{"id":1570,"date":"2020-03-12T11:39:33","date_gmt":"2020-03-12T10:39:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/?p=1570"},"modified":"2020-03-09T11:42:40","modified_gmt":"2020-03-09T10:42:40","slug":"el-primero-que-trabo-combate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/historiasvascas\/2020\/03\/12\/el-primero-que-trabo-combate\/","title":{"rendered":"\u201cEl primero que trab\u00f3 combate\u201d"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Tercio de Vizca\u00ednos y la defensa de Buenos Aires (1807)<\/h2>\n\n\n\n<p><em>La defensa organizada por Mart\u00edn de \u00c1lzaga propici\u00f3 la derrota de las tropas brit\u00e1nicas que pretend\u00edan invadir Buenos Aires en 1807. El Tercio de Vizca\u00ednos fue decisivo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Reportaje de <strong>Mikel G\u00f3mez Gastiasoro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La invasi\u00f3n y conquista de Buenos Aires a manos de los brit\u00e1nicos en 1806 dio como resultado la creaci\u00f3n del cuerpo miliciano conocido como Tercio de Vizca\u00ednos, que tuvo una destacada participaci\u00f3n en la defensa de la ciudad ante un nuevo ataque en 1807.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1806, Buenos Aires era una urbe con una vibrante actividad mercantil que hab\u00eda crecido durante la segunda mitad del siglo XVIII hasta alcanzar una poblaci\u00f3n de unos 40.000 habitantes. El poblado que en 1580 refundase Juan de Garay se hab\u00eda transformado en un puerto exportador de plata y productos agropecuarios, adem\u00e1s de en la capital del Virreinato del R\u00edo de la Plata. El pujante comercio de la zona llam\u00f3 la atenci\u00f3n de las casas comerciales de C\u00e1diz, lo que supuso el punto de partida para la llegada de numerosos comerciantes, entre ellos una importante cantidad de vascos, quienes a finales del siglo XVIII supon\u00edan el 35% de los comerciantes registrados en la capital bonaerense.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, los comerciantes m\u00e1s exitosos del momento, como Francisco Segurola, Crist\u00f3bal de Aguirre, Vicente Azcu\u00e9naga o Domingo Basavilbaso, eran procedentes de tierras vascas. Estos comerciantes manten\u00edan, generalmente, una estrecha relaci\u00f3n con su localidad de origen y con su familia que, a menudo, era reforzada gracias a la llegada de parientes enviados a trabajar en el negocio del familiar ya asentado. Adem\u00e1s, estos comerciantes consegu\u00edan gracias a su riqueza y relevancia social los cargos de las instituciones coloniales como el cabildo o las milicias. Los cargos que estos comerciantes desempe\u00f1aban en la organizaci\u00f3n miliciana eran m\u00e1s bien una cuesti\u00f3n de prestigio que de habilidad militar, porque a pesar de que sobre el papel la milicia de la ciudad reuniese a toda la poblaci\u00f3n masculina libre, la defensa real reca\u00eda sobre un escaso n\u00famero de soldados veteranos. De hecho, los m\u00faltiples informes que virreyes y militares hicieron sobre este asunto no auguraban nada bueno respecto a la capacidad de la ciudad para defenderse. El paulatino deterioro del poder de la Monarqu\u00eda en el Atl\u00e1ntico a causa de sus enfrentamientos con los brit\u00e1nicos facilit\u00f3 una incursi\u00f3n de estos \u00faltimos en junio de 1806, lo que demostr\u00f3 definitivamente la debilidad del sistema de defensa del Virreinato. <\/p>\n\n\n\n<p>Unos 1.600 soldados al mando de William Carr Beresford conquistaron y ocuparon Buenos Aires durante 46 d\u00edas hasta que fueron derrotados por los habitantes de la ciudad y los refuerzos procedentes de Montevideo dirigidos por el marino de origen franc\u00e9s Santiago Liniers. Este, nombrado responsable militar de forma provisional, no dud\u00f3 en organizar una movilizaci\u00f3n general que pudiera hacer frente a una nueva y previsible invasi\u00f3n. El virrey Sobremonte, que hab\u00eda huido al entrar los brit\u00e1nicos en la ciudad, hab\u00eda quedado muy desprestigiado y ser\u00eda posteriormente destituido al ocupar Montevideo una peque\u00f1a expedici\u00f3n brit\u00e1nica de refuerzo, en enero de 1807.<\/p>\n\n\n\n<p>Por territorios Fue en este contexto c\u00f3mo, el 8 de septiembre de 1806, surgi\u00f3 el llamado Tercio de Vizca\u00ednos, tambi\u00e9n llamado Tercio de C\u00e1ntabros de la Amistad en algunas ocasiones. El nuevo sistema de milicias estuvo organizado en funci\u00f3n del territorio de origen de los habitantes de Buenos Aires, resultando en la creaci\u00f3n de varios cuerpos, con un total aproximado de 8.000 milicianos. El Tercio de Vizca\u00ednos estuvo formado por un total de 523 puestos entre oficialidad, milicianos, tambores y m\u00fasicos, capellanes y cirujanos. Dentro del Tercio se encontraban dos compa\u00f1\u00edas de asturianos, una de castellanos y una de correntinos procedentes del propio Virreinato. Los originarios de las provincias vascas y sus hijos sumaban un total de 278 plazas agrupados en otras cinco compa\u00f1\u00edas sin incluir a la Plana Mayor del Tercio, a uno de los m\u00fasicos, a dos capellanes, al cirujano y a su ayudante. Teniendo en cuenta que a partir de un censo de 1810 se estima una poblaci\u00f3n vasca total en Buenos Aires de 350 personas, este es un dato significativo. Esta proporci\u00f3n tan alta puede explicarse atendiendo al perfil del residente vasco en la ciudad, determinado por una abrumadora mayor\u00eda de hombres en edad militar que hab\u00edan llegado para participar en actividades comerciales. <\/p>\n\n\n\n<p>Los milicianos del Tercio de Vizca\u00ednos iban uniformados con una casaca azul con los cuellos, los pu\u00f1os y las solapas de color rojo. Los pantalones que usaron fueron blancos y las botas negras. El sombrero que pudieron utilizar fue de copa o redondo tocado con una escarapela y un penacho rojo y blanco. Adem\u00e1s, el distintivo de los vascos era una faja de color azul claro. El uso de uniformes ten\u00eda un claro componente social, tal y como se apreciaba en los empleados por la oficialidad, mucho m\u00e1s elaborados y recargados, lo que alguna vez conllev\u00f3 la burla de los milicianos rasos.<\/p>\n\n\n\n<p>La oficialidad del Tercio estaba formada por comerciantes vascos pr\u00f3ximos a las instituciones de poder, lo cual era palpable en su Plana Mayor. El primer comandante fue Prudencio de Murguiondo, comerciante monopolista, y su segundo fue Ignacio de Rezabal, dedicado exactamente a la misma actividad. Dentro de los milicianos rasos los oficios eran diversos, si bien cabe destacar que la mayor\u00eda de vascos de la ciudad estaban dedicados a actividades comerciales de diferente importancia. <\/p>\n\n\n\n<p>Nueva invasi\u00f3n Esta nueva organizaci\u00f3n miliciana tuvo la oportunidad de probarse con una nueva invasi\u00f3n en mayo de 1807 dirigida por John Whitelocke al mando de, aproximadamente, 10.000 soldados. Los brit\u00e1nicos reforzaron Montevideo y ocuparon la ciudad de Colonia del Sacramento, tambi\u00e9n en el actual Uruguay. El siguiente paso ser\u00eda la captura definitiva de Buenos Aires. A finales de junio, Whitelocke desembarc\u00f3 junto a unas 8.000 tropas al sur de la ciudad con la intenci\u00f3n de rendirla. Para evitarlo, Liniers ubic\u00f3 6.000 milicianos frente a la posici\u00f3n enemiga en los m\u00e1rgenes de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>La lluvia incesante de comienzos de julio tuvo como consecuencia que el mando brit\u00e1nico decidiese flanquear el lodazal que se hab\u00eda formado para atacar la ciudad desde el oeste el d\u00eda 2. Al percatarse de este movimiento, Liniers reuni\u00f3 un n\u00famero limitado de tropas y acudi\u00f3 velozmente hasta un lugar conocido como los Corrales de Miserere, donde tendr\u00eda lugar la batalla. Entre los 1.300 milicianos enviados a esa posici\u00f3n se encontraba el Tercio de Vizca\u00ednos. Las experimentadas tropas brit\u00e1nicas cargaron contra las fr\u00e1giles defensas milicianas y al caer la tarde ya se pod\u00edan contar unas 60 bajas y 80 prisioneros.<\/p>\n\n\n\n<p>Los informes posteriores relatan la valent\u00eda y el arrojo de los milicianos, pero su retirada frente a tropas mucho m\u00e1s experimentadas parec\u00eda augurar una entrada inminente del enemigo en la ciudad. Sorprendentemente, Whitelocke decidi\u00f3 dar descanso a sus tropas despu\u00e9s del combate. El tiempo logrado en esta acci\u00f3n permiti\u00f3 que el comerciante y alcalde de primer voto, Mart\u00edn de \u00c1lzaga, organizase la defensa interna de la ciudad calle a calle. El asalto final brit\u00e1nico del 5 de julio se vio frustrado por la lucha callejera, los fosos y las barricadas. Finalmente, y tras haber sufrido m\u00e1s de 1.000 bajas, Whitelocke acept\u00f3 la rendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La victoria supuso la devoluci\u00f3n de Montevideo, Colonia del Sacramento y la posibilidad de exigir m\u00e9ritos y distinciones a los participantes en la defensa. A pesar de que la acci\u00f3n del Tercio de Vizca\u00ednos en Miserere no hab\u00eda sido de una gran envergadura, su importancia justific\u00f3 que tanto Liniers como el cabildo de la ciudad los distinguiese al ser \u201cel primero que trav\u00f3 combate con ellos (los brit\u00e1nicos) en los Corrales de Miserere\u201d y por su participaci\u00f3n en la posterior defensa de la ciudad desde las calles y las azoteas. Cabe mencionar que detr\u00e1s de los m\u00faltiples elogios que el Tercio recibi\u00f3 se encontraba la vinculaci\u00f3n de sus dirigentes con las m\u00e1s altas instancias de gobierno, particularmente con el mencionado aramayon\u00e9s Mart\u00edn de \u00c1lzaga, quien hab\u00eda costeado de su propio bolsillo la creaci\u00f3n de dos compa\u00f1\u00edas del Tercio.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00faneles Merece la pena comentar algo m\u00e1s de este comerciante, quien durante la recuperaci\u00f3n de la ciudad en 1806 hab\u00eda conseguido armas de contrabando, llegando a excavar t\u00faneles bajo la fortaleza ocupada por los ingleses para hacerla volar con una carga explosiva. \u00c1lzaga estaba particularmente interesado en el mantenimiento del v\u00ednculo colonial con la pen\u00ednsula por la posici\u00f3n que este le otorgaba en Buenos Aires. Por ello, y a pesar de no contar con mando directo sobre el Tercio de Vizca\u00ednos, consigui\u00f3 que este y otros regimientos peninsulares lo ayudasen a intentar desalojar a Liniers del poder el 1 de enero de 1809. La posibilidad de hacerse ver ante el rey como defensores de sus posesiones en Am\u00e9rica era tentadora en un momento en que el comercio atl\u00e1ntico no pasaba por su mejor momento. Adem\u00e1s, permit\u00eda una exhibici\u00f3n de fuerza ante aquellos que abogaban por la apertura del comercio con extranjeros. A trav\u00e9s del clientelismo y el prestigio, el Tercio de Vizca\u00ednos, al igual que otros cuerpos formados por peninsulares, participar\u00eda en las luchas por el poder pol\u00edtico que estaban a punto de desencadenarse en la ciudad.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Tercio de Vizca\u00ednos y la defensa de Buenos Aires (1807) La defensa organizada por Mart\u00edn de \u00c1lzaga propici\u00f3 la derrota de las tropas brit\u00e1nicas que pretend\u00edan invadir Buenos Aires en 1807. 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