{"id":1475,"date":"2019-09-16T11:21:49","date_gmt":"2019-09-16T09:21:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasdelosvascos\/?p=1475"},"modified":"2019-09-16T11:21:50","modified_gmt":"2019-09-16T09:21:50","slug":"el-republicano-al-que-cuatro-balas-no-consiguieron-matar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2019\/09\/16\/el-republicano-al-que-cuatro-balas-no-consiguieron-matar\/","title":{"rendered":"El republicano al que cuatro balas no consiguieron matar"},"content":{"rendered":"\n<p> <em>El anarquista navarro Jos\u00e9 M\u00e9ndez sobrevivi\u00f3 inc\u00f3lume, incluso, al tiro  de gracia en un fusilamiento franquista sufrido en septiembre de 1936 en  Oteitza <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un reportaje de<strong> Iban Gorriti<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sobrevivi\u00f3 de forma sorprendente a cuatro descargas de un pelot\u00f3n de fusilamiento el 7 de septiembre de 1936, casualmente en la v\u00edspera de las fiestas de su pueblo. Fue el \u00fanico de los diez disparados que no se confes\u00f3 ante el cura presente. Permaneci\u00f3, a continuaci\u00f3n, escondido como un topo durante 14 meses. Logr\u00f3 cruzar la frontera francesa. En Par\u00eds, la Gestapo le persigui\u00f3 durante la Segunda Guerra Mundial y tras a\u00f1os sin saber nada de su familia, cuando se volvieron a reunir, tuvo noticia de que su hija Noem\u00ed hab\u00eda muerto con solo nueve a\u00f1os. Migrado a Argentina, Jos\u00e9 M\u00e9ndez Arbeloa trat\u00f3 de empezar de cero hasta que al fallecer su otro hijo en el pa\u00eds americano, decidi\u00f3 retornar a su Andosilla natal junto a su mujer, Mar\u00eda Franc\u00e9s.  <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.deia.eus\/images\/2019\/09\/15\/jose-mendez-1_16187.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Jos\u00e9 M\u00e9ndez Arbeloa y su esposa, Mar\u00eda Franc\u00e9s, tras su regreso a Andosilla. Editorial Altaffaiya<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 era secretario del sindicato CNT de Andosilla (Nafarroa). Ten\u00eda 35 a\u00f1os cuando estall\u00f3 la Guerra Civil. Para entonces, ya era padre con Mar\u00eda de dos hijos: Laureano y Noem\u00ed. Era hijo de un jornalero y pescador en barca en el r\u00edo Ega. Vend\u00edan por las calles lo capturado. M\u00e1s adelante, la familia abri\u00f3 una yeser\u00eda. \n<\/p>\n\n\n\n<p>En este marco, los andolenses supieron que grupos de requet\u00e9s estaban entrenando a escuadrillas en el valle d\u00edas antes del golpe de Estado dado por militares espa\u00f1oles no republicanos en julio de 1936. Un cabo de la Guardia Civil anim\u00f3 a Jos\u00e9 y a otros cinco compa\u00f1eros cenetistas a que \u201cdesaparecieran\u201d por unos d\u00edas. Uno de los huidos fue su cu\u00f1ado Agust\u00edn Franc\u00e9s. Sin embargo, el sexteto pens\u00f3 que no hab\u00eda hecho nada. Volvieron el 24 de julio, cuando Andosilla ya era territorio del bando sublevado contra la Segunda Rep\u00fablica. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Los apresaron y acabaron en la c\u00e1rcel de Lizarra. En el penal, Jos\u00e9 vio al cura de su pueblo, Cayo de Luis, que se escondi\u00f3 al reconocerle. El \u00e1crata manifest\u00f3 siempre que el religioso fue el culpable de que acabaran en el pared\u00f3n. La saca se produjo el 7 de septiembre. Los diez pensaron que les llevaban al fuerte San Crist\u00f3bal. Sin embargo, les conduc\u00edan en un \u00f3mnibus a matar en Oteitza. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Ataron a Jos\u00e9 con su cu\u00f1ado Agust\u00edn. Un cura confes\u00f3 a todos menos al dirigente anarquista. Se neg\u00f3. \u201cVen\u00eds a asesinar a inocentes\u201d, le espet\u00f3, seg\u00fan testimonio propio recogido en el libro <em>Navarra, de la esperanza al terror, 1936 <\/em>(Editorial Altaffaiya). Consultado al respecto, un sobrino-nieto de Jos\u00e9 M\u00e9ndez, Eduardo Murugarren, evoca las palabras del libertario. \u201cDec\u00eda que el cura le peg\u00f3 con el crucifijo en la boca y que menos mal que lo llevaba atado al cuello que si no se la reventaba. De hecho, siempre dijo que le doli\u00f3 m\u00e1s el dolor del crucifijo que el impacto de las balas que le esquivaron\u201d.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron un total de cuatro, incluido el de gracia. \u00c9l, en todo momento, se hizo el muerto. \u201cEl primer tiro me cruz\u00f3 el hombro, ca\u00ed. No s\u00e9 si mi cu\u00f1ado me arrastr\u00f3 o me ca\u00ed yo. Hab\u00eda un poquico de cuesta y ca\u00ed de perfil. Yo no sab\u00eda lo que pasaba pero a m\u00ed no me pasaba nada\u201d, testimoniaba. Cuando se iban, un ejecutor dijo para darles el de gracia. \u201cVi el ca\u00f1\u00f3n del fusil a un palmo de mi cara. El aire de la bala me pas\u00f3 entre la nariz y la boca, salpic\u00e1ndomela de tierra\u201d.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Al irse los homicidas, Jos\u00e9 se desat\u00f3 de su cu\u00f1ado y vio su roce en el hombro. Asimismo, que otra bala le hab\u00eda atravesado la ropa por delante del pecho, y una tercera por debajo del vientre. La cuarta cruz\u00f3 un mechero que portaba dentro del bolsillo. \n<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Escondido como un topo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p> Un d\u00eda y medio despu\u00e9s lleg\u00f3 a Andosilla. Se escondi\u00f3 en una caba\u00f1a familiar y fue hallado por un sobrino, hijo de Agust\u00edn, de 14 a\u00f1os. M\u00e9ndez le pidi\u00f3 que no dijera nada a nadie y que le llevara comida, pero la abuela del joven supo que algo pasaba y le acabaron escondiendo en una casa con dos puertas. \u201cM\u00e1s f\u00e1cil para poder escapar en caso de verse mal\u201d, agrega Murugarren. Pas\u00f3 m\u00e1s de un a\u00f1o all\u00ed \u201ccomo un topo\u201d.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Transcurrido este tiempo, tuvo dos intentos de exiliarse tras viajar hasta Iru\u00f1ea vestido de falangista. Primero, sufri\u00f3 un chivatazo y salt\u00f3 del cami\u00f3n en el que iba. En el segundo, lleg\u00f3 a Iparralde. A\u00fan as\u00ed, decidi\u00f3 sumarse a un batall\u00f3n republicano e ir a luchar a la Batalla del Ebro cuando casi estaba ya perdida. Ingres\u00f3 en un campo de refugiados y regres\u00f3 a Iparralde. All\u00ed, le dijeron en dos ocasiones que fuera a la frontera que estaba su mujer y no pudo hacerlo. A\u00f1os m\u00e1s tarde, conoci\u00f3 que su compa\u00f1era nunca estuvo all\u00ed. \u201cJos\u00e9 tuvo la sospecha de que volvi\u00f3 a ser el cura de Andosilla\u201d quien intent\u00f3 localizarlo, explica Murugarren.\n<\/p>\n\n\n\n<p>En 1941, s\u00ed pudo abrazarse con Mar\u00eda y su hijo Laureano. Faltaba Noem\u00ed. Lo supo en ese momento. Su hija hab\u00eda muerto cuatro a\u00f1os antes. Juntos partieron a Par\u00eds y trabajaron para la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Consigui\u00f3 escapar de la Gestapo, la polic\u00eda secreta nazi.\n<\/p>\n\n\n\n<p>En 1953, migraron a Argentina con varios familiares. \u201cCon la <em>guerra fr\u00eda<\/em> pens\u00f3 que a ver si iba a sufrir una guerra m\u00e1s\u201d, enfatiza Murugarren, quien valora que \u201cha sido una familia de CNT muy castigada. De hecho, sus hermanos Eugenio y F\u00e9lix, as\u00ed como tres cu\u00f1ados, fueron fusilados\u201d. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Desde Argentina, vol\u00f3 M\u00e9ndez en una ocasi\u00f3n a su tierra para un homenaje antifranquista en Sartaguda. Y tras su regreso a Am\u00e9rica, acabar\u00eda retir\u00e1ndose en Andosilla junto a su mujer, no sin antes sufrir una muerte m\u00e1s: la de su hijo en la rep\u00fablica sudamericana.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El anarquista navarro Jos\u00e9 M\u00e9ndez sobrevivi\u00f3 inc\u00f3lume, incluso, al tiro de gracia en un fusilamiento franquista sufrido en septiembre de 1936 en Oteitza Un reportaje de Iban Gorriti Sobrevivi\u00f3 de forma sorprendente a cuatro descargas de un pelot\u00f3n de fusilamiento el 7 de septiembre de 1936, casualmente en la v\u00edspera de las fiestas de su &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2019\/09\/16\/el-republicano-al-que-cuatro-balas-no-consiguieron-matar\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El republicano al que cuatro balas no consiguieron matar<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[144739,59762,144738],"class_list":["post-1475","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-fusilamiento-el-7-de-septiembre","tag-iban-gorriti","tag-jose-mendez"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1475","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1475"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1475\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1476,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1475\/revisions\/1476"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}