{"id":1561,"date":"2020-02-25T12:24:42","date_gmt":"2020-02-25T11:24:42","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasdelosvascos\/?p=1561"},"modified":"2020-02-24T12:28:45","modified_gmt":"2020-02-24T11:28:45","slug":"senderos-de-resistencia-el-nacionalismo-vasco-y-su-oposicion-interior-a-franco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/02\/25\/senderos-de-resistencia-el-nacionalismo-vasco-y-su-oposicion-interior-a-franco\/","title":{"rendered":"Senderos de resistencia. El nacionalismo vasco y su oposici\u00f3n interior a Franco"},"content":{"rendered":"\n<p><em>El nacionalismo fue extendiendo su ideario en la sociedad vasca durante  los duros a\u00f1os del franquismo a trav\u00e9s de boletines informativos y de  grupos que impulsaban la lengua y el folclore del pa\u00eds sin que el  r\u00e9gimen detectara su trabajo <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Reportaje de <strong>Adri\u00e1n Almeida D\u00edez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>EN 1947, el escritor y reportero estadounidense Irving Wallace public\u00f3 un peque\u00f1o art\u00edculo de su estancia por tierras vascas. En su reportaje, titulado Los vascos quieren ser libres, describ\u00eda la afanosa ma\u00f1ana de un grupo de polic\u00edas franquistas por descolgar una bandera vasca del campanario de una iglesia y c\u00f3mo estos sucesos eran recogidos, para regocijo de los lugare\u00f1os, por el peri\u00f3dico clandestino del Gobierno vasco en el exilio repartido entre la poblaci\u00f3n, el Eusko Deya, de edici\u00f3n parisiense. La resistencia al franquismo, expresada en el acto de la ikurri\u00f1a, se comentaba as\u00ed a trav\u00e9s de un bolet\u00edn cuya edici\u00f3n, reparto y lectura eran, en s\u00ed mismos, actos de resistencia. En las propias publicaciones, la resistencia como concepto se significaba de una determinada manera, lo cual, como se ver\u00e1 a continuaci\u00f3n, invitaba a la poblaci\u00f3n a resistir, a oponerse, al franquismo seg\u00fan los criterios previamente definidos.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con la tipolog\u00eda sobre resistencias al poder desarrollada por el antrop\u00f3logo James C. Scott, puede decirse que en el per\u00edodo que va 1937, a\u00f1o de la ca\u00edda de Bilbao, a 1959, a\u00f1o que surge la organizaci\u00f3n ETA, el nacionalismo vasco desarroll\u00f3 dos tipos de resistencia al franquismo. Estas resistencias a la dictadura franquista pueden denominarse como: discursos p\u00fablicos de resistencia y discursos ocultos de resistencia. Bajo este prisma, los discursos p\u00fablicos -aunque trabajados desde la clandestinidad- englobar\u00edan las manifestaciones autoevidentes de oposici\u00f3n pol\u00edtica como la confrontaci\u00f3n directa militar, te\u00f3rica y propagand\u00edstica al R\u00e9gimen. Por su parte, el discurso oculto de resistencia describir\u00eda la estructura de comunicaci\u00f3n e interacci\u00f3n simb\u00f3lica establecida entre los distintos actores que, inmersos en una sociedad silenciada, es capaz de generar un nosotros segregado de la comunidad oficial y oficializada por el franquismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u2018otro\u2019 y el \u2018nosotros\u2019 Al respecto del discurso p\u00fablico, el nacionalismo vasco desarroll\u00f3 desde la primera hora de su derrota frente al franquismo una labor de resistencia clandestina aunque evidente al editar, un grupillo de significados l\u00edderes del PNV, el bolet\u00edn Espetxean desde su encierro en la prisi\u00f3n santanderina de El Dueso. El bolet\u00edn, elaborado desde 1937, resultaba importante porque evocaba al sentido de la propia resistencia que llevar\u00eda a cabo por parte del movimiento nacionalista para oponerse a la dictadura. El franquismo se imaginaba, desde sus hojas, como la \u00faltima etapa doliente, de calvario, de Pasi\u00f3n que acontec\u00eda a la definitiva resurrecci\u00f3n de la patria vasca. Esta era vista como el reverso de un presente moderno humillante y la realizaci\u00f3n futura de los excedentes ut\u00f3picos del pasado roto por la dictadura. El martirio era pues el factor que determinaba la resistencia como espera a un futuro insoslayable de libertad. <\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente en la preparaci\u00f3n de este futuro, comenzar\u00edan a incentivarse acciones como la Red \u00c1lava, que de ser una ayuda a los presos nacionalistas, se transform\u00f3 r\u00e1pidamente en una importante red de espionaje al franquismo. Tras la ocupaci\u00f3n alemana de la Rep\u00fablica Francesa (1940), la red fue desarticulada, pero result\u00f3 ser tambi\u00e9n el abono para nuevas iniciativas organizacionales en el interior. La vista estaba siempre puesta en constituir las bases de esa espera que se resolver\u00eda siempre positivamente gracias a la ayuda de los Aliados de la coalici\u00f3n anti-Hitler. Desde este punto, y en 1943, se estructur\u00f3 en el interior, y bajo la captaci\u00f3n de viejos gudaris salidos de las prisiones, la organizaci\u00f3n Eusko Naia (Voluntad Vasca), que se configur\u00f3 como un aparato militar de apoyo a la retaguardia de los aliados para cuando estos se decidieran a entrar en el Estado Espa\u00f1ol. El objetivo era afirmar un poder nacional vasco una vez liberados los territorios vascos sometidos al franquismo. En 1944, la red cay\u00f3 tras la interceptaci\u00f3n por parte de la polic\u00eda franquista de una circular en que se ped\u00eda a los miembros de la red la descripci\u00f3n exacta de la presencia y armamentos del enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel mismo a\u00f1o, se form\u00f3 tambi\u00e9n en el interior a iniciativa del PNV la Junta de Resistencia que se fusionar\u00eda en la primavera del a\u00f1o siguiente con el Consejo Delegado del Gobierno de Euzkadi, para aunar esfuerzos con las otras fuerzas pol\u00edticas formantes del Gobierno vasco y los sindicatos ELA-STV, UGT y CNT. Sobre las bases del Documento de bases para un Bloque Nacional Vasco, se sell\u00f3 en 1945 el Pacto de Baiona que dio impulso a coordinaci\u00f3n intrafuerzas y que consigui\u00f3 aunar bajo su articulado a los Mendigoizales. Mientras, el PNV comenz\u00f3 a reorganizar sus juntas municipales en el interior, y a editar el llamado Bolet\u00edn Interior para su militancia en la clandestinidad y el Euzkadi, que deb\u00eda complementar al Eusko Deya en las tareas informativas a la poblaci\u00f3n, esta vez desde un claro posicionamiento nacionalista. Con el objetivo de granjearse el apoyo aliado a la causa vasca, los denominados Servicios de Inteligencia Vascos fueron en buena medida instrumentalizados. De esta forma, el aparato de informaci\u00f3n, que ven\u00eda trabajando ininterrumpidamente desde 1936, sell\u00f3, posiblemente en mayo de 1942, un acuerdo mediante el cual los Servicios pasaron a colaborar con las agencias norteamericanas del FBI y la Oficina de Servicios Estrat\u00e9gicos, posteriormente conocida como CIA.<\/p>\n\n\n\n<p>Al tiempo que estas iniciativas ten\u00edan lugar, comenzaron a estructurarse en el interior agrupaciones de j\u00f3venes nacionalistas, para las cuales la derrota, m\u00e1s que una experiencia propia, era una vivencia cotidiana. Consiguientemente, la resistencia ser\u00e1 en esta juventud una oposici\u00f3n a la normalidad de sus vidas. De esta forma, los mismos conceptos religiosos y las obras de Arana adquirir\u00e1n una mayor literalidad y una sincron\u00eda con el tiempo presente. Desde esta perspectiva germinante, se form\u00f3 en Bilbao en 1942, y desde la independencia org\u00e1nica con el PNV, la organizaci\u00f3n aconfesional y abertzale estudiantil Eusko Ikasle Alkartasuna (EIA). A trav\u00e9s de sus boletines clandestinos -Azkatasuna, Erne o Ikasle- expresaron, en concomitancia con sus lecturas de Sartre, que hab\u00eda publicado en 1943 El ser y la nada, la necesidad de resucitar ellos mismos a la patria vasca. Esto es, la libertad, la resurrecci\u00f3n de la patria vasca, no pod\u00eda estar condicionada ni a la represi\u00f3n, ni a la espera, ni tampoco a la voluntad de los aliados. La libertad carec\u00eda de condicionantes y su acci\u00f3n de resistencia deb\u00eda encaminarse a lograrla de forma directa. Surgieron adem\u00e1s otros peque\u00f1os grupos juveniles no siempre vinculados al PNV, como Beti Gazte! Gu! o Eutsi!, generalmente bajo el mismo marco de acci\u00f3n y con una creciente preocupaci\u00f3n por la llamada cuesti\u00f3n social. Significada de una o de otra forma, la expresi\u00f3n p\u00fablica de la resistencia comenz\u00f3 a evidenciarse para el franquismo, al aparecer pintadas rojo separatistas, al sufrir un atentado la estatua del general golpista Mola, o constatar la aparici\u00f3n de dos cargas explosivas -que no fueron detonadas- en la Delegaci\u00f3n Provincial de Abastecimientos de la Gran V\u00eda de Bilbao. Las huelgas pol\u00edticas vascas de 1947 y 1951, significadas esta vez bajo la necesidad de recabar apoyo a unos aliados que ya no eran tales por la emergencia de la Guerra Fr\u00eda, delimitaron el fin de una estrategia enmarcada en la espera a ese gran otro. El giro de Estados Unidos, y la continuidad vaticana, en el apuntalamiento internacional a Franco y el desmantelamiento de las organizaciones nacionalistas en el interior, incluida EIA, trajo consigo el desvanecimiento moment\u00e1neo de la resistencia p\u00fablica a Franco. Cuando esta se reestructure a partir de los a\u00f1os 50, de la mano de grupos juveniles como EGI, Ekin o Zabaldu, la idea de la libertad incondicionada, la necesidad de la resistencia, de la acci\u00f3n desde el nosotros, adquirir\u00e1 una mayor significaci\u00f3n, al haberse constatado la imposibilidad de recabar el apoyo internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>la no-identidad La p\u00fablica contestaci\u00f3n nacionalista vasca al r\u00e9gimen de Franco se iniciaba y se sustentaba a partir de la transmisi\u00f3n de un c\u00f3digo nacionalista desde las esferas de una realidad social la cual, fruto de la pretensi\u00f3n racionalmente totalitaria del franquismo, hab\u00eda sido desgajada de la sociedad oficial. Esta realidad social del vencido se constituy\u00f3 as\u00ed en el recept\u00e1culo y significador \u00fanico de los elementos perseguidos por el franquismo, que se afan\u00f3 en destruir la pluralidad del tejido social y elevar una \u00fanica identidad espa\u00f1ola ideal. De esta forma, el euskera, o la necesidad de aprender el folclore, se instituyeron progresivamente, y casi naturalmente, en formas inherentes a la transmisi\u00f3n de un c\u00f3digo nacionalista, pues formaban elementos que activaban la conciencia de la no-identidad, de lo que no-cabe en la proyecci\u00f3n unitarista del Estado-nacional franquista. <\/p>\n\n\n\n<p>La sociedad silenciada se repleg\u00f3 a las esferas de la intimidad, a la periferia de lo p\u00fablico. En las familias, en las cuadrillas, en las parroquias o en las sociedades culturales y deportivas comenz\u00f3 a transmitirse esa cultura casi naturalmente disidente, en donde las nuevas generaciones descubrieron que el idioma de sus padres era una realidad que casi siempre hab\u00eda que esconder o disimular. Su negaci\u00f3n p\u00fablica era pues la v\u00eda para su politizaci\u00f3n. Para su conversi\u00f3n en un discurso oculto de oposici\u00f3n al r\u00e9gimen. Las parroquias vascas, por ejemplo, bajo cuya protecci\u00f3n se fundaron multitud de asociaciones folcl\u00f3ricas, se convirtieron en un espacio para la transmisi\u00f3n del c\u00f3digo y para hacer emerger el discurso oculto de resistencia. Para cuando el r\u00e9gimen quiso aflojar la coacci\u00f3n sobre lo vasco, su politizaci\u00f3n como elemento de resistencia era ya incontrovertible. De esta forma, la cultura hecha disidente a fuerza de su represi\u00f3n, logr\u00f3 a partir de la captaci\u00f3n parcial de las esferas p\u00fablicas permitidas por el r\u00e9gimen, transmitir y extender el discurso oculto de resistencia significado desde el c\u00f3digo nacionalista. As\u00ed, por ejemplo, en las permitidas actuaciones de los numerosos grupos de dantzaris, se colaban ciertos mensajes de ese discurso, que eran f\u00e1cilmente le\u00eddos por todos aquellos ojos receptivos. Se creaba de esta manera, y a partir de una simbolog\u00eda equ\u00edvoca al r\u00e9gimen y evidente al ojo entrenado, un v\u00ednculo comunicativo del que se fue configurando una relaci\u00f3n comunitaria opuesta al sistema pol\u00edtico totalizador. Bego\u00f1a Arroyo, miembro del grupo de danzas vascas Dindirri, el cual hab\u00eda sido fundado en los a\u00f1os 40, relat\u00f3: \u201cCuando bail\u00e1bamos en aquella \u00e9poca y un dantzari se pon\u00eda con la bandera de la cruz verde -de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica- y le hab\u00edan puesto un lazo rojo, se tocaba la m\u00fasica -el Aginterena- y cada uno pasaba y saludaba, a los chavales se les ve\u00eda a muchos casi llorando\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>En aquella combinaci\u00f3n del verde, el rojo y el blanco ve\u00edan la ikurri\u00f1a. <br><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El nacionalismo fue extendiendo su ideario en la sociedad vasca durante los duros a\u00f1os del franquismo a trav\u00e9s de boletines informativos y de grupos que impulsaban la lengua y el folclore del pa\u00eds sin que el r\u00e9gimen detectara su trabajo Reportaje de Adri\u00e1n Almeida D\u00edez EN 1947, el escritor y reportero estadounidense Irving Wallace public\u00f3 &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/02\/25\/senderos-de-resistencia-el-nacionalismo-vasco-y-su-oposicion-interior-a-franco\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Senderos de resistencia. 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