{"id":1535,"date":"2020-01-15T13:36:55","date_gmt":"2020-01-15T12:36:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasdelosvascos\/?p=1535"},"modified":"2020-01-13T13:39:43","modified_gmt":"2020-01-13T12:39:43","slug":"el-miliciano-del-presidente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/01\/15\/el-miliciano-del-presidente\/","title":{"rendered":"El miliciano del presidente"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Alejandro del Amo, soldado del batall\u00f3n Meabe, es la \u00fanica persona a la que un presidente espa\u00f1ol, Pedro S\u00e1nchez, ha recibido antes de una sesi\u00f3n de control en el Congreso de los Diputados<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un reportaje de <strong>Iban Gorriti<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Enrique, Juli\u00e1n, Quico y Alejandro fueron cuatro hermanos que ante el golpe de Estado de 1936 decidieron salir a encararse a aquellos militares sublevados y sus fieles. Lo hicieron divididos en dos batallones socialistas. El benjam\u00edn del cuarteto a\u00fan vive. Suma 99 a\u00f1os. Aquel julio que trunc\u00f3 la democracia republicana acababa de cumplir 16 veranos. Hoy, 83 calendarios despu\u00e9s, narra orgulloso que ha conocido a Pedro S\u00e1nchez, investido esta semana presidente del Gobierno espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin tramarlo, adem\u00e1s, el de Sestao y residente en Barakaldo ha hecho historia. Meses atr\u00e1s, ocurri\u00f3 el encuentro y protagoniz\u00f3 el \u00fanico caso en el que un presidente espa\u00f1ol ha atendido a un particular de forma oficial minutos antes de una sesi\u00f3n de control en el Congreso de los Diputados. Tambi\u00e9n visit\u00f3 el Senado.<\/p>\n\n\n\n<p>Alejandro del Amo lanz\u00f3 un consejo al jefe del Gobierno. \u201cLe dije, a estos, a los fachis, ni pan ni agua. Antes de que te peguen le\u00f1a, p\u00e9gales t\u00fa\u201d, le trat\u00f3 de persuadir. S\u00e1nchez esboz\u00f3 una sonrisa y tuvo a bien responderle con una pregunta: \u201c\u00bfCrees que es tan f\u00e1cil?, me dijo\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Jandro (como todos le conocen) pudo llegar a fotografiarse con el presidente gracias al proyecto \u00daltimo deseo de la Fundaci\u00f3n Miranda que regenta la residencia en la que vive en Barakaldo. \u201cEl presidente se port\u00f3 muy bien. Me gust\u00f3 y me regalaron una corbata, una Constituci\u00f3n espa\u00f1ola, una taza\u2026\u201d, agradece quien naci\u00f3 el 9 de julio de 1920 en Sestao y tuvo cinco hermanos. <\/p>\n\n\n\n<p>Tres fueron varones y dos mujeres. Los seis nacieron del matrimonio formado por Felipe del Amo, de Guadalajara, y Mar\u00eda Benito, de Errenteria. El 18 de julio, Alejandro estaba de romer\u00eda en Barakaldo. \u201cVinieron alguaciles que nos ordenaron ir a casa porque recuerdo que dec\u00edan que hab\u00eda jaleo\u201d, aporta. Los cuatro hermanos, simpatizantes socialistas, se alistaron voluntarios a dos batallones. \u201cEl hermano mayor, Enrique, me llev\u00f3 a m\u00ed con \u00e9l, de asistente. Yo ser\u00eda el m\u00e1s peque\u00f1o del batall\u00f3n Meabe, de las JSU. De hecho, mi hermano fue capit\u00e1n del Meabe II y m\u00e1s adelante teniente coronel de la Rep\u00fablica. Mis tres hermanos pasaron, incluso, por la academia militar\u201d, retiene orgulloso.<\/p>\n\n\n\n<p>Juli\u00e1n (\u201cnacido como Nemesio\u201d) y Francisco militaron en el Indalecio Prieto, segundo de UGT. \u201cNunca me he afiliado, pero siempre he sido simpatizante del PSOE, y de la casa del Pueblo de Sestao\u201d, argumenta. Del Amo matiza que fue el \u00faltimo en incorporarse al frente. \u201cFui m\u00e1s tarde porque me encargu\u00e9 de poner a salvo a mis padres, en casa de unos amigos en Putxeta (Abanto-Zierbena)\u201d, asevera.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, el sufrimiento, aunque todos acabar\u00edan volviendo. Los cuatro. \u201cEn mi caso, hice de todo. Coger el fusil tambi\u00e9n. Recuerdo que resistiendo en Artxanda, nos dijeron que estaba el presidente Aguirre. Que hab\u00eda venido con un mosquet\u00f3n a tal cota que no recuerdo. Quer\u00eda que no baj\u00e1semos, que hab\u00eda que morir all\u00ed, pero nos retiramos. Fuimos a la estaci\u00f3n de La Robla mientras bombardeaban los puentes\u2026\u201d, opina quien aquellos d\u00edas aprend\u00eda esperanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Estando en Santander y viendo que los barcos prometidos no llegaban a exiliarles, le dieron un recado. \u201cVete a casa andando, pero antes c\u00f3rtate el pantal\u00f3n de miliciano y no te entregues\u201d, le dictaminaron y obedeci\u00f3. \u201cSal\u00ed a las nueve de la ma\u00f1ana de Santander y llegu\u00e9 a Sestao al d\u00eda siguiente a las cinco de la tarde. No pod\u00eda pararme ni tomar un tren\u2026 Nada. Incluso, no ir por donde hubiera gente. Por esa raz\u00f3n, no conservo fotos vestido de miliciano\u201d, lamenta quien se aferra a su caja de cart\u00f3n llena de instant\u00e1neas y recortes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobrevivir al terror Sus hermanos continuaron en el frente. En los d\u00edas de Artxanda, mientras \u00e9l y su hermano Enrique frenaban a los franquistas, Juli\u00e1n ca\u00eda herido por una bomba en Pagasarri. \u201cEn una ambulancia le trasladaron al entonces Asilo San Eloy de Barakaldo, que de forma parad\u00f3jica est\u00e1 a unos metros de esta residencia en la que vivo. De aqu\u00ed me llevaron al Hospital de Torrelavega y Enrique vino sa cuidarme. \u00a1Menudo abrazo me dio al verme! Me ped\u00eda que no le cortaran la pierna, pero estaba ya con gangrena\u201d, silencia apenado.<\/p>\n\n\n\n<p>A rengl\u00f3n seguido, narra su peor recuerdo vivido en d\u00edas de guerra. \u201cFue cuando me dijeron que un amigo m\u00edo hab\u00eda muerto sobre la carretera por la and\u00e1bamos. Volv\u00ed corriendo atr\u00e1s y al verle sin vida, lo apart\u00e9 a la cuneta. Dije: A \u00e9ste, fachis, no le aplast\u00e1is con vuestros veh\u00edculos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Acabada aquella pesadilla, los seis hermanos rehicieron como pudieron su vida durante el terror del franquismo. \u201cAhora quedamos vivos mi hermana Margari y yo. Marcelina tambi\u00e9n muri\u00f3\u201d, recopila y rememora otra despedida, la de su esposa, Asun. \u201cFue una pena. No le puse esquela ni hicimos funeral ni nada. \u00bfPara qu\u00e9?\u201d. Lo que no cuenta es que fallecida su mujer, se entreg\u00f3 en alma a cuidar a personas que sufr\u00edan la soledad en hospitales. \u00c9l mismo iniciaba conversaci\u00f3n a quien ve\u00eda solo en una habitaci\u00f3n e iba a visitarle con una periodicidad. Utilizaba excusas como: \u201c\u00bfMe dej\u00e9 un paraguas en esta habitaci\u00f3n?\u201d o \u201csoy amigo de uno de tu pueblo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que el miliciano Del Amo se considera a s\u00ed mismo como hombre de concordia. \u201cJuntos, poniendo de nuestra parte y viviendo en paz, podemos hacer un mundo mejor\u201d, valora, pero no baja la guardia. \u201cYo no les perdono lo que nos hicieron, ahora bien que nunca jam\u00e1s vuelva a ocurrir. Me gusta empezar frases con nunca jam\u00e1s\u2026\u201d, asiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora espera a junio. A regresar al homenaje a los batallones del Euzkadiko Gudarostea que se oficia en la escultura de La Huella, en Artxanda. \u201cAll\u00ed resistimos. All\u00ed estuve yo y espero ir el pr\u00f3ximo junio, aunque el gudari Moreno, con el que siempre estaba, ha muerto\u201d, concluye uno de los \u00faltimos combatientes vivos del Ej\u00e9rcito vasco de 1936.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro del Amo, soldado del batall\u00f3n Meabe, es la \u00fanica persona a la que un presidente espa\u00f1ol, Pedro S\u00e1nchez, ha recibido antes de una sesi\u00f3n de control en el Congreso de los Diputados Un reportaje de Iban Gorriti Enrique, Juli\u00e1n, Quico y Alejandro fueron cuatro hermanos que ante el golpe de Estado de 1936 decidieron &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/01\/15\/el-miliciano-del-presidente\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El miliciano del presidente<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[59762],"class_list":["post-1535","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-iban-gorriti"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1535","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1535"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1535\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1536,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1535\/revisions\/1536"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1535"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1535"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1535"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}