u00eda. No era la primera vez que Italia intentaba invadir Abisinia. La primera vez fue a finales del siglo XIX, pero la entonces joven rep\u00fablica italiana fue estrepitosamente derrotada por las fuerzas nativas et\u00edopes en la batalla de Adowa en 1896. Este fracaso alej\u00f3 a los italianos de Etiop\u00eda durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Mussolini, al volver a poner en el punto de mira a Etiop\u00eda, se asegur\u00f3 de no volver a repetir los errores de los italianos de d\u00e9cadas antes. Y para ello se apoy\u00f3 especialmente en la nueva arma arriba citada: la aviaci\u00f3n. Y en dos elementos que dicha aviaci\u00f3n pod\u00eda transportar, que eran las bombas de detonaci\u00f3n y las armas qu\u00edmicas. De hecho, fue la primera guerra en la que se pudo comprobar sobre el terreno la potencialidad de los bombardeos: los soldados et\u00edopes, mandados por oficiales mercenarios en muchos casos y carentes de armas antia\u00e9reas, poco pudieron hacer contra el bombardeo sistem\u00e1tico de sus posiciones durante la breve guerra -de octubre de 1935 a mayo de 1936- que mantuvieron contra una fuerza italiana bien equipada, tanto desde tierra como desde el aire. Y a ello hubo que a\u00f1adir el ensayo -luego explotado por la Alemania nazi- de bombardeos sobre la poblaci\u00f3n civil, con el objetivo de quebrar la moral de los soldados que combat\u00edan en el frente, que ve\u00edan que sus esfuerzos en tierra por contener al enemigo no serv\u00edan para proteger ni a sus familias ni a sus ciudades.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">\u2018Bombardeo de terror\u2019 <\/span> Nace as\u00ed el concepto de <i>bombardeo de terror<\/i>, que tanta importancia tuvo luego en la Guerra Civil espa\u00f1ola y durante la Segunda Guerra Mundial. Un nuevo concepto de guerra psicol\u00f3gica que trazaron los alemanes en Durango y especialmente Gernika y que acab\u00f3 siendo <i>perfeccionado <\/i>por los aliados, ocho a\u00f1os m\u00e1s tarde, en Hiroshima y Nagasaki.<\/p>\n<p>Efectivamente, apenas acabada la Guerra de Abisinia comenzaba la Guerra Civil espa\u00f1ola. Y los efectos de la aviaci\u00f3n se hicieron notar de inmediato: por una parte Franco consigui\u00f3 trasladar a la pen\u00ednsula, con aparatos alemanes e italianos, gran parte del ej\u00e9rcito de \u00c1frica en pocas semanas, ante la impotencia de los buques de la Rep\u00fablica estacionados en el Estrecho de Gibraltar que trataban de impedirlo. En una fecha tan temprana como el 22 de julio de 1936 se produce el bombardeo de Otxandio, en Bizkaia, que dej\u00f3 m\u00e1s de medio centenar de muertos, la mayor\u00eda civiles. Este fue el preludio de otros muchos ataques en diferentes zonas de Euskadi. De hecho, la Campa\u00f1a del Norte, como se defini\u00f3 entonces, tuvo un puntal important\u00edsimo en la intervenci\u00f3n a\u00e9rea tanto en el frente como en la retaguardia vasca: para entonces las tropas de Mola contaban ya con la ayuda de la Legi\u00f3n C\u00f3ndor alemana y de la aviaci\u00f3n italiana de Mussolini. Los bombardeos sobre poblaciones civiles cercanas o alejadas de frente comenzaron a ser frecuentes.<\/p>\n<p>En algunos casos las incursiones a\u00e9reas eran imprevistas, como las de Durango o Gernika, sorprendiendo a la poblaci\u00f3n en d\u00edas de plena actividad econ\u00f3mica o de feria, como ocurri\u00f3 en ambas localidades. Pero en otros casos la agon\u00eda era mayor, puesto que los bombardeos se repet\u00edan una y otra vez, con la tensi\u00f3n y exasperaci\u00f3n que eso conllevaba.<\/p>\n<p>As\u00ed ocurri\u00f3 en ciudades como Barcelona, Madrid, o entre nosotros, Bilbao. La villa no hab\u00eda sufrido ninguna agresi\u00f3n b\u00e9lica desde la Segunda Guerra Carlista de 1872-1876, en la que fue sitiada y bombardeada durante febrero y mayo de 1874. Y se hab\u00eda perdido la memoria de aquellos bombardeos terrestres. En 1937 la situaci\u00f3n era ya muy diferente. Los primeros ataques a\u00e9reos sobre Bilbao hab\u00edan comenzado en septiembre del a\u00f1o anterior y se fueron incrementando a medida que avanzaba la guerra. Los efectos sobre los habitantes de la ciudad eran muy profundos. A la situaci\u00f3n de racionamiento imperante hab\u00eda que sumar la obligaci\u00f3n de refugiarse de los bombardeos cada vez que hab\u00eda una alarma antia\u00e9rea. En algunos casos eran simples incursiones de reconocimiento -en Bilbao a dichos aviones franquistas que sobrevolaban la ciudad para reconocer el terreno se les llamaba los <i>alcahuetes-<\/i>, pero otras veces eran ataques en toda regla. La espera, tanto en un caso como en otro, pod\u00eda llegar a ser interminable.<\/p>\n<p>Los bombarderos eran lentos, iban en formaci\u00f3n -por lo que hac\u00edan un ruido considerable- y tardaban mucho tiempo en recorrer el espacio a atacar. Los refugiados pod\u00edan o\u00edr los motores de los aviones acercarse m\u00e1s y m\u00e1s y tambi\u00e9n c\u00f3mo las bombas ca\u00edan cada vez m\u00e1s cerca. Al salir la angustia era comprobar si la casa en la que viv\u00edan hab\u00eda sido alcanzada o no. O si ese familiar del que no ten\u00edan noticias -un hijo que no llega a tiempo al refugio designado, un hermano en un refugio menos seguro- hab\u00eda sobrevivido o no al bombardeo. La tensi\u00f3n acumulada estall\u00f3 de forma violenta el 4 de enero de 1937 cuando, tras un bombardeo especialmente virulento de la aviaci\u00f3n franquista, fueron asaltadas las prisiones de Larrinaga, El Carmelo, Casa Galera y los \u00c1ngeles Custodios, dejando un balance de m\u00e1s de 200 presos derechistas muertos.<\/p>\n<p>Los ataques a\u00e9reos sobre Bilbao no cesaron hasta la toma de la ciudad, el 19 de junio de 1937, dejando numerosas v\u00edctimas entre mutilados y fallecidos, adem\u00e1s de m\u00faltiples artefactos sin estallar que fueron apareciendo con los a\u00f1os.<\/p>\n<p>En el caso que abr\u00eda este art\u00edculo, sin embargo, la historia tuvo un final feliz, puesto que la bomba cay\u00f3 sin detonar en un momento indeterminado sobre Bilbao entre septiembre de 1936 y posiblemente, febrero de 1937. Pudo ser incluso uno de los artefactos lanzados por los alemanes en el tristemente c\u00e9lebre bombardeo del 4 de enero de este \u00faltimo a\u00f1o, citado arriba.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">La casa de la bomba <\/span>La casa alcanzada fue el bloque de viviendas de la plaza de San Francisco Javier, en el bilbaino barrio de Indautxu, concretamente el tejado del portal n\u00famero 3 de dicho inmueble. Este edificio era, en aquel entonces, uno de los m\u00e1s s\u00f3lidos de la zona -urbanizada en aquella \u00e9poca con muchos chal\u00e9s y casas bajas- y hab\u00eda sido construido tan s\u00f3lo un par de a\u00f1os antes, concretamente entre 1934 y 1935, momento en el que comenz\u00f3 a funcionar como edificio de pisos de alquiler de la empresa Larrea S. L. Esta compa\u00f1\u00eda hab\u00eda sido creada por dos se\u00f1oras mayores, hermanas y solteras, cuya familia hab\u00eda hecho fortuna en M\u00e9xico a\u00f1os antes. Una vez regresaron a Euskadi, decidieron invertir su capital en el negocio inmobiliario, encargando a la constructora Prudencio, Jos\u00e9 y Compa\u00f1\u00eda la construcci\u00f3n del inmueble. Las obras costaron un mill\u00f3n de pesetas de aquel entonces y como curiosidad, en uno de los pisos de dicho inmueble viv\u00eda el destacado dirigente de Acci\u00f3n Nacionalista Vasca Anacleto Ortueta. El edificio, de hormig\u00f3n armado, fue considerado por los peritos del Ayuntamiento de Bilbao como seguro en caso de bombardeos y fue declarado refugio antia\u00e9reo, sirviendo como tal durante las cada vez m\u00e1s numerosas incursiones de la aviaci\u00f3n del bando sublevado. Durante uno de ellos fue cuando cay\u00f3 la bomba sobre el tejado de la casa, sin llegar a explotar por los defectos en el sistema de detonaci\u00f3n antes comentados. La presencia de la bomba en el tejado se descubri\u00f3 cuando uno de los vecinos de la s\u00e9ptima planta se percat\u00f3 de que ten\u00eda humedades en el techo de su vivienda y le coment\u00f3 a uno de los constructores de la misma, Jos\u00e9 T\u00e1piz, que precisamente viv\u00eda en la misma vecindad, lo que le pasaba. Jos\u00e9 subi\u00f3 al tejado y se encontr\u00f3 el artefacto incrustado en la techumbre del inmueble. Una vez avisados los artificieros y desactivada la bomba, Jos\u00e9 T\u00e1piz se qued\u00f3 con la misma como recuerdo.<\/p>\n<p>Esta bomba, guardada en la casa durante ochenta a\u00f1os en un armario, apareci\u00f3 hace unas semanas durante una limpieza que su nieto Jos\u00e9 Mar\u00eda T\u00e1piz -autor de este art\u00edculo- realizaba en la casa con motivo de unas obras. Cuando la vio, Jos\u00e9 Mar\u00eda -que estudi\u00f3 la carrera de Historia- se puso en contacto con la Fundaci\u00f3n Sabino Arana con intenci\u00f3n de donarla. Y as\u00ed dicha bomba ha pasado a formar parte del museo de la Fundaci\u00f3n con la intenci\u00f3n de que no se nos olviden estos pasajes de nuestra historia reciente.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El reciente hallazgo en una casa de Bilbao de una bomba de la Guerra Civil sirve al autor para realizar un relato sobre el nacimiento y evoluci\u00f3n de la guerra desde el aire Un reportaje de Jos\u00e9 Mar\u00eda T\u00e1piz La casa de Bilbao, en la plaza San Francisco Javier, sobre la que cay\u00f3 la bomba, &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2018\/01\/02\/aquella-bomba-olvidada\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Aquella bomba olvidada<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[6405,10215,37162],"class_list":["post-1190","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-bilbao","tag-guerra-civil","tag-historia-de-los-vascos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1190","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1190"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1190\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1191,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1190\/revisions\/1191"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1190"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1190"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1190"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}