{"id":1545,"date":"2020-01-30T13:04:55","date_gmt":"2020-01-30T12:04:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasdelosvascos\/?p=1545"},"modified":"2020-01-27T13:06:51","modified_gmt":"2020-01-27T12:06:51","slug":"bilbao-1983-destruccion-y-catarsis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/01\/30\/bilbao-1983-destruccion-y-catarsis\/","title":{"rendered":"Bilbao 1983: destrucci\u00f3n y catarsis"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Las inundaciones de 1983 dejaron a Bilbao y Bizkaia bajo un manto de lodo y destrucci\u00f3n del que sus ciudadanos supieron salir a base de mucho trabajo y solidaridad<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Un reportaje de<strong> Luis Bilbao Larrondo <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En los d\u00edas posteriores a las inundaciones, en sus ediciones especiales, los peri\u00f3dicos bilbainos publicaron que entre la media tarde del viernes 26 y las primeras horas del s\u00e1bado 27 de agosto de 1983, tuvo lugar la mayor cat\u00e1strofe de la historia de Bilbao y que este hecho quedar\u00eda impreso en la mente de los vizcainos.<\/p>\n\n\n\n<p>Describieron los medios, con todo lujo de detalles, c\u00f3mo las lluvias torrenciales se fueron trasladando desde Gipuzkoa a Bizkaia, de este a oeste, en un recorrido de destrucci\u00f3n y muerte. Bilbao, mientras disfrutaba de sus fiestas, qued\u00f3, en tan solo unas pocas horas, completamente aislada. La r\u00eda se desbord\u00f3 en ambas m\u00e1rgenes. En El Arenal el agua arras\u00f3 las txosnas, llev\u00e1ndose toda clase de equipos estereof\u00f3nicos y electrodom\u00e9sticos de grandes dimensiones. Incluso revent\u00f3 las puertas de metal del mercado de la Ribera y arrastr\u00f3 direcci\u00f3n al mar sus c\u00e1maras frigor\u00edficas.<\/p>\n\n\n\n<p>Una cascada impresionante descend\u00eda desde el Monte Arraiz, arrasando con todo a su paso. Unos 5.000 veh\u00edculos hab\u00edan quedado anegados en la autopista Bilbao-Behobia y el t\u00fanel de Malmasin se hab\u00eda convertido en un r\u00edo. En Matiko se produjeron avalanchas de tierra que arrastraron todo tipo de piedras y materiales por las laderas. El vest\u00edbulo de la Estaci\u00f3n del Norte era una inmensa cascada y las v\u00edas del tren eran en realidad un r\u00edo canalizado hasta el centro de Bilbao. Los r\u00edos vizcainos empezaron a desbordarse de sus cauces, se cortaron las carreteras por los continuos desprendimientos de tierras, los veh\u00edculos quedaron totalmente inmovilizados, lo que provoc\u00f3 un colapso total. Mercabilbao hab\u00eda quedado completamente inundado. Desde el Valle de Ayala a Bilbao numerosas industrias ubicadas en las orillas del Nervi\u00f3n quedaron completamente devastadas en unas pocas horas. Bilbao se qued\u00f3 sin comunicaciones, sin medios de transporte, sin gas, sin luz, sin agua, y miles de bilbainos, sin vivienda. Un periodista manifest\u00f3 que Bizkaia se hab\u00eda convertido en un gran mar plagado de peque\u00f1as islas. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Que nadie salga! Se transmitieron durante esas angustiosas horas, constantes avisos por radio y megafon\u00eda pidiendo a la gente: \u201c\u00a1Por favor que nadie salga de casa! \u00a1Al\u00e9jense de Bilbao! \u00a1Mant\u00e9nganse fuera de Bizkaia! \u00a1Que nadie se acerque!\u201d. La incomunicaci\u00f3n fue tanto f\u00edsica \u0007-desprendimientos de tierra, carreteras desaparecidas, rotura de puentes, inundaciones de t\u00faneles, f\u00e1bricas arrasadas-, como mental -llegaban consignas de que nadie se aproximase a la villa ni a la provincia, porque, de lo contrario, podr\u00eda suponer su fin-, produciendo una sensaci\u00f3n en el bilbaino, en el vizcaino, de aislamiento y soledad. <\/p>\n\n\n\n<p>Una oscuridad como nunca antes hab\u00eda conocido Bilbao se apoder\u00f3 de toda la villa. De repente, apareci\u00f3 un ata\u00fad que era arrastrado por las aguas del Nervi\u00f3n. Muchos lo tomaron como un hecho premonitorio de lo que estaba sucediendo. Las lunas de los veh\u00edculos no dejaban de estallar y las casas de crujir, a lo que se un\u00eda el estr\u00e9pito producido por los coches arrastrados por las aguas, al chocar entre s\u00ed o contra las viviendas. En Sendeja, Esperanza y Askao, hubo casas que, por la fuerza de las aguas, quedaron completamente destruidas.<\/p>\n\n\n\n<p>La oscuridad de la noche se vio \u00fanicamente interrumpida por las luces de las velas que se vislumbraban por algunas ventanas, por las de las linternas de los socorristas y por los rayos que ca\u00edan de vez en cuando sobre Bilbao. Tambi\u00e9n se sumaban a estos, otros sonidos a los que no estaban acostumbrados los bilbainos, los producidos por los gritos de auxilio de la gente; unos ped\u00edan socorro para que les ayudasen a bajar de los tejados; otros, simplemente, gritaban: \u201c\u00a1Queremos vivir!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La poca gente que a\u00fan caminaba por las calles se agolpaba en las aceras, tan curiosas como perplejas, tratando de llegar a sus casas. En las calles Cortes y San Francisco no hab\u00eda ruidos, ni palabras, ni m\u00fasica ni luz, todo lo cual no suscitaba ning\u00fan atisbo de confianza cuando se ve\u00edan las caras los vecinos. Un silencio ensordecedor se palpaba en todas las callejuelas. Una psicosis de cat\u00e1strofe lo inundaba todo. Aquellas calles eran sitios inh\u00f3spitos. Cada esquina, cada sombra, generaba incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>El informe t\u00e9cnico del Ayuntamiento de Bilbao del domingo 28, se\u00f1alaba c\u00f3mo hab\u00edan quedado los barrios de Bilbao: el Casco Viejo, anegado por el barro y todo su comercio destruido. Rekaldeberri hab\u00eda quedado inundado de lodo y destrozado -la tierra, la chatarra y los coches averiados cubr\u00edan las calles-, lo que hab\u00eda arruinado a talleres y a empresas. Los desprendimientos de tierras eran toda una estampa en la carretera a Larraskitu y el camino de Iturrigorri, con muchas casas en peligro de derrumbarse. Bilbao La Vieja se encontraba en estado catastr\u00f3fico. Las unidades del ferrocarril del muelle de Ibeni estaban volcadas en la r\u00eda. El muelle de Urazurrutia ten\u00eda levantada la calzada 200 metros y varias viviendas estaban a punto de derrumbarse. Adem\u00e1s, los veh\u00edculos se encontraban destrozados, apilados y cubiertos de barro. En Atxuri, las calles estaban invadidas de barro y de escombros. El acceso al alto de Miraflores estaba interrumpido por el desprendimiento de tierras; el muelle de Uribitarte, lleno de lodo, as\u00ed como todo el Campo Volant\u00edn, incluido los hoteles Nervi\u00f3n y Conde Duque que hab\u00edan quedado totalmente inundados. Elorrieta estaba inundada, incluso hab\u00eda desaparecido el embarcadero Lutxana Zorrotzaurre. En la V\u00eda Vieja de Lezama hubo varios corrimientos de tierras, as\u00ed como en la carretera de Zorrotza a Kastrexana, al igual que en Camino de la Estaci\u00f3n, en camino de la Ventosa y en la avenida Montevideo. En los accesos a la villa, desde la autov\u00eda a la avenida de Zumalakarregi, los bloques de asfalto estaban levantados, todos los sem\u00e1foros de la Gran V\u00eda estaban derribados y se hab\u00eda cortado la carretera de Ibarsusi a Otxarkoaga, barrio que hab\u00eda quedado arrasado por la fuerza de las aguas. En la zona de Larraskitu-Pe\u00f1askal los derrumbamientos de tierras provocaron hasta cuatro metros de altura de rocas y escombros. Las familias m\u00e1s humildes de Bilbao lo hab\u00edan perdido todo. De hecho, en el Pe\u00f1askal solo hab\u00eda rabia y desolaci\u00f3n. Sus habitantes se hab\u00edan quedado sin l\u00e1grimas de tanto llorar. Atr\u00e1s quedaban los a\u00f1os de lucha, reivindicando vivir bajo unas condiciones dignas. Los medios de comunicaci\u00f3n sosten\u00edan que en los barrios pobres de Bilbao se hab\u00eda desatado el infierno. <\/p>\n\n\n\n<p>Acto seguido se publicaron toda una serie de palabras que se repet\u00edan reiteradamente en los distintos medios de comunicaci\u00f3n: \u201cImagen dantesca, situaci\u00f3n dram\u00e1tica, cat\u00e1strofe sin precedentes, aspecto desolador, escena desgarradora, sensaci\u00f3n de terror, devastaci\u00f3n, flotaban los cad\u00e1veres, olor apestoso, miedo, p\u00e1nico, terror, incertidumbre, psicosis, apocalipsis, nervios, tensi\u00f3n, rabia, desolaci\u00f3n\u2026\u201d, o frases tales como \u201clas cercan\u00edas a la r\u00eda eran lo m\u00e1s parecido a los restos de una ciudad en guerra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierre de empresas Los efectos, seg\u00fan la prensa, se dejar\u00edan sentir en muchas empresas; de hecho, algunas de ellas no pudieron reiniciar su actividad, quedando cerradas para siempre. Las autoridades dieron otras cifras, 34 muertos, 500.000 millones de pesetas de p\u00e9rdidas y 26.000 puestos de trabajo perdidos.<\/p>\n\n\n\n<p>La ayuda lleg\u00f3 desde todo el Estado. Miles de voluntarios llegaron desde los pueblos de ambas m\u00e1rgenes de la r\u00eda. Unos lo hicieron en camiones; otros, en autobuses. Tambi\u00e9n lo hicieron desde Araba, Gipuzkoa y Nafarroa. Adem\u00e1s de todas las fuerzas de la administraci\u00f3n, tanto estatal como local\u2026 estaban las cuadrillas de limpieza, con las comparsas a la cabeza, en las que predominaban los j\u00f3venes, sin miedo al barro, ni al olor putrefacto, con la \u00fanica protecci\u00f3n de las mascarillas de papel o cart\u00f3n. Entre ellos hab\u00eda estudiantes, oficinistas, camareros y parados. El popular payaso Tonetti y los artistas de su circo, que se hallaban en Bilbao por sus fiestas como todos los a\u00f1os, bajaron al Casco Viejo para ayudar en las tareas de limpieza.<\/p>\n\n\n\n<p>Las emisoras de radio lanzaban mensajes para recabar materiales de primera necesidad, medicamentos, agua potable y potitos para ni\u00f1os. Se habilitaron comedores, camas y se distribuyeron ropas en colegios y en casas particulares, en donde fueron acogidas miles de personas. Hubo propietarios de bares y restaurantes quienes, al encontrarse sin electricidad en los congeladores, cocinaron todo lo que ten\u00edan almacenado y regalaron a esos centros improvisados kilos y kilos de alimentos reci\u00e9n cocinados.<\/p>\n\n\n\n<p>La prensa sostuvo que en los bilbainos se despert\u00f3 su lado m\u00e1s humano. Pero tan humano era un lado como el otro, porque mientras unos ayudaban desinteresadamente, con una gran solidaridad ciudadana, acogiendo a las familias desamparadas, mostrando un civismo maravilloso; otros, en cambio, se dedicaban al robo y al pillaje, asaltando lo mismo comercios que casas particulares. Una vez descendieron las aguas, en el kiosco de El Arenal apareci\u00f3 Marijaia, medio enterrada entre los escombros, los desechos y unos hierros torcidos, toda despeinada, rota y con los ojos desencajados. <\/p>\n\n\n\n<p>En esos momentos, mientras unos bilbainos, muy nerviosos, deambulaban, buscando agua, alimentos y noticias, otros, ayudaban en las labores de limpieza. Muchos de ellos, mientras lo hac\u00edan, no dejaban de mirar al cielo. Lo hac\u00edan cada poco tiempo. Se pod\u00eda vislumbrar en sus miradas -seg\u00fan palabras de alguno de los all\u00ed presentes-, un enorme temor a que volviera a llover, cuando un haz de luz apareci\u00f3 t\u00edmidamente entre aquellos nubarrones cargados de incertidumbre. Una luz que proporcion\u00f3 una peque\u00f1a tregua y cierta esperanza a la que aferrarse. No fue m\u00e1s que un anhelo, uno m\u00e1s, y al mismo tiempo, una \u00fanica frase se repet\u00eda en voz baja entre los all\u00ed presentes: \u201cBilbao resurgir\u00e1 de sus cenizas cual ave f\u00e9nix\u201d.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las inundaciones de 1983 dejaron a Bilbao y Bizkaia bajo un manto de lodo y destrucci\u00f3n del que sus ciudadanos supieron salir a base de mucho trabajo y solidaridad Un reportaje de Luis Bilbao Larrondo En los d\u00edas posteriores a las inundaciones, en sus ediciones especiales, los peri\u00f3dicos bilbainos publicaron que entre la media tarde &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/01\/30\/bilbao-1983-destruccion-y-catarsis\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Bilbao 1983: destrucci\u00f3n y catarsis<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37165],"tags":[6405],"class_list":["post-1545","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historias-de-los-vascos","tag-bilbao"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1545","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1545"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1545\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1546,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1545\/revisions\/1546"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1545"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1545"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1545"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}