{"id":1393,"date":"2019-03-26T13:36:09","date_gmt":"2019-03-26T12:36:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasdelosvascos\/?p=1393"},"modified":"2019-03-25T13:39:38","modified_gmt":"2019-03-25T12:39:38","slug":"pesquerias-prehistoricas-en-la-costa-vizcaina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2019\/03\/26\/pesquerias-prehistoricas-en-la-costa-vizcaina\/","title":{"rendered":"Pesquer\u00edas prehist\u00f3ricas en la costa vizca\u00edna"},"content":{"rendered":"\n<p>Los restos hallados en las cuevas de Santa Catalina y Lumentxa, en  Lekeitio, atestiguan la actividad pesquera en el golfo de Bizkaia ya  desde el final del Paleol\u00edtico superior  <br><br>Un reportaje de Jos\u00e9 Luis Arribas Pastor y Eduardo Berganza Gochi  <\/p>\n\n\n\n<p>LA pesca ha sido, hasta un pasado muy reciente, una de las principales actividades econ\u00f3micas de los pueblos costeros del territorio vasco. Numerosos documentos de la Edad Media certifican que ya en aquella \u00e9poca se capturaban, entre otros, merluza, besugo y sardina. Pero, sin duda, la presa que podemos considerar m\u00e1s emblem\u00e1tica, a juzgar por el impacto que tuvo en la econom\u00eda de aquellos siglos y por los abundantes testimonios que han llegado hasta nosotros a trav\u00e9s de la her\u00e1ldica o de la tradici\u00f3n oral de numerosas localidades, es la ballena, que se cazaba cuando este cet\u00e1ceo se acercaba al litoral cant\u00e1brico o cuando fue preciso buscarlo en aguas lejanas del norte de Europa o de Am\u00e9rica. Su carne, grasa, huesos y barbas fueron apreciados bienes de consumo y comercio.<br><br>La investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica ha puesto al descubierto restos materiales que permiten retrasar varios milenios los inicios de esa actividad pesquera. Los hallazgos de utensilios de hueso y asta a los que se les atribuye la funci\u00f3n de instrumentos de pesca -arpones o anzuelos-, se han interpretado como vestigios materiales de una elaborada tecnolog\u00eda desarrollada para una pr\u00e1ctica eficiente de la pesca en las fases finales del Paleol\u00edtico superior. Las im\u00e1genes grabadas o pintadas de peces en paredes de cuevas o en peque\u00f1os objetos portables, tambi\u00e9n datadas en esa misma \u00e9poca paleol\u00edtica, indican que quienes las realizaron ten\u00edan un conocimiento, y una muy posiblemente intensa relaci\u00f3n, con ecosistemas marinos. Ahora bien, la m\u00e1s amplia y precisa informaci\u00f3n sobre la pr\u00e1ctica de la pesca por las comunidades prehist\u00f3ricas se obtiene de los restos esquel\u00e9ticos de los peces, algunos de ellos de muy reducido tama\u00f1o, que quedaron sepultados junto con otros desechos de comida entre los sedimentos arcillosos acumulados en el interior de las cuevas en las que fueron procesados y consumidos. Su recuperaci\u00f3n es posible aplicando minuciosas t\u00e9cnicas de excavaci\u00f3n arqueol\u00f3gica y su detallado estudio aporta un amplio abanico de conocimientos sobre el medio marino y litoral existente hace miles de a\u00f1os, las especies que lo habitaban y las preferencias y estrategias de quienes lo explotaban.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.deia.eus\/images\/2019\/03\/23\/23-egunero-kal-pag14-15-foto-6_22704.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Un pescador muestra un ejemplar de bacalao de grandes dimensiones pescado en Noruega. Foto: Waldemar Krause\/Innovation Norway.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n\n\n\n<p><br>Hasta hace unas d\u00e9cadas la pesca practicada por comunidades prehist\u00f3ricas de cazadores-recolectores se asociaba principalmente a la captura de salm\u00f3nidos, apresados en los cauces de los r\u00edos en su habitual migraci\u00f3n para el desove. La pesca de especies marinas, incluso por parte de grupos que ocuparon asentamientos costeros cant\u00e1bricos, se consideraba una actividad compleja, extraordinaria y dif\u00edcil de acometer debido a la falta de medios que permitieran la navegaci\u00f3n en mar abierto.<br><br>Esta percepci\u00f3n est\u00e1 cambiando a partir del estudio de los restos pisc\u00edcolas recuperados en dos asentamientos de la costa vizcaina: las cuevas de Santa Catalina y Lumentxa, ambos en la l\u00ednea de costa lekeitiarra. En el primero de ellos, abierto al mar en el corte del acantilado que prolonga las abruptas laderas del monte Otoio, se ha conservado un excepcional conjunto que supera los 4.600 restos, de ellos m\u00e1s de 3.200 identificables, correspondientes a unas cincuenta especies diferentes, cifras que convierten a este emplazamiento en uno de los m\u00e1s potentes y variados registros de paleoictiofauna del Atl\u00e1ntico europeo y, en consecuencia, referencia imprescindible para el estudio de la pesca en la Prehistoria. Esta excepcional acumulaci\u00f3n se explica por su localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica y nos permite valorar la importancia de las pesquer\u00edas en la variada dieta de las poblaciones prehist\u00f3ricas. La situaci\u00f3n actual de la cueva no se corresponde con la que tuvo en tiempos paleol\u00edticos, ya que el efecto de la glaciaci\u00f3n sobre los mares supuso un alejamiento de la l\u00ednea de costa varios kil\u00f3metros mar adentro con respecto a la posici\u00f3n que ocup\u00f3 tras el deshielo de los casquetes polares. En t\u00e9rminos reales, la cueva de Santa Catalina, en los siglos en que dio cobijo a grupos de cazadores-recolectores, no estuvo al borde del mar. Por el contrario, la mayor depredaci\u00f3n de restos de origen marino se produjo en unas condiciones medioambientales en las que la costa distaba algo m\u00e1s de cinco kil\u00f3metros de la boca de la cueva.<br><br>En el segundo asentamiento, localizado en la cara sur del monte Calvario, a muy pocos metros de la desembocadura actual del r\u00edo Lea, desde las pioneras excavaciones de Telesforo de Aranzadi y Jos\u00e9 Miguel de Barandiaran, cuyos resultados fueron publicados en 1935, se se\u00f1al\u00f3 la existencia de restos de merluza, pez agua y maragota. Las intervenciones m\u00e1s recientes, realizadas por los autores de este art\u00edculo, han incrementado notablemente la colecci\u00f3n de restos y especies procedentes, tanto de ocupaci\u00f3n m\u00e1s o menos contempor\u00e1neas a las de Santa Catalina, como de otras posteriores, correspondientes a culturas Neol\u00edticas y de la Edad del Bronce.<br><br><strong>Pescar en aguas fr\u00edas <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos 13.000 o 15.000 a\u00f1os, los rigores de la \u00faltima glaciaci\u00f3n azotaban el golfo de Bizkaia. Con una temperatura media anual que no superar\u00eda los tres grados cent\u00edgrados, una pluviosidad abundante y una temperatura superficial de las aguas del mar de unos 7,5 grados, las condiciones clim\u00e1ticas y ambientales ser\u00edan similares a las que en la actualidad se producen en la costa del norte de Noruega. En los acantilados, ensenadas, estuarios y playas que ocupar\u00edan el espacio entre la l\u00ednea de costa en \u00e9poca glaciar y la actual, hoy sumergidos bajo las aguas del Cant\u00e1brico, proliferaban aves marinas propias de ecosistemas \u00e1rticos, que fueron capturadas y consumidas, como lo prueban las marcas de corte observadas en sus huesos producidas en su manipulaci\u00f3n -desollados, troceados\u2026- con afiladas l\u00e1minas de s\u00edlex. Destacan, por la abundancia de restos, el alca gigante, especie extinta de ping\u00fcino, y, por su singularidad bioclim\u00e1tica, el b\u00faho nival. <br><br>La pesca en estas g\u00e9lidas aguas durante el final del Paleol\u00edtico tuvo una presa excepcional: el bacalao, capturado de forma reiterada y procesado para su consumo. Las numerosas v\u00e9rtebras y piezas craneales recuperadas nos permiten afirmar que ejemplares enormes, de m\u00e1s de un metro de longitud y quiz\u00e1s treinta kilogramos de peso, fueron acarreados enteros hasta los asentamientos, manipulados para arrancar sus agallas, troceados y consumidos en fresco o, muy probablemente, cocinados con ayuda del fuego. El elevado porcentaje de fragmentos con huellas de chamuscado lleva a pensar que estuvieron pr\u00f3ximos a las brasas y la abundancia de cantos rodados de arenisca cuarteados y disgregados como consecuencia de un choque t\u00e9rmico producido por la introducci\u00f3n de las rocas incandescentes en l\u00edquidos para conseguir su ebullici\u00f3n. No se puede descartar que parte de las capturas fueran ahumadas para su conservaci\u00f3n y posterior consumo.<br><br>Algunas inc\u00f3gnitas quedan por despejar: \u00bftuvieron necesariamente que navegar para acceder a los caladeros, o pudieron atrapar los ejemplares desde la orilla?, \u00bfcu\u00e1les pudieron ser los m\u00e9todos de pesca? El bacalao es una especie que vive en aguas profundas, muy cerca del fondo. Sin embargo, en determinadas condiciones del agua, puede habitar en capas superficiales, lo que abre la posibilidad de su captura desde uno hasta 600 metros de profundidad. Nos inclinamos a suponer que, en el caso que nos ocupa, las presas se adentraban por entre los canales y estuarios que se abr\u00edan en la franja litoral hoy sumergida y en ellos eran capturados en superficie o en rebalses de agua con poco fondo. Muy pocos de los aparejos que pudieron emplear han superado el paso de los tiempos. Posibles redes, cercas o trampas de materia vegetal con flotadores de madera, anzuelos de madera&#8230; son instrumentos muy dif\u00edciles de recuperar por la investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica. S\u00ed se han recuperado, tanto en Santa Catalina como en Lumentxa, diferentes tipos de arpones de asta de ciervo que, muy probablemente, fueran destinados a impactar y retener las presas. <br><strong><br>Pescar en aguas templadas <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hacia el 10.000 antes de Cristo se inici\u00f3 un progresivo cambio clim\u00e1tico, no exento de fluctuaciones, que moder\u00f3 los rigores glaciares hasta alcanzar unas condiciones similares a las actuales. Esta moderaci\u00f3n de la temperatura ambiental suaviz\u00f3 la de las aguas marinas del golfo de Bizkaia. Las especies animales que se hab\u00edan refugiado en ellas durante la glaciaci\u00f3n emigraron hacia latitudes escandinavas. Estos cambios en el ecosistema del territorio costero no frenaron la captaci\u00f3n de recursos marinos. Por el contrario, los registros arqueol\u00f3gicos acumulados en esos momentos muestran una intensificaci\u00f3n de la recolecci\u00f3n de moluscos, crust\u00e1ceos y equinodermos -erizos de mar-, que no necesariamente debe interpretarse como una obligada alternativa a la ausencia de otros elementos esenciales de su dieta, caso de la caza de ciervos y renos, sino, m\u00e1s bien, como una confirmaci\u00f3n de que las \u00e1reas de captaci\u00f3n de los mismos, las zonas intermareales, estaban m\u00e1s pr\u00f3ximas a los asentamientos una vez que la l\u00ednea de costa se hab\u00eda acercado a ellos. En consecuencia, el testimonio del consumo de un alimento que requiere el acarreo de valvas y caparazones poco aprovechables se constata en el interior de cuevas que, como consecuencia de la subida de las aguas, se encontraban muy pr\u00f3ximas a la costa. En \u00e9pocas anteriores, con el mar a una mayor distancia, el marisqueo se practicar\u00eda en \u00e1reas m\u00e1s distantes, que hab\u00edan ido quedado sumergidas. Tanto en Santa Catalina como en Lumentxa se acumularon dep\u00f3sitos de conchas muy potentes, similares al que se descubri\u00f3 en la cueva de Santimami\u00f1e, en Kortezubi.<br><br>Las v\u00e9rtebras de peces recuperadas en los sedimentos cuyas dataciones de carbono 14 nos sit\u00faan en el Epipaleol\u00edtico y en \u00e9pocas posteriores -Neol\u00edtico, Calcol\u00edtico\u2026-, pertenecen a especies marinas adaptadas a temperaturas templadas. Desaparece el bacalao e incrementan notablemente su presencia el pejerrey, la sardina, la caballa y la anchoa. Esto indica tanto el cambio en la temperatura del mar como la captura de animales de menor talla, lo que introduce un interesante factor a considerar, el de la posible captura de peces por parte de aves u otros animales que a\u00f1adir\u00edan sus desperdicios a los generados por la actividad humana. <br><br>Entre los restos encontrados en Lumentxa destaca la abundancia, sobre todo desde el Neol\u00edtico, de merluza, especie que ha sido determinada solo en un limitado n\u00famero de yacimientos arqueol\u00f3gicos europeos, algunos en el Mediterr\u00e1neo oriental y otros en las costas del sur de Suecia. Tambi\u00e9n en Santimami\u00f1e se ha recuperado una peque\u00f1a cantidad de v\u00e9rtebras de esta presa en tiempos m\u00e1s o menos coet\u00e1neos. Como ocurre con el bacalao, la profundidad en la que habita la merluza -unos 200 metros de media- y las caracter\u00edsticas de la plataforma continental frente a Lekeitio nos plantean el interrogante de cu\u00e1les fueron los m\u00e9todos de captura usados por aquellas gentes. En la resoluci\u00f3n de este enigma no debemos descartar la m\u00e1s que probable circunstancia de que los comportamientos de las especies animales se hayan modificado con el paso de los tiempos no solo por las cambios ambientales sino tambi\u00e9n por la presi\u00f3n antr\u00f3pica de la pesca. Igualmente debemos considerar las variaciones estacionales que afectan a la mayor o menor proximidad de los peces a las costas. Atendiendo a estos factores, y no desterrando de forma absoluta una posible navegaci\u00f3n muy primitiva por estuarios y lenguas de mar, cabe suponer que las merluzas se aproximaran a la costa lo suficiente para ser capturadas sin gran dificultad. <br><br>Finalmente, queremos valorar la importancia de la aportaci\u00f3n nutricional del pescado y, en particular, de las especies marinas, a la supervivencia de las comunidades prehist\u00f3ricas. La pesca ha sido considerada una actividad secundaria con respecto a la caza e incluso a la recolecci\u00f3n de vegetales. Sin embargo, este paradigma debe ser matizado para comprender las formas de vida de los grupos que habitaron espacios litorales en cualquiera de los mares del planeta. En el territorio de la costa cant\u00e1brica y del golfo de Bizkaia en particular hubo pesquer\u00edas paleol\u00edticas de las que los asentamientos de Santa Catalina y Lumentxa son claros ejemplos. La vinculaci\u00f3n al mar y a la captaci\u00f3n de recursos no solo est\u00e1 atestiguado en ellos por el marisqueo y la captura de peces y aves marinas que hemos descrito, sino tambi\u00e9n por la caza de focas -cerca de cien restos en Santa Catalina- o el acarreo de notables fragmentos de costillas de cet\u00e1ceos, muy probablemente destinados a la conformaci\u00f3n de \u00fatiles, algunos de ellos, quiz\u00e1s, destinados a la pesca. <br><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los restos hallados en las cuevas de Santa Catalina y Lumentxa, en Lekeitio, atestiguan la actividad pesquera en el golfo de Bizkaia ya desde el final del Paleol\u00edtico superior <!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[144675,144674],"class_list":["post-1393","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-costa-vizcaina","tag-golfo-de-bizkaia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1393","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1393"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1393\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1394,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1393\/revisions\/1394"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}