{"id":1505,"date":"2019-11-05T09:49:35","date_gmt":"2019-11-05T08:49:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasdelosvascos\/?p=1505"},"modified":"2019-11-05T09:49:36","modified_gmt":"2019-11-05T08:49:36","slug":"individuas-peligrosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2019\/11\/05\/individuas-peligrosas\/","title":{"rendered":"Individuas Peligrosas"},"content":{"rendered":"\n<p> <em>El relato de las mujeres republicanas presas en Amorebieta durante el franquismo <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un reportaje de <strong>Ascensi\u00f3n Badiola Ariztimu\u00f1o<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ES un d\u00eda lluvioso y hace fr\u00edo en el norte. Un grupo nutrido de mujeres, que se aprietan la ropa contra el pecho para no tiritar, desciende de los vagones de mercanc\u00edas del tren en la estaci\u00f3n de Amorebieta y se sumerge en la nube de lluvia. Ha sido un viaje duro en esos vagones que son para transportar ganado. Vienen de la estaci\u00f3n del norte en Bilbao, pero antes de eso han sido obligadas a subir al tren en otros lugares de la pen\u00ednsula. De este primer grupo, la mayor\u00eda procede de Madrid, pero pronto llegar\u00e1n muchas m\u00e1s de otros sitios. \n<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.deia.eus\/images\/2019\/11\/02\/import_11066511.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption>Taller de costura de las presas en Amorebieta; a la derecha, expediente de Antonia Torres y Orden por la que se reconvirti\u00f3 el penal en prisi\u00f3n central de mujeres.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Las mujeres forman en fila de a dos, con disciplina casi castrense y atraviesan el pueblo hasta un edificio situado en la plaza del Kalbario n\u00ba 4, custodiadas por guardias civiles y militares. Est\u00e1n flacas, demacradas, desgre\u00f1adas, con los vestidos sucios y los zapatos de barro y algunas llevan un beb\u00e9 en brazos o est\u00e1n embarazadas. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9nes son?\u201d, se preguntan los pocos viandantes que circulan por el pueblo a esas horas tan tempranas y alguien contesta: \u201cCreo que son rojas\u201d. \u201c\u00bfPara qu\u00e9 las traen aqu\u00ed?\u201d -pregunta otro-. \u201cNo lo s\u00e9, pero parece que las llevan al antiguo seminario, que ahora es c\u00e1rcel de mujeres\u201d.\n<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed comienza el periplo de las republicanas enviadas a Zornotza a partir de septiembre de 1939, cuando ya ha acabado la guerra. Llegan desde todos los puntos de la Espa\u00f1a franquista y el primer grupo procede de la c\u00e1rcel de Ventas de Madrid, donde ya no caben m\u00e1s presas. Las env\u00edan a las c\u00e1rceles del norte, donde todav\u00eda hay sitio y pueden repartirse entre Amorebieta, Durango y Saturraran. La mayor\u00eda pasar\u00e1 por las tres c\u00e1rceles y por otras muchas m\u00e1s, de entre las que integran el <em>circuito carcelario <\/em>creado por el R\u00e9gimen para encerrar a todas las <em>individuas peligrosas<\/em>, que hayan sido calificadas como tal en el correspondiente consejo de guerra y condenadas a cadena perpetua o a penas desde seis hasta veinte a\u00f1os. \n<\/p>\n\n\n\n<p>La de Amorebieta ser\u00e1 solo una prisi\u00f3n m\u00e1s del entramado carcelario que se reparte por toda la pen\u00ednsula, desde la c\u00e1rcel de mujeres de Girona, la de Oblatas de Tarragona; Les Corts en Barcelona; Santa Mar\u00eda del Puig en Valencia; Can Sales en Palma de Mallorca, la prisi\u00f3n de mujeres de M\u00e1laga, la de Guadalajara; Las Ventas y La maternal de San Isidro, ambas en Madrid; otras c\u00e1rceles castellanas, gallegas, asturianas&#8230; hasta las c\u00e1rceles vascas: Saturraran, Amorebieta y Durango.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Todas ellas tienen en com\u00fan el ser prisiones centrales o de cumplimiento de pena, diferenciadas de las prisiones provinciales existentes en todas las capitales de provincia y de las prisiones habilitadas, figura esta \u00faltima recurrentemente utilizada durante la guerra para recluir a hombres y mujeres republicanos o sospechosos de serlo, que ya no caben en las prisiones oficiales, pero que a partir de 1940 ser\u00e1n sustituidas por las prisiones centrales, creadas por la Direcci\u00f3n General de Prisiones. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\u2018Hospital prisi\u00f3n\u2019 Es el caso de la de Amorebieta que, instalada en el edificio carmelita construido entre 1931 y 1933 con el fin de servir como seminario sin que llegue a funcionar como tal por estallar la guerra, es en 1939 <em>Hospital prisi\u00f3n de mujeres<\/em>, una c\u00e1rcel habilitada creada para descongestionar la provincial bilbaina, hasta que el 13 de marzo de 1940, el director general de prisiones, Esteban Bilbao Egu\u00eda, recibe la orden de reconvertir la prisi\u00f3n habilitada de Amorebieta en prisi\u00f3n central de mujeres que funcionar\u00e1 hasta su cierre en 1947.\n<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ese momento, empezar\u00e1n a llegar mujeres de todos los rincones del Estado espa\u00f1ol. Mujeres activas, pol\u00edticamente hablando, como Tomasa Cuevas, afiliada comunista, pero tambi\u00e9n mujeres campesinas que no saben leer ni escribir y cuya \u00fanica relaci\u00f3n con el marxismo tiene que ver con haber llevado comida a un hermano que pelea en el bando republicano en la zona de Santander, como es el caso de Palmira Marcos Abascal, acusada de auxilio a los guerrilleros de Cab\u00e1rceno y enviada a Amorebieta. Tambi\u00e9n habr\u00e1 andaluzas que han robado los mantos de la Virgen en su iglesia para confeccionarse vestidos con los que ir <em>guapas <\/em>a visitar al marido a la c\u00e1rcel, o han saqueado objetos eclesi\u00e1sticos de valor, como c\u00e1lices, cruces, portacirios, para revender y alimentar as\u00ed a la prole, que tiene hambre. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas son analfabetas, pero las hay enfermeras y maestras republicanas, que ser\u00e1n las encargadas de alfabetizar a sus compa\u00f1eras dentro del programa de <em>redenci\u00f3n<\/em> que se establece para reducir condena por d\u00eda de trabajo, como es el caso de Marina, la madre de la entonces ni\u00f1a Marina Garc\u00eda, encarcelada en Amorebieta. \n<\/p>\n\n\n\n<p>El sistema carcelario franquista pone especial \u00e9nfasis en la moralidad y la reeducaci\u00f3n en prisi\u00f3n con arreglo al modelo de mujer defendido por el R\u00e9gimen. Se acab\u00f3 lo de no o\u00edr misa, o lo de ir vestida de miliciana o lo de intentar equipararse al hombre en el trabajo y en la calle. A partir de esta reeducaci\u00f3n moral, las mujeres encarceladas aprenden los nuevos valores, los nuevos cantos, los nuevos gestos, como el del saludo brazo en alto, las oraciones&#8230; La nueva moralidad consistir\u00e1 b\u00e1sicamente en ejercer las tres obediencias: al padre, al esposo, y al sacerdote. \n<\/p>\n\n\n\n<p>De todo esto se encargar\u00e1n las monjas, que usar\u00e1n los malos modos, con favoritismos para las reclusas que rezan en misa y castigos crueles para las presas que se niegan a rezar. La madre superiora de las Hermanas de San Jos\u00e9, Simona Azpiroz, forma parte de la Junta de Disciplina y de ella dependen los castigos y las propuestas de libertad condicional de las presas a su cargo.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Simona Azpiroz censurar\u00e1 las cartas de algunas presas, su \u00fanica v\u00eda de comunicaci\u00f3n con el mundo exterior. Los motivos que argumenta en uno de los casos es: <em>Antonia D\u00edaz trabaja bien formando a las reclusas, dada su calidad de maestra, pero \u00faltimamente, dado su nerviosismo la hemos tenido que retirar, hasta tal punto de que algunas cartas de la citada reclusa han sido rotas sin ser enviadas (&#8230;) la deficiencia que muestra la reclusa es t\u00edpicamente izquierdista, se niega a que su cu\u00f1ado sacerdote meta a su hijo en un hospicio y de ah\u00ed las malas relaciones con su familia<\/em>.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que la reclusa Antonia D\u00edaz tiene a su hijo fuera de la c\u00e1rcel, seguramente es mayor de tres a\u00f1os, la edad reglamentaria en la que los hijos son separados de sus madres para entregarlos en adopci\u00f3n bien a la propia familia, bien a una familia del r\u00e9gimen o si no para quedar bajo la tutela del Estado. Hasta esa edad, los hijos permanecen con sus madres dentro de la c\u00e1rcel, algunos incluso han nacido entre cuatro paredes, sobre el suelo donde da a luz la madre sin ning\u00fan tipo de asistencia. \n<\/p>\n\n\n\n<p>El testimonio de Trinidad Gallego, una de las presas de esta c\u00e1rcel, madrile\u00f1a y matrona de profesi\u00f3n dice: <em>En Amorebieta las madres solo ven a sus ni\u00f1os un ratito al d\u00eda (&#8230;) Los oyen llorar, pero las monjas no les dejan ir. Y si los ni\u00f1os est\u00e1n enfermos, tampoco. Y la que pare va cinco minutos a darle el pecho, pero nada m\u00e1s<\/em>.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Lo peor es cuando los beb\u00e9s enferman y mueren. La c\u00e1rcel dispone de un m\u00e9dico, pero este solo acude a certificar la muerte para solicitar asistencia de enterramiento de beneficencia al ayuntamiento de la localidad. As\u00ed le ocurri\u00f3 a la presa Julia Manzanal, una cigarrera madrile\u00f1a, que llega a Amorebieta por haber sido miliciana comunista, cuando ve morir a su hija de nueve meses, sin que acuda nadie a remediarlo y tras haber pedido auxilio a gritos durante toda la noche. El m\u00e9dico certifica muerte por sarampi\u00f3n y las monjas le proh\u00edben dar el \u00faltimo adi\u00f3s a su hija muerta por ser <em>\u201cde las que no comulgan\u201d<\/em>. \n<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os \u2018no existen\u2019 Los ni\u00f1os solo adquieren identidad si est\u00e1n muertos y solo al ser registrados en el Juzgado de Paz, si no, no existen. Est\u00e1n junto a sus madres, pero no est\u00e1n inscritos en ning\u00fan sitio. Sus nombres ni siquiera figuran en el oficio que la superiora de la c\u00e1rcel redacta para permitir la salida del cad\u00e1ver del edificio ni en la solicitud al ayuntamiento para el enterramiento. El cuerpo an\u00f3nimo es llevado en un carro con una mula hasta el cementerio. Alguna de las presas, como Tomasa Cuevas, cuando sale de Amorebieta y es conducida de nuevo a Ventas, llama a esta c\u00e1rcel del norte <em>El cementerio de las vivas<\/em>.\n<\/p>\n\n\n\n<p>No tienen nada que perder. El tiempo pasado en Amorebieta es un tiempo huero, desafortunado. El sufrimiento y la disciplina les ha hecho perder peligrosidad, como quien muda de piel y algunas han aprendido a leer y escribir, incluso han recibido instrucci\u00f3n elemental y educaci\u00f3n religiosa b\u00e1sica. Cuando salen son menos peligrosas, aunque habr\u00e1 que vigilarlas.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se clausura la c\u00e1rcel en 1947, las mujeres regresan al tren, algunas para volver a sus casas en libertad vigilada; otras para ir al destierro y el resto, con destino a otra prisi\u00f3n, la de Segovia, m\u00e1s nueva y moderna, pero tambi\u00e9n m\u00e1s fr\u00eda y hostil. \n<\/p>\n\n\n\n<p>El castigo a\u00fan no habr\u00e1 terminado para la mayor\u00eda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El relato de las mujeres republicanas presas en Amorebieta durante el franquismo Un reportaje de Ascensi\u00f3n Badiola Ariztimu\u00f1o ES un d\u00eda lluvioso y hace fr\u00edo en el norte. 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