{"id":140,"date":"2012-07-04T03:39:27","date_gmt":"2012-07-04T01:39:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/historiasdelosvascos\/?p=140"},"modified":"2012-07-03T18:45:07","modified_gmt":"2012-07-03T16:45:07","slug":"la-carta-de-franco-al-mundo-catolico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2012\/07\/04\/la-carta-de-franco-al-mundo-catolico\/","title":{"rendered":"La Carta de Franco al mundo cat\u00f3lico"},"content":{"rendered":"<div>\n<div class=\"mceTemp mceIEcenter\">\n<dl id=\"\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width: 610px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/static.deia.com\/images\/2012\/06\/30\/import_12453929_11.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"402\" \/><\/dt>\n<dd class=\"wp-caption-dd\"><\/dd>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p><strong>I\u00f1aki Goiogana<\/strong><\/p>\n<p>LEKEITIO. LA guerra civil iniciada en los cuarteles norteafricanos espa\u00f1oles el 17 de julio de 1936 no tuvo en un principio planes de contienda larga. Al contrario, se ide\u00f3 para que fuera un pronunciamiento, similar a los muchos que hab\u00eda experimentado el Estado espa\u00f1ol durante el siglo XIX y lo que llevaba del XX. El deseo de los militares sublevados era dar un golpe de estado que recondujera el derrotero pol\u00edtico de la Rep\u00fablica, inclinada hacia posiciones reformistas tras las elecciones generales celebradas en febrero de aquel a\u00f1o y ganadas por el Frente Popular. Los bandos militares hechos p\u00fablicos por los mandos alzados en facci\u00f3n para dar cuenta de las razones que les animaban a actuar hac\u00edan referencia a cuestiones como los nacionalismos perif\u00e9ricos y el consecuente problema de la ruptura de la unidad de la patria y al peligro comunista y la sovietizaci\u00f3n de Espa\u00f1a. Sin embargo, ninguno de estos documentos iniciales golpistas se hac\u00eda eco de los posibles deseos de sus autores de cambio de r\u00e9gimen constitucional ni del car\u00e1cter religioso de la militarada.<\/p>\n<p>Pero lo que en teor\u00eda deb\u00eda durar horas o, como mucho, unos pocos d\u00edas desemboc\u00f3 en una larga y cruenta guerra. En muchos lugares donde los militares sublevados no lograron imponerse se produjo un movimiento de rechazo espont\u00e1neo protagonizado por las masas populares que conllev\u00f3 una fort\u00edsima represi\u00f3n contra las personas y entidades sospechosas de adhesi\u00f3n al movimiento militar. As\u00ed, esta represi\u00f3n popular o republicana se ceb\u00f3 en individuos tachados de derechas y en elementos religiosos. Se incendiaron conventos, iglesias y otros bienes eclesi\u00e1sticos y miles de sacerdotes, seminaristas, frailes y monjas sufrieron el martirio y la persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>La cruzada<\/p>\n<p>Esta furibunda reacci\u00f3n popular contra la Iglesia y lo eclesi\u00e1stico hizo que la mayor parte de la misma, con toda la jerarqu\u00eda a la cabeza, olvidara las prevenciones que pudieran albergar siguiendo la doctrina de la Iglesia de acatar el orden establecido y se aliar\u00e1 desde nada m\u00e1s comenzar el golpe con los sublevados. El nuevo e incondicional aliado result\u00f3, por usar un t\u00e9rmino religioso, providencial para la nueva situaci\u00f3n de los facciosos. A los pocos d\u00edas de iniciada la guerra, los que se conocer\u00edan como franquistas empezaron a calificar el movimiento como cruzada y a las razones iniciales explicitadas en los bandos militares se les uni\u00f3 la defensa de la religi\u00f3n como causa de la sublevaci\u00f3n, pasando este motivo b\u00e9lico a ser casi el santo y se\u00f1a de la facci\u00f3n militar. Sin embargo, desde el principio mismo de las hostilidades, este nuevo discurso de guerra religiosa encontr\u00f3 un obst\u00e1culo dif\u00edcil de gobernar. El Partido Nacionalista Vasco, partido confesional cat\u00f3lico, se hab\u00eda decantado a favor de la Rep\u00fablica y en contra de los golpistas. En Euskadi, no solo los partidos y sindicatos de izquierda y republicanos se opondr\u00edan al alzamiento. A estos obvios sostenedores de la legislaci\u00f3n vigente se les ali\u00f3 el PNV, as\u00ed como el sindicato abertzale ELA, en coherencia con el camino hacia el centro pol\u00edtico y hacia un catolicismo militante democr\u00e1tico y cargado de sentido social recorrido durante el quinquenio republicano transcurrido en paz. En el Pa\u00eds Vasco tambi\u00e9n se produjeron actos de represi\u00f3n contra el clero pero en mucha menor medida que en otras zonas leales a la Rep\u00fablica. Adem\u00e1s, en Bizkaia y Gipuzkoa, \u00fanicas provincias vascas no dominadas por los franquistas al inicio de la guerra, se produjo el fen\u00f3meno contrario: hubo sacerdotes asesinados por los supuestos defensores de la religi\u00f3n por motivo de su militancia real o supuesta en el vasquismo y tambi\u00e9n por su apoyo a un sindicalismo cat\u00f3lico reivindicativo, claramente diferenciado del amarillismo cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>La postura del nacionalismo vasco y de una parte muy importante del clero vasco de rechazar la \u00abcruzada\u00bb tuvo eco en algunos sectores cat\u00f3licos extranjeros, especialmente en Francia. En este pa\u00eds, los sectores eclesiales m\u00e1s afines a fil\u00f3sofos como Jacques Maritain o Fran\u00e7ois Mauriac, los dominicos galos que <!--more-->publicaban la revista <em>Sept<\/em>, etc. se opusieron resueltamente a los franquistas y sembraron la duda en otros c\u00edrculos cat\u00f3licos que, en principio, pod\u00edan no tener motivos para apoyar un r\u00e9gimen como el republicano que no era capaz de garantizar la integridad f\u00edsica del clero.<\/p>\n<p>grave escollo Por ello, la postura nacionalista vasca result\u00f3 un grave escollo para el bando franquista mientras el Gobierno vasco se mantuvo en Bilbao y m\u00e1s all\u00e1 de esta fecha. Este hecho motiv\u00f3 que parte del esfuerzo diplom\u00e1tico de los rebeldes dirigido hacia la Iglesia se destinara a contrarrestar la acci\u00f3n vasca y a lograr su neutralizaci\u00f3n y eliminaci\u00f3n, en la seguridad de que resolviendo las dudas cat\u00f3licas sobre el apoyo a Franco se lograba poner en toda su eficacia el elemento propagand\u00edstico m\u00e1s importante con el que contaban los sublevados.<\/p>\n<p>En este contexto de guerra religiosa hay que situar la famosa Carta Colectiva de los obispos espa\u00f1oles a sus compa\u00f1eros del mundo. Pero la prehistoria de este documento episcopal es mucho m\u00e1s larga. Cuenta el historiador benedictino catal\u00e1n Hilari Raguer (<em>La p\u00f3lvora y el incienso. La Iglesia y la Guerra Civil espa\u00f1ola 1936-1939<\/em>, 2001) que hubo dos intentos previos y que solo se public\u00f3 la tercera de las proyectadas. La primera, fue sugerida por P\u00edo XI para eludir el cumplimiento del deseo del dictador espa\u00f1ol de hacer p\u00fablico un documento que descalificara la posici\u00f3n prorrepublicana de los vascos en la guerra. El Pont\u00edfice, ante la petici\u00f3n espa\u00f1ola de desaprobar la postura vasca, respondi\u00f3 en febrero de 1937 diciendo que estar\u00eda dispuesto a condenar la alianza entre nacionalistas vascos con comunistas en el caso de que Franco garantizara a los vascos una amplia autonom\u00eda. El segundo proyecto de carta episcopal, no iba dirigido a los vascos, sino a los espa\u00f1oles. En esta carta se denunciar\u00eda la persecuci\u00f3n republicana as\u00ed como se ensalzar\u00eda el sentido religioso de los nacionales.<\/p>\n<p>Pero ninguna de estas cartas se escribi\u00f3 y s\u00ed otra tercera que fue, como Raguer dice, \u00abredactada por iniciativa de Franco, dirigida a los obispos extranjeros, y a trav\u00e9s de ellos a la opini\u00f3n cat\u00f3lica internacional, y que no ten\u00eda por objetivo iluminar la conciencia de los cat\u00f3licos espa\u00f1oles sino contrarrestar con toda la autoridad moral de la jerarqu\u00eda la propaganda internacional adversa al Movimiento, y en especial la repugnancia de muchos cat\u00f3licos extranjeros al car\u00e1cter de cruzada que tanto los generales como los obispos estaban dando a la guerra\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la Carta Colectiva, redactada por el Primado Isidro Gom\u00e1, no suscit\u00f3 la unanimidad de los obispos espa\u00f1oles. Hubo cinco que no la suscribieron, entre ellos Mateo M\u00fagica, obispo de Vitoria, exiliado en Italia, y Francesc d&#8217;Asis Vidal i Barraquer, arzobispo de Tarragona. Vidal al requerimiento de Gom\u00e1 de hacer suya la Carta respondi\u00f3 diciendo que la \u00abestimaba poco adecuado a la condici\u00f3n y car\u00e1cter de quienes han de suscribirlo\u00bb y que tem\u00eda que se le diera \u00abuna interpretaci\u00f3n pol\u00edtica por su contenido\u00bb. Esta negativa del arzobispo tarraconense a la firma del documento episcopal le cost\u00f3 el exilio hasta su fallecimiento puesto que la cat\u00f3lica nueva Espa\u00f1a le impidi\u00f3 regresar a su di\u00f3cesis al finalizar la guerra.<\/p>\n<p>Fusilamientos<\/p>\n<p>En el caso de Mateo Mugica las razones para no firmar el escrito fueron su propia expulsi\u00f3n por parte de los militares sublevados as\u00ed como el fusilamiento de los sacerdotes diocesanos fusilados por los nacionales. Sobre la actitud de Don Mateo en este tema cabe decir algo m\u00e1s. La Carta Colectiva est\u00e1 fechada el 1 de julio de 1937 aunque no se hizo p\u00fablica hasta el mes de agosto siguiente. En los d\u00edas en los que se dio por redactada la Carta, el sacerdote Alberto Onaindia se hallaba en Roma como comisionado vasco para tratar con el ministro de Exteriores italiano Galeazzo Ciano sobre los t\u00e9rminos a lo que finalmente dio lugar al conocido como Pacto de Santo\u00f1a. Onaindia aprovech\u00f3 su estancia en Roma para visitar a su obispo y conseguir de \u00e9l su retractaci\u00f3n de la Instrucci\u00f3n Pastoral publicada bajo la firma de M\u00fagica y Marcelino Olaechea, obispo de Pamplona, el 6 de agosto de 1936. En este documento, en realidad redactado por Gom\u00e1, los prelados vascos condenaban la postura nacionalista vasca de apoyo a la Rep\u00fablica y de oposici\u00f3n a los nacionales. Onaindia, que conoc\u00eda la autor\u00eda de Gom\u00e1 del texto, pretend\u00eda lograr de M\u00fagica que se desdijera de lo firmado para hacer frente as\u00ed al uso propagand\u00edstico que hac\u00edan los franquistas del mismo. El can\u00f3nigo de Valladolid no logr\u00f3 su prop\u00f3sito y no sali\u00f3 muy contento de aquella visita a su prelado. M\u00fagica, que no neg\u00f3 la autor\u00eda de Gom\u00e1 de la Instrucci\u00f3n, revel\u00f3 a Don Alberto que ten\u00eda orden del Vaticano de no publicar nada que contradijera algo escrito por Gom\u00e1. Tal vez fuera debido a esta orden vaticana que Don Mateo se negara a rectificar su Instrucci\u00f3n conjunta con Olaechea o tal vez (o tambi\u00e9n) porque pocos d\u00edas antes se hab\u00eda negado a firmar la Carta Colectiva y equilibrar as\u00ed lo que daba a un bando y a otro. La Carta Colectiva, que explicaba la guerra en curso como una contienda puramente maniquea de buenos y malos, tuvo un \u00e9xito clamoroso en el mundo cat\u00f3lico y result\u00f3 un elemento propagand\u00edstico sin igual para el bando franquista. Sin embargo, no logr\u00f3 una aprobaci\u00f3n plena de la misma por parte del Vaticano. La Santa Sede tard\u00f3 meses en acusar recibo del mismo y solo respondi\u00f3 con una carta elogiando los nobles sentimientos en los que se inspiraba, \u00abas\u00ed como el alto sentido de justicia de los Excmos. obispos al condenar absolutamente el mal, de cualquier parte que venga\u00bb. Los franquistas hicieron uso de este texto pero suprimiendo el \u00ab\u2026 de cualquier parte que venga\u00bb a lo que respondi\u00f3 la Santa Sede publicando \u00edntegra la carta en <em>L&#8217;Osservatore Romano<\/em>. No por ello se echaron atr\u00e1s los franquistas que protestaron por esta acci\u00f3n en lugar de pedir disculpas por citar incorrectamente la carta vaticana. En cuanto a los vascos, motivo primitivo de la Carta a quienes el documento de los obispos espa\u00f1oles les reprochaba su \u00abdesobediencia\u00bb, reaccionaron argumentando contra los contenidos de \u00e9sta, pero el mayor motivo de satisfacci\u00f3n que obtuvieron de aquel caso fue que el bando franquista no logr\u00f3 de la Santa Sede la condena a su pol\u00edtica. Los vascos entendieron que la Iglesia oficial se inclinaba por motivos pol\u00edticos a favor de la Iglesia espa\u00f1ola pero no condenaba, como esta pretend\u00eda, a la Iglesia vasca, mucho m\u00e1s d\u00e9bil y perdedora de la guerra.<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este contexto de guerra religiosa hay que situar la famosa Carta Colectiva de los obispos espa\u00f1oles a sus compa\u00f1eros del mundo. 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