{"id":1200,"date":"2018-01-15T13:02:08","date_gmt":"2018-01-15T12:02:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=1200"},"modified":"2018-01-15T13:02:08","modified_gmt":"2018-01-15T12:02:08","slug":"matar-en-urbasa-el-derecho-a-la-verdad-no-prescribe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2018\/01\/15\/matar-en-urbasa-el-derecho-a-la-verdad-no-prescribe\/","title":{"rendered":"Matar en Urbasa: el derecho a la verdad  no prescribe"},"content":{"rendered":"<p><em>El libro \u2018\u00bfQu\u00e9 hicimos aqu\u00ed con el 36?\u2019 es una cita con la memoria: la de las v\u00edctimas y, tambi\u00e9n, la de los victimarios<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de Balbino Garc\u00eda de Albizu Jim\u00e9nez<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2018\/01\/13\/homenaje_662.jpg\" alt=\"Homenaje en septiembre de 2012 a los civiles amescoanos represaliados. Foto: Javier Cantera\" \/><br \/>\nHomenaje en septiembre de 2012 a los civiles amescoanos represaliados. Foto: Javier Cantera<\/p>\n<p>Ala pregunta que titula el libro <i>\u00bfQu\u00e9 hicimos aqu\u00ed con el 36?<\/i> cabe responder que, con el 36, hicimos de Urbasa un matadero para ocultar el asesinato de civiles no armados, no combatientes, lejos del frente y, \u00fanicamente, por sus ideas. Y la pregunta es procedente porque no tuvieron que venir de fuera para esta tarea. Aqu\u00ed, en ayuntamientos, concejos, sacrist\u00edas y cuartelillos, se decidi\u00f3 a qui\u00e9nes, cu\u00e1ndo y cu\u00e1nto se les hac\u00eda pagar por no ser afectos. Aqu\u00ed se aplic\u00f3 la pena y con recursos propios.<\/p>\n<p>No hay que ocultar los hechos, ni las causas, ni las consecuencias. El derecho, individual y colectivo a conocer la verdad no prescribe. S\u00f3lo conoci\u00e9ndola se puede evitar la repetici\u00f3n de hechos similares. Placas, diplomas, homenajes\u2026 son m\u00e1s baratos y vistosos, pero no suplen a la verdad. Porque la Memoria Hist\u00f3rica o empieza por esclarecer los hechos o no es nada. Conocer lo ocurrido es higiene mental y \u00e9tica y a nadie ha hecho da\u00f1o nunca, como el agua y el jab\u00f3n, salvo a quienes aman la mugre.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Atractivo para el asesinato <\/span>Desde que se inici\u00f3 el Alzamiento comenz\u00f3 la represi\u00f3n sobre los no adictos, con muchas variantes, de las que tambi\u00e9n me ocupo en el libro, y empezaron lo que, m\u00e1s tarde e impropiamente, se llamaron <i>fusilamientos<\/i>. En Urbasa no los hubo. Todo fueron disparos, uno o dos m\u00e1ximo, de arma corta en el cr\u00e1neo, hechos a poca distancia.<\/p>\n<p>Un asesinato es un homicidio con agravantes y Urbasa era un lugar propicio para todos los agravantes. Premeditaci\u00f3n, alevos\u00eda, superioridad armada, discriminaci\u00f3n ideol\u00f3gica, ensa\u00f1amiento, impunidad, nocturnidad y despoblado.<\/p>\n<p>Estos cr\u00edmenes son <i>delitos de terrorismo<\/i>, en cuanto a los objetivos perseguidos, y <i>delitos de odio<\/i>, en cuanto a su motivaci\u00f3n. Urbasa era un territorio bien conocido solo por quienes desarrollaban all\u00ed alguna actividad -ganadera o forestal-. El tr\u00e1nsito de veh\u00edculos por las dos carreteras existentes, construidas solo una d\u00e9cada antes, era pr\u00e1cticamente nulo en aquel verano.<\/p>\n<p>Pero esas dos carreteras, que discurren pr\u00f3ximas a las simas, facilitaron a los asesinos el traslado, hasta el lugar elegido, de las v\u00edctimas, cuyos cad\u00e1veres fueron arrojados a su interior tras darles muerte. Profundas las dos utilizadas y en forma de campana una, la de <i>El Raso de Urbasa<\/i>, y de embudo invertido otra, la de <i>El Dos<\/i>, que solo se empez\u00f3 a llamar <i>de Otsoportillo<\/i>, y por error, a partir de 1980.<\/p>\n<p>Se sub\u00eda de amanecida o ya echada la noche. Y los disparos a esas horas no incitaban a la curiosidad, sino al miedo de quien pudiera estar pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>Hubo dos lugares m\u00e1s de asesinato que a\u00f1adir. Uno, puramente circunstancial, <i>El Haya de los Maestros<\/i>, y otro excepcional, <i>El Balc\u00f3n de Ubaba<\/i>, sobre el Nacedero del Urederra, usado este por gente for\u00e1nea para acabar con gente igualmente for\u00e1nea. Y se us\u00f3 excepcionalmente, porque los cad\u00e1veres ca\u00edan a t\u00e9rminos de Baquedano, lo que obligaba al concejo local a retirarlos a su costa.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Represores y v\u00edctimas <\/span>De las <i>desapariciones forzadas<\/i> de Urbasa, cr\u00edmenes en cualquier caso, solo hubo v\u00edctimas de dos clases, las que padecieron la p\u00e9rdida en un instante, el tiro en la nuca, y las condenadas a padecer esa p\u00e9rdida en lo que les quedaba de vida, los suyos, su familia. A unos y otros, los identificamos.<\/p>\n<p>Los represores hicieron su aportaci\u00f3n de forma muy variada. Los hubo entre los alcaldes, concejales, p\u00e1rrocos, jefes de l\u00ednea de la Guardia Civil, juntas locales carlistas o falangistas, facilitadores de recursos y veh\u00edculos (imprescindibles en este caso), grupos de irregulares adictos, vecinos denunciantes. Un d\u00eda determinado y por alguna circunstancia dif\u00edcil de precisar, previo aviso y autorizaci\u00f3n de la autoridad militar local, se pasaba el recado y un grupo de adictos, tambi\u00e9n local, acababa con la vida de la v\u00edctima.<\/p>\n<p>El objetivo no es saber qui\u00e9n apret\u00f3 el gatillo, sino que hubo voluntades locales que decidieron, colaboraron, aceptaron y consintieron cada uno de estos cr\u00edmenes. Y hay una responsabilidad retroactiva, porque la historia no se puede cambiar, pero s\u00ed se puede y se debe ser cr\u00edtico con lo ocurrido y condenarlo.<\/p>\n<p>Hubo v\u00edctimas de todos los colores pol\u00edticos (ugetistas, socialistas, nacionalistas, Izquierda Republicana, apol\u00edticos, comunistas, anarquistas). Incluimos a nacidos en ocho comunidades aut\u00f3nomas y catorce provincias, pero residentes en Navarra en su mayor\u00eda. Entre 19 y 59 a\u00f1os de edad. Obreros, ferroviarios, labradores, ingenieros, gerentes, rentistas, oficiales de la Guardia Civil, etc. Ning\u00fan analfabeto, pero s\u00ed cinco maestros.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">El rescate de la verdad <\/span>Han pasado m\u00e1s de siete a\u00f1os desde que empezamos a desarrollar este proyecto, con la participaci\u00f3n activa de los ayuntamientos amescoanos. En total, cerca de 150 personas han hecho aportaciones al mismo. Partimos del libro de Marino Ayerra Red\u00edn, <i>No me avergonc\u00e9 del Evangelio<\/i> (Argentina, 1958). De los materiales de encuesta de Jos\u00e9 Mar\u00eda Jimeno Jur\u00edo, maestro y amigo, y de sus informes sobre las simas, personales de la que encontr\u00f3 abierta y obtenidos de los espele\u00f3logos estelleses sobre el resto. De los apuntes de Luciano Lapuente, estudioso y amigo. Y de las informaciones de Eugenio Roa, espele\u00f3logo y amigo, sobre su descenso a la sima de <i>El Raso<\/i>, en los a\u00f1os cincuenta. Las encuestas hechas a familiares-hijos, nietos, sobrinos y vecinos (unas ochenta personas en total). Los numerosos expedientes instruidos por los alzados que hemos podido consultar, especialmente en el Archivo Real y General de Navarra. En ellos, el represor, pre\u00f1ado de fundamentalismo, se\u00f1ala a los <i>no afectos<\/i>, con sus informes y sus conclusiones. Establece la represi\u00f3n a aplicar a las v\u00edctimas, en escritos, con fecha y firma. Hemos logrado as\u00ed altas cotas de objetividad d\u00e1ndoles voz, identidad y oportunidad de condenarse a s\u00ed mismos con esas afirmaciones que dejan bien probada la inconsistencia de las denuncias y la conducta criminal practicada. Todo ello en documentaci\u00f3n, cuyas referencias archiv\u00edsticas citamos y que es accesible al p\u00fablico.<\/p>\n<p>Y hay que a\u00f1adir, aunque es obvio, que los autores de estos delitos no fueron juzgados nunca por ellos, no cumplieron pena alguna por haberlos cometido, no resarcieron a las v\u00edctimas de los da\u00f1os producidos, no reconocieron el dolor causado, no mostraron arrepentimiento p\u00fablico, ni pidieron perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Y a los expedientes de Incautaciones, Responsabilidades Pol\u00edticas y Depuraci\u00f3n de Funcionarios se unieron los de Presunciones de Muerte, en los que no se dec\u00eda que las v\u00edctimas hab\u00edan sido asesinadas, sino \u201cmuertas en la lucha nacional contra el marxismo\u201d, circunstancia que los Jueces de Instrucci\u00f3n exig\u00edan fuera avalada por los testigos firmantes.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\">Los objetivos logrados <\/span>Hemos publicado un libro riguroso y documentado, que contribuye a esclarecer lo ocurrido en Urbasa y en los valles amescoanos. Y lo hacemos, hasta donde ha sido posible, caso por caso, con nombres, apellidos y fechas, v\u00edctimas y victimarios, lugares y circunstancias, causas y consecuencias. Creemos haber identificado a la gran mayor\u00eda de los asesinados en Urbasa y su localizaci\u00f3n. Y descrito el desarrollo y resultados de nuestro proyecto.<\/p>\n<p>Esto, reitero, sin subvenci\u00f3n alguna del Gobierno de Navarra, ni saliente, ni entrante. Y sin que, en los siete a\u00f1os de tarea que llevamos, ning\u00fan part\u00edcipe en el proyecto haya sido remunerado.<\/p>\n<p>Hemos demostrado que ese derecho imprescriptible a la verdad puede y debe ser satisfecho desde el poder p\u00fablico. Y que los archivos, los accesibles y los que quedan por abrir, pueden dar mucho de s\u00ed.<\/p>\n<p>Hemos denunciado que la Ley llamada de Memoria Hist\u00f3rica de 2007 naci\u00f3 con carencias graves y que, como en todas, basta para incumplirla con no dotarla de presupuestos. Con o sin excusas. Y que el problema no son las leyes, sino la voluntad pol\u00edtica de cumplirlas. Con la demostrada hasta el presente, nuestros muertos est\u00e1n pr\u00f3ximos a ser considerados obsoletos. Hemos aclarado que, gestos aparte, en lo relativo a Urbasa, tras las encuestas de Jimeno Jur\u00edo de 1977-1978, no se hab\u00eda avanzado en absoluto. Y que solo el que sacudi\u00e9ramos el arbolico con nuestro proyecto de 2010 ha propiciado avances s\u00f3lidos y objetivos.<\/p>\n<p>Pero resultamos inc\u00f3modos para algunos. Por haber hecho, y con resultados muy positivos, lo que los poderes p\u00fablicos no han asumido nunca. Porque a algunos, que no se cansan de vocear eso de <i>Verdad, Justicia y Reparaci\u00f3n<\/i>, les da pereza ponerse a buscar la Verdad, porque la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica es muy laboriosa, costosa, a veces muy indiscreta y, siempre, muy poco fotog\u00e9nica.<\/p>\n<p>Porque hemos procurado no acoger en nuestro proyecto ni en nuestros actos, a los que tratan de obtener, de la Memoria Hist\u00f3rica, r\u00e9ditos pol\u00edticos, medi\u00e1ticos, econ\u00f3micos o curriculares. No hemos hecho el trabajo para ellos, sino para las v\u00edctimas y para los interesados en saber lo ocurrido.<\/p>\n<p>Porque hemos dejado al descubierto algunos errores y falsedades, deliberados y consentidos, tendentes a adjudicar a las v\u00edctimas ideolog\u00edas, afinidades, incluso or\u00edgenes, que no tuvieron. En definitiva, a reinventar la historia.<\/p>\n<p>Y, como resulta dif\u00edcil cuestionar el proyecto y el libro, hay quien ha optado por rodearlo de un biombo de silencio, para que no se visibilicen uno y otro. Luego derramar\u00e1n l\u00e1grimas de cocodrilo por \u201cesos muertos que siguen an\u00f3nimos en las cunetas\u201d, mientras dificultan que las noticias que damos sobre lo ocurrido y que podr\u00edan orientar a sus familiares en la b\u00fasqueda, tengan divulgaci\u00f3n. Pero cada uno se muestra como es, en sus palabras y en sus silencios.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro \u2018\u00bfQu\u00e9 hicimos aqu\u00ed con el 36?\u2019 es una cita con la memoria: la de las v\u00edctimas y, tambi\u00e9n, la de los victimarios Un reportaje de Balbino Garc\u00eda de Albizu Jim\u00e9nez Homenaje en septiembre de 2012 a los civiles amescoanos represaliados. 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