{"id":1291,"date":"2018-09-17T13:08:18","date_gmt":"2018-09-17T11:08:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasdelosvascos\/?p=1291"},"modified":"2018-09-17T13:08:18","modified_gmt":"2018-09-17T11:08:18","slug":"red-alava-sobiersolidaridad-y-espionaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2018\/09\/17\/red-alava-sobiersolidaridad-y-espionaje\/","title":{"rendered":"Red \u00c1lava, sobiersolidaridad y espionaje"},"content":{"rendered":"<p><em>Cuatro mujeres pusieron en marcha en 1937 el servicio de informaci\u00f3n que lider\u00f3 Luis \u00c1lava y que recopil\u00f3 valiosa informaci\u00f3n para el Gobierno vasco en el exilio. La toma de Par\u00eds por los nazis desencaden\u00f3 la ca\u00edda de la Red \u00c1lava.<\/em><\/p>\n<p>Un reportaje de <strong>I\u00f1aki Goiogana<\/strong><\/p>\n<p>EN junio de 1940, cuando las tropas alemanas entraron en Par\u00eds, no solo cay\u00f3 Francia en manos nazis. A la vez que se entregaba una de las dos potencias democr\u00e1ticas -la otra era el Reino Unido-, el Gobierno vasco se vio obligado a cerrar su sede parisina y a huir. En esta fuga precipitada se cometieron numerosos errores, pero ninguno como el abandono en la misma Delegaci\u00f3n del archivo del organismo vasco. El archivo, para m\u00e1s inri, se abandon\u00f3 adem\u00e1s perfectamente embalado y con el contenido inventariado. Los polic\u00edas nazis alemanes y falangistas espa\u00f1oles que entraron en la Delegaci\u00f3n vasca y se encontraron con semejante regalo debieron pensar que su buena suerte no ten\u00eda fin.<\/p>\n<figure style=\"width: 608px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.deia.eus\/images\/2018\/09\/17\/imagen_366.jpg\" alt=\"Tere Verdes, Itziar Mugika, Bittori Etxeberria y Delia Lauroba conformaron la base de la Red \u00c1lava.\" width=\"608\" height=\"400\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Tere Verdes, Itziar Mugika, Bittori Etxeberria y Delia Lauroba conformaron la base de la Red \u00c1lava.<\/figcaption><\/figure>\n<p>En este dep\u00f3sito de documentaci\u00f3n, en la primera caja, se encontraba la correspondencia del lehendakari Jos\u00e9 Antonio Aguirre con Jos\u00e9 Mar\u00eda Lasarte, diputado guipuzcoano y responsable de Villa Mimosas, nombre del chal\u00e9 bayon\u00e9s donde se hallaban radicados los Servicios Vascos de Informaci\u00f3n y Propaganda, denominados tambi\u00e9n los Servicios. As\u00ed mismo, entre esta copiosa correspondencia entre Mimosas y la Delegaci\u00f3n parisina se hallaban numerosos informes de inteligencia obtenidos y redactados por estos mismos Servicios. Fruto de este descuido y de las facilidades dadas por los alemanes para incautarse de la sede vasca en Par\u00eds, la polic\u00eda franquista pudo hacerse con gran parte de lo logrado en materia de inteligencia por los vascos desde el inicio de la guerra.<\/p>\n<p>De entre los papeles hallados en la sede vasca de Par\u00eds destacaba sin duda un informe titulado Servicio Interior y fechado el 15 de marzo de 1939. Se trataba de un escrito donde se detallaban las labores realizadas por los Servicios desde mediados de 1937 hasta la fecha de redacci\u00f3n del informe. En \u00e9l se relataban minuciosamente los trabajos realizados y, lo que era peor, la estructura interna y los agentes que lo formaban con suficientes datos como para que la polic\u00eda los pudiera reconocer y detener sin mayor dificultad. Una verdadera confesi\u00f3n, tan verdadera como exacta.<\/p>\n<p>No por ello se dio prisa la polic\u00eda espa\u00f1ola en deshacer la organizaci\u00f3n. Las detenciones, en n\u00famero de 28, no se efectuaron hasta los d\u00edas 2 y 3 de enero de 1941. Eso s\u00ed, cuando se produjeron cay\u00f3 toda la red, la que con el tiempo se conocer\u00eda como la Red \u00c1lava, denominada con este nombre por el apellido de su m\u00e1ximo responsable, el gasteiztarra Luis \u00c1lava Sautu. Pero, si bien Luis \u00c1lava fue su jefe, la red hab\u00eda sido obra de cuatro mujeres; Bittori Etxeberria, Itziar Mujika, Delia Lauroba y Tere Verdes.<\/p>\n<p>Bittori Etxeberria, baztandarra de Elizondo, implicada durante los a\u00f1os republicanos en todas las actividades nacionalistas de su localidad y que iniciada la guerra fue por ello deportada, fue la primera en decir que s\u00ed a la petici\u00f3n que Jos\u00e9 Mari Lasarte le hizo para colaborar con los Servicios. Corr\u00eda el mes de septiembre de 1937, semanas antes el Ej\u00e9rcito vasco se hab\u00eda rendido en Santo\u00f1a y el Gobierno vasco carec\u00eda de noticias de c\u00f3mo hab\u00eda sido el denominado Pacto de Santo\u00f1a, no hab\u00eda comunicaci\u00f3n entre los dirigentes que se hallaban presos y los que se encontraban en el exilio y corr\u00edan insistentes rumores sobre los juicios a los que estaban siendo sometidos los prisioneros. Al Gobierno vasco le urg\u00eda contactar con las c\u00e1rceles para preparar una acci\u00f3n de defensa de los gudaris presos y que estaban siendo condenados a muerte.<\/p>\n<p>Los contactos Bittori Etxeberria, como baztandarra ten\u00eda medios para cruzar la muga, como lo hab\u00eda hecho desde que volviera del destierro poniendo a salvo a numerosos perseguidos poni\u00e9ndolos a salvo, y presentarse en Villa Mimosas. En la sede de los Servicios, Lasarte le habl\u00f3 de Itziar Mujika, donostiarra, antigua militante de Emakume Abertzale Batza con hermanos encarcelados y en el exilio, pariente de los hermanos Agesta, miembros a su vez de los Servicios vascos. Itziar hab\u00eda tenido alg\u00fan contacto con Villa Mimosas en su sede aprovechando sus visitas a Iparralde por motivos laborales. Itziar era sombrerera y cruzaba la muga con su pasaporte en regla para acercarse a clientes y tiendas de la Costa Vasca peninsular.<\/p>\n<p>A su vez, Itziar conoc\u00eda a Delia Lauroba, tambi\u00e9n donostiarra y tambi\u00e9n con familiares presos. En su caso el prisionero era su marido Joxe Azurmendi, comandante de gudaris internado en El Dueso, el penal donde se hallaban los directivos vascos encarcelados. Ella fue, en sus visitas a su marido, la que obr\u00f3 la proeza de cruzar el cerco militar y enlazar las c\u00e1rceles con Par\u00eds. Primero en El Dueso y, m\u00e1s tarde, en Larrinaga, Bilbao, a donde fue trasladado Joxe. Delia no cej\u00f3 en su labor de visitar las prisiones ni siquiera despu\u00e9s de que su marido fuera fusilado en mayo de 1938 como venganza a la gran fuga de la c\u00e1rcel de San Crist\u00f3bal del monte Ezkaba, cerca de Iru\u00f1ea. Delia comunic\u00f3 a sus compa\u00f1eras que su presencia en las c\u00e1rceles era m\u00e1s necesaria que nunca. Este gesto de entrega no pas\u00f3 desapercibido para los presos que colaboraron con ella y la red m\u00e1s si cabe que con anterioridad. Este contacto directo de Delia con las c\u00e1rceles puso a la donostiarra en relaci\u00f3n con Tere Verdes, hermana de Jos\u00e9 Verdes, tambi\u00e9n preso.<\/p>\n<p>Esta red de cuatro mujeres iniciada como grupo de asistencia a los presos -las condiciones carcelarias de por s\u00ed malas se hab\u00edan convertido en insufribles por el hacinamiento, la falta de comida y las carencias higi\u00e9nicas y a ellas y a numerosas m\u00e1s hermanas, novias, mujeres o madres correspondi\u00f3 llevarles ropa limpia, alimentos o medicinas-, bien pronto, como queda dicho, adopt\u00f3 tambi\u00e9n el papel de correo. En esta labor, la informaci\u00f3n que se intercambiaba iba desde la correspondencia entre los presos y el interior hasta el cambio de informaci\u00f3n entre los dirigentes pasando por noticias procesales de los internos. Poner en conocimiento del Gobierno vasco sentencias de pena de muerte u otras informaciones de inter\u00e9s y que el ejecutivo vasco pudiera hacer llegar a instancias internacionales con garant\u00edas de verosimilitud pod\u00edan hacer que estas autoridades internacionales intercedieran ante Franco y se salvaran vidas humanas en juego.<\/p>\n<p>Esta red hizo bastante m\u00e1s que asistir a los presos. El Gobierno vasco en el exilio, expulsado de su territorio pero no por ello desplazado de sus funciones, necesitaba hacerse valer ante las autoridades republicanas y extranjeras. Ante las primeras mientras dur\u00f3 la guerra y ante las segundas tambi\u00e9n cuando la guerra civil concluy\u00f3 y la Espa\u00f1a de Franco pas\u00f3 a ser la avanzadilla sur de las potencias del Eje. Villa Mimosas solicit\u00f3 a la Red \u00c1lava que informara tambi\u00e9n sobre aspectos sociales, econ\u00f3micos, militares y de otra \u00edndole que sirvieran a las potencias democr\u00e1ticas. De esta manera el Gobierno vasco lleg\u00f3 a colaborar con los Servicios Secretos franceses a la vez que debilitaba a Franco.<\/p>\n<p>Tal vez esto explique la redacci\u00f3n del informe hallado en Par\u00eds y otro que tambi\u00e9n se incorpor\u00f3 al sumario que se inco\u00f3 a los encausados y que trata tambi\u00e9n de la labor que realizaban los Servicios, pero en su conjunto, los del interior y los radicados en Villa Mimosas. El Gobierno vasco estaba intentando ofrecer sus servicios de inteligencia y propaganda a los ingleses y franceses, pero a otras instancias diferentes a los servicios de espionaje de estos pa\u00edses.<\/p>\n<p>En Nafarroa Curiosamente, el territorio donde m\u00e1s se extendi\u00f3 la red fue en Nafarroa, donde el nacionalismo era m\u00e1s d\u00e9bil y siguiendo con la paradoja en el territorio m\u00e1s abertzale, Bizkaia, la Red tuvo muchas dificultades para extenderse. Por su parte, en Araba su desarrollo fue desigual aunque cont\u00f3 con Luis \u00c1lava, responsable m\u00e1ximo de la organizaci\u00f3n interior y asiduo informador. Gipuzkoa, de donde eran Delia Lauroba y Itziar Mujika dos de las principales miembros de la organizaci\u00f3n, lleg\u00f3 a contar con una extensa red de informadores y colaboradores, reclutados la mayor\u00eda por Itziar Mujika.<\/p>\n<p>Guipuzcoanos eran 9 de los 21 que finalmente fueron procesados. As\u00ed, adem\u00e1s de Itziar Mujika y Delia Lauroba, pertenecieron a la Red \u00c1lava en Gipuzkoa Francisco Lasa Arabaolaza, I\u00f1aki Barriola, Rafael G\u00f3mez Jauregi, Celestino Olaizola, Luis C\u00e1novas Luengo, Jos\u00e9 Etxeberria Artola e Inocencio Tolaretxipi Ikuza. Peque\u00f1os industriales, empleados, un m\u00e9dico, un sacerdote\u2026, afiliados o simpatizantes nacionalistas del PNV y de ANV, militantes de ELA\u2026 Salvo Barriola, perteneciente a una familia de peso en el PNV anterior a la guerra y que su reclutamiento parece que fue sugerido desde Mimosas y aceptado tras insistirse en ello, el resto fueron captados por Itziar Mujika y Delia Lauroba entre sus conocidos. Informaron, como se ha dicho, sobre las c\u00e1celes, pero tambi\u00e9n sobre movimientos de barcos, de tropas, sobre fortificaciones militares, maniobras militares, armamento, sobre la represi\u00f3n franquista\u2026 Mucha de la informaci\u00f3n que hicieron llegar a Mimosas es consultable en los boletines que los Servicios elaboraban y que se hallan encuadernados en m\u00e1s de 20 vol\u00famenes.<\/p>\n<p>Los 21 procesados por su pertenencia a la red fueron juzgados en dos instancias. En el primer consejo de guerra celebrado el 3 de julio de 1941, 19 de ellos fueron condenados a muerte, uno a 12 a\u00f1os y uno fue absuelto. El disentimiento de la sentencia trajo un nuevo consejo de guerra que se celebr\u00f3 el 18 de septiembre de 1942. En la sentencia del juicio la pena de muerte se reserv\u00f3 para Luis \u00c1lava, siendo el resto condenados a 30 a\u00f1os seis de los encausados, a 25 a\u00f1os siete de los encausados, y los seis restantes fueron condenados a 20 a\u00f1os de c\u00e1rcel. La condena a muerte de Luis \u00c1lava se consum\u00f3 en Madrid el 6 de mayo de 1943.<\/p>\n<p>Los condenados a penas de prisi\u00f3n fueron abandonando las c\u00e1rceles a partir de 1944, cuando Franco sinti\u00f3 la necesidad de vaciar los presidios ante la segura victoria aliada en la II Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Afortunadamente, la Red \u00c1lava ha tenido quien escriba su historia. Historiadores como Juan Carlos Jim\u00e9nez de Aberasturi, Josu Chueca, Fernando Mikelarena o periodistas como Eugenio Ibarzabal han escrito ampliamente sobre la Red \u00c1lava, I\u00f1aki Barriola nos dej\u00f3 un libro sobre los a\u00f1os vividos en la c\u00e1rcel. Sin embargo, quedaban elementos tan importantes en esta historia como conocer la literalidad del informe del Servicio Interior o la totalidad del sumario incoado para el procesamiento de los encausados. Esto y mucho m\u00e1s se puede ver en la exposici\u00f3n que abierta en el Centro Cultural Aiete de Donostia desde el pasado d\u00eda 6 y hasta el 26 y en un libro de pr\u00f3xima aparici\u00f3n que incluir\u00e1 biograf\u00edas de todos los miembros de la Red \u00c1lava adem\u00e1s de otros art\u00edculos relacionados con la historia de la Red \u00c1lava.<\/p>\n<p>Es de justicia y de reconocimiento traer la memoria exacta de aquellas mujeres y hombres que poniendo en juego sus vidas -a Luis \u00c1lava se la arrebataron y a otros les salv\u00f3 la campana- y su libertad -todos ellos padecieron a\u00f1os de prisi\u00f3n- lo dieron todo para que pudi\u00e9ramos disfrutar alg\u00fan d\u00eda la libertad.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuatro mujeres pusieron en marcha en 1937 el servicio de informaci\u00f3n que lider\u00f3 Luis \u00c1lava y que recopil\u00f3 valiosa informaci\u00f3n para el Gobierno vasco en el exilio. 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