{"id":1427,"date":"2019-05-16T11:37:43","date_gmt":"2019-05-16T09:37:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasdelosvascos\/?p=1427"},"modified":"2019-05-14T12:18:13","modified_gmt":"2019-05-14T10:18:13","slug":"vizcainos-y-navarros-bizarria-y-patriotismo-en-la-habana-de-1808","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2019\/05\/16\/vizcainos-y-navarros-bizarria-y-patriotismo-en-la-habana-de-1808\/","title":{"rendered":"Vizcainos y navarros  Bizarr\u00eda y patriotismo en  La Habana de 1808"},"content":{"rendered":"\n<p> El temor a una intervenci\u00f3n militar de los brit\u00e1nicos en Cuba a  principios del siglo XIX llev\u00f3 a la creaci\u00f3n de diversas milicias,  formadas en su mayor\u00eda por comerciantes y agrupadas en funci\u00f3n del  origen regional de sus miembros <\/p>\n\n\n\n<p>Un reportaje de <strong>Sigfrido V\u00e1zquez Cienfuegos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1808 hacendados y comerciantes espa\u00f1oles afincados en Cuba crearon un cuerpo de milicias con siete divisiones y 16 compa\u00f1\u00edas, de cien hombres cada una, organizadas por su origen regional. La primera divisi\u00f3n, con dos compa\u00f1\u00edas, la formaban castellanos; la segunda era de asturianos y ten\u00eda una compa\u00f1\u00eda; la de catalanes era la tercera y era la m\u00e1s numerosa, con cuatro; la cuarta, compuesta por navarros y vizcainos, ten\u00eda tres; la quinta era de Andaluc\u00eda y ten\u00eda una sola compa\u00f1\u00eda; la sexta era de Galicia, sumaba dos, y la s\u00e9ptima estaba formada por canarios, divididos en dos m\u00e1s. En total, sumaban m\u00e1s de 1.600 efectivos que fueron instruidos por oficiales del ej\u00e9rcito. En este caso interesa conocer la Cuarta Divisi\u00f3n, compuesta de manera conjunta, y a petici\u00f3n propia, por vizcainos y navarros, mostrando los v\u00ednculos existentes por los naturales de ambos territorios. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.deia.eus\/images\/2019\/05\/11\/hab0001_7466.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Detalles de la colecci\u00f3n de litograf\u00edas de principios del siglo XIX con vistas de La Habana expuestas en la Escuela de Estudios Hispano-Americanos del Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, de Sevilla. Fotograf\u00edas digitalizadas por S. V. C.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Esta informaci\u00f3n la conocemos con detalle gracias a los fondos documentales de la Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a, donde me tropec\u00e9 con un documento fechado en La Habana el 27 de mayo de 1808. Estaba titulado a la pomposa manera de hacerlo por aquellos tiempos: <em>A la bizarr\u00eda y patriotismo con que los naturales de los reynos <\/em>(sic)<em> de Castilla e Islas Canarias se han presentado a tomar las armas y exercitarse <\/em>(sic)<em> en el manejo de ellas y evoluciones militares formando un cuerpo denominado Voluntarios Espa\u00f1oles<\/em> (BNE, VE\/632).\n<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces en La Habana no se ten\u00edan noticias del levantamiento madrile\u00f1o del 2 de mayo por lo que no hay duda de que el objetivo de dicho cuerpo era la defensa contra \u201cel poder fiero de orgullosos ingleses\u201d.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda en ese momento, Espa\u00f1a manten\u00eda una alianza con la Francia de Napole\u00f3n en su lucha por la hegemon\u00eda europea y mundial. El Reino Unido consider\u00f3 como una agresi\u00f3n esa alianza y demostr\u00f3 hasta d\u00f3nde pensaba llegar cuando en 1805 destrozaba la flota combinada de ambos pa\u00edses en Trafalgar. Desde entonces la incapacidad manifiesta en el mar de franceses y espa\u00f1oles dej\u00f3 a merced de los brit\u00e1nicos las posesiones ultramarinas de ambos.\n<\/p>\n\n\n\n<p>En el lado espa\u00f1ol esto se vivi\u00f3 con especial preocupaci\u00f3n en las posesiones del Caribe, donde la isla de Cuba ocupaba un papel determinante en lo que se refer\u00eda a su defensa. La experiencia de los ataques a Puerto Rico en 1797 y, posteriormente, en 1806 y 1807, en Buenos Aires, cuando importantes fuerzas brit\u00e1nicas hab\u00edan sido rechazadas, hab\u00eda demostrado el valor de la acci\u00f3n concertada de tropas regulares y milicianas.\n<\/p>\n\n\n\n<p>En Cuba la situaci\u00f3n de los primeros cuerpos era desastrosa para 1808, donde las fuerzas veteranas estaban pr\u00e1cticamente en cuadro: de una composici\u00f3n te\u00f3rica de unos 6.000 hombres, solo estaban disponibles entonces unos 2.000 para una isla con m\u00e1s de 5.000 kil\u00f3metros de costa. Los cuerpos milicianos ya establecidos rondaban hipot\u00e9ticamente los 10.000 efectivos, de los que casi 6.000 se ocupaban de todo el occidente de Cuba, pero su puesta en activo no era una tarea sencilla.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Por una parte implicaba un esfuerzo personal de los alistados, que deb\u00edan costear todos sus pertrechos y adem\u00e1s deb\u00edan abandonar sus obligaciones, sin contar el riesgo al que se expon\u00edan. Esto significaba que su instrucci\u00f3n deb\u00eda realizarse en d\u00edas no laborables, y era muy complicado poner de acuerdo a efectivos amplios y dispersos en determinadas fechas en que la actividad econ\u00f3mica fuese importante. Valga el ejemplo de que cuando el coronel Juan Tirry y Lacy fue enviado en 1807 a pasar revista de los batallones de milicias de Puerto Pr\u00edncipe, en el centro de la isla, tuvo que esperar nada menos que veinte d\u00edas para organizarlas. El capit\u00e1n general de Cuba, el riojano Marqu\u00e9s de Someruelos, era consciente de que si hab\u00eda alguna posibilidad de \u00e9xito ante los rumores ciertos de un inminente ataque ingl\u00e9s a La Habana era organizando todas las fuerzas disponibles. En enero de 1808 ya hab\u00eda ordenado preparar la defensa, pero para abril fue consciente de la insuficiencia de sus efectivos. Someruelos hizo un llamamiento para la ampliaci\u00f3n del n\u00famero de efectivos, ordenando la instrucci\u00f3n del uso del fusil y el ca\u00f1\u00f3n de todos los paisanos con mejores condiciones.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Comerciantes Pero, \u00bfqui\u00e9nes eran esos vascos y navarros que se sumaron a la defensa de la isla? \u00bfQu\u00e9 les movi\u00f3 a actuar de ese modo? La mayor parte de estos voluntarios eran comerciantes que de alg\u00fan modo ten\u00edan intereses relacionados con la trata de esclavos y estaban afincados en la isla desde hac\u00eda algunas d\u00e9cadas, aunque sin perder sus contactos con su tierra de origen. Los tres jefes representaban lo m\u00e1s distinguido de la burgues\u00eda comercial y azucarera.\n<\/p>\n\n\n\n<p>El capit\u00e1n de la primera compa\u00f1\u00eda fue Bonifacio Gonz\u00e1lez Larrinaga, bilbaino avecinado en La Habana, que con los beneficios obtenidos de la trata de esclavos se hab\u00eda convertido en un importante hacendado azucarero, adem\u00e1s de un prominente miembro del Real Consulado de Comercio y de la Sociedad Econ\u00f3mica de Amigos del Pa\u00eds.\n<\/p>\n\n\n\n<p>El capit\u00e1n de la segunda compa\u00f1\u00eda era el navarro Pedro Juan de Erice, que hab\u00eda sido uno de los fundadores del Consulado y hab\u00eda hecho fortuna con el tr\u00e1fico de harinas con Estados Unidos, uno de los negocios m\u00e1s turbios del periodo, espacio de especulaci\u00f3n constante cuando no directamente un medio usado para el contrabando.\n<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera compa\u00f1\u00eda la mandaba Juan Jos\u00e9 de Iguar\u00e1n, con un origen posiblemente guipuzcoano o navarro. Era un gran comerciante y miembro destacado del Consulado, la Real Compa\u00f1\u00eda y el Ayuntamiento de La Habana. Es decir, que los tres capitanes formaban parte de las instituciones m\u00e1s importantes y poderosas de Cuba.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los oficiales de sus compa\u00f1\u00edas varios ten\u00edan tambi\u00e9n intereses en el tr\u00e1fico de esclavos. Este fue el caso del teniente primero Francisco Layseca, alav\u00e9s; el teniente primero Manuel Zavaleta, de Donostia y miembro del Consulado; el alf\u00e9rez donostiarra Francisco Bengoechea o Mart\u00edn Zavala, tambi\u00e9n alf\u00e9rez del que no sabemos su origen. Otros tuvieron su medio de vida en el comercio, como fue el caso del teniente segundo Miguel Herrer\u00edas, originario de Ont\u00f3n en el partido de Castro Urdiales. Tambi\u00e9n se dedicaban a dicha actividad mercantil el teniente segundo Jos\u00e9 de Echarry que era posiblemente de Alza, en la jurisdicci\u00f3n de Donostia; el ayudante de origen tolosarra Manuel Bereterbide; el alf\u00e9rez Manuel Urbizu, posiblemente de Idiazabal, o el teniente primero Francisco de Ajuria, que proven\u00eda de una familia prominente de Ubidea. Mart\u00edn Elzaurdy, teniente segundo, era un comerciante natural de Gernika con significativos v\u00ednculos con Catalunya. Por su parte el ayudante Baltasar de Azuvia Sarasola fue apoderado en La Habana del importante comerciante de Bilbao Agust\u00edn de Lequerica, alcalde de dicha ciudad durante el posterior dominio bonapartista.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Los incentivos que supon\u00eda la adscripci\u00f3n a las milicias fueron m\u00e1s que suficientes para que lo m\u00e1s destacado de las \u00e9lites acudieran a la llamada del capit\u00e1n general. Recib\u00edan el preciado fuero militar en las causas criminales, lo que les granjeaba importantes ventajas a la hora de enfrentarse a sus problemas legales. Este no era un premio menor sobre todo para los grandes terratenientes y comerciantes que deb\u00edan afrontar frecuentes causas judiciales. Tampoco podemos olvidar el derecho al uso de uniforme, algo de una gran importancia en aquella sociedad de finales del Antiguo R\u00e9gimen. Tampoco debe desde\u00f1arse otra circunstancia derivada de los intereses relacionados con el comercio de esclavos, como el que desde 1807 Reino Unido hab\u00eda aprobado el acta para la abolici\u00f3n del tr\u00e1fico esclavista y ya entonces empezaban a temerse los posibles efectos negativos de tal medida. Todo esto explicar\u00eda la relativa facilidad con que para mayo de 1808 hacendados y comerciantes dispusieron organizarse en milicia.\n<\/p>\n\n\n\n<p>No entraron en acci\u00f3n Podr\u00edamos inferir que la creaci\u00f3n de tal cuerpo pudo tener un car\u00e1cter meramente te\u00f3rico, pues el cambio de alianza de Francia a Reino Unido, en el verano de aquel 1808, implic\u00f3 que finalmente no fuera necesaria su intervenci\u00f3n y nunca entraron en acci\u00f3n. Sin embargo, ha quedado constancia de sus evoluciones durante los ejercicios t\u00e1cticos que llevaron a cabo. Especialmente fue mencionado el alarde realizado ante el obispo Juan Jos\u00e9 D\u00edaz de Espada, natural del pueblo alav\u00e9s de Arroyabe.\n<\/p>\n\n\n\n<p>La primera compa\u00f1\u00eda fue instruida por Salvador de la Luz y Berrio, del Regimiento de Infanter\u00eda de Cuba, quien posiblemente ten\u00eda un origen navarro. En esta labor fue apoyado por Francisco Layseca que contribuy\u00f3 de forma muy efectiva al lucimiento de la compa\u00f1\u00eda.\n<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda y la tercera compa\u00f1\u00edas fueron mandadas directamente por Jos\u00e9 Echarry, que a pesar de no tener experiencia militar alguna, \u201csorprendi\u00f3 con su disposici\u00f3n [\u2026] como si se tratase del mejor veterano\u201d. En julio de 1808, ya en guerra con Francia, el cuerpo pas\u00f3 a llamarse Compa\u00f1\u00edas de Urbanos Voluntarios de Fernando VII, y se ocuparon de vigilar los alrededores La Habana. Adem\u00e1s, hombres de estas compa\u00f1\u00edas formaron parte del refuerzo de la defensa de Matanzas. Sin embargo, poco tiempo despu\u00e9s los Voluntarios fueron reducidos a once compa\u00f1\u00edas, con 85 soldados efectivos cada una. Esta rebaja dio lugar a rumores contra el capit\u00e1n general, cuya situaci\u00f3n era complicada pues su padrastro, el conde de Montarco, natural de Molinar, en Bizkaia, se hab\u00eda pasado al bando afrancesado. Para 1812 Someruelos consider\u00f3 que deb\u00edan hacerse cargo las milicias disciplinadas previamente establecidas de las funciones hasta entonces asignadas a las compa\u00f1\u00edas de voluntarios que quedaron disueltas. \n<\/p>\n\n\n\n<p>La importancia de este caso es que nos ilustra sobre c\u00f3mo una parte muy significativa de la \u00e9lite comercial de origen vasco-navarro afincada en Cuba respondi\u00f3 ante las necesidades de la corona espa\u00f1ola en la isla a principios del siglo XIX, en la seguridad de que con ello defend\u00eda sus propios intereses.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El temor a una intervenci\u00f3n militar de los brit\u00e1nicos en Cuba a principios del siglo XIX llev\u00f3 a la creaci\u00f3n de diversas milicias, formadas en su mayor\u00eda por comerciantes y agrupadas en funci\u00f3n del origen regional de sus miembros Un reportaje de Sigfrido V\u00e1zquez Cienfuegos En 1808 hacendados y comerciantes espa\u00f1oles afincados en Cuba crearon &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2019\/05\/16\/vizcainos-y-navarros-bizarria-y-patriotismo-en-la-habana-de-1808\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Vizcainos y navarros  Bizarr\u00eda y patriotismo en  La Habana de 1808<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[144703,144702],"class_list":["post-1427","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-bizarria","tag-la-habana-de-1808"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1427","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1427"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1427\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1428,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1427\/revisions\/1428"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}