{"id":1484,"date":"2019-10-03T10:20:02","date_gmt":"2019-10-03T08:20:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasdelosvascos\/?p=1484"},"modified":"2019-10-01T10:21:57","modified_gmt":"2019-10-01T08:21:57","slug":"urbanismo-agua-y-poder-en-la-vitoria-bajomedieval-y-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2019\/10\/03\/urbanismo-agua-y-poder-en-la-vitoria-bajomedieval-y-moderna\/","title":{"rendered":"Urbanismo, agua y poder en la Vitoria bajomedieval y moderna"},"content":{"rendered":"\n<p> <em>Las instalaciones hidr\u00e1ulicas de las que se dot\u00f3 Gasteiz a partir de la  Edad Media fueron p\u00fablicas pero tambi\u00e9n un elemento de distinci\u00f3n de los  pudientes <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un reportaje de<strong> Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Vitoria-Gasteiz fue una ciudad din\u00e1mica durante el periodo medieval y moderno. Esta efervescencia socioecon\u00f3mica tuvo su reflejo en el urbanismo de la \u00e9poca en general y en ciertas infraestructuras hidr\u00e1ulicas espec\u00edficas que ser\u00e1n el foco de atenci\u00f3n en las pr\u00f3ximas l\u00edneas, cuestiones que desarrollamos junto a los investigadores Ernesto Garc\u00eda Fern\u00e1ndez e Ismael Garc\u00eda-G\u00f3mez en el libro recientemente publicado que lleva como t\u00edtulo <em>Urbanismo, patrimonio, riqueza y poder en Vitoria-Gasteiz a fines de la Edad Media e inicios de la Edad Moderna<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.deia.eus\/images\/2019\/09\/28\/saf_23315.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Gasteiz desde Santa Br\u00edgida. Se observa el Zapardiel junto a las murallas occidentales. Archivo Municipal <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Estas instalaciones h\u00eddricas fueron utilizadas de forma masiva por los habitantes de la ciudad, independientemente de su origen y condici\u00f3n, pero tambi\u00e9n hay que destacar el protagonismo de las familias m\u00e1s poderosas de Vitoria. En sus luchas por controlar los resortes de poder, utilizaron el agua como un recurso m\u00e1s para mostrar la importancia de su linaje. Gracias a datos documentales y arqueol\u00f3gicos, todav\u00eda podemos seguir el rastro de antiguas canalizaciones, fosos, molinos, batanes, fuentes, abrevaderos, lavaderos\u2026 hoy d\u00eda desaparecidos de las calles de la ciudad. Pero, adem\u00e1s, veremos que aunque el agua ha sido un recurso presente en todos los \u00e1mbitos de la vida a lo largo de la historia, no todas las personas la han vivido de igual modo.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Los fosos olvidados A la altura de 1400 no hab\u00eda forma de entrar en Vitoria sin atravesar un puente. Esta imagen se nos antoja hoy dif\u00edcil de creer, porque las antiguas cavas que rodeaban la poblaci\u00f3n al pie de las murallas est\u00e1n canalizadas subterr\u00e1neamente desde el siglo XIX. Se tiende a pensar que tanto el <em>Zapardiel<\/em> (por la parte occidental del casco antiguo vitoriano) como el <em>Agua de Don Romero<\/em> o <em>Cauce de los molinos<\/em> (por la parte oriental) fueron arroyos que, al discurrir cerca de la villa-ciudad, se aprovecharon durante siglos. Todo lo contrario. Existen numerosas evidencias escritas y arqueol\u00f3gicas que certifican que fueron canalizaciones completamente artificiales con origen en el siglo XIII. De hecho, no fueron \u00e9stos los \u00fanicos fosos de Vitoria y, a la luz de recientes hallazgos arqueol\u00f3gicos en el entorno de la catedral de Santa Mar\u00eda, ni siquiera parecen ser los primeros. Lo que ocurre es que en esta ocasi\u00f3n los fosos inferiores tuvieron un aporte estable de agua corriente (algo que no era posible en la parte alta de Vitoria) y, as\u00ed, fueron capaces de albergar otros aprovechamientos econ\u00f3micos m\u00e1s all\u00e1 de la defensa (molinos, batanes, curtidur\u00edas de cueros, huertas de regad\u00edo o evacuaci\u00f3n de residuos urbanos). Y ese fue el secreto de su permanencia durante m\u00e1s de 500 a\u00f1os.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Estas kilom\u00e9tricas canalizaciones de agua que alimentaban <em>las cavas de junto a las murallas de Vitoria<\/em> desde su derivaci\u00f3n con presas de <em>cal y canto<\/em> funcionan por gravedad, un principio te\u00f3rico sencillo pero que conlleva una enorme habilidad pr\u00e1ctica a la hora de hacer funcionar el circuito. Y requiere adem\u00e1s un dise\u00f1o previo que tome en cuenta el punto de captaci\u00f3n, la ubicaci\u00f3n de los distintos aprovechamientos y la coordinaci\u00f3n entre ellos. Ya junto a las murallas, las cavas contaban con muretes laterales, pilotes de madera e incluso enlosado en algunos tramos, posiblemente para facilitar las tareas de limpieza y dragado, en las que se pon\u00eda mayor empe\u00f1o cuando las necesidades defensivas as\u00ed lo requer\u00edan.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Mercedes, elites y molinos El caso del <em>Agua de Don Romero<\/em> o <em>Cauce de<\/em> <em>los molinos<\/em> es muy significativo para ilustrar la presencia de los linajes poderosos en estas estructuras tan importantes para el desarrollo urbano. Sobre un foso seco previo que proteg\u00eda Vitoria por lado oriental, Romero Mart\u00ednez de Vitoria sufrag\u00f3 entre 1280 y 1281 la construcci\u00f3n de una canalizaci\u00f3n de casi 5 kil\u00f3metros desde la aldea de Mendiola (de ah\u00ed su nombre de <em>Agua de Don Romero<\/em>), convirtiendo la antigua cava en una corriente de agua al pie de la ciudad.\n<\/p>\n\n\n\n<p>A cambio, el rey Alfonso X le hizo donaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica del nuevo cauce (<em>\u2026e nos por el servicio que nos fizo e por le fazer bien e mer\u00e7ed e por el trabaio que lev\u00f3, mandamosle que fiziesse y ruedas e molinos en quanto pro pudiese fazer en esta agua que fuese todo suyo<\/em>), a \u00e9l y a sus sucesores los S\u00e1nchez de Maturana. La concesi\u00f3n no fue desaprovechada, y d\u00e9cadas m\u00e1s tarde ya nos encontramos funcionando los molinos de Las Trianas, San Crist\u00f3bal, San Ildefonso y Portal de Arriaga.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de tener en cuenta que el proyecto de un molino comienza antes de su construcci\u00f3n, con el privilegio de instalaci\u00f3n. No en vano, el t\u00e9rmino molinar, distinto al molino, se refiere a un espacio concreto y delimitado que recibe ese reconocimiento jur\u00eddico desde la Corona, el concejo local o un poder se\u00f1orial. Por lo tanto, el titular de una rueda harinera, como de cualquier otro ingenio hidr\u00e1ulico, lo es en primer lugar del <em>solar para edeficar la dicha rueda<\/em>, es decir, de la prerrogativa que permite su edificaci\u00f3n y de todos y cada uno de los componentes que funcionan de manera planificada y coordinada para desviar y conducir el agua que acciona los rodetes y muele a trav\u00e9s de pares de piedras cobijadas en un edificio: <em>presas, calzes, casa, aze\u00f1as, rodetes, piedras, cozinos, salto e entradas e salidas<\/em>.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Otras muchas familias preeminentes de la ciudad (Iru\u00f1as, Maturanas, Estellas, \u00c1lavas, Esqu\u00edveles, Maestus, Lequeitios o Guere\u00f1as) fueron propietarias de ingenios hidr\u00e1ulicos que, obviamente, dejaron en manos de personal cualificado a cambio de una renta anual. Y, en ocasiones, podemos observar episodios de conflictividad. Por ejemplo, la rueda de Abechuco fue mandada construir directamente por Diego Mart\u00ednez de \u00c1lava en 1493. De inmediato, entabla un pleito judicial con Mart\u00edn Mart\u00ednez de Iru\u00f1a porque este \u00faltimo, en defensa de sus intereses, no permit\u00eda el paso de suficiente caudal desde la presa de su molino ubicado aguas arriba, aludiendo a la mayor antig\u00fcedad de su industria. El Consejo de Castilla acabar\u00e1 primando el derecho de uso compartido de la corriente, por lo que se conmina a Mart\u00ednez de Iru\u00f1a a rebajar la altura de su presa hasta una cota adecuada para que ambos centros hidr\u00e1ulicos puedan funcionar correctamente.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Otro caso muy significativo es el de las ruedas harineras de Mi\u00f1ano Mayor y Ondategi. Entre 1500 y 1523 estuvieron en manos de Diego Mart\u00ednez de \u00c1lava y Diego Mart\u00ednez de Maeztu, siempre personajes notables de la vida pol\u00edtica y mercantil alavesa. Gracias a un pleito que abri\u00f3 contra ellos la noble familia Abenda\u00f1o, sabemos que la ocupaci\u00f3n de ambos molinos se produjo a ra\u00edz de un pr\u00e9stamo que concedieron estos mercaderes a Pedro de Abenda\u00f1o y su mujer Leonor de Mendoza, ofreciendo el matrimonio las rentas anuales que proporcionaban los ingenios hidr\u00e1ulicos como modo de pago a plazos.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, una vez que la cantidad prestada estuvo desembarazada, tanto el \u00c1lava como el Maeztu se negaron durante a\u00f1os a abandonar las instalaciones, hasta que la sentencia definitiva de la Real Chanciller\u00eda de Valladolid (la m\u00e1s alta instituci\u00f3n judicial de la Corona por entonces) les conmin\u00f3 a devolver la titularidad a sus leg\u00edtimos propietarios.\n<\/p>\n\n\n\n<p>El agua potable La ciudad medieval de Vitoria cont\u00f3 con cuatro fuentes p\u00fablicas emplazadas junto a los principales portales de acceso, pero siempre al exterior del recinto amurallado. Dentro, pozos y aljibes sufragados por particulares o impulsados por el concejo municipal hac\u00edan la funci\u00f3n de servicio, pero su agua no era precisamente codiciada por su limpieza. Prueba de ello es que las ordenanzas de la ciudad prohib\u00edan en 1487 vender y consumir pescado <em>limpiado con agua de pozo alguno<\/em>. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Ya desde 1498 se realizan los primeros ensayos para traer agua canalizada desde la zona de Armentia. Se trataba de una conducci\u00f3n muy simple, una simple acequia excavada en el terreno que tomaba agua de un arroyo mediante una peque\u00f1a presa. La fuente de recepci\u00f3n se instal\u00f3 en la actual plaza de la Virgen Blanca, ya que all\u00ed se celebraban los d\u00edas de feria y mercado m\u00e1s importantes.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Tras observar que la fuente no acaba de cumplir con las condiciones deseadas de caudal y salubridad, durante los a\u00f1os 40 del siglo XVI se va fraguando un nuevo proyecto que contemplaba la construcci\u00f3n de una nueva fuente en el mismo lugar, pero alimentada por nuevos manantiales de origen cuyo caudal era transportado en una ca\u00f1er\u00eda cer\u00e1mica soterrada que garantizaba una mayor higiene. Pero la novedad principal era que, por primera vez, desde la <em>fuente principal de la plaza<\/em> se enviar\u00eda agua a otras dos fuentes emplazadas en el interior de la ciudad.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Por entonces la ciudad se encontraba en pleno proceso de transformaci\u00f3n urban\u00edstica. En este contexto favorable, las \u00e9lites dirigentes observaron la necesidad de seguir embelleciendo el urbanismo (legitimando de paso su acci\u00f3n de gobierno) con nuevas fuentes dentro de los muros, al tiempo de mejorar las condiciones de acceso de todos los vecinos, tambi\u00e9n los de los barrios m\u00e1s alejados. Sin embargo, el concejo municipal carec\u00eda de los recursos econ\u00f3micos necesarios para costear esta costosa obra de ingenier\u00eda, y decidi\u00f3 recurrir al mecenazgo privado a cambio de conceder parte del caudal.\n<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto cristaliz\u00f3 hacia 1567 y se convirti\u00f3 en la primera conducci\u00f3n capaz de alimentar varias instalaciones dentro del n\u00facleo de Vitoria. S\u00f3lo la conducci\u00f3n desde los manantiales de origen de Mendizabala y Arechabaleta (cuatro kil\u00f3metros de arcaduzado soterrado) cost\u00f3 m\u00e1s de 93.000 maraved\u00eds, incluyendo el recorrido interior a trav\u00e9s de la calle Herrer\u00eda. Dos fueron las fuentes que se colocaron intramuros, una en la denominada plazuela de la Herrer\u00eda y la otra en Santo Domingo. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo que nos interesa ahora subrayar es la participaci\u00f3n destacada del linaje \u00c1lava y del convento de Santo Domingo en las fuentes interiores, demostrando que tras el aparente derecho universal a saciar la sed existe en realidad una clara desigualdad en el acceso al agua.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00c1lava ceden una parte de su jard\u00edn palaciego trasero para instalar una de las fuentes, y una cantidad de dinero. El mencionado convento hizo lo propio con otra huerta que pose\u00eda. El gobierno municipal, gratific\u00f3 a los donantes con un sobrante de agua para su uso privado. En resumidas cuentas, entre una de las familias m\u00e1s poderosas de la ciudad por aquel entonces y el no menos potente convento de Santo Domingo acapararon para uso privado el 16% del caudal que entraba en Vitoria. Eso s\u00ed, tanto la propiedad del agua como de las arquitecturas de las fuentes ser\u00edan siempre de propiedad y uso p\u00fablico \n<\/p>\n\n\n\n<p>El vecindario cercano a estas fuentes no recibi\u00f3 con entusiasmo estos acuerdos, entre otras cosas porque tambi\u00e9n hab\u00edan ofrecido al ayuntamiento prestar los dineros y evitar as\u00ed las cesiones de agua. As\u00ed, durante los primeros a\u00f1os de funcionamiento de las dos fuentes (plazuela de la Herrer\u00eda y de Santo Domingo) se documentaron varios sabotajes en las ca\u00f1er\u00edas que se dirig\u00edan a los usos privados. Ya lo advert\u00edamos al comienzo del texto. Aunque el agua ha sido considerada un Bien Com\u00fan a lo largo de la historia, no todas las personas han tenido las mismas posibilidades de acceso a ella. Ni antes ni ahora.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las instalaciones hidr\u00e1ulicas de las que se dot\u00f3 Gasteiz a partir de la Edad Media fueron p\u00fablicas pero tambi\u00e9n un elemento de distinci\u00f3n de los pudientes Un reportaje de Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Fern\u00e1ndez Vitoria-Gasteiz fue una ciudad din\u00e1mica durante el periodo medieval y moderno. 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